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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2018

De la crisis de rgimen a la reforma constitucional (im)posible

Jaime Pastor
Viento Sur


Cuando se van a cumplir 40 aos de la aprobacin en referndum de la Constitucin espaola, entre las elites polticas autodenominadas constitucionalistas crece la necesidad de abordar, ms pronto o ms tarde,su reforma en un sentido u otro a la vista de las grietas que se han ido abriendo dentro del rgimen durante todo este tiempo. La ms visible es sin duda la fractura nacional-territorial, agravada desde la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 sobre el nuevo Estatuto de Autonoma cataln hasta llegar al referndum del 1-O de 2017 y a la judicializacin del conflicto. Con todo, no olvidemos que persisten la crisis sociopoltica abierta desde el giro austeritario de mayo de 2010 y la posterior reforma exprs del artculo 135 en septiembre de 2011, la derivada de la corrupcin estructural y transversal al bloque de poder que lo sustenta y, ahora, la que est poniendo al desnudo a la cpula del poder judicial y sus afinidades con el poder financiero y el viejo bipartidismo en vsperas del juicio al procs. A todas ellas se suma la que est afectando a la monarqua, sobre todo despus de su discurso del 3 de octubre de 2017, desafiada por un creciente rechazo que va ms all de Catalunya, como estamos viendo en los pronunciamientos de algunos parlamentos autonmicos y ayuntamientos como el de Barcelona, as como en la extensin de las consultas sobre la forma de Estado a diferentes distritos de Madrid y a un creciente nmero de Universidades.

Unas grietas que adems han ido acompaadas de un arsenal legislativo 1/ y penal dispuesto a justificar ataques a libertades y derechos fundamentales mediante la interpretacin abusiva de conceptos como rebelin, sedicin, terrorismo u odio, mientras se banalizan otros que afectan muy especialmente a las mujeres y a las personas migrantes. Manifiestos como No hay justicia vienen a recordarnos oportunamente las distintas formas que est adoptando un estado de excepcin selectivo y extensivo contra cualquier disidencia o protesta que pueda cuestionar alguno de los pilares de este rgimen o de instituciones como la Iglesia catlica, mientras persiste la impunidad de quienes no ocultan su nostalgia de la dictadura franquista.

En medio de este panorama, y pese a que el ciclo abierto por el 15M y, luego, por el ascenso electoral de Podemos no ha llegado a satisfacer las expectativas de ruptura con el rgimen, vemos cmo los principales partidos siguen mostrando su temor a que la simple apertura de un debate parlamentario sobre la reforma constitucional pueda verse desbordada por las reclamaciones procedentes de una mayora de la sociedad catalana, pero tambin por las de quienes exigirn el blindaje de los derechos sociales, la separacin de la Iglesia catlica y el Estado o la repblica. Buena prueba de esas reticencias, incluso para la siempre aplazada reforma del Senado, es la inoperancia de la Comisin creada al efecto en el Congreso a pesar de la larga lista de ponentes que ha pasado por ella.

Es cierto tambin que las derechas espaolas no ocultan cules seran sus propuestas en el caso de que se abriera un proceso de reforma constitucional. stas iran encaminadas obviamente, en los casos de PP y Cs, hacia un proceso de recentralizacin poltica que nos remontara a 1977, seguido de una reforma electoral excluyente de los partidos de mbito no estatal, junto con un refuerzo del papel de la monarqua, entre otras medidas. Frente a esas derechas cada vez ms en sintona con la nueva ola reaccionaria internacional, el PSOE, fiel a la razn de Estado y a la preservacin de la unidad de Espaa, difcilmente estar dispuesto a hacer frente a esa deriva.

Aun as, los posibles puntos de coincidencia entre PP y Cs, por un lado, y PSOE, por otro, no parecen suficientes para emprender una reforma constitucional con garantas de llegar a buen puerto, enfrentados como estn ya en este inicio de ciclo electoral. Por eso la apuesta de las derechas espaolas parece ser recuperar una mayora parlamentaria que les permita gobernar y conquistar la hegemona necesaria para emprender un proceso de autorreforma involucionista en toda regla.

Una perspectiva que va a tener su primera prueba electoral el prximo 2 de diciembre en Andaluca, un terreno que no es el mejor para la estrategia de esas derechas y que, por el contrario, puede servir al PSOE, si no sufre un desgaste significativo, para valorar la conveniencia o no de la convocatoria de unas elecciones generales anticipadas antes incluso de las municipales, autonmicas y europeas del 26 de mayo del prximo ao. Porque es evidente que, tras los fiascos sufridostambin, no lo olvidemos, por Unidas Podemos en la eleccin del Consejo de RTVE y del Consejo General del Poder Judicial, as como en la ya imposible aprobacin de los Presupuestos (cuestionados, pese a su moderacin, por el FMI y la Comisin Europea), es probable que Pedro Snchez opte por esa va con el fin de reforzar su peso en el Congreso y en el Senado para as ganar ms margen de maniobra, especialmente ante las consecuencias que puede tener el desenlace del juicio al procs. Todo ello en medio de las sombras perspectivas econmicas que amenazan de nuevo a escala global y que pueden tener en la Unin Europea efectos ms desintegradores con una extrema derecha en ascenso. Hasta Jrgen Habermas, uno de los ms firmes defensores del europesmo, reconoca recientemente la descomposicin de estilo trumpiano que est afectando incluso al corazn de Europa.

