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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2018

Duque o la gran estafa

Fernando Dorado
Rebelin


Se me pregunta cmo explico la cada vertical de la imagen del presidente Duque en la opinin pblica colombiana. A 100 das de posesionado en el cargo diversas encuestadoras han medido el grado de aceptacin de su gobierno y el resultado es bastante negativo.

Debo responder que no hay cada. Las encuestas dan entre el 27 y 33% de aprobacin y Duque fue elegido con un 28,5% del potencial electoral. Lo que habra que explicar es por qu en estos tres meses de gobierno no ha logrado construir mayor credibilidad entre la poblacin.

Ya en anteriores artculos hemos planteado por qu el gobierno de Duque es y ser cnico e impotente (https://bit.ly/2DMIwn1). La forma como se hizo elegir es su mayor contrasentido: con el programa de la oposicin democrtica y el apoyo total de las castas dominantes corruptas.

La tarea del presidente era reconocer la precariedad de su triunfo e iniciar un proceso consistente de presentacin de su poltica para construir credibilidad. Pero no puede hacerlo; por ello, intenta construir la ficcin de querer gobernar sin corrupcin rodeado por los mismos corruptos.

En fin, no se le puede pedir peras al olmo; los corruptos y clientelistas de siete suelas no pueden aprobar ninguna reforma democrtica en poltica-electoral, justicia o poltica social. Y si lo hicieran, seran leyes aprobadas formalmente para desconocerlas desde el poder real.

Duque llam a un pacto nacional despus de haber nombrado a uribistas y tecncratas gremiales en su gabinete ministerial. Pero, ni el mismo se crea el cuento y, por ello, nadie le hizo caso. Como era un llamado engaoso rpidamente olvid y archiv su propuesta de consenso nacional.

Fue un caazo que desgraciadamente ningn poltico de oposicin tom con seriedad. Si lo hubiera hecho, el desgaste de Duque sera mayor. Claudia Lpez lo hizo parcialmente sobre el tema de la corrupcin y, como era de esperarse, ni Duque ni los partidos que lo apoyaron han cumplido la palabra empeada. Es una de las causas del balance negativo de su gestin.

Tal parece que el pacto iba dirigido hacia su propio partido (CD) que antes de la posesin ya estaba dividido: unos, la ultra-derecha que quiere guerra abierta con Venezuela para justificar la destruccin de los acuerdos de paz y la aplicacin del paquete impuesto por la OCDE [1] ; otros, los que quieren mermelada, y unos ms, que juegan a ser la nueva derecha sin mayor decisin.

Cada grupo tiene sus representantes: el pcaro de Invercolsa y el presidente del Congreso encabezan el primero; los polticos clientelistas que se corrieron hacia el CD son los del 2 grupo; y Duque y Carrasquilla lideran a los nuevos tecncratas neoliberales que improvisan en todo.

Por supuesto, ahora estn ms divididos e inconformes que antes; piden en forma simultnea, beligerante y desordenada mano dura contra los estudiantes y las protestas sociales, no apoyan el IVA a la canasta bsica por temor a un estallido popular, y exigen mayor liderazgo a Duque.

Todos aoran el talante de su jefe natural (Uribe); saben que ste logr por ahora negociar su impunidad, que fue el principal motivo por el cual escogi a Duque, pero son conscientes (a regaadientes) que solo con un joven embaucador y moderado, podran asegurar el triunfo.

Lo que se les ha venido encima a los polticos del establecimiento corrupto no tiene nombre. Y no pueden hacer nada para evitarlo. Ya en el gobierno no podan atacar a Santos porque gran parte de sus apoyos provenan del mismo costal como lo comprueba el affaire Pizano-Fiscal-Odebrecht. Estn obligados a presentar al Congreso el paquete de reformas tributarias para quedar bien con sus verdaderos patrocinadores de la OCDE. Y as no logren mayores resultados se quedan con el desprestigio de querer clavar con ms impuestos al pueblo y a las clases medias y de intentar bajarles tributos a los ricos. En fin, se quedan con el pecado y sin el gnero.

Duque y toda la clase poltica tradicional es vctima de sus contradicciones. Daro Arismendi, prestigioso periodista de Caracol Radio, recin premiado en Espaa y aleccionado por sus jefes del Grupo Prisa, se atreve a exigir la renuncia del Fiscal General y adems, cuestiona a Duque por su endeble personalidad y su falta de liderazgo. Todo en defensa de la institucionalidad (https://bit.ly/2Kh18Mw). Es un sntoma del desespero que se apodera de los crculos del poder.

En Colombia se profundiza la quiebra moral y poltica de la casta dominante; hace rato los grandes empresarios bajaron la guardia y aceptaron cnicamente su propia corrupcin. La degeneracin de la oligarqua colombiana que se enriqueci con las economas criminales es absoluta y no la pueden tapar. Adems, con Uribe ya quemaron la carta Bolsonaro.

Es la hora de los demcratas pero para aprovechar el momento hay que aprender de los errores propios y de los cometidos por progresistas e izquierdas latinoamericanas. Juego y baln estn en nuestra cancha y, por eso, hay que afinar estrategias y puntera.

Nota:

[1] La OCDE exige como mnimo una draconiana poltica tributaria para ajustar la situacin fiscal del Estado.

Blog del autor: https://aranandoelcieloyarandolatierra.blogspot.com/

Twitter: @ferdorado

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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