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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2018

El reconocimiento de Mariana Grajales Cuello como Madre de la Patria
La tarea martiana que nos queda por hacer

Felipe de J. Prez Cruz
Rebelin


En justicia, entre los ms felices avances de nuestras ciencias sociales est la recuperacin y desarrollo de los estudios martianos. Alrededor del Hroe Nacional Jos Mart Prez (1853-1895) y su obra, trabaja a lo largo de la geografa del pas, un nutrido y talentoso colectivo de cientistas y activistas, y esta es hoy por hoy una de las esferas de la historia y cultura cubanas, que mejor se ha preparado para sistematizar y organizar su aporte a la educacin, a la construccin de la memoria y la conciencia histrica de las presentes y futuras generaciones de cubanos y cubanas. Es legtimo entonces el que desde las fortalezas martianas, nos propongamos avanzar en otros campos de menor fertilidad. Este es el caso del debate alrededor de la honorfica revolucionaria, en particular lo que se refiere a la propuesta de reconocerle el ttulo de Madre de la Patria a Mariana Grajales Cuello (1815-1893)1.

Mariana Madre de la Patria: Un debate necesario

La decisin de incluir a Mariana Grajales Cuello (1815-1893) con el ttulo reconocido de Madre de la Patria en la plazoleta honorfica central del cementerio Santa Ifigenia, junto a Carlos Manuel de Cspedes y del Castillo (1819-1874), Jos Mart Prez (1853-1895) y Fidel Castro Ruz (1926-2016), expresin de la voluntad poltica de la direccin de la Revolucin, hizo justicia el pasado 10 de octubre del 2017, al clamor y sentir popular2 y posee una significacin pedaggica, honorfica y simblica fundamental. Se trata de una hermosa fortaleza educativa y patritica con la que arribamos el 27 de noviembre al 125 aniversario del fallecimiento de la herona.

El sitial de la Patria que la direccin de la Revolucin ha dado al pueblo revolucionario en Santa Ifigenia, condiciona un escenario ms frtil a la propuesta de oficializar en Ley los ttulos de Cspedes y Mariana como Padre y Madre de la Patria. De hecho la condicin de Mariana como Madre de la Patria fue avalada en un acto oficial de la Repblica y el Partido cubanos. Pero con el venerable conjunto, no estn resueltas an las resistencias que en el seno de la comunidad de historiadores se producen para objetar la condicin de Madre de la Patria a Mariana y la pertinencia de la propuesta de oficializar los referidos ttulos3. Un debate abierto y propositivo en busca del consenso se hace necesario.

No hemos superado los impactos de una investigacin, enseanza y divulgacin de la Historia que -como otras disciplinas sociales-, fueron constreidas a partir de los aos setenta del pasado siglo a ser siervas de la poltica, y no sus compaeras en dignidad cienciolgica, praxis revolucionaria y pronstico. Las crticas medulares del IV Congreso del PCC (1991) al conjunto de los sistemas del trabajo cientfico- social y de formacin ideolgico-cultural abonaron el camino abierto por el proceso de rectificacin iniciado en 1985-1986, y sin dudas se han producido importantes avances, pero an el salto de ruptura y desarrollo no ha podido completarse. Se explica entonces el rechazo prejuicioso que se produce en no pocos profesionales de la Historia y de las ciencias sociales, a todo aquello que se perciba como una intervencin desde la poltica. Probablemente ah est la raz de las incomprensiones y la subvaloraciones que existen alrededor de la disciplina premial, y el sentir anti estatista como ente contaminador del juicio y la dignidad histrica, que subyace en las posturas que se manifiestan en contra del reconocimiento de Mariana Grajales como Madre de la Patria, y en la negativa frente a la propuesta de que se otorgue por el Consejo de Estado los ttulos de Madre y Padre de la Patria.

Me preocupa que la psicologa del rechazo a la supra autoridad de lo polticamente correcto, hoy ha sumado nuevos mimetismos acrticos, tan empobrecedores o ms que los ya objetados procedentes del modelo burocrtico partidista sovitico. Y es que los vacos provocados por la accin combinada de nuestras debilidades en los campos de la teora, la metodologa, la historiografa y la crtica marxistas, las ausencias de enfoques multidisciplinares, las visiones gremiales unilaterales y el prejuicio a lo poltico, los estn llenando cada vez ms las actuales corrientes neopositivistas y varias mesclas eclcticas ms de la peor especie.

Pienso que en Jos Mart, una vez ms, podemos encontrar las claves para entender y hacer.

El rescate del pasado-presente heroico

Jos Mart, quien se auto reconoci continuador de la gesta bolivariana (1810-1830), y en tanto articulador por excelencia de un proyecto-pas que se abra a lo poltico desde el mbito tico, ideolgico y cultural; comprendi la trascendencia educativa y formativa de los panteones heroicos, tanto en lo que a la consolidacin de la identidad patria se refiere, como al aporte de universalidad que cada pueblo tributa a su poca y mundo.

El fundador del primer Partido Revolucionario Cubano en 1892, se dio a la tarea de rescatar, estudiar y sistematizar, la historia del proceso histrico revolucionario recin transcurrido4. La Historia deba escribirse para que "... perdurase y valiese, para que inspirase y fortaleciese", afirmaba5.

No fue una tarea fcil, se trataba de una epopeya reciente, plagada de contradicciones y desencuentros, donde supo hallar la medida del mrito, la reflexin que ayudara a la prospectiva, y sobre todo, la fundamentacin y estmulo para educar en solidaridad, justicia, igualdad y dignificacin humanas, como bases indispensables de la unidad poltica de todos los revolucionarios, de su intransigencia e mpetu en el combate emancipador. Rendir tributo a los hroes y continuar su ejemplo, para arrastrar tras de s a la nueva generacin junto con los veteranos, ser uno de los ejes de labor histrica martiana. En estos propsitos afirmar: "... aquella dcada magnfica, llena de picos arranques y necesarios extravos, renace con sus hroes, con sus hombres desnudos, con sus mujeres admirables, con sus astutos campesinos, con sus sendas secretas, con sus expedicionarios valerosos. Ya las armas estn probadas, y lo intil se deshecha, y lo aprovechable se utiliza...Ya fructifican nuestras miserias, que los errores son una utilsima semilla. La intuicin se ha convertido ya en inteligencia: los nios de la revolucin se han hecho hombres"6.

Mart prestar especial atencin a significar el aporte femenino en la Revolucin. El modelo de mujer mambisa, que promocionan los combatientes de la guerra, era el de la abnegacin, el sacrificio, y la fortaleza en la adversidad de las mujeres cubanas. Las mambisas se caracterizaban como hijas y novias devotas, esposas ejemplares, madres admirables, deber ser que se constituira en tradicin heroica sustentada en los hechos, pero que llevaba implcita las limitaciones sexistas y machistas consustanciales a la cultura de dominacin predominante. La tradicin espartana grecolatina, asumida desde la doctrina del martirologio cristiano, enfatizaba en el tema del sacrificio y la entrega. La visin martiana, parte del imaginario existente, para trascenderlo, y aportar un novedoso enfoque de la equidad de gneros: (...) las campaas de los pueblos afirma- slo son dbiles, cuando en ellas no se alista el corazn de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer, tmida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cario- la obra es invencible7. Para Mart "(...) las ideas (...) no estn seguras hasta que las mujeres no las aman"8. Para el: "Nada perdura sin la gracia. La mujer, de instinto, divisa la verdad y la precede"9.

Hay en la profusa obra martiana, un significativo seguimiento a la historia de las mujeres mambisas, para resaltar el protagonismo de la mujer en funcin de las diversas tareas patriticas que cumpli, como combatiente, enfermera, pilar del aseguramiento de retaguardia, mensajera, agente de la inteligencia mambisa, activista de propaganda y financiacin en la emigracin; todas para el Apstol, labores heroicas, que desempearon las fminas cubanas en el movimiento de liberacin nacional.

El epistolario martiano da cuenta del amplio abanico de caracteres femeninos, que logr aunar como sus amistades personales, para dar continuidad a la guerra revolucionaria, entre las que se destacan las esposas y madres de los jefes y combatientes de la Guerra de los Diez Aos (1868-1878), as como una amplia red de colaboradoras que logr articular a los fines de la fundacin de clubes, la propaganda y el trabajo secreto del Partido Revolucionario Cubano. En esta obra martiana Mariana Grajales Cuello tuvo un lugar cimero.

Mariana Grajales

Para el Hroe Nacional, entre las numerosas mujeres que jalonaron la historia del movimiento de liberacin nacional cubano en el siglo XIX, Mariana fue sntesis, esplendor y leyenda.

La historia-leyenda de Mariana Grajales en la Guerra de los Diez Aos, se haba extendido por en un exilio patritico, que sigui con pasin los andares del General Antonio Maceo Grajales (1845-1896), devenido en figura principal de cuanto plan o conspiracin se teji para reiniciar la guerra independentista. Conoce Mart que de todos los hijos de Mariana Grajales, 12 participaron en las gestas independentistas del siglo XIX10, y que all en la manigua, durante los diez aos de guerra, haba estado la madre defendindoles la vida, al frente de una unidad sanitaria del Ejrcito Libertador, alentndolos y exigindoles disciplina, constancia, altura tica. Marcos, su esposo, es quien primero cae en combate. Le seguiran Justo Germn, Fermn, Julio y Miguel. Firmada la paz del Zanjn, desde las montaas guantanameras, Mariana alent la rebelda indomable del General Antonio en la histrica Protesta de los Mangos de Baragu, de Felipe y Jos, mientras atenda a la recuperacin de sus hijos Rafael y Toms, heridos en combate11.

Sobre esta epopeya de Mariana, el propio Mart narrara: Su marido, cuando caa por el honor de Cuba no la tuvo al lado? No estuvo ella de pie, en la guerra entera, rodeada de sus hijos? No animaba a sus compatriotas a pelear, y luego, cubanos o espaoles, curaba a los heridos? No fue, sangrndole los pies, por aquellas veredas, detrs de la camilla de su hijo moribundo, hecha de ramas de rbol? Y si alguno temblaba, cuando iba a venirle al frente el enemigo de su pas, vea a la madre de Maceo con su pauelo a la cabeza, y se le acababa el temblor! No vio a su hijo levantarse de la camilla adonde pereca de cinco heridas, y con una mano sobre las entraas deshechas y la otra en la victoria, echar monte abajo, con su escolta de agona, a sus doscientos perseguidores?12

Mart saba de la participacin conspirativa de Mariana cuando se reinicia la lucha, con la llamada Guerra Chiquita (1879-1880), donde participan Jos, Rafael y Felipe. Una vez concluida la contienda, luego del acuerdo de paz, el mando espaol, traiciona y apresa en alta mar a los tres hermanos combatientes, y los enva como prisioneros a las mazmorras espaolas en tierras africanas, junto con la esposa de Jos y un hijo de este. Mariana pelear con todos sus recursos de madre por la liberacin de sus hijos, y el regreso de la nuera y el nieto. El 2 de mayo de 1882, muere enfermo Rafael, como consecuencia de los malos tratos acumulados en prisin, pero su desaparicin le ser ocultada a madre por la familia, para no hacerla sufrir ms. En agosto del propio 1882 se da la primera fuga de Jos, y su apresamiento en Gibraltar. Dos aos despus volvera a intentarlo, ahora con xito. Felipe, el mayor de los hijos, regresar tras nueve aos de presidio, ya frisando los 60 aos, para incorporarse a las tareas de la emigracin patritica

La familia Maceo-Grajales, extendida en el Caribe y Centro Amrica, tena por centro vital la casa de Mariana en Kingston, Jamaica, parada obligada de cuanto patriota llegaba a la vecina isla. Mart visita a Mariana por primera vez el 12 de septiembre de 1892. La conoce por historia y sin dudas se prepar para el encuentro, pero la vivencia personal de la herona y la empata que los concert, sobrepas toda expectativa. Vio en la recia mujer, madre y mulata, el smbolo de todo el herosmo y la entrega de las patriotas cubanas. El Apstol escribe sobre ella, con entraable afecto, con la suavidad de hijo , como si tratara con la raz del alma .

