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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2018

Bolton y Rubio siguen con ataques snicos

Manuel E. Yepe
Diario Por esto! (Mrida)


Como parte de una intensa y extensa campaa meditica que involucr a un grupo de funcionarios estadounidenses acreditados como diplomticos en la Embajada de su pas en La Habana con unos extraos ataques acsticos cuyo origen y actores no se han podido identificar, Washington decidi reducir el personal de su representacin en Cuba, con una importante afectacin para las relaciones consulares, polticas y tursticas entre los dos pases.

La denuncia de los hechos se caracteriz por no mencionar presuntos culpables ni pruebas de delitos, ni las fuentes de los comentarios especulativos asociados a la denuncia que eran siempre annimos. Esta peculiaridad sirvi ms tarde para justificar el hecho de que los perjudicados principales no podan abordarse, dado que eran agentes de los servicios estadounidenses de inteligencia, imposibilitados por las caractersticas de sus funciones, de contribuir a las indagaciones con testimonios relativos a su trabajo secreto en la Embajada. Pese a que las autoridades cubanas, desde el inicio, se dieron a la tarea de esclarecer los hechos y contribuyeron a las labores investigativas estadounidenses (incluso dando apoyo al trabajo en Cuba de una delegacin ad hoc del FBI que viaj especialmente a la Isla), el gobierno estadounidense decidi la drstica reduccin del personal en su misin en La Habana que suscitaba desconfianza respecto a la cooperacin que ofreca la parte cubana.

Ante la evidente imposibilidad de descubrir el origen e identificar a los culpables del fenmeno, fue ganando discreta fuerza la idea de que pudo tratarse de una accin maliciosa ms contra Cuba de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU.

Pero recientemente, coincidiendo con la entrada en el ruedo del ultra reaccionario y tenebroso diplomtico y poltico John Bolton, nombrado en el cargo de Asesor Nacional de Seguridad de Trump con la prediccin de que prximamente se convertir en el poder detrs del trono en la Casa Blanca, la prensa comenz a resucitar el tema de los ataques snicos, incrementndose el nmero y la extensin de los trabajos periodsticos sobre el tema.

Fue muy llamativo un reportaje de Jon Lee Anderson en The New Yorker que sirvi de preludio a la reanudacin de la campaa de los ataques acsticos.

Casi simultneamente, el diario Globe and Mail, de Ottawa, inform que los diplomticos canadienses cuyas familias, por decisin de su gobierno, tuvieron que abandonar la embajada en La Habana por los supuestos eventos snicos, estaban protestando pblicamente, alegando que Global Affairs, la cancillera de Canad, les haba dado las espaldas.

Los diplomticos canadienses se quejaban de que, a diferencia de la actuacin del Departamento de Estado de Estados Unidos, haba dicho muy poco sobre el asunto en pblico y no pareca estar haciendo de su caso una prioridad sin la cual les resultaba difcil conseguir atencin mdica especializada.

"No esperbamos que nos abandonaran, o ms precisamente, que nos sacrificaran, as es cmo nos sentimos ahora", expuso un vocero del grupo al peridico Globe and Mail. Varios de los afectados creen que Ottawa ha dicho poco en pblico porque quiere mantener relaciones amistosas con Cuba, escribi el diario.

Adam Austen, portavoz de la oficina de la Ministra canadiense Chrystia Freeland, apenas dijo que "seguiremos haciendo todo lo que podamos para proporcionar consejo y apoyo a los afectados", provocando criterios de que los diplomticos canadienses afectados por la no identificada enfermedad en Cuba se sienten abandonados y sienten que el gobierno canadiense encubre algo, o es indiferente a un problema que a alguien en Washington le interesa magnificar.

Titulares como el de diplomticos canadienses afectados por extraas dolencias en Cuba se sienten abandonados proliferaron en aquellos pases donde la informacin es influida decisivamente por los consorcios estadounidenses.

Tngase en cuenta que las investigaciones han sido desde el inicio entorpecidas por circunstancias misteriosas. Primero porque la parte estadounidense no permiti a peritos acreditados de cualquier nacionalidad acceso clnico a los afectados, ni a los mdicos militares estadounidenses que pudieron verlos dentro de un espacio de tiempo prximo a la afectacin, aduciendo que los pacientes eran personal que laboraba en tareas de inteligencia, obligados por ello a respetar estrictas reglas de secretismo por el perfil de sus tareas.

Sigo pensando que la bsqueda de un autor intelectual de los ataques entre personas o gobiernos enemigos de EEUU pasa por alto la posibilidad de que sta haya recado en autoridades de la comunidad de inteligencia estadounidense en la ejecucin de ensayos de algn programa clandestino o arma secreta, que por algn motivo cay en manos oportunistas como las del Senador Rubio con el inescrupuloso respaldo de Bolton.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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