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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2018

Un salto cualitativo en las tormentas

Ral Zibechi
La Jornada


Estamos entrando en una nueva normalidad. Las cosas no son como eran hace 10 aos. Las frases no pertenecen a ningn intelectual sino a alguien realmente importante: el jefe de bomberos de un condado de California. Integran el reportaje del periodista hispano-estadunidense Gustavo Arellano sobre los ms recientes y devastadores incendios, que pueden servir como introduccin al mundo catico en el que estamos ingresando (goo.gl/pVezzc).

Los bomberos ms experimentados de ese estado aseguran que nunca haban visto algo igual. En la pequea ciudad de Paradise ardieron 10 mil edificios, hubo cerca de mil desparecidos y los muertos se acercan al centenar. Especialistas aseguran que ya no hay temporada de incendios, como haba hasta ahora, porque suceden a lo largo de todo el ao.

Al cambio climtico se suma la desastrosa urbanizacin de reas rurales. Cien millones de rboles muertos en California en slo cuatro aos de sequa (2011-2015), a lo que se suma la brutal especulacin inmobiliaria que ha urbanizado las zonas rurales, una impresionante colonizacin del campo (goo.gl/DneeTq).

Podemos imaginarnos lo que sera si los huracanes y los tsunamis dejaran de ser algo excepcional o temporal para convertirse en una nueva normalidad? Agrguese que la mayora de las grandes ciudades del sur del mundo no tienen ms agua potable y sus habitantes deben comprarla, cuando pueden, para no enfermar. Los 20 millones de habitantes de Delhi viven 10 aos menos por la contaminacin del aire, 11 veces superior a lo permitido por la Organizacin Mundial de la Salud (goo.gl/v7KNKH).

Estamos ingresando en el momento en cual la tormenta se torna lo cotidiano, agravada por una nueva coyuntura poltica en la cual los Trump y los Bolsonaro forman parte del nuevo decorado. Hasta el mediocre presidente francs Emmanuel Macron, declar que el mundo se ver abocado al caos si la decadente Unin Europea no encuentra un rumbo propio (goo.gl/YjBqTH).

Si es cierto, como dice el filsofo brasileo Marcos Nobre, que Bolsonaro fue el candidato del colapso y necesita del colapso para mantenerse, debemos reflexionar sobre este argumento (goo.gl/tSkZaF). A mi modo de ver, tanto el nuevo conservadurismo (fascismo dicen algunos) como el progresismo, son el fruto amargo del colapso y tienen un amplio futuro por delante. Como result evidente en Brasil, Lula y Bolsonaro son complementarios y cada quien podr llegar a conclusiones similares en su propio pas.

Creo necesario reflexionar sobre qu entendemos por colapso, a quines afectar y cmo podramos salir del mismo.

En primer lugar, dejar en claro que el colapso en curso es una creacin de los de arriba, la clase dominante o el uno por ciento ms rico, para superar una situacin de extrema debilidad por falta de legitimidad respecto al resto de la humanidad. El colapso es una poltica de arriba para controlar y disciplinar a los de abajo y, eventualmente, encerrarlos en campos de concentracin reales, sin alambradas pero rodeados por campos con glifosato, monocultivos, mega-obras y mineras a cielo abierto.

Rechazo con vehemencia la idea de que el colapso sea un proceso natural o de la naturaleza, e insisto en su carcter de proyecto poltico que reducir la poblacin del planeta para estabilizar la dominacin. Este plan se exterioriza tambin en los fenmenos naturales, pero su punto de partida es la clase dominante.

La segunda cuestin es que afecta principalmente a los sectores populares, pueblos originarios, africanos liberados de la esclavitud, familias rurales y de las periferias urbanas. Las y los de abajo sobramos en este mundo de acumulacin por robo, porque como ya se ha dicho somos el mayor obstculo para convertir la naturaleza en mercancas.

Los de arriba nos atacan, pero no por razones ideolgicas, por racismo o machismo feminicida, sino que utilizan estos instrumentos de dominacin y control para lubricar su enriquecimiento ilegtimo y a menudo ilegal. Se volvieron violentos para acumular.

La tercera es que no tiene mayor importancia si estos procesos se producen bajo gobiernos conservadores o progresistas, ya que no pueden controlar la acumulacin por robo, lo que no los convierte en inocentes por cierto. El progresismo sudamericano se ha hundido por la violencia y la corrupcin que generaron las grandes obras, ms que por las acciones de la derecha.

Como seala el periodista de izquierda Leonardo Sakamoto, la aberracin de construir una hidroelctrica como Belo Monte (en plena Amazonia), con su inevitable secuela de violencia contra las poblaciones indgenas, trabajo esclavo y trfico de personas, fue el fruto de la arrogancia desarrollista del lulismo (goo.gl/44bkpg). Las mega-obras no son errores sino el meollo del progresismo.

Por ltimo, esta nueva realidad inutiliza nuestras viejas estrategias y nos fuerza a construir arcas (o como cada quien quiera llamarle a los espacios de autonoma y autodefensa) que necesitamos para no naufragar y morir en la tormenta.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/11/23/opinion/020a1pol



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