Mart en su precursora labor de exaltar sus mritos y aportes,  enfatiza en esa Madre de los Maceo que quera a todos los cubanos que luchaban por la independencia. Y abra las puertas de su hogar a todos, como madre de todos13. Es en esta visita que tambin conoce a Mara Magdalena Cabrales Fernndez, esposa del General Antonio y a otros familiares, que vivan con Mariana14. El joven lder conquista el amor de la madre y de la familia que la acompaa.  No ha pasado un mes del feliz encuentro, y el 6 de octubre publica en Patria su primera semblanza de la madre de los Maceo: Ya est yndosele la madre, cayndosele est ya la viejecita gloriosa en el indiferente rincn extranjero, y todava tiene manos de nia para acariciar a quien le habla de la patria15. El 24 de octubre, se funda en Kingston, el club Jos Mart el primero femenino del Partido Revolucionario Cubano fuera del territorio estadounidense, que eligi como su Presidenta a Mara Cabrales.

Mariana para Mart trascenda en lo ideolgico. La sinti simiente de la poderosa retrica antirracista que, comenz a florecer durante la primera rebelin anticolonialista, y para quien situaba la igualdad racial como base de la nacin cubana, este valor resultaba trascendental. Comprometido Mart con la emancipacin femenina, Mariana le modelaba la mujer que rompi en su tiempo con el esquema mental sexista y machista. No es casual que el General Antonio Maceo, comparta el reducido grupo de jefes mambises, que premiaron los mritos de guerra de las mujeres, concedindoles grados militares. De len y de leona16 vino Antonio Maceo enfatizar Mart, con su amplia visin integrativa de gnero.

Mart como afirma Joel Mourlot Mercaderes-, fue quien ms cal en su alma, el valor de la imagen, de la significacin de Mariana Grajales para Cuba, desde que la conoci17. Comprendi con su superior sensibilidad humanista y fina agudeza poltica, cunto valor y representatividad encerraba la madre de los Maceo, cunto poda aportar su historia y prestigio, a la obra de unidad y rescate de la epopeya mambisa que se haba propuesto. Y multiplic en el ms amplio teatro de la nacin en construccin, lo que ya se haba revelado a los combatientes que la conocieron y aquilataron en la guerra. Present el Apstol a Mariana, con la precisin del idelogo, la pasin del propagandista revolucionario, y el verbo hermoso del poeta, y lo hizo en Patria, el rgano del Partido Revolucionario Cubano, que llegaba a todos los y las patriotas en la emigracin, y se introduca clandestinamente en Cuba.

Mart en Patria, inmortaliz la leyenda y la historia de Mariana, y narr para todas las pocas la entrega de la madre amantsima, destacada en la retaguardia mambisa. Retrat con su prosa fuerte y hermosa el da en que con la tumba recin abierta de uno de sus hijos, con dos de ellos heridos graves y Antonio herido en el pecho, ensangrentado y moribundo, no solo supo exigir sosiego y salvar al Titn, sino que con todo el dramatismo del momento, le orden a su hijo Marcos, que ya era hora de que se incorporara al combate armado18.

Mart subrayaba cmo ya muy anciana, Mariana segua forjando valores en sus descendientes, contaba las hazaas de sus hijos, y continuaba conminando a la joven generacin, a asumir su deber de continuar la lucha por la emancipacin nacional: Con su pauelo de anciana a la cabeza, con los ojos de madre amorosa para el cubano desconocido, con fuego inextinguible, en la mirada y en el rostro todo, cuando se hablaba de las glorias de ayer, y de las esperanzas de hoy19.

