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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2018

Crnica desde la caravana centroamericana
Tan lejos de Dios y de Estados Unidos

Alberto Pradilla
Nueva Sociedad


Quieren saber quin ha organizado esta caravana? El hambre y la muerte . Los centroamericanos escapan de una guerra sin trincheras en la que se mata mucho, muchsimo. No sabemos qu va a ocurrir con esta larga marcha, pero todos estos seres humanos que forman parte del xodo ya han hecho historia. Han sacado de la clandestinidad algo que ha ocurrido durante dcadas: la huida masiva de centroamericanos hacia el norte. Pero ellos no quieren hacer historia, quieren entrar en Estados Unidos.

Eyer Mauricio Mancia Arana, de San Pedro Sula, en Honduras, observa la frontera de Estados Unidos desde la playa de Tijuana. Ah, al otro lado del muro, se encuentra ese lugar mgico, aparente solucin a todos sus problemas, tierra prometida para cientos, miles de migrantes centroamericanos que caminan desde hace un mes en la ya famosa caravana. Puede ver, pero no pisar. Tan cerca, tan lejos. Este hombre de 34 aos que camina con su hijo Ezequiel, de cinco, no sabe qu hacer. Segn Google Maps, el camino ms corto para llegar desde la segunda localidad hondurea hasta el municipio fronterizo mexicano es de 4.386 kilmetros. Pero ellos han recorrido muchos ms. Han serpenteado por Guatemala y los estados de Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Puebla, Ciudad de Mxico, Quertaro, Jalisco, Nayarit, Sinaloa, Sonora y Tijuana. Han caminado bajo el sol, dormido bajo la lluvia, avanzado trepados a un camin. Se han enfermado, han pasado hambre y suplicado por un transporte. Han hecho historia y, a pesar de ello, ahora les llega el tramo ms difcil. La gran decisin: qu hacer. Cmo cruzar. Escoger bien la estrategia para que las autoridades de Estados Unidos acepten la peticin de asilo poltico que Mancilla Arana se trae bajo el brazo.

Yo me vine de Honduras porque los mareros me extorsionaban, explica, das antes de llegar hasta Tijuana. Cuenta que l present una demanda contra el Estado por las prestaciones que deba cobrar por haber sido despedido de su empleo. Y los pandilleros (no aclara, no quiere aclarar, si es el Barrio 18 o la Mara Salvatrucha, las dos principales maras que operan en todo Centroamrica, Mxico y Estados Unidos) se enteraron. As que comenzaron a extorsionarlo. La maldita extorsin. Una de las razones por las que Centroamrica es una de las zonas ms violentas del mundo.

La extorsin, impuesto de guerra en Honduras, es una de las formas de financiamiento de las pandillas. Chicos pobres sacan el poco dinero que tienen a otras personas tambin pobres como condicin para no asesinarlos. Comerciantes, vendedores informales, conductores de autobs. Hasta por vivir en determinada colonia hay que darles plata a las maras en lugares como Tegucigalpa, San Salvador o Ciudad de Guatemala. Si no pagas, te matan. Si te retrasas, te matan. A veces quieren dar un aviso a otro y, por eso, te matan.

Tuve que venirme, porque me haba atrasado con dos rentas. Esa es la situacin ma. Ellos all me fueron a buscar varias veces, eso dicen. Si regreso me matan. No puedo regresar a Honduras, dice. Como prueba, muestra la demanda que present contra Hondutel, la empresa hondurea de telecomunicaciones. Tambin, una captura de Messenger de hace un ao. Concretamente, del 19 de agosto de 2017. Alguien que se hace llamar Pedro Lovo le enva un mensaje: Tu cabeza ya tiene presio perro ya tu saves por q pedaso de mierda jajajajaja (sic). Pero no tiene ms recados de este tipo. Te lo dicen en persona, son astutos, sigue su relato.

El problema para Mancia Arana y su hijo es que, probablemente, el riesgo de que le peguen un balazo en la cabeza no ser una causa suficiente para los jueces norteamericanos que analizan su caso. Las pandillas no son consideradas una razn para el asilo al otro lado de Ro Bravo. As que el hondureo, como otros cientos o miles de personas que le acompaan, tiene muchos boletos para ser devuelto.

Desde que llegaron a Ciudad de Mxico, los integrantes de la larga marcha de los pies doloridos han recibido asistencia de abogados expertos en cuestiones migratorias. Pero ante todas las dificultades, ellos responden: Primero Dios. No, Dios no va a abrirles la puerta, ni a convencer a Donald Trump, que lleg a la Casa Blanca azuzando el miedo contra los migrantes, de que permita que crucen al otro lado. Primero Dios es una forma de aplazar el problema. Hasta este momento ha servido. Pero Estados Unidos es otra cosa y sus opciones para entrar, escasas.

El xodo centroamericano tiene dos vas. La primera, la legal, tiene poco recorrido. Los migrantes llegan a la puerta de entrada a Estados Unidos y piden asilo. No les permiten entrar directamente, sino que les dan un ticket. All tendrn por delante a otros centroamericanos y a 2.000 mexicanos procedentes de estados como Guerrero o Michoacn que tambin piden refugio debido a la guerra del narcotrfico. Cuando logren cruzar la puerta sern entrevistados. Si pasan esa primera prueba, permanecern encerrados durante un tiempo indefinido, hasta que el juez decida si se concede o no el asilo. En caso de que no califiquen, sern deportados. Es cruel ser deportado tras haber hecho todo este camino, pero muchos de los integrantes de la larga marcha de los hambrientos ya conocen lo que es estar encerrado por ser migrante. La segunda, la irregular, es la de siempre: pagar a un coyote y jugrsela a cruzar de modo irregular, esquivando a la migracin y a las patrullas de civiles armados dedicados a la caza del extranjero irregular.

