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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2018

A dnde va Lpez Obrador?

Eduardo Nava Hernndez
Cambio de Michoacn


En 1965 el socilogo Pablo Gonzlez Casanova public un pequeo volumen que llegara a ser un clsico entre los estudios polticos mexicanos. En La democracia en Mxico, el acadmico realiz una diseccin del sistema poltico de nuestro pas que, a pesar de todo lo ocurrido en los ltimos 53 aos, mantiene una gran vigencia. En una parte de su anlisis, Gonzlez Casanova, aplicando la teora del poder de Ferdinand Lassalle, parte de desmontar los llamados factores reales de poder que, ms all de los postulados constitucionales y las estructuras formales, tienen capacidad para imponer sus intereses particulares e influyen directamente en la decisin gubernamental, y cuya accin como instituciones polticas no slo era ajena a la teora euroamericana [...] sino que incluso la mayora eran el blanco de toda la ideologa liberal.

Para el autor, en un Mxico ms rural que el de la actualidad, esos factores de poder eran: a) los caudillos y caciques regionales y locales: b) el ejrcito; c) el clero; y d) los latifundistas y los empresarios nacionales y extranjeros. Si algo habra que modificar en ese esquema de exposicin es la casi desaparicin de los latifundistas como grupo de inters y el debilitamiento de los cacicazgos rurales como consecuencia de la creciente urbanizacin y de la prdida de importancia econmica del sector rural frente a la terciarizacin de la economa. Tambin que los empresarios nacionales ms poderosos se han fusionado con el capital extranjero, conformando una sola madeja de intereses sin que sea fcil diferenciarlos. Sin embargo, en buena medida el diagnstico de esa obra pionera sera aplicable a nuestra realidad del siglo XXI.

El punto es que los primeros y titubeantes pasos de la autodenominada Cuarta Transformacin o del Cambio Verdadero simplemente estn mostrando lo poco que se ha modificado esa relacin entre poderes formales y poderes reales, tambin llamados fcticos, en ms de medio siglo de aguas corriendo bajo los puentes. Particularmente el ejrcito y los grandes capitales siguen siendo, como antao, fuerzas imperantes e ineluctables para los poderes de la Unin. Las recientes medidas anunciadas por el an no gobernante pero ya con capacidad de decisin Andrs Manuel Lpez Obrador no han hecho sino confirmarlo.

El tema del militarismo en Mxico es histrico. De un siglo de caudillos que Mxico vivi despus de su independencia y tras la Revolucin, se logr pasar a una reduccin efectiva del peso del ejrcito en la vida poltica y social, sobre todo tras la institucionalizacin del poder en 1929 y en los aos subsiguientes. Pero la guerra contra el narcotrfico declarada por Felipe Caldern a finales de 2006 ha conducido a un relanzamiento castrense que se continu con Pea Nieto y, segn parece, se acentuar con la iniciativa de Lpez Obrador de hacer gravitar la seguridad pblica en una nueva Guardia Nacional militarizada, conformada mayoritariamente por milicias y miembros de la Armada, adiestrada por el Ejrcito y bajo el mando operativo de la secretara de la Defensa Nacional.

La propuesta de Lpez Obrador desnaturaliza el espritu y la letra de la fraccin III del artculo de la Constitucin general de la Repblica, que asigna a la Guardia Nacional un carcter eminentemente civil (es obligacin de todos los mexicanos, se establece ah, Alistarse y servir en la Guardia Nacional, conforme a la ley orgnica respectiva, para asegurar y defender la independencia, el territorio, el honor, los derechos e intereses de la Patria, as como la tranquilidad y el orden interior), y la transforma en una extensin ms de las fuerzas armadas, integrada por las actuales Polica Militar y Polica Naval, por la Polica Federal y por 50 mil nuevos reclutas que se captarn en los prximos aos. La militarizacin de la seguridad pblica ser an ms radical que en los gobiernos de Caldern y Pea, en los que al Ejrcito y Armada se les asign un papel complementario al de las policas, en tanto que para el gobierno de la Cuarta Transformacin ser esta Guardia Nacional militarizada y renovada la base de la seguridad interior y la seguridad pblica. Si la Ley de Seguridad Interior de Pea Nieto fue declarada inconstitucional por la suprema Corte de Justicia, no habr problema, pues Lpez Obrador y las bancadas de Morena en ambas cmaras modificarn 13 artculos constitucionales para darle viabilidad y legalidad al nuevo cuerpo de la milicia encargado de la seguridad pblica.

Igualmente, la conformacin en los das recientes de un equipo asesor de la prxima presidencia conformado por siete grandes empresarios entre los que destacan Ricardo Salinas Pliego de TV Azteca y Elektra, Bernardo Gmez de Televisa, Olegario Vzquez Aldir, de Grupo Imagen, hospitales ngeles y Grupo Financiero Multiva, Carlos Hank Gonzlez, dueo de los grupos Banorte y Maseca, y Miguel Alemn Magnani, propietario de Interjet. Nadie, entonces, que se dedique realmente a la asesora (se integrarn al equipo comandado por el ex gobernador Lzaro Crdenas Batel?) sino a preservar y acrecentar sus fortunas y defender sus intereses. Es claro que no se trata de una relacin de apoyo a la futura Presidencia sino de un pacto de sta con un sector del capital financiero, temeroso de no ser tomado en cuenta por la poltica oficial tras la consulta que defini o justific la suspensin de las obras en el aeropuerto de Texcoco, y del anuncio en el Senado de una iniciativa para la regulacin de las comisiones bancarias.

Ante la iniciativa del coordinador de Morena en la Cmara Alta, Ricardo Monreal, el capital reaccion con una drstica baja del capital accionario de los bancos en la Bolsa Mexicana de Valores, y con una acrecentada demanda de dlares que acentu la tendencia a la depreciacin de nuestra moneda. Lpez Obrador sali al paso afirmando que su gobierno no planea ninguna reforma al sistema financiero durante los tres primeros aos de su periodo, intentando frenar la iniciativa monrealista y calmar a los apanicados mercados de dinero. Los factores reales de poder son, pues, ms reales que nunca, pues como afirm Juan Carlos Monedero, Lpez Obrador gan el gobierno, mas no el poder. Con ese pacto, por lo dems, no se sabe cmo desembocar la anunciada separacin del poder poltico y el poder econmico, que el mismo Lpez Obrador ha equiparado con la realizada por Jurez al separar el Estado de los intereses eclesisticos.

Pero si en algo el inminente mandatario est decidido a instaurar un estilo personal de gobernar (segn la clebre expresin de Daniel Coso Villegas en relacin con Luis Echeverra) es en recurrir constantemente a las consultas populares y plebiscitos, incluso para refrendar o validar los que fueron sus compromisos u ofertas de campaa y por los cuales votamos ms de 30 millones de mexicanos. En vez de simplemente cumplir con su promesa de cancelar la construccin del aeropuerto de Texcoco, someti a consulta popular la opcin de proseguirla o construir la nueva terminal area en el aeropuerto militar de Santa Luca. Por qu? Quiz para derrotar polticamente a los inversionistas, especuladores y polticos vinculados con el megaproyecto de Pea Nieto, o para resolver las discrepancias al interior de su propio equipo de trabajo.

Ahora, una segunda consulta resolver este fin de semana el polmico proyecto del Tren Maya para el sureste del pas y otros nueve temas que son de amplio consenso, como elevar los apoyos a adultos mayores, apoyos econmicos a jvenes para que se capaciten para el trabajo, la reforestacin de las selvas de Chiapas y Tabasco, apoyos a discapacitados, etctera.

Desde luego que es positivo y deseable fortalecer los mecanismos de democracia directa como la consulta y el plebiscito, a los que los anteriores gobiernos nunca recurrieron, aun en cuestiones sumamente polmicas. Pero no son necesarios cuando se trata de temas que no involucran directamente a la sociedad o que no levantan debates en sta. En este caso, varios de los puntos a consultar son, desde antes del 1 de julio, compromisos asumidos por Lpez Obrador, que estn incluidos muchas veces en su plataforma de campaa, ampliamente difundida como libro con el ttulo 2018 La salida.

El someter a consultas y plebiscitos cada aspecto de su poltica econmica, social, de inversiones, etctera, slo puede tener un sentido: derrotar polticamente a sus opositores y detractores dentro y fuera del Congreso.

La expresin popular directa es un recurso vlido cuando la sociedad se encuentra polarizada en torno a un tema que requiere ser resuelto en definitiva, como el de la despenalizacin o no del aborto, por ejemplo. Se utiliza despus de amplios debates en que la sociedad misma se ve involucrada y que se dan en todos los niveles: parlamento, medios de comunicacin, academia, etctera. El referndum normalmente viene a resolver temas de carcter constitucional o de normas (como en la Unin Europea el de la constitucin comn hace poco ms de una dcada, o el ms reciente sobre el Brexit en la Gran Bretaa) que previamente han sido debatidos en el parlamento pero que por su trascendencia para la sociedad reclaman la expresin directa de los ciudadanos. Las consultas de la llamada Cuarta Transformacin, en cambio, parecen ms bien orientarse a inhibir prematuramente el debate en el Congreso y en todas las instancias, limitar y determinar la accin de los legisladores y zanjar los temas de debate en favor del Ejecutivo y de su partido, aprovechando la fuerza inusitada que le dio el electorado el pasado 1 de julio.

Hace un siglo teorizaba Max Weber que La democracia plebiscitaria el tipo ms importante de la democracia de jefes es, en su sentido genuino, una especie de dominacin carismtica oculta bajo la forma de una legitimidad derivada de la voluntad de los dominados y slo por ella perdurable. El jefe (demagogo) domina de hecho en virtud de la devocin y confianza personal de su squito poltico. En primer lugar, sobre los adeptos ganados a su persona, cuando stos, dentro de la asociacin, le procuran la dominacin.

No hay duda de que la apuesta por el plebiscito implica de antemano un respaldo popular que sanciona y legitima la accin del gobernante con trazas carismticas. En este caso, imprimir al envejecido y desgastado presidencialismo mexicano, sin dejar de ser presidencialismo, una nueva modalidad que vas ms all de la mera racionalidad de la Ley (nuevamente Max Weber) que caracteriza al Estado moderno. El gobernante carismtico ejerce su poder de manera directa apoyndose en la expresin popular y dejando en segundo plano las instancias deliberativas como el Congreso, e incluso al Poder Judicial cuando la Constitucin puede modificarse con relativa facilidad a conveniencia del Ejecutivo.

Y s: la fortaleza del Ejecutivo cualquiera que sea su modalidad ha sido en los procesos revolucionarios una condicin para operar los grandes cambios que la nacin reclama. Pero puede derivar tambin en formas de renovado autoritarismo que impliquen retrocesos en la formalidad de la estructura del poder constitucional. Ahora, el presidente electo ha aceptado en entrevista con Carmen Aristegui, poner a consulta su equipo de asesores-empresarios (debera hacerlo ponindoles nombre y apellido) y el tema de la Guardia Nacional Militarizada, aun cuando ya estn en curso en el Legislativo las reformas constitucionales relativas a sta.

La consulta plebiscitaria puede servir para dar una decisin ltima en un debate de trascendencia social o para legitimar decisiones ya previamente tomadas desde las esferas del poder. A quin o a qu servir en este caso? Hoy es una moneda lanzada al aire, pero no tardar en caer revelando su sentido.

Eduardo Nava Hernndez. Politlogo UMSNH

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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