Por estas y otras razones no es difcil coincidir con Javier Prez Royo cuando sostiene que nos encontramos en una suerte de callejn sin salida. Si resulta difcil que se formen mayoras de gobierno, cmo se van a formar mayoras tan cualificadas como las precisas para la reforma o la revisin de la Constitucin? 2/.

En efecto, se es el panorama en el 40 aniversario de la Constitucin: ni garantas de gobernabilidad ni condiciones suficientes para abordar una reforma de ese texto, modificado desde arriba por la Constitucin material que en el marco europeo se ha ido conformando a lo largo de las pasadas dcadas. En medio de ese bloqueo, la tendencia a la profundizacin de la crisis de rgimen se va a ver agravada adems por la estrategia de confrontacin y, a su vez, de competencia entre ellas en su banalizacin del franquismo, su espaolismo reaccionario y su xenofobia de unas derechas que, ya en palabras de su referente comn, Jos Mara Aznar, llegan incluso a situar al PSOE de Snchez fuera de las fuerzas constitucionalistas.

De todo esto no se deriva, como bien sabemos, que automticamente vayan a existir mejores condiciones para hacer frente a ese bloque reaccionario y desbordar a un tmido social-liberalismo. Har falta un nuevo ciclo de movilizaciones a escala estatal que vayan confluyendo a favor de la democracia, las libertades y derechos fundamentales y contra las polticas austeritarias que todava est lejos de producirse.

Una confluencia que ha de ser republicana no slo por razones meramente democrticas, sino tambin porque la monarqua borbnica espaola siempre ha sido un factor de freno del proceso democratizador y, adems, se est desvelando como un poder cada vez ms corrupto, autnomo e intervencionista. La resolucin democrtica de esta cuestin mediante un referndum es la condicin previa para que la soberana popular sea realmente efectiva y se libere de una de las principales hipotecas heredadas de la Transicin y no, simplemente, frente a lo defendido por Pablo Iglesias, porque ya no sirva hoy 3/. Una soberana, adems, que deberamos reivindicar en plural: la de los pueblos que forman parte del Estado espaol y que libremente, como el cataln, puedan decidir su futuro, incluida la independencia 4/.

se es un horizonte rupturista que hoy parece lejano, pero que ha de seguir siendo la brjula con la que caminar frente a la continuidad de un rgimen en quiebra y a unas polticas neoliberales que, aun en su versin menos dura, no dejarn de agravar las distintas formas de desigualdad y de depredacin ambiental.

Datos como los de una reciente encuesta, difundida por el diario El Pas el pasado 11 de noviembre, titulada Diez aos de crisis. Valoraciones y cambios tras la crisis, vienen a confirmar que la experiencia vivida a lo largo de la ltima dcada no ha transcurrido en balde: ms del 90% de la ciudadana responsabiliza a la banca y a la clase poltica de la Gran Recesin, un 42% considera incompatible el capitalismo con la democracia y tambin son altos los porcentajes de la poblacin que denuncian el aumento de las desigualdades, exigen una poltica fiscal progresiva y muestran su disposicin a pagar ms impuestos a cambio de unas pensiones dignas.

Respuestas todas ellas que demuestran que hay razones para la esperanza y para exigir que fuerzas como Unidas Podemos cambien de rumbo y dejen de adaptarse al eje convencional izquierda-derecha (situando en el primero al PSOE) frente a lo que fue la razn de su propio nacimiento como alternativa al bipartidismo y a este rgimen. Un giro radical imprescindible si se quiere efectivamente mantener el impulso constituyente que empuj el 15M y que empuja hoy el movimiento feminista, como sostiene Pablo Iglesias en el artculo ya citado. Un giro, en fin, que debera llevar a recuperar el espritu del Manifiesto fundacional con el que naci en la campaa de las elecciones europeas de mayo de 2014, frenando la involucin burocrtica actual. Es posible que ya sea tarde para eso, pero ojal experiencias como la de Adelante Andaluca, ms all incluso de los resultados que pueda alcanzar este 2 de diciembre, sirvan de estmulo para ir reconstruyendo un movimiento poltico plural, alejado del partido crecientemente burocratizado al que est conduciendo la actual direccin de Podemos.

Notas

1/ Segn estadsticas del Ministerio del Interior, la aplicacin de la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como Ley Mordaza, aprobada en abril de 2015, ha significado la aplicacin de 45,5 sanciones diarias, con un total de 43.749 sanciones por un total de 6,5 millones de euros, desde entonces hasta diciembre de 2017. Esto ha llevado a una llamada de atencin desde el Consejo de Europa sobre los graves ataques que est ley est significando a las libertades de expresin, reunin y manifestacin, exigiendo tambin que cesen las llamadas devoluciones en caliente en las fronteras de Ceuta y Melilla. Pese a que Pedro Snchez prometi derogarla, ahora parece que slo se va a plantear algunas modificaciones.

2/ Losada, A. y Prez Royo, J. (2018) Constitucin: la reforma inevitable. Monarqua, plurinacionalidad y otras batallas.Madrid-Barcelona: eldiario.es y Roca Ed., p. 58

3/ Pablo Iglesias, Para qu sirve hoy la monarqua?, El Pas, 22/11/2018.

4/ He desarrollado esta y otras cuestiones relacionadas en Debates constituyentes ineludibles, viento sur, 03/12/2016. Accesible en www.vientosur.info/spip.php?article11968

Jaime Pastor es politlogo y editor de viento sur.

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article14394



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