Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2018

El neoliberalismo del siglo XXI

Jos Natanson y Ariel Wilkis
Editorial Le Monde Diplomatique

Desde su primera aparicin hace cuatro dcadas, el neoliberalismo ha sobrevivido a distintas crisis y gobiernos mostrando que es capaz de asumir diferentes formas polticas y de congeniar con diversas propuestas culturales. Qu frmula asume actualmente con el gobierno macrista?


Desde hace cuatro dcadas, cuando irrumpi en la escena poltica global para reorganizar radicalmente el orden de la posguerra, primero en Chile, Estados Unidos y Gran Bretaa y luego en buena parte del planeta, el neoliberalismo se muestra cambiante, resistente, adaptativo. Mil veces lo dieron por muerto y otras tantas se levant: la crisis financiera que estall en 2008, que por primera vez en dcadas comenzaba en el Norte para desde all propagarse al resto del planeta, pareci condenarlo una vez ms a la desaparicin, pero una vez ms el neoliberalismo logr sobrevivir.

Una de las claves que explican esta asombrosa sobrevida es su capacidad de ensayar mltiples frmulas para reconstruir sociedades cuya institucin principal sea el mercado. A lo largo de su breve (en trminos histricos) perodo de hegemona, el neoliberalismo ha demostrado que es lo suficientemente plstico como para apoyarse en propuestas democrticas de gobierno: las revoluciones conservadores de Ronald Reagan y Margaret Thatcher en los 80, as como los gobiernos de la reforma estructural en la Amrica Latina de los 90, con Carlos Menem, Fernando Henrique Cardoso y Alberto Fujimori como mximas expresiones, no fueron resultado de golpes de Estado sino de la voluntad de sus respectivas sociedades, que soberanamente se inclinaban por este neoliberalismo popular y de masas.

Pero el neoliberalismo se acomoda tambin a liderazgos autoritarios: de hecho, la primera experiencia concreta fue el Chile de Augusto Pinochet, que inaugur la frmula de neoliberalismo econmico con autoritarismo poltico que luego se replicara en Argentina. Y hay tambin modelos hbridos, como el fujimorismo pos-autogolpe y quizs el gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil. En suma, contra lo que predicaban los telogos liberales de la transicin en la Amrica Latina de los 80 y 90, que conceban a la apertura democrtica y las reformas pro mercado como partes de un todo indivisible, el neoliberalismo es capaz de convivir perfectamente con las dictaduras ms sangrientas.

Pero no solo eso. As como se apoya en diferentes tipos de rgimen poltico, el neoliberalismo tambin admite diferentes proyectos culturales. Puede contener un conservadurismo extremo al estilo de Pinochet o Bolsonaro, en alianza ms o menos explcita con la Iglesia Catlica o los pastores pentecostales; puede sintonizar con posiciones xenfobas que reivindican fronteras y muros para los migrantes mientras impulsan la apertura total de los capitales, como en el caso de Donald Trump o las diversas variantes de la extrema derecha europea. Y puede ofrecer tambin una cara abierta, tolerante y juvenil: es lo que Nancy Fraser define como neoliberalismo progresista (1), una alianza entre los nuevos movimientos sociales (feministas, multiculturalistas y de defensa de los derechos de los minoras sexuales) y el poder econmico de las finanzas: la coalicin social clintoniana, que combin a los afros y latinos con el poder de Wall Street y el glamour emprendedor de Silicon Valley, o la propuesta de Emmanuel Macron de tomar la derecha de la izquierda y la izquierda de la derecha para formar un nuevo centro liberal, son ejemplos de estos ensayos, que confirman una intuicin bsica: el neoliberalismo est dispuesto a resignar todo salvo el mercado.

Paradojas argentinas

La experiencia argentina reciente arroja dos paradojas. En primer lugar, los gobiernos kirchneristas desplegaron un conjunto de polticas orientadas a recuperar cierto rol regulatorio del Estado en la economa, desde la estatizacin de las jubilaciones, YPF y Aerolneas hasta las ms folklricas polticas de control de precios y restricciones a la compra de dlares, todo bajo un discurso anti-mercado que identificaba a las polticas aperturistas y desreguladoras de los 90 como el origen de buena parte de nuestros males.

Pero al mismo tiempo contribuyeron fabulosamente a expandir el mercado. Durante sus tres gestiones, el aparato estatal, que al fin y al cabo ocupaba el centro de su discurso, se transform menos que la infraestructura de crdito y consumo, que se ensanch y diversific aceleradamente. Por ejemplo, los hogares con celular pasaron del 60 por ciento a comienzos del ciclo kirchnerista a 88 por ciento en 2013, aquellos con computadora saltaron del 49 al 57 y los que tienen auto del 34 al 38 por ciento. El proceso de financierizacin fue impactante: la cantidad de cajas de ahorro prcticamente se duplic entre 2002 y 2013 (2).

