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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2018

El proceso electoral boliviano: una pelcula de suspenso

Fernando Molina
Nueva Sociedad


Las prximas elecciones bolivianas, que deben ser convocadas para septiembre de 2019, estarn entre las ms peculiares de la historia del pas. Mientras Evo Morales apunta a la reeleccin, la oposicin sigue dividida. Carlos Mesa, intelectual y ex-presidente, es quien ms posibilidades tiene en el proceso electoral. Pero las primarias definirn muchas cosas.

Las prximas elecciones bolivianas, que deben ser convocadas para septiembre de 2019, estarn entre las ms peculiares de la historia del pas.

Ya eran candidatas a esto desde noviembre de 2017, cuando el Tribunal Constitucional habilit al presidente Evo Morales a presentarse a los comicios, pese a que la Constitucin le prohbe optar por un cuarto mandato. Este fallo dio lugar a una enorme polmica que hoy amenaza con deslegitimar estas elecciones. Hay sectores de la oposicin (minoritarios, sin embargo) que llaman abiertamente a boicotear el proceso electoral si en l participa Morales. Se han formado movimientos ciudadanos para impedirlo. Estos movimientos, como es lgico, han tenido varios roces con las autoridades del gobierno. Los partidos opositores tratan de representar en el proceso electoral a estos movimientos o de establecer alianzas con ellos. Al mismo tiempo, los movimientos sociales que respaldan al gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales impulsan fuertemente la candidatura del presidente, quien segn el terico del proceso boliviano, el vicepresidente lvaro Garca Linera, resulta imprescindible, en tanto expresin simblica de la larga lucha indgena y popular por el poder.

Pero esta no es la nica rareza del proceso que ya ha comenzado. El oficialismo aprob una Ley de Organizaciones Polticas que establece, por primera vez, la realizacin obligatoria de primarias partidistas en las que se debe elegir a los candidatos a presidente y vicepresidente. Esta ley fue objeto de otra gran polmica. Para sus diseadores del Tribunal Electoral, la norma impulsa la democracia interna en los partidos. Para sus detractores de la oposicin, est redactada de tal manera que beneficia al MAS y perjudica a quienes lo desafan.

La ley no exige que haya competencia dentro de cada agrupacin, as que el MAS, por ejemplo, presentar en las primarias de enero de 2019 un nico binomio de candidatos: Evo Morales-lvaro Garca Linera. La ley tampoco permite que la candidatura vicepresidencial se dispute por separado. Quien dentro del MAS desee votar por Evo tendr que hacerlo tambin por Garca Linera. En tales condiciones, para qu organizar una primaria? Esa es la pregunta que muchos se han hecho. Segn los crticos, la respuesta la da el estado de desorganizacin y de pasmo en el que hoy se encuentra la oposicin, que para peor se ve obligada a tomar decisiones que, en circunstancias normales, podra haber diferido hasta mediados del prximo ao. Y esta premura fue introducida precisamente por la citada Ley de Organizaciones Polticas.

La principal de estas decisiones era la unidad detrs de un candidato nico, que la oposicin haba considerado de importancia capital para vencer a Morales, algo que a la vez haba considerado fundamental para preservar la democracia.

Pero luego de la convocatoria a primarias, la unidad de la oposicin ha quedado lejos de concretarse. La posibilidad de lanzarse a la contienda poltica ha estimulado los apetitos de notoriedad y de relevancia de muchos polticos. As, en este instante se aprestan a inscribirse en las elecciones primarias no uno o dos frentes opositores, sino seis: la alianza ciudadana del ex-presidente Carlos Mesa con el alcalde de La Paz, Luis Revilla; la alianza Bolivia Dice No, formada por los dos partidos ms grandes de la oposicin, el dirigido por el poltico y empresario Samuel Doria Medina y el que conduce el gobernador de la regin oriental de Santa Cruz Rubn Costas; la Unin Cvica Solidaridad, que postula al ex-vicepresidente aymara Vctor Hugo Crdenas (1993-1997), con un discurso de restauracin moral que le ha ganado el respaldo de algunas iglesias evanglicas; el Movimiento del Tercer Sistema, que pertenece al gobernador de La Paz, el intelectual aymara Feliz Patzi; y dos partidos tradicionales que tratan de revertir su achicamiento de las ltimas dcadas: el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), otrora el principal partido boliviano, y el Partido Demcrata Cristiano.

