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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2018

El intelectual simblico
Notas al margen sobre las Memorias de Daniel Bensad

Gilbert Achcar
Viento Sur

Ningn intelectual ha encarnado mejor y tanto tiempo el espritu (revolucionario) de Mayo de 1968 como Daniel Bensad.


Es conocida la categora gramsciana de intelectuales orgnicos, ya sean los que produce la clase dominante con el fin de asentar su hegemona ideolgico-cultural como los que emergen en el combate contra-hegemnico llevado a cabo por las capas subversivas del orden social establecido. Pero cmo calificar a Daniel, intelectual sesentayochista por excelencia, representante de un espritu revolucionario que se apoder del movimiento de masas en el tiempo de algunas maanas, antes de contraerse como cuero viejo con el paso de los aos hasta el punto de que en su dcimo aniversario no era ya ms que un recuerdo lejano en la conciencia colectiva de la gran mayora de sus actores?

"En 1978 ya haba pasado el coche-escoba de la Unin (y de la desunin) de la izquierda [] Duelo por las grandes esperanzas y entierro sin mucha pompa del cambio anunciado. (p. 93.) Con el paso de una dcada a otra 1978, 1988, 1998, 2008 el Mayo de los revolucionarios de 1968 se ha visto cada vez ms ahogado por la recuperacin de la ideologa dominante, hasta el punto de tener que resignarse a admitir que no hay un nico espritu de Mayo, sino espritus en plural, su Mayo y el nuestro, que se opone tanto a su confiscacin liberal a como a su denigracin regresiva". (p. 105.)

Las primeras pginas de las Memorias de Daniel Bensad expresan muy bien su indignada protesta frente al ejrcito de renegados y embaucadores del espritu original del Mayo francs.

Cmo designar por tanto a un intelectual que representa la continuidad minoritaria de un momento fugaz de radicalizacin, mucho ms efmero, superficial e infinitamente menos trgico que la Comuna de Pars, que produjo sus comuneros convertidos con los aos en antiguos, como el abuelo materno de Daniel, comunero a los catorce aos? Dejando asomar un punto de orgullo, el impaciente destaca su vinculacin con la tradicin revolucionaria francesa por parte de esta lnea materna, tanto por la experiencia real del abuelo como por el imaginario de los ascendientes de este ltimo ("me gusta pensar que pudieron participar en aquellos primeros crculos subversivos que Marx y Engels frecuentaron en 1844, durante su estancia parisina", p. 33).

Propondra llamarlo intelectual simblico, remitindome a uno de los sentidos que los diccionarios dan al trmino smbolo, sentido tomado, al parecer, de una definicin de Alfred de Vigny en 1830: "persona que encarna, personifica de manera ejemplar". Daniel Bensad sin duda ha encarnado, personificado de manera ejemplar el Mayo 1968 francs. Ya por este mismo hecho, se situaba en la continuidad de la larga serie de irrupciones revolucionarias 1789, 1792, 1830, 1848, 1871 que marc el tiempo largo de la Revolucin francesa, como identific Franois Furet a la vista de los sobresaltos del ciclo revolucionario inaugurado a finales del siglo 18.

Los actores ms jvenes de la gran revolucin fallida de 1968 constituan de forma manifiesta la herencia de estos sobresaltos, mientras la masa de participantes de ms edad, encuadrada por los verdaderos intelectuales orgnicos de la clase obrera francesa del momento, crea encontrarse ante un remake de la huelga general de 1936 (en la cual la conmemoracin de la Comuna de Pars constituy un momento lgido, dicho sea de paso), un remake en que los Acuerdos de Grenelle deban preceder a la victoria electoral de un nuevo Frente Popular en vez de sucederla, como ocurri con los Acuerdos de Matignon en 1936. Lo cierto es que el resurgimiento de gorros frigios en las grandes mareas humanas de 1968 testimoniaba esta continuidad de la tradicin revolucionaria francesa. Ms all del simple espritu de Mayo, Daniel Bensad encarnaba el conjunto de esta herencia, en su punto ms alto hasta el punto de que tom parte en la batalla del bicentenario en 1989 personificando literalmente a la Revolucin, con un libro redactado en primera persona, Yo, la Revolucin: Remembranzas de una bicentenaria indigna (haciendo un guio a La Vieja Dama indigna de Ren Allio).

En mayo de 1968, sin embargo, Daniel se reconoca sobre todo en la figura de Ernesto Che Guevara, a media distancia de las figuras de Mao y de Trotsky que constituan con la del Che la trada legendaria de la radicalizacin estudiantil sin olvidar la tendencia libertaria que se encarn ms bien en la figura de proa de esta radicalizacin representada por otro Daniel, sobre el que hicieron hincapi el poder y los medios de comunicacin. Resulta que los dos Daniel, Bensad y Cohn-Bendit, fueron los principales animadores del Movimiento del 22 de Marzo, que partiendo de Nanterre iba a encender el fuego en el llano universitario. El Judo alemn de 1968 se ha impuesto histricamente como el intelectual orgnico por excelencia de la generacin real de estudiantes sesentayochistas, pasados en su gran mayora de una erupcin revolucionaria, que result pubertaria, al estado de bobos, cuyo horizonte insuperable se ha vuelto la mejora de las condiciones ecolgicas una generacin pasada, en suma, del rojo y negro al verde plido, cruzado con rosa claro. Por su parte, el hijo de judo argelino, de nombre rabe, el episodio glorioso de 1968 expresaba sobre todo la persistencia del espritu revolucionario, a contra-corriente de la evolucin de la masa realmente existente de sus actores; de ah su calificacin de intelectual simblico.

Todo revolucionario que piense que su deber es hacer la revolucin, segn la famosa frmula del Che, es forzosamente voluntarista, la propia expresin lo es de manera suprema, al igual que lo es, si no ms, la frmula leninista del revolucionario profesional. Daniel estuvo eminentemente impregnado de este "voluntarismo poltico, galvanizado por la iluminacin todava activa del acontecimiento" (p. 117). Sus aos ms voluntaristas cubren bsicamente la primera dcada que va de 1968 del Mayo francs de aspecto festivo, ocurrido justo tras la ofensiva vietnamita que inaugur este annus horribilis para el sistema capitalista mundial al final amargo de las ilusiones, con el teln de fondo del aborto del proceso revolucionario en Portugal y, en Indochina, el paso de la imagen de un Vietnam heroico a la de una Camboya de pesadilla, que el primero no tard en invadir. El reflujo de la gran ola de 1968 se caracteriz por la reconversin de un puado de intelectuales sesentayochistas en profesionales del marketing de un pensamiento nulo, en palabras de Deleuze.

Los "vuelos lricos" de los futuros "nuevos filsofos" en el inmediato post-1968 fueron sin embargo mucho ms "delirantes" (p. 93) que la exageracin voluntarista del alcance del acontecimiento que traduca la obra redactada en caliente en 1968 por Daniel Bensad y Henri Weber, Mayo 68: un ensayo general, una obra cuyo ttulo constituye por s mismo todo un programa. De estos aos de hiper-voluntarismo, Daniel habla en dos captulos de sus Memorias, con ttulos evocadores: "La historia nos mordisqueaba la nuca" se puede apreciar la desencantada atenuacin de la expresin original lanzada por Daniel, cuando la historia morda con buenos dientes, expresin que constituy la "mxima de nuestra impaciencia revolucionaria" (p. 126); "El tiempo del leninismo apresurado", cuyas races se sumergen en la elaboracin terica de un "(ultra) leninismo, obnubilado por el momento paroxstico de la toma del poder" (p. 127), inspirado por el Lenin de Lukacs muy articulado en torno a la actualidad de la revolucin.

El gusto a plomo que dejaron estos aos locos sobre todo en la experiencia edificante que fueron las incursiones de Daniel en Amrica Latina, en particular en Argentina, al ritmo de la ola guevarista que acab por reproducir el fracaso boliviano del Che, sin lograr extraer las lecciones adecuadas se vislumbra en este comentario sorprendente, casi enigmtico, que cierra el captulo titulado "La violencia domesticada". Daniel, revolucionario impenitente, decididamente alrgico a todo legalismo, se resigna mal al abandono de la violencia revolucionaria programada: quiere ms bien

"esforzarse por disciplinarla y domesticarla, lo que supone desarrollar una nueva cultura jurdica y una cultura de la propia violencia. [] Algunos cdigos militares y algunas artes marciales han esbozado pasos en esta direccin" (p.232).

Durante la segunda dcada post-sesentayochista, Daniel partir bajo otros cielos en busca del Graal revolucionario sobre todo Brasil, y tambin Mxico. Nuevas decepciones, con un PT brasileo que confirm su acelerado aprendizaje de la trayectoria histrica de la social-democracia europea, pasando en pocos aos del socialismo radical al reformismo electoralista, esperando insertarse en la mutacin social-liberal de la era de la mundializacin. Y con un dirigente campesino trotskysta mexicano que parece inspirado en la filmografa de Elia Kazan, pasando del Viva Zapata! a La ley del silencio, o dicho de otra manera de dirigente campesino revolucionario a dirigente social corrupto (para completar el escenario, fue asesinado ametrallado junto a otras catorce personas en 2007). La corrupcin gangren al Mxico que, con la LCR francesa, fue la joya de la Cuarta Internacional, ese "bonsai de Komintern" (p.361). (La joya brasilea, organizada en forma de tendencia en el seno del PT, que le sucedi como la portadora de las esperanzas de la Internacional en Amrica Latina, degener a su vez una quincena de aos ms tarde).

Una gran melancola caracteriz el vigsimo aniversario de Mayo 1968, con un embalsamamiento meditico de primera clase del recuerdo de la gran rebelin, y una fiesta de la LCR con una desesperante escasa asistencia. Como por desafo, rechazo a claudicar, Daniel y Alain Krivine firmaban un Mayo s!, con el subttulo de Rebeldes y arrepentidos. Desafo renovado por Daniel en esas otras exequias que fueron las ceremonias del bicentenario de la Revolucin francesa, que ya se ha citado antes. Pero el desafo simblico al espritu de los tiempos no basta para conjurarlo. El hundimiento de la URSS fue vivido por Daniel como una derrota histrica, an estando por encima de cualquier sospecha de simpata por el estalinismo. Lo que tena para l un gusto a derrota era ms bien el final de una poca marcada por la creencia en la actualidad de la revolucin en sintona con el Octubre 1917 ruso, cuyo espritu, se quera creer, segua incubando como cenizas bajo el estircol estaliniano.

"Haba llegado la hora del cierre de los posibles, escribe Daniel citando a Deleuze (p. 370), cierre an ms desmoralizador porque la uniporalidad imperial hacia la que se inclinaba el mundo tena acentos triunfalistas, aunque haca agua por todas partes. Este gran giro histrico es objeto de un captulo que Daniel titul "Vientos de torbellino", en contra de la glorificacin de los "Vientos del Este" por una minora de la LCR y de la Internacional, dirigida por Grard Filoche, que no tardara en abandonar la Liga, de la que haba sido uno de sus muy primeros fundadores, para unirse a la izquierda del Partido socialista. Nada expres mejor esta divergencias de juicios sobre la cada del Muro que el intercambio de exclamaciones entre los dos protagonistas de este debate: "Champagne!" exclam Filoche, en un congreso internacional reunido en 1991; "Champagne y Alka-Seltzer!" replic Bensad, que cita esta expresin sin mencionar el intercambio en que surgi inicialmente (p.370).

Aqul fue el momento melanclico de Daniel, durante el cual redact en tres aos, "llevado por [un] impulso grafomanaco", lo que califica de "triloga sobre la historia y la memoria" (p. 380): la obra sobre la Revolucin, seguida de otra sobre Walter Benjamin y por fin la obra sobre Juana de Arco. Las obras de la triloga de 1989-1991, admite Daniel, "parecen alejadas de Marx". Se trataba, afirma, "de un recorrido paralelo, para volver mejor a la cuestin del comunismo, por el enmaraado camino de las herejas, por el desvo de la racionalidad mesinica, por el sendero escarpado de una lgica del acontecimiento" (p. 412.) Ese momento melanclico no tard en transformarse en apuesta melanclica, segn el ttulo de la obra que Daniel public en 1997 y en la que el desafo volva a la carga. "La apuesta se vuelve melanclica cuando lo necesario y lo posible divergen" (p. 454.) Pero entonces la apuesta no es otra que la manifestacin renovada, una vez ms, del optimismo voluntarista que se burla del pesimismo intelectualista.

Entre tanto, Daniel haba fundado en 1992 una Sociedad para resistir al espritu de los tiempos tema que presidir su reflexin y sus actividades desde entonces: en 1998 public un breve Elogio de la resistencia al espritu de los tiempos, en 2001 Los Irreductibles. Teoremas de la resistencia al espritu de los tiempos, y el mismo ao Resistencias. Ensayo de topologa general, a la vez que lanzaba, todava en 2001, la revista ContreTemps [Contra-Tiempo]. Esta misma nocin inspira los ttulos del opus magnum de Daniel, publicado en 1995 en dos volmenes complementarios, Marx el intempestivo y La Discordancia de los tiempos una obra que se sita en contra de toda visin lineal de la temporalidad y de cualquier determinismo positivista, en nombre de la pluralidad de los posibles y del papel de los imponderables. El opus magnum de 1995 es la culminacin de una larga acumulacin terica en la que trabajo universitario, trabajo de formacin terica (sobre todo en la escuela internacional militante de Amsterdam) y debates internos se conjugan para producir una suma que constituye innegablemente un marxismo original y de los ms ricos, segn esta visin pluralista del marxismo expresada en el nombre de una coleccin editorial que Daniel contribuy a lanzar: "Mil marxismos".

El mismo ao en que apareci este trabajo considerable reapareci con mpetu el viejo topo de la lucha de clases en la superficie de esta Francia que crea haberlo enterrado definitivamente despus de 1968. El otoo caliente de 1995 fue el pico ms elevado de las lucha sociales hexagonales desde el Mayo francs. Precedidas por la rebelin zapatista en 1994, las huelgas de 1995 anunciaban un nuevo ciclo de luchas que la manifestacin de Seattle en 1999 dara un fuerte impulso en vsperas del nuevo siglo. "El comienzo de los aos ochenta fue crepuscular, es cierto. Pero las seales de la renovacin aparecieron antes de lo que se imaginaba, dibujando poco a poco la forma fluctuante de un movimiento por llegar, que no tiene nombre" (p. 461).

Estos "aos de renacimiento", escribe Daniel, fueron aquellos en que "tute directamente a la muerte" (p. 448). Cuando estall el otoo caliente en Francia, era considerado un cadver andante, el ao siguiente se encontr verdaderamente in articulo mortis, antes de que las triterapias vinieran a darle un nuevo plazo que no habra podido imaginar que iba a renovarse durante quince aos. En esta doble recuperacin imprevista e inesperada, histrica y personal, Daniel sac una inmensa energa de resistencia, a la vez que extraa de la experiencia concreta de la mortalidad natural e inevitablemente una filosofa de la existencia personal definida por el carpe diem del verdadero epicurismo (y no de su caricatura vulgar). Fsicamente disminuido, volc su energa en la escritura: "A falta de poder actuar y viajar a mi manera, escribir se ha convertido en la expresin privilegiada de esta condicin espectral" (p. 449); condicin de un espectro que no por ello sonre menos (cf. La Sonrisa del espectro, aparecido en 2000).

En los quince aos de vida que obtuvo de propina, para mayor felicidad de Sophie, su compaera, de sus amigos y de sus camaradas, un Daniel tanto ms entraable porque la enfermedad le haba liberado "de las vanidades cotidianas, de las preocupaciones ridculas y de los clculos de inters" y vuelto ms sensible an "a los nuevos encuentros, a las amistades, que se hacen y se deshacen" (p. 451), lleg a publicar una quincena de obras de diversa talla, todas ellas obras de combate poltico y filosfico, el ms importante de los cuales es su Elogio de la poltica profana, aparecido en 2008 y dedicado a cuatro camaradas de su generacin, muertos prematuramente antes que l.

Su autobiografa, Una lenta impaciencia, es una obra magnfica, en que la belleza de la escritura alumbra la confesin, poco creble a primera vista, que hace Daniel, animal poltico donde los haya, cuando dice que ha llegado "a preguntarme si la poltica era verdaderamente mi tipo, y si no me he equivocado de vocacin" (p. 451). Una aclaracin confirmada por el frecuente recurso de Daniel a los prstamos literarios, poticos y paraliterarios a lo largo de sus Memorias, hasta la conclusin tomada de Andr Breton justificndose por esa afirmacin: "El ojo de la poesa ve en ocasiones mucho ms lejos que el de la poltica" (p. 468). Toda la obra de Daniel Bensad deja transparentar esta tensin entre una vocacin literaria frustrada y una vocacin poltica abrazada en detrimento de la primera, una tensin que se encuentra en Trotsky, el revolucionario cuyo nombre llev (y a veces sufri) como etiqueta hasta el fin de sus das.

Sin embargo, entre los grandes revolucionarios, Daniel profesaba la admiracin ms tierna por Blanqui. Senta con toda razn una gran afinidad con el Encerrado, la afinidad del intelectual simblico portador de una tradicin revolucionaria francesa que va de los Jacobinos a Mayo 1968 con quien fue uno de los principales intelectuales orgnicos de la encarnacin social real de esta tradicin durante seis dcadas cruciales del siglo 19: Louis Auguste Blanqui, medio-poeta medio-poltico, que comenz tambin su carera revolucionaria participando en manifestaciones estudiantiles en el Barrio Latino; Blanqui, continuador del ala izquierda babouvistea del jacobinismo y precursor del leninismo, ese otro heredero del jacobinismo.

Cualquiera que est familiarizado con la obra de Daniel Bensad reconocer hasta qu punto fue influido por la recopilacin publicada en 1972 por Miguel Abensour y Valentin Plosse, que reagrupaba obras de Blanqui enmarcadas por otros textos. Entre otras, se encontraba la Instruccin para tomar las armas, escrito de Blanqui redactado con ese espritu hiper-voluntarista como se denomina al blanquismo, y publicado en un cara a cara con extractos de la obra de Charles Fourier; pensamientos de Blanqui publicados bajo el ttulo de Contra el positivismo, un ataque virulento a Auguste Comte; La Eternidad por los astros, obra del tiempo de la melancola posterior al sangriento aplastamiento de la Comuna de Pars ("En el fondo, esta eternidad del hombre por los astros es melanclica", escribe el propio Blanqui al final de la obra); y tambin las tesis "Sobre el concepto de historia" de Walter Benjamin, vueltas a publicar entonces por primera vez en francs desde 1947, en un momento 1972 en que Benjamin no se haba convertido todava en el objeto de una moda intelectual.

Este libro de 230 pginas contena algunos de los temas e ingredientes fundamentales que caracterizarn el pensamiento futuro de Daniel Bensad, un pensamiento inscrito en la eternidad real la que profieren las obras de largo alcance, mucho ms seguramente de la que profieren los astros. Y la presencia poltico-intelectual de Daniel no est cerca de eclipsarse. Ha salido del presente para situarse de forma duradera en la posteridad revolucionaria: ese porvenir dura largo tiempo.

Texto original: http://www.contretemps.eu/daniel-bensaid-intellectuel-symbolique/

Traduccin viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14382

 



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