Se trata de una de las grandes paradojas del kirchnerismo y una de las fuentes de sus deudas pendientes. Cualquier balance de la dcada, ganada o perdida, no puede dejar de lado el hecho de que pens poco al Estado y mucho menos al mercado que contribuy a crear, en una lnea con la histrica dificultad de la izquierda para considerar al mercado como realmente existe y no como una entelequia, lo que luego le impide medir sus consecuencias, comenzando por sus efectos subjetivos en el largo plazo. Es posible reconstruir un proyecto de igualdad y bienestar si se subestiman las consecuencias de un Estado que cambi poco y un mercado que cambi mucho?

En la vereda de enfrente, la segunda paradoja. El macrismo es un gobierno explcitamente market friendly que enfrenta serias dificultades para construir mercados. Si la dictadura aplic un protoneoliberalismo aperturista y desregulador pero sin privatizaciones y el menemismo emprendi la reforma del Estado enfundado en el overol peronista, la actual administracin es ms transparente: por la pertenencia social, la inclinacin ideolgica y los antecedentes profesionales de buena parte de sus responsables 31 por ciento de los funcionarios con rango superior a subsecretario de Estado desempeaban una posicin gerencial en el sector privado en el momento en que fueron convocados al Estado (3), el macrismo lidera el primer gobierno claramente pro mercado de nuestra historia.

Que al mismo tiempo, increblemente, le escatima la experiencia de mercado a una parte importante de la sociedad. El macrismo prometi libertad para comprar dlares, pero no garantiza los ingresos suficientes para que los pequeos ahorristas la aprovechen. Propuso la utopa del acceso a la vivienda a travs de nuevas modalidades crediticias, pero no logr evitar que la inflacin se coma los UVA. Dispuso que el ANSES otorgue crditos a tasa fija para los jubilados y beneficiarios de la AUH, pero el desplome del trabajo informal y la inflacin fueron creando serias dificultades para pagarlos y obligando a los sectores populares a recurrir a estrategias desesperadas, como las financieras que cobran tasas del 180 por ciento. En otras palabras, el macrismo tuvo ms xito en proponer la utopa de una sociedad de mercado que en garantizar los beneficios de su realidad.

Bolsonarizacin

La inclusin de nuevos sectores sociales al mercado es un recurso bsico de construccin de legitimidad poltica. Con sus polticas de pleno empleo, salarios altos y vacaciones, el peronismo de los 40 dio el primer gran paso para acercar a los trabajadores, las clases medias emergentes y los migrantes internos a la experiencia del mercado, lo que se reflej por ejemplo en el boom de heladeras SIAM, que investigaciones posteriores comprobaron como un hito familiar en la memoria emotiva de las clases populares (4). Ms tarde la inclusin al mercado seguira desempeando un rol central en la vida poltica argentina: el auge de la industria nacional durante el desarrollismo, la ampliacin a los productos importados en los primeros aos de la dictadura, por supuesto el menemismo, que incorpor una serie de productos y servicios propios de la economa globalizada, y finalmente el kirchnerismo, con su explosin de plasmas, motitos y splits.

Recuperemos el comienzo de nuestro argumento antes de concluir. Decamos que el neoliberalismo es capaz de asumir diferentes formas polticas y congeniar con diversas propuestas culturales en tanto no ponga en riesgo su programa econmico principal. En momentos en que el neoliberalismo vuelve a operar como el paradigma que organiza la gestin del gobierno nacional consideramos fundamental volver a analizarlo, para entender qu cambi desde su irrupcin en los 80, qu elementos nuevos incorpor y hasta dnde avanz en la penetracin de las subjetividades sociales. Por eso dedicamos al tema este Nmero Especial de el Dipl, elaborado conjuntamente con el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la Universidad Nacional de San Martn, que festeja sus veinte aos de vida.

Creemos finalmente que es necesario advertir sobre un riesgo. Frente a la dificultad para garantizar en los hechos el sueo de un mercado para todos que haba prometido en la campaa y con el tic tac electoral acelerndose, el macrismo parece cada vez ms tentado de seguir la frmula de Bolsonaro, que combina un programa econmico ultraliberal con un autoritarismo social tan rampln como descarado. Aunque un ocano de historia separa a Brasil de Argentina, la poltica explcita de manos libres a las fuerzas de seguridad de Patricia Bullrich, las declaraciones acerca de la tenencia de armas y la apelacin xenfoba del propio presidente sugieren la escena de un gobierno dispuesto a recurrir al atajo del discurso del orden, como si los rigores del dficit cero pudieran compensarse con la demagogia de la tolerancia cero. Ser sta la frmula exacta del nuevo neoliberalismo?

Notas:

1. Vase la nota de la autora en la contratapa de esta edicin.

2. Carla del Cueto y Mariana Luzzi, Salir a comprar. El consumo y la estructura social en la Argentina reciente, en Gabriel Kessler (comp.), La sociedad argentina hoy, Siglo XXI, 2015.

3. Observatorio de las elites argentinas, IDAES/UNSAM

4. Natalia Milanesio, Cuando los trabajadores salieron de compras. Nuevos consumidores, publicidad y cambio cultural durante el primer peronismo, Siglo XXI, 2014.

 

Este artculo forma parte de la edicin especial editada junto con el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la Universidad Nacional de San Martn. Anatoma del neoliberalismo.

Fuente: http://www.eldiplo.org/notas-web/el-neoliberalismo-del-siglo-xxi/


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter