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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2018

El periodista public crnicas durante ms de 50 aos en diarios de derechas, republicanos y anarquistas
Todas las caras de Julio Camba

Enric Llopis
Rebelin

(fuente: Ediciones Frcola


La columna empieza con un ciudadano alemn, muy estructurado y metdico, que pretenda organizarle el trabajo al periodista Julio Camba (1884-1962). Le recomienda orden y disciplina: libros voluminosos, un horario laboral fijo y pensar y escribir a la misma hora. Camba escribi el texto en el diario ABC, en mayo de 1959. Responde al interlocutor germano que l lee en la cama y que, si organizara su trabajo, ste perdera toda la espontaneidad.


Fuente: Ediciones Frcola

En otro artculo publicado en el peridico conservador (Mi nombre es Camba, octubre de 1913), se presentaba a los lectores con la irona caracterstica: Yo no voy a decirles lo que gano, ni lo que como, ni lo que peso (); yo me encuentro muy cohibido al principio. No me atrevo a hacer chistes. Tampoco, avanza al pblico lector, omitir chascarrillos divertidos para drselas de comentarista sesudo. Julio Camba opin tambin sobre el periodismo americano en el ABC, en febrero de 1917, cuando ejerca de enviado especial en Nueva York. Observ que contena un elemento esencialmente falso: La realidad no justifica este periodismo de letras gordas y de extraordinarios constantes.

Los artculos se incluyen en la treintena que la editorial Libros del K.O. reuni en el libro Maneras de ser periodista. Julio Camba (2013). Autor de la edicin y el prlogo, el profesor en la Facultat de Histria de la Universitat de Valncia, Francisco Fuster, ha participado en el Ciclo de Literatura y Periodismo Crnica de las crnicas organizado por la Llibreria RamonLlull de Valncia. Fuster apunta una reflexin de Camba que resume su manera de entender el periodismo: Yo lo mismo hago un artculo con una noticia de tres lneas que leo en el Daily Telegraph que con las obras completas de Voltaire (La Tribuna, mayo de 1913); as, para el articulista (que se compara con una fbrica), el mar o una catedral gtica son como un sombrero de paja, debido a la obligacin de reducirlos a una columna de peridico. De ese modo resulta imposible gozar, se lamenta a continuacin. El escritor Josep Pla seal otro rasgo definitorio de Camba: En mi vida he conocido otra persona que tuviese una sensibilidad menos acusada por la actualidad.

Francisco Fuster destaca que el cronista gallego fue un autodidacta que no crey en las escuelas de periodismo, ni en la genialidad de los periodistas (en el peridico El Sol en noviembre de 1919- record que el pblico no quiere genios sino enterarse de lo que pasa en el mundo con exactitud, rapidez y claridad); comenz como redactor de mesa y denunci la precariedad del oficio periodstico en Espaa (con motivo de una posible huelga de periodistas, titul con sorna una columna en El Sol de 1919: Los peridicos se hacen solos).

Con el tiempo, subraya Fuster, Camba se convirti en uno de los periodistas mejor pagados del pas y en un autor que daba prestigio a cualquier peridico. Fueron cerca de seis dcadas de colaboraciones en los diarios, escritas en primera persona y sin esconder la subjetividad. El periodista Eduardo Haro Tecglen caracteriz a Julio Camba como un gran escritor cosmopolita, sinttico, de jugosa y brillante frase breve y de hallazgos de idioma (La paradoja como mtodo, El Pas, febrero de 1985).

El libro Crnicas de viaje. Impresiones de un corresponsal espaol (Frcola, 2014) incluye artculos de Camba como corresponsal del peridico La Correspondencia de Espaa en la ciudad de Constantinopla (hoy Estambul), entre 1908 y 1909. Tambin de su estancia en Pars, desde donde remiti sus crnicas a El Mundo y a La Tribuna entre 1909 y 1912; Un francs saborea un navarin printanier lo mismo que un alemn saborea la Pastoral de Beethoven, escribe en El arte de la cocina; la columna concluye citando la salsa con la que en Espaa se adoba la carne desde la poca de Cervantes: el hambre. La antologa recoge adems crnicas londinenses de Camba, en El Mundo, La Tribuna, ABC y -durante la II Repblica- en el peridico Ahora. Por ejemplo anota los rasgos de un tpico domingo ingls: Campanas, Sermones, Comidas fras. Tedio. Salvation Army. Caras largas, con cinematgrafos y tabernas que cierran para que no compitan con las iglesias.

Durante la corresponsala en Berln escribe sobre las ideas alemanas, que califica de muy grandes (La Tribuna, junio de 1912); y no tienen por qu formularlas prceres de la filosofa: A lo mejor son tenderos de comestibles o redactores de peridicos, porque en Alemania hasta los redactores de peridicos tienen ideas. Julio Camba estuvo en Nueva York en los aos de la Gran Depresin; en el ABC (abril de 1931), advirti de un hecho monstruoso que caracteriza a la civilizacin moderna: Somos los esclavos de las mquinas y no podemos tener gustos contrarios a sus funciones. En Nueva York todo el mundo vive con mucha prisa, y el vrtigo todo lo contamina; de modo que Camba, sin tener necesidad, se ve forzado por el hecho mecnico a coger el tren expreso y comunicarse por telfono. La sensacin no es muy distinta cuando desciende del ltimo piso del Chrysler Building y pisa el suelo de la ciudad: Las hormigas dejan de ser hormigas y adquieren la proporcin espantosa de seres humanos. Una parte de los artculos de la etapa neoyorkina se recopilaron en el libro La ciudad automtica (1932).