Semejante dispersin se atribuye primero que nada a las primarias y la necesidad de usar esta instancia para colocarse en mejor posicin de cara a las elecciones del prximo ao. Las diferencias ideolgicas entre partidos son tenues. La mayora critica el gobierno nacional-popular de Morales (calificndolo de populista y autoritario) desde una posicin ms o menos neoliberal. El presidente ha dicho que su permanencia en el cargo garantiza la estabilidad de sus polticas y del crecimiento econmico del pas, que sigue siendo dinmico, mientras que un cambio de mando podra hacer necesario que los movimientos sociales vuelvan a las calles para defender a Morales de los ataques que seguramente recibira en el llano. La oposicin, por su lado, cree unnimemente que el pas ya est cansado del estilo del presidente, denuncia la supuesta corrupcin de su gobierno, la existencia de elefantes blancos y despilfarro en el gasto pblico, y el caudillismo que ha desinstitucionalizado al pas, a punto tal de transgredir su normativa sobre la reeleccin (e incluso los resultados del referndum de 2016, cuando una estrecha mayora rechaz la reforma constitucional). Evo Morales sigue entregando obras, congratulndose de la marcha de la economa y asegurando que su derecho a ser elegido es un derecho humano que ninguna clusula constitucional est en condiciones de violar.

Uno de los candidatos, el ex-presidente Mesa, intenta distinguirse de los dems opositores con un discurso construido en la matriz ideolgica de la antipoltica. Aunque debi cumplir con la condicin legal de tener partido para entrar en las primarias (usando para ello una antigua sigla maosta que ya estaba ms o menos en desuso, la del Frente de Izquierda Revolucionaria), se ha desentendido de los partidos y ha propuesto un gobierno de ciudadanos.

Su organizacin est conformada por ex-miembros de su gobierno (2003-2005), las denominadas plataformas ciudadanas y jvenes recin llegados a la vida pblica. Ha dicho que no atender a ideologas sino a causas. Su perfil es el de un intelectual que ha devenido poltico un poco contra su voluntad, como fue tambin un poco contra su voluntad que acept candidatear, luego de muchas dudas en los meses previos. Este perfil constituye su lado fuerte electoral, como se manifiesta en su intencin de voto de alrededor de 30%, la segunda ms fuerte despus de la de Morales, quien tiene alrededor de 35%. Pero, al mismo tiempo, muestra unas hilachas que explican una posible limitacin de su crecimiento como candidato.

Para muchos, Mesa se mostr ms como un intelectual que como un lder durante su gobierno, lo que explica dejando de lado la enorme popularidad que tena su renuncia al poder cuando se enfrent a una suerte de segunda insurreccin popular en 2005 (la primera fue en 2003 y fue la que lo llev al poder, tras derrocar al presidente Gonzalo Snchez de Lozada). La comparacin del locuaz Mesa con Aleksandr Krensky, el facundo socialista revolucionario que antecedi la revolucin bolchevique, resulta obligada en ciertos crculos de izquierda bolivianos. Solo que en este caso este Kerensky puede volver por una segunda oportunidad y, segn los estudios, es capaz de derrotar a Evo Morales si llega a pasar a la segunda vuelta.

Sin embargo, Mesa no es en realidad nuevo, lo que le est cobrando un precio. Hace poco, una comisin parlamentaria lo involucr en el caso Lava Jato, a causa de unas carreteras que orden construir a Camargo Correa y Odebrecht durante su mandato. Mesa ha negado cualquier mal comportamiento, pero seguramente este ser un flanco de ataque del MAS (y de otros adversarios) durante la campaa que viene, junto con alusiones a su ya mencionada y pretendida volubilidad.

Por otra parte, la decisin de Mesa de presentarse sin los partidos opositores ms grandes, dejando especficamente al movimiento Demcratas de Costas con los crespos hechos, es parte fundamental de su estrategia, pero tiene un resultado peligroso: no solo la dispersin de las candidaturas opositoras, sino sobre todo la aparicin de una alianza (Costas-Doria Medina) que puede quitarle suficientes votos como para impedir que pase al balotaje. Comportamiento suicida el de la oposicin boliviana? Habra que decir mejor que racional, ya que ningn partido deja pasar unas elecciones por delante de s sin hacer nada al respecto. Mesa apuesta a polarizar tanto que los otros se tornen intrascendentes. En caso de que no lo logre y el voto opositor se divida al menos en dos, fracasar y una parte importante de la responsabilidad por su derrota recaer en la citada estrategia outsider, que podra haber sustituido por otra ms clsica de acumular fuerzas incluyendo en su bloque a sus colegas opositores.

En todo caso, lo cierto es que Mesa parece tener claridad sobre qu hacer, as sea equivocado, mientras que los dems opositores, en parte por la existencia misma de este rival inesperado, se hallan en un estado agudo de confusin. De que se rearmen o no en las prximas semanas depender la suerte de Mesa y entonces, por carambola, tambin la de Evo Morales.

Fuente: http://nuso.org/articulo/evo-morales-mesa-elecciones-primarias-bolivia/


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