Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Las venas abiertas de Nicaragua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2018

Nicaragua
Texto para un territorio rebelde

Mnica Baltodano
Rebelin

Exposicin en el encuentro "Actualidad de las luchas sociales y polticas en Amrica Latina y el Caribe", foro con intelectuales y movimientos sociales.


1. A mediados de abril una pequea protesta por la reforma a la Seguridad Social, dio inicio a la ms brutal represin contra manifestantes desarmados, que ha conocido Nicaragua. Frente a los crmenes, el pueblo se sublev masivamente. La rebelin que se ha prolongado ya por ms de siete meses, ha sido reprimida sistemticamente. El saldo hasta hoy:535 ciudadanos muertos, entre ellos 24 policas; 4,353 heridos; 1,302 ciudadanos secuestrados por grupos paramilitares, 600 de ellos permanecen an encarcelados. Se han documentado torturas sistemticas y violaciones sexuales a los prisioneros y prisioneras. Y como prueba incontrovertible de la represin, ms de 40 mil nicaragenses han tenido que salir huyendo, abandonando forzadamente sus hogares, familias, sus tierras y negocios.

El terror desatado por el Estado, encabezado y dirigido por Daniel Ortega y su vicepresidenta y esposa, ha dejado perpleja a la comunidad internacional y a la gente decente del planeta. Y aqu una primera reflexin: Esta auto-proclamada izquierdadel gobierno cristiano socialista y solidario de Nicaragua, ha sido capaz de ejecutar los crmenes ms atroces, que nos recuerdan- por cierto, aquellos repudiables crmenes del estalinismo.

2. Primero fueron los estudiantes, luego pobladores de barrios y los campesinos quienes consolidaron los brotes de resistencia que se fueron rpidamente multiplicando por todo el territorio nacional. A ms represin ms resistencia popular. As, a inicios del mes de junio todo el pas estaba paralizado y bajo el control directo de las multitudes organizadas alrededor de tranques y barricadas. Nada se poda mover sin la autorizacin de los representantes del pueblo sublevado. El comercio terrestre entre los pases de la regin qued cerrado. El poder de Ortega se disolvi momentneamente ante la unidad de todo el pueblo. Ortega se qued solo, aislado. Sus bases partidarias desaparecieron de las calles y se refugiaron en silencio en sus barrios. Nunca en la historia de Nicaragua, ni siquiera en las jornadas de la insurreccin final de la lucha contra la dictadura somocista (1979), se haba constatado una movilizacin y participacin popular tan generalizada. El pas entero se ti con los colores de la bandera patria. De ah el nombre de sus protagonistas: los azul y blanco.

3. Sitiado por las multitudes que marchaban derribando los smbolos de su poder e imposibilitado de usar al Ejrcito frente a una poblacin desarmada, Ortega busc a los obispos catlicos como mediadores de un Dilogo Nacional. La apertura de la negociacin fue trasmitida en directo por los medios de comunicacin locales. Los representantes estudiantiles, le gritaron al dictador: Asesino, Asesino! Lo nico que queremos negociar es tu salida!Que se vaya, que se vaya! gritaban afuera los manifestantes. Desde sus hogares la poblacin aplauda el coraje estudiantil, mientras miraban salir al dictador con el rabo entre las piernas. Humillado. Fue una verdadera catarsis nacional.

Pero en medio de aquella crisis poltica sin precedente las consignas generales gritadas por los estudiantes, eran insuficientes para indicar los pasos y caminos concretos que pudieran conducir al objetivo de terminar con la dictadura.

4. Nadie haba llamado a la sublevacin nacional. El pueblo se haba auto convocado. Fue la insurreccin de los auto-convocados.

Desde los movimientos sociales en lucha contra el vanguardismo, el caudillismo y el verticalismo habamos proclamado la importancia de la horizontalidad. La Nicaragua sublevada vivi entonces la plenitud de esa horizontalidad. No haba jefes, ni caudillos, ni partidos, dirigiendo el movimiento. La energa y creatividad parecan no tener lmites. La memoria histrica de jornadas pasadas floreci en cantos y consignas. Poetas, escritores, cantores, multiplicaron sus obras animando la rebelin.

Pero esta misma amplitud del movimiento no fue capaz, en el momento crucial, de dotarse de una direccin colectiva que orientara y potenciara la fuerza arrolladora de las masas. Una vez ms la crisis revolucionaria no se poda resolver por la ausencia de una conduccin. La permanencia de esta problemtica se mantiene sin duda como un desafo a los movimientos sociales.

5. Al no existir ningn liderazgo visible para hacerlo responsable de los acontecimientos Ortega recurri sin escrpulos al tenebroso viejo fantasma de la CIA. Por cnico y tragicmico que parezca, para Ortega y los suyos, la CIA sera el demiurgo, el organizador y creador, de las ms grandes movilizaciones y acciones de rebelda, de nuestra historia.

Cnicamente se mont en el argumento de la geopoltica, cuando hasta al 18 de abril Ortega era el mejor socio de los Estados Unidos y del FMI en la regin, fiel cumplidor de sus polticas: econmicas, migratorias, de seguridad nacional -con el pretexto del crimen organizado. La CIA, quiere darme un golpe de estado! Todo esto es golpismo!-, proclam el rgimen al borde del colapso. Nada ms absurdo que hablar de golpe, ni duro ni blando, porque estos presuponen uso de fuerzas institucionales, militares o no, todas las cuales permanecen bajo el frreo control de Ortega. Aunque hay que decirlo. El pueblo tiene el derecho de rebelarse y de un solo golpe sacar del poder al opresor como ya lo hizo en muchas partes de Amrica Latina.

Desde el poder no se escuch ninguna autocritica para reconocer que la insurreccin de abril fue resultado del cumulado de inconformidades, por el cierre brutal de todos los derechos civiles y polticos a los nicaragenses. Un acumulado de digna rabia por sus polticas neoliberales. La explosin de todo un pueblo sometido de pies y manos al libre mercado y a los intereses de las transnacionales, es decir, del capital.

6. La explosin social de abril sorprendi a todos. La dictadura se asentaba en un pueblo y una juventud que pareca hundirse en el conformismo y la pasividad. Pero a decir verdad ya haba un proceso anterior, aunque molecular, de movilizacin y protesta.

El ms significativo fue el Movimiento Campesino por la Defensa de la Tierra Lago y Soberana, contra la concesin canalera (ley 840), protagonista de casi 100 marchas. Pero tambin se destacaron, el movimiento por derechos de los ancianos, (Ocupa INSS) la demanda obrera contra los antiguos dueos de las bananeras y los caales, por las secuelas de agro-txicos.

La lucha de los periodistas, frente a un rgimen que se adue de los principales medios de comunicacin. Los defensores y defensoras de Derechos Humanos, no cejaban en sus denuncias y demandas.

Movimientos contra concesiones mineras a cielo abierto. Una sublevacin local en Mina El Limn. Sostenidas protestas de feministas, por los femicidios y los retrocesos en nuestras reivindicaciones; movimientos de los ecologistas. Indgenas defendiendo territorios frente a la invasin armada de colonos y las protestas por repetidos fraudes electorales, que ya haban dejado ms de 10 muertos y ms de 30 heridos entre 2008 y 2017.

La semilla sembrada por ms de dos dcadas por las ms variadas expresiones del movimiento social germin al unsono con la rebelin de abril.

7. Ortega us el Dilogo Nacional slo para ganar tiempo y organizar su contraofensiva del terror. A partir de junio, un ejrcito paralelo de policas y grupos paramilitares dotado de armas de guerra, fue lanzado contra la poblacin desarmada de los tranques y barricadas. Las ciudades del pas, una a una fueron sometidas al castigo infernal de los encapuchados de Ortega. Obvio: la resistencia popular desarmada no tena ninguna posibilidad frente a las hordas del Orteguismo. El asalto a las ciudades fue luego continuado con operaciones limpieza que sembraron hasta hoy, el terror por todas partes. Hoy vivimos bajo permanentes operativos de bsqueda y captura de todo aquel que haya participado de las jornadas que comenzaron en abril, y cuya conclusin est por verse.

Con una recin aprobada ley anti terrorista, criminalizan cualquier acto individual o colectivo de protesta.

8. Luego de siete meses de crisis las perspectivas de corto plazo lucen inciertas. Ortega est estratgicamente derrotado: No tiene posibilidades de re articular y recomponer las alianzas perdidas, no cuenta con recursos propios para resolver la grave crisis econmica y ha perdido el respaldo popular. Est totalmente aislado internacionalmente, pero parece decidido a quedarse usando a fondo la represin y el respaldo de su base poltica fanatizada.

9. La Articulacin de Movimientos Sociales, que rene un importante caudal de fuerza organizada, empuja una poltica de unidad nacional por la democracia y la justicia, que permita mantener activa la resistencia popular. Trabaja por re articular el liderazgo popular golpeado por la represin y junto a las dems fuerzas preparan las condiciones para el empuje final que pondr a la dictadura de Ortega en el basurero de la historia.

10. La comunidad internacional de manera casi unnime ha condenado a Ortega por sus brutales violaciones a los Derechos Humanos de los nicaragenses. Algunos gobiernos anuncian sanciones contra Ortega. Sin duda esas acciones lo debilitaran. Pero yo estoy convencida que solo la accin decidida de nuestro pueblo puede resolver la crisis. Estamos en contra de injerencias extranjeras. Nada puede sustituir la verdad histrica de que slo el pueblo salva al pueblo y corresponde a los movimientos sociales de Nicaragua el desafo de materializarla.

Mnica Baltodano. Comandante Guerrillera de la Revolucin Sandinista de 1979. Articulacin de Movimientos Sociales.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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