Eyer Mauricio Mancia Arana me enva un ltimo mensaje el 15 de noviembre a las 12:55. Dice que tiene un plan. Que va a intentar cruzar la frontera a travs del puente comercial. Que quiere esquivar a los agentes mexicanos y entregarse ante los primeros uniformados estadounidenses. Han pasado ms de 24 horas y no ha vuelto a conectarse. Quin sabe si tuvo xito, cosa bastante improbable. Si fue arrestado. Si se qued sin batera. La incertidumbre es una de las sensaciones que marcan el xodo centroamericano. Sabemos dnde estamos aqu y ahora. No sabemos qu depara el futuro a estos miles de seres humanos cansados, doloridos, enfermos, indestructibles.

Lo importante en esta larga marcha no es el lugar al que se dirigen, cerrado a cal y canto, sino por qu huyen. De qu escapan. Qu lleva a ms de 10.000 personas disgregadas en cuatro caravanas a dejarlo todo, absolutamente todo, y lanzarse a una incierta caminata. Cada migrante que arrastra sus pies por la carretera, se cuelga en camiones o se hacina en palanganas de pick-up lleva en sus mochilas alguna historia terrible. Y cada narracin ofrece unos datos estremecedores. Centroamrica es una de las zonas del mundo en las que ms se asesina.

El ndice de homicidios en Guatemala es de 26 por cada 100.000 habitantes. En Honduras, de 46 por cada 100.000. En El Salvador, de 62 por cada 100.000. La Organizacin Mundial de la Salud (OMS) considera que 10 muertes violentas por cada 100.000 habitantes es una pandemia de violencia. Con estas cifras en la mano, Centroamrica est enferma de violencia. La pobreza es la otra cara de la moneda. Casi 60% de los guatemaltecos vive en condiciones de pobreza, la misma cifra de hondureos y 34% de los salvadoreos.

Quieren saber quin ha organizado esta caravana? El hambre y la muerte, proclam Irineo Mujica en Tapachula, Chiapas, cuando la caravana apenas haba pisado territorio mexicano.

Mujica es fundador de Pueblos Sin Frontera, una red de activistas centroamericanos, mexicanos y estadounidenses que acompaan a los migrantes en esta peligrossima ruta. En el pasado organizaron otras caravanas. Pero ninguna como esta. Algo ocurri para que la bola de nieve se hiciera tan grande. En San Pedro Sula eran 200. En Aguascalientes, la frontera con Guatemala, eran 3.000. En el puente Rodolfo Robles, donde fueron gaseados y golpeados bajo un cartel de Bienvenidos a Mxico antes de lanzarse al ro Suchiate y convertirse en irregulares, haban llegado a los 5.000. Centroamrica est enferma de violencia, de pobreza, de colonialismo, de gobiernos corruptos, de Estados que no protegen y que solo sirven a quienes llevan dcadas mandando.

Por eso hay cientos de Eyer Mauricios. Porque han llegado a la conclusin de que en sus pases no hay futuro. Existe una revolucin centroamericana que no mira hacia sus gobiernos corruptos, sino que hace las maletas y marcha hacia el origen. Desafa las leyes migratorias de Mxico y Estados Unidos porque ha llegado a la conclusin de que sus pases son imposibles de cambiar. Condenados a sobrevivir entre la pobreza y la violencia, cientos, miles de personas, han decidido huir.

Este es un elemento que lo define: no encontramos nicamente a hombres jvenes que abren camino, como ocurre en el caso de los migrantes subsaharianos en Melilla. Lo que encontramos son hombres jvenes, mayores casi a punto de jubilarse, nios que no levantan un palmo del suelo, adolescentes con las hormonas a mil y madres cargando con varios hijos. Son familias enteras. Es importante repetirlo: familias enteras que dejaron todo, vendieron lo poco que tenan (conozco el caso de unos guatemaltecos que se vinieron con los 1.000 quetzales que le pagaron a la hija por revender el celular Huawei que haba comprado dos semanas atrs) y se pusieron en marcha, sin saber siquiera si tenan una oportunidad. Esta migracin se parece ms al xodo sirio de 2015 a travs de Europa. Los centroamericanos escapan de una guerra sin trincheras en la que se mata mucho, muchsimo. El hambre tambin es violencia, aunque se quiera categorizar de otro modo.

No sabemos qu va a ocurrir con esta larga marcha, pero todos los hombres, mujeres y nios que forman parte del xodo ya han hecho historia. Han sacado de la clandestinidad algo que ha ocurrido durante dcadas: la huida masiva de centroamericanos hacia Estados Unidos. Antes de esta caravana (y tambin durante, solo que no los vemos), cientos de miles de guatemaltecos, salvadoreos y hondureos hicieron las maletas y probaron el sueo americano. A escondidas. Pagando a un coyote y expuestos a grupos criminales que los desaparecen, los esclavizan, trafican con ellos, los matan. El precio actual est entre los 4.000 y los 10.000 dlares. Sin embargo, este puado de mujeres y hombres ha roto con esta tendencia y ha caminado hacia el norte a pecho descubierto, mostrndose ante el mundo, protegindose a travs de esta visibilidad. Se trata de un enorme ejercicio de desobediencia civil masiva que, al menos hasta llegar a Tijuana, ha funcionado.

Antes los detenan y los entregaban a Migraciones. Ahora, la Polica Federal les escolta el paso.

No sabemos qu ocurrir con la larga marcha de los centroamericanos. Llegar aqu ya es historia. Pero ellos no quieren hacer historia. Quieren entrar en Estados Unidos y trabajar.

Fuente: http://nuso.org/articulo/tan-lejos-de-dios-y-de-estados-unidos/



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