Francisco Fuster es el responsable de la edicin de Crnicas de viaje publicada por Frcola. En la introduccin rescata la advertencia que Julio Camba realiza a los lectores en uno de sus libros, Aventuras de una peseta (1923). Pese a que el pblico envidie al escritor por haber recorrido tanto mundo, al final ste slo observa se trate de una iglesia romnica o un par de calcetines, artculos: una superficie literaria de 150 centmetros cuadrados. En El Sol, peridico liberal-reformista y con una fuerte impronta intelectual que se edit entre 1917 y 1939, Julio Camba se reivindic con burla como coleccionista de pases, al igual que otros coleccionan puos de paraguas, sellos o billetes de banco. En el prlogo de "La rana viajera (1921), el corresponsal se compara con un batracio en un frasco de alcohol, es decir, un espaol ingenuo que se somete a los efectos de la civilizacin europea. El resultado, una serie constante de movimientos absurdos y de actitudes grotescas.

Otra cuestin es el ideario poltico de Camba. Gredos y Pepitas de Calabaza editaron en 1956 y 2012 la compilacin Mis pginas mejores, seleccin del cronista que revela su percepcin de la II Repblica espaola; as, en el artculo Paps y la revolucin social Julio Camba se dirige con socarronera a los pobres magnates del socialismo espaol, que preconizan la revolucin social mientras viven como burgueses. En el artculo El tren de Villagarca convierte en stira el hecho de que la Repblica no aspire a una transformacin real, sino nicamente a modificar el nombre de calles, hoteles y ferrocarriles. En El Estado, central hidroelctrica denuncia el enchufismo y en El caf y la revolucin, que estos establecimientos se quedaran vacos ya que los hombres de caf se convirtieron en ministros, gobernadores civiles y embajadores de la Repblica.

Las crticas continuaron durante la guerra. El escritor natural de Vilanova de Arousa empezaba de este modo el artculo El Tab (ABC, enero de 1938): Franco, Franco, Franco!... una de las cosas que mejor demuestran la limpieza de nuestra vida pblica es esta claridad con que pronunciamos todos el nombre del caudillo; contrapona la claridad al lenguaje arcano que, supuestamente, predominaba en tiempos de la Repblica. Unos meses despus, tambin en el peridico monrquico, equiparaba la libertad con el trabajo, el orden, la obediencia y la disciplina. En 1951 gan el Premio Mariano de Cavia por un artculo Plumas de avestruz- publicado en el peridico falangista Arriba.

Pero otra cosa fueron los orgenes, ya que con 15 aos Julio Camba se embarc de polizn con destino a Buenos Aires, donde escribi en el peridico anarquista La Protesta Social. Los artculos remiten a 1901 y 1902, ao en que fue detenido y expulsado a Espaa con otros compaeros de militancia. El libro Oh, justo, sutil y poderoso veneno! Los escritos de la anarqua (Pepitas de Calabaza, 2014) rene algunos de estos escritos. En Germinal!, Camba se preguntaba por los obreros mrtires de Chicago: Qu importa el sacrificio de unos cuantos compaeros ante el triunfo por ellos obtenido para la humanidad entera? Y aada: La polica ha destruido cuatro de nuestras ms inteligentes personalidades y ha hecho suicidar a otra. Es la tctica de todos los gobiernos. El editor Julin Lacalle, uno de los fundadores de Pepitas de Calabaza, subraya en el libro la implicacin de Camba en el movimiento anarquista porteo; de hecho, la deportacin del periodista se produjo tras su participacin en la huelga general de 1902 en Buenos Aires.

Ya en el estado espaol, se enrol como redactor en otro peridico anarquista, Tierra y Libertad, donde perciba un salario. Su primer artculo (agosto de 1903) se titul El grito del minero. Otra de sus crnicas, Los humildes, le supuso la primera denuncia en Espaa (en 1904 fue juzgado e ingres en la crcel Modelo de Madrid por un delito de escarnio al dogma). A finales de 1903 lanz y comenz a dirigir junto a Antonio Apolo un semanario anarquista muy acosado por el Gobierno El Rebelde-, que publicaba colaboraciones de Kropotkin, Reclus y Anselmo Lorenzo, entre otros. Julio Camba fue un hombre que crey en la Idea, resume Lacalle. En El Rebelde defini su manera de ser anarquista: Hay que serlo por posesin de la idea, y no porque la idea le haya posedo a uno; un ao despus de la fundacin del peridico, el articulista hizo balance: hambre, denuncias, caminatas al juzgado, enredo perenne con las gentes de curia

El recorrido periodstico de Julio Camba continuara, los aos siguientes, en la revista La Anarqua Literaria, el diario republicano El Pas y el peridico reformista Espaa Nueva. Puede tacharse, sin matices, al escritor gallego de franquista? Fue un simple devaneo su relacin con la acracia? Julin Lacalle lo niega en la introduccin del libro Oh, justo, sutil y poderoso veneno!, al sostener que Camba se jug el tipo y fue cabeza de tormenta en un movimiento tan combativo como fue el anarquismo de principios de siglo. Por otra parte, el escritor Manuel Vicent incluy a Camba entre Los ltimos mohicanos (Alfaguara, 2016) que hicieron literatura en los peridicos; se refiri al cronista como un anarquista bajo la cpula del Palace, ya que en una habitacin de este hotel de Madrid permaneci durante 13 aos, hasta su muerte en 1962. Toda su sabidura y humor est contenido en La casa de Lculo, el mejor libro de cocina que se ha escrito en castellano, remata Vicent.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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