Portada :: Espaa :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2018

El mito de la caverna

Juan Garca Ballesteros
Rebelin


Un pas que fuera realmente democrtico que garantizara la separacin de poderes (no es nuestro caso), en el que se respetaran y garantizaran los derechos humanos, no podra olvidar su pasado reciente tan fcilmente, no tendra que haber consentido perdn y olvido para los verdugos y asesinos de una atroz dictadura, no debera consentir que despus de cuarenta aos ms cien mil ciudadanos asesinados permanecieran enterrados annimamente en las cunetas.

Los sucesivos gobiernos de esta pseudodemocracia han mirado para otro lado y han permitido que un mausoleo al dictador permaneciera intocable. Ahora Felipe Gonzlez se lamenta por no haber sacado al strapa de ese lugar cuando tena mayora absoluta, un monumento que exalta las fechoras del dictador y que denigraba a los miles de republicanos que fueron enterrados al lado de su verdugo. Ahora el PSOE quiere enmendar ese error, pero tiene problemas con los obstculos que vocferos franquistas estn poniendo (incluida la Iglesia -pago de los servicios prestados- que permitir misas en conmemoracin de la muerte del dictador en un puado de Iglesias) Se imaginan algo parecido en Alemania o Italia? Es impensable porque esos pueblos y sus gobiernos criminalizaron, por sus crmenes, toda referencia a los autores (Hitler y Mussolini) y a sus cmplices.

Pero hay mucho ms. Este pas consiente y subvenciona con fondos pblicos una Asociacin (Francisco Franco) que ensalza y glorifica a este dictador sanguinario, permite que algunos militares en activo o en la reserva alaben a su difunto jefe de mando y referente ideolgico, permite que los militares golpistas, que se levantaron contra el Gobierno democrtico de la Repblica (Franco, Mola, Sanjurjo y Queipo de Llano) mantengan la Cruz de San Fernando (mxima distincin militar) y que la justicia (igual para todos?) trate con bastante benevolencia las graves fechoras contra ciudadanos pacficos de esta extrema franquista que, cada vez ms envalentonada, se siente protegida y amparada por algunas instituciones del estado.

Todava ms Se imaginan a los peridicos alemanes Bild o Frankfurter Allgemeine Zeitung o a los italianos La Repblica o Il Messaggero con esquelas mortuorias de Hitler o Mussolini? Es impensable Verdad? Bueno, pues aqu, en nuestro pas, los diarios ABC y El Mundo, tan democrticos y, pienso que con la excusa (en esto) de la libertad de expresin, han publicado esquelas mortuorias del dictador y de Primo de Rivera con motivo del aniversario de su muerte. Ya no nos sorprende porque ya sabemos el papel que llevan jugando los grandes medios de comunicacin para mantener el rgimen borbnico y hacer tabla rasa de la dictadura. Lo ms grave es que su control ideolgico e informativo est en manos de sus dueos (los grandes poderes econmicos y financieros) lo que contribuye (salvo honrosas excepciones) a distorsionar la realidad, a manipular las informaciones, a callar, incluso justificar, sus derivas ideolgicas, los desmanes y corruptelas de aquellos partidos que defienden los intereses de las clases dominante (sea el PP, Cs o PSOE).

Hay factores socioculturales que influyen en la toma de conciencia de la ciudadana (la incultura, la comodidad a no pensar,). De aqu que muchas personas mayores que han sufrido penalidades, que han mamado, sin conciencia de alternativas porque al final creen que no les ha ido tan mal, una ideologa franquista que los ha paralizado en el tiempo creyendo que no hay que cambiar nada porque no ha sido tan malo lo pasado (olvidan la historia y sus consecuencias). Esto unido al miedo que proyectan estos medios con las continuas intervenciones de polticos de la derecha extrema y periodista, colaboradores necesarios, sobre los desastres que los partidos de izquierdas ocasionaran a toda la sociedad si llegaran al poder.

Pero Cmo es posible que este pas que ha sufrido tanto, que ha soportado la miseria, el hambre y la represin durante tantos aos todava mantenga con sus votos a los herederos de tanto desastre?

Llegado a este punto quiero recordar el Mito de la caverna de Platn: esclavos amarrados de por vida, con cadenas en cuello, pies y manos, obligados a mirar slo a una pared en la que le proyectan, mediante una hoguera encendida en la parte opuesta, falsas imgenes preparadas como nica realidad que deben conocer. Esas sombras mentirosas repetidas muchas veces calaban tanto en los esclavos que eran asumidas por ellos como la nica y verdadera realidad. Cuando uno logr escapar y ver la vida, observar la luz, contemplar el sol, los rboles, los pjaros se dio cuenta del engao y comprendi que ese era el mundo real. Fue a convencer a sus compaeros, a llevarles esa luz (el cambio, la sabidura, el conocimiento) a explicarles que los estaban engaando, a abrirle los ojos sobre la falsedad de sus vivencias. Sin embargo, los esclavos no slo no le creyeron sino se levantaron contra l y lo asesinaron. Viene a cuento esta alegora con la fuerte influencia que ejercen los poderosos medios de comunicacin y los plpitos que con la manipulacin y la mentira continuadas (voceros polticos franquistas, periodista comprados, curas) convencen a una masa de la ciudadana, ignorante y dispuesta creer y no pensar, que la nica verdad es la suya, que cuando se pierden derechos sociales y laborales, cuando se bajan salarios y pensiones, cuando se encarcela a los discrepantes, cuando se recortan en servicios pblicos (sanidad, educacin, dependencia) es por preservar el orden establecido (cuarenta aos de democracia) y salvar la unidad de la patria.

Claro que hay voces, desde la izquierda, que intentan aportar luz (espero que lo consigan), capaces de plantear alternativas serias, constructivas y viables a esta injusta sociedad para conseguir una nueva con democracia real, con justicia social, con derechos y libertades para toda la ciudadana. Pero hay que ampliar los caminos de comunicacin, las vas de debate y toma de conciencia de una inmensa mayora para que la reverberacin de su eco implique un cambio constructivo hacia esa sociedad que deseamos, una sociedad justa y solidaria.

Pienso que el futuro no es de estos falsos patriotas. Este futuro le pertenece a las nuevas generaciones, a los jvenes que han tenido que emigrar, a los que trabajan con horarios de esclavos y sueldos de miseria, a los universitarios que reclaman un referndum sobre Monarqua o Repblica, a las mujeres en defensa de una sociedad justa e igualitaria, a los pensionistas que luchan por el derecho, que se han ganado, a una pensin digna y a todos aquellos que sienten la necesidad de una sociedad ms plural, abierta y democrtica que acabe con todo tipo de discriminacin, con trabajo digno, con servicios pblicos de calidad, con derecho al trabajo y a una vivienda, basada en valores de solidaridad e igualdad y con la tica como forma vivencial del comportamiento poltico.

Juan Garca Ballesteros. Presidente del Colectivo Prometeo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter