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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2018

Francia. Movilizacin de los chalecos amarillos
Lo que est en juego en esta movilizacin popular

Lon Cremieux
Viento Sur


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Desde hace casi un mes se desarrolla en Francia un movimiento que no tiene precedentes. El 17 de noviembre, a lo largo y ancho de Francia se produjeron no menos de 2500 bloqueos de carreteras y de peajes de autopistas, en una movilizacin que aglutin a 300.000 chalecos amarillos (porque los manifestantes se colocan el chaleco amarillo obligatorio en los vehculos). Durante toda la semana posterior se han seguido manteniendo numerosos bloqueos en ciudades de tamao medio. Y el sbado 24, de nuevo, se han desarrollado multitud de acciones en las que han participado ms de 100.000 personas, de las cuales 8.000 a Paris en los Campos Elseos, provocando ms de 1.600 bloqueos.

Este movimiento naci al margen de los partidos y los sindicatos. Se construy a partir de las redes sociales en base al rechazo al anuncio gubernamental de incrementar a partir del 1 de enero de 2019 el impuesto de los carburantes a travs del TICPE (siglas en francs del impuesto interior por el consumo de productos energticos). Un incremento de 6,5 cntimos por litro de gasleo y de 2,9 cntimos por el sin plomo de 95 oct. Ya en 2018 el impuesto sobre el gasleo se increment en 7,6 cntimos. Sobre el litro de gasleo a 1,45 , el Estado se apropia aproximadamente de un 60% a travs de impuestos; es decir, 85,4 cntimos. El gobierno tambin prev incrementos de 6,5 cntimos para los aos 2020 y 2021. Se trata del tercer mayor impuesto de Europa sobre el gasleo tras el Reino Unido e Italia.

Ahora bien, a diferencia de la mayora del resto de pases europeos, en Francia el consumo del gasleo es mayoritario: representa el 80% del consumo de carburante. Y hay que tener en cuenta que el precio del gasleo ha aumentado un 23% el ltimo ao.

El llamamiento contra este incremento del impuesto, del que se hizo eco un artculo del principal diario popular del pas, Le Parisien, logr el apoyo de centenas de miles de personas a mediados de octubre. Cifra que alcanz el milln a primeros de noviembre. A partir de ah, se pusieron en pie numerosos grupos Facebook en todo el pas y los vdeos contra la incremento de este impuesto fueron visionados por millones de veces a travs de internet (entre ellos haba uno lanzado por un grupo de extrema-derecha: Dbut la France). Despus, un chofer de lanz el llamamiento para bloquear la circunvalacin parisina el 17 de noviembre. Fecha a la que se sumaron miles de iniciativas locales para bloquear las rutas y las rotondas y que se iban agregando en un mapa interactivo puesto en pie por dos internautas chalecos amarillos. Finalmente, los grandes medias (a la cabeza de ellos la cadena BFM TV) se hicieron eco del fenmeno, dndole una mayor dimensin.

As pues, a partir de la simple firma de un manifiesto, el movimiento se extendi como la plvora.

Qu tipo de movimiento?

Este movimiento choca directamente con el gobierno, pero tambin con los responsables sindicales y polticos! Ha sido sorprendente el contraste entre la extensin del movimiento entre las clases populares, la enorme simpata que ha suscitado, sobre todo en las empresas, el apoyo masivo entre la poblacin (70% de apoyo en vsperas del 17 de noviembre) y la caricatura a la que se le ha sometido en muchos mbitos de la izquierda, criticando, sin ningn rigor, que detrs del mismo estaba la patronal del transporte por carretera y la extrema-derecha. Ahora bien, el conjunto de las organizaciones patronales conden los bloqueos y exigi al gobierno acabar con los mismos; encuanto a la extrema-derecha, es cierto que Nicolas Dupont Aignan, dirigente del pequeo partido Debout la France, se viene desgaitando desde mediados de octubre con un chaleco amarilloante los media. Asimismo, Rassemblement National (antiguo FN, con Marine Le Pen a la cabeza) le dio su apoyo, aunque desmarcndose de los bloqueos de carreteras Ahora bien, la mayora de organizadores de chalecos amarillos han marcado distancias con este embarazoso apoyo.

Por su parte, Les Republicans (derecha tradicional) y el Partido socialista, expresaron con discrecin su simpata con el movimiento. En sentido contrario, si bien responsables de la France Insoumise como J.L. Melenchon o Franois Rufifin, as como Olivier Besancenot (NPA) expresaron su apoyo al movimiento, todas las grandes organizaciones sindicales (no solo la CFDT, sino tambin la CGT y Solidaires) rechazaron apoyar las manifestaciones, haciendo hincapi en la manipulacin de la extrema derecha y la patronal del transporte por carretera.

En realidad, los chalecos amarillos son la expresin de un movimiento profundo de las clases populares. En Francia, todos los das, son 17 millones las personas que van a trabajar fuera de sus municipio de residencia; es decir, 2/3 de las personas activas; y un 80% de ellas utiliza su medio de transporte personal. As pues, la preocupacin por el precio del carburante es muy grande entre las capas populares: tanto en la regin parisina (donde solo el 50% de las personas asalariadas utiliza el transporte pblico para ir al trabajo) y en el resto de regiones.

Por tanto, la cuestin del impuesto anunciado afecta a la mayora de los trabajadores y trabajadoras! La gente asalariada, y sobre todo sus familias, se ven obligadas a vivir cada vez ms lejos de los centros urbanos; la precariedad acenta este alejamiento del lugar del trabajo. En la regin parisina, el 50% que se ve obligado a utilizar el vehculo para ir a trabajar se corresponde a menudo con la gente que habita en la periferia o trabaja en horas intempestivas.

El coste del transporte en coche, y sobre todo el diesel, ha explotados estos ltimos aos en un contexto en el que el ndice de inflacin oficial se ha utilizado como pretexto para no incrementar los salarios.

Los chalecos amarillos polarizan una exasperacin popular en relacin al poder de compra, los salarios y las pensiones, con un carcter de clase evidente.

Ahora bien, esta exasperacin tambin cataliza una clera difusa debida al descrdito del gobierno, a la acumulacin de los ataques contra el poder de compra, las pensiones y a los mltiples regalos concedidos a los ricos, a los capitalistas. Tambin el descrdito de los partidos polticos que habiendo dirigido el pas en alternancia son los responsables de la actual situacin social.

Gracias a las reformas fiscales del gobierno, a la supresin del ISF (impuesto sobre las fortunas), la reduccin del impuesto sobre las rentas del capital, el 1% de los ms ricos vern incrementar sus fortunas en un 6% en 2019, y el 0,4% de los ms ricos incrementarn su poder de compra en 28.300. Al mismo tiempo, el 20% de los menos ricos, con las reforma de los subsidios para vivienda y la reduccin de las pensiones, vern reducirse sus ingresos sin ver incrementadas las prestaciones sociales al mismo tiempo que los precios siguen incrementndose.

Impopularidad y crisis de gobierno

Una gran parte de la poblacin ve a Macron como el presidente de los ricos, de los muy ricos. El incremento del impuesto sobre los carburantes, que golpea sobre todo a la gente con salarios ms bajos, tras los regalos que ha hecho a los ms ricos, ha sido la gota de agua que ha desbordado el vaso.

Adems, debido a su poltica de clase y al descrdito que acumula, el gobierno Macron atraviesa una situacin de crisis acelerada desde el verano. El affaire Benalla fue el escndalo del verano. Alexandre Benalla, miembro de la seguridad personal de Macron, reconocido como culpable de agredir a manifestantes el 1 de mayo, emergi como la expresin de una prcticas presidencial basada en utilizar los servicios del Estado para sus necesidades personales a cambio de dar manga ancha a sus colaboradores. Mutas mutandis, lo que le ocurri a Fillon en vspera de las elecciones presidenciales.

A este escndalo le sigui la dimisin de Nicolas Hulot, la cara ecologista de Macron, tras mltiples renuncias a sus compromisos en el mbito de la transicin energtica. Dimisin a la que sigui la de Collomb, ministro del Interior y uno de los primeros en apoyar al nuevo presidente, que dimiti a principios de otoo. Estas sucesivas crisis internas dan testimonio del desgaste acelerado de este gobierno y de la debilidad de su base poltica y social.

Todas las encuestas sitan la popularidad de Macron por debajo de la de Franois Hollande en el mismo momento de su mandato.

Las reivindicaciones de los chalecos amarillos

En todos los mensajes de los chalecos amarillos a travs de las redes sociales y en los bloqueos, la exigencia de la retirada del nuevo impuesto sobre los carburantes se mezcla, ms all del cabreo por la caresta de la vida, la exigencia del restablecimiento del impuesto sobre las fortunas y, a menudo, pura y simplemente la exigencia de que Macron dimita.

Con el objetivo de ganar apoyo popular, a la hora de justificar el nuevo impuesto sobre carburantes, el gobierno utiliza el argumento de la necesidad de combatir el cambio climtico y luchar contras la emisin de gases de efecto invernadero y de partculas finas. El portavoz del gobierno, Benjamin Grivaux, pensaba obtener el apoyo de la izquierda ecologista denunciando a "quienes fuman tabaco y circulan con diesel". Pero incluso en el campo electoral ecologista, el incremento del impuesto no tuvo una acogida favorable y la perorata despectiva del gobierno no dio en el blanco.

La razn fundamental de ello es que toda la poltica de este gobierno (como la de los precedentes) da la espalda a los urgentes imperativos ecolgicos: impulsando el uso indiscriminado del vehculo y el diesel, no hace nada para desarrollar el transporte colectivo, tanto en las zonas rurales como en las grandes ciudades. Ms teniendo en cuenta, como hemos indicado ms arriba, que las clases trabajadoras ven cada vez ms distanciados los centros de trabajo de su lugar de residencia.

El hacer pagar el plato fundamentalmente a sectores de la poblacin que no tienen opcin de cambiar su modo para desplazarse ni cambiar de vehculo!, resulta de una arrogancia gubernamental insoportable.

En la contrarreforma ferroviaria puesta en pie por el gobierno se prev suprimir ms de 11000 Km. de va frrea en tanto que el transporte de mercancas ha sido sacrificado en beneficio del transporte por carretera. En paralelo se exonera a Total (compaa petrolera) de toda contribucin fiscal y se le da carta blanca para continuar con las exploraciones para extraccin de petrleo.

Adems, el debate sobre la ley financiera para 2019 ha puesto al descubierto que ms de 500 millones del impuesto sobre carburantes van a ser utilizados no para la transicin ecolgica, sino a absorber el dficit presupuestario de 2019 y compensar as la recaudacin menos por la supresin del impuesto sobre la fortuna.

Durante semanas, el gobierno y los media se han empeado en intentar desacreditar el movimiento presentndolo como el de "la Francia perifrica", de los "territorios olvidados", de una revuelta de gente inculta y sin conciencia del cambio climtico (ver anlisis de Gerar Noiriel 1/ ).

Y el movimiento obrero organizado?

El movimiento obrero y sus organizaciones no estn a la cabeza de este movimiento de chalecos amarillos. Esto expresa tanto su prdida de influencia en muchas regiones y como entre colectivos laborales. Es tambin, como sealan responsables de ATTAC y de la Fundacin Copernic en la trtibuna publicada en Le Monde 2/ el resultado de las derrotas acumuladas por los movimientos sociales estos ltimos aos.

La voluntad de realizar los bloqueos, de impulsar acciones directas tiene su origen en el rechazo a las formas tradicionales de manifestacin, si bien se enmarca en las acciones de bloque impulsadas por los sectores sociales combativos

Adems, la poltica practicada por las direcciones sindicales, la debilidad del recambio de ese movimiento popular plantean un problema. Esta poltica ha tomado como pretexto las maniobras de la extrema derecha o la voluntad "apoliticista" de los chalecos amarillos. Pero como dicen los responsables de ATTAC y Copernic en la citada tribuna, "No se podr combatir estar desconfianza o su instrumentalizacin por la extrema derecha, ni el riesgo del anti-fiscalidad, practicando la poltica de la silla vaca o culpabilizando a las y los manifestantes. Por el contrario, se trata ms bien dotarse de los medios para pesar en seno y ganar la batalla cultural y poltica en el seno de ese movimiento contra la patronal y la extrema derecha que quieren fagocitarlo".

Muchas estructuras y militantes sindicales no han dudado en prestar su apoyo y llamar a participar en las acciones de los chalecos amarillos: por ejemplo, la CGT de la Metalurgia, Sud-Industria, FO-Transporte y numerosos llamamientos unitarios en diversos departamentos que han puesto por delante una plataforma reivindicativa de incrementos salariales, contra los impuestos indirectos que perjudican a las clases populares y por una reforma fiscal progresiva sobre los salarios.

A menudo, estos llamamientos rechazaban de forma clara los impuestos sobre los carburantes poniendo por delante la necesidad de una verdadera poltica ecolgica que afecte a compaa petrolfera Total, que impulse el transporte colectivo y el transporte de mercancas por carretera.

En las redes militantes, e incluso en la prensa, todos los informes dan testimonio de la base popular de este movimiento, compuesto fundamentalmente de gente asalariada y pensionistas, al lado de autnomos o pequeos empresarios, toda esa gente que sobrevive con salarios bajos en plena ofensiva gubernamental. Los militantes del NPA que han participado en los bloqueos o han distribuidos hojas en los mismos, informan de la buena acogida de los mismos y, sobre todo, de la sintona en torno a las exigencias de restablecimiento del impuesto sobre las fortunas y el fin de los regalos fiscales a los ms ricos.

Los retos del movimiento

Por tanto, ms all de cmo contine el movimiento existen retos importantes para este movimiento. Uno de ellos, sin que conlleve su control, lograr que se estructure democrticamente y converja con las organizaciones del movimiento obrero dispuestas a desarrollar un combate comn de confrontacin general con el poder.

El gobierno desea que los chalecos amarillos no sean ms que un parntesis perturbador antes de volver a una vida poltica y social normal. Tras el 17 de noviembre, todos los media insistieron hasta saciar sobre los enfrentamientos habidos en los bloqueo, la gente herida que result herida y la muerte de una chaleco amarillo, atropellada por una automovilista. Insistan tambin sobre los inaceptables pero muy marginales actos racistas y homfobos que se daban con el fin de desacreditar al conjunto del movimiento. An si es ms prudente que con las manifestaciones del movimiento social, estos ltimos das el poder ha reprimido con dureza los bloqueos y sobre todo la manifestacin de los Campos Elseos de este sbado. Poco habituados a manifestaciones de calle y an menos a los enfrentamientos, sectores amplios de chalecos amarillos se han visto impresionados por la violencia utilizada, sin que ello ponga en cuestin la voluntad de realizar nuevos bloqueos. El poder espera que las imgenes de los enfrentamientos y el acercamiento de las fiestas de fin de ao llevarn a la extincin del movimiento.

Por ello, Si el movimiento obrero se sita en la misma lgica, la responsabilidad sera grande. An cuando sea marginal, la extrema derecha est en la emboscada de cara a este movimiento y espera que no surja ninguna perspectiva anticapitalista para el futuro del mismo. El movimiento de las Horcas (Forconi) en Italia en 2013, que tuvo ciertas similitudes con el de los chalecos amarillos tiene que alertarnos

As pues, este movimiento se encuentra ante retos importantes sea cual sea su continuidad. Uno, sin que lo encorsete, lograr que se estructure democrticamente y converja con las organizaciones del movimiento obrero dispuestas a desarrollar un combate comn para hacer frente al poder. El gobierno espera que los chalecos amarillos no sean ms que un parntesis perturbador antes de volver a una vida poltica y social normal. Si el movimiento obrero se sita en la misma lgica, la responsabilidad sera grande. An cuando sea marginal, la extrema derecha est en la emboscada de cara a este movimiento y espera que no surja ninguna perspectiva anticapitalista para el futuro del mismo. El movimiento de las Horcas (Forconi) en Italia en 2013 3/ , que tuvo ciertas similitudes con el de los chalecos amarillos tiene que alertar a quienes (sobre todo los anticapitalistas) quieren que la ira popular, la exasperacin social, no solo se vuelva contra este gobierno de ricos sino que abara la va a una ofensiva anticapitalista que abra la va a la emancipacin.

 

Len Cremieux , sindicalista y militante del NPA

Traducccin: viento sur

1/ (1) https://noiriel.wordpress.com/2018/11/21/les-gilets-jaunes-et-les-lecons-de-lhistoire/

2/ http://www.fondation-copernic.org/index.php/2018/11/22/les-gilets-jaunes-sont-aussi-le-produit-dune-succession-dechecs-du-mouvement/

3/ https://www.courrierinternational.com/article/interview-il-y-six-ans-des-gilets-jaunes-avant-lheure-en-italie ; tambin: https://vientosur.info/spip.php?article8711

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14395

 



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