En vsperas de la nueva guerra, Mariana Grajales Cuello para convertirse de inmediato en estandarte ideolgico, en ejemplo que moviliza, realidad que Jos Mart asume como prototipo de mujer y madre patriota. Al dar la noticia de la desaparicin fsica de la excelsa combatiente revolucionaria en el peridico Patria, el 12 de diciembre de 1893, el Apstol escribi: Qu, sino la unidad del alma cubana, hecha en la guerra, explica la ternura unnime y respetuosa, y los acentos de indudable emocin y gratitud, con que cuantos tienen pluma y corazn han dado cuenta de la muerte de Mariana Grajales, la madre de nuestros Maceo? Qu haba en esa mujer, qu epopeya y misterio haba en esa humilde mujer, qu santidad y uncin hubo en su seno de madre, qu decoro y grandeza hubo en su sencilla vida, que cuando se escribe de ella es como de la raz del alma Patria en la corona que deja en la tumba de Mariana Maceo, pone una palabra: MADRE! 20 .

En carta al General Antonio Maceo, escrita tres das despus de la crnica de honor en Patria, le dice, refirindose a Mariana: Vi a la anciana dos veces, y me acarici y mir como a hijo, y la recordar con amor toda mi vida.21.

Emular y trascender el 1893

Es casual que al concluir su crnica de homenaje a Mariana, Mart la signifique como MADRE? Se puede pensar en la probabilidad de que el Apstol pensara en la categora Madre de la Patria. Mart conoci la tradicin heroica de nacionalismo mexicano y latinoamericano. Vivi en Mxico y sabe de la designacin de Leona Vicario (1789-1842), como Madre de la Patria22, incluso menciona a la patriota mexicana en sus apuntes23. Pero Mart como lder poltico tena ante s la inmensa y compleja obra de la unidad nacional, y no poda permitirse dar paso a ninguna accin que pudiera ser manipulada por los intereses contrarios.

En la crnica de referencia a la muerte de Mariana, precisa esta situacin: Por compasin a las almas de poca virtud, que se enojan y padecen del mrito de que no son capaces, y por el decoro de la grandeza ms bella, en el silencio, sujetaremos aqu el elogio de la admirable mujer

Es la tarea poltica en las circunstancias de la Revolucin y no la valoracin de mrito e importancia premial, las que aconsejan a Mart sujetar el elogio, hasta que el corazn, turbado hoy en la servidumbre, pueda, en la patria que ella no vio libre, dar con el relato de su vida, una pgina nueva a la epopeya.

Desde las evidencias que poseemos resulta vlida la especulacin histrica sobre la especificidad de lo que Mart pudo pensar. Ejercicio metodolgico, el valor de tal reflexin est en plantearse una alternativa de lo que pudo ser, para acercarnos a lo que resulta esencial: el qu debemos hacer consecuentes con el legado martiano.

Hoy nuestro corazn no est turbado en la servidumbre. Vivimos en la patria libre que ella no vio.  Tenemos entonces que cumplir la tarea que el Apstol nos dej, para este preciso momento:   H acer del  relato de su vida, una pgina nueva a la epopeya revolucionaria cubana. Y quin mejor que el Partido y Estado revolucionario, junto con sus ciudadanos y ciudadanas, para cumplir tal demanda martiana? El 10 de octubre del 2017 nuestra direccin revolucionaria cumpli con Mart. En ejercicio de unidad y fertilizacin mutua, la voluntad poltica se sustent en slidas razones historiogrficas, premiales, pedaggicas y culturales.

Por qu sujetar el elogio, cuando podemos hacer valer nuestro derecho constitucional y la Ley de condecoraciones y ttulos honorficos que muy bien nuestro Estado en tanto Poder del pueblo, en servicio del propio pueblo,24 se ha dictado? Esta tarea martiana nos queda por hacer.

Notas:

1 Ver del autor: Mariana Grajales Cuello Objeciones a su condicin de Madre de la Patria, Revista Cubana de Historia, La Habana, Ao 1, No. 2, Tercera poca, p 5-13.

2 Desde la corresponsala del Noticiero Nacional de Televisin en Santiago de Cuba el joven periodista Cusc Tarrad public en vsperas del acontecimiento (mayo-julio del 2017) varios reportajes en los que mostr el apoyo popular que tiene en la poblacin de la oriental provincia de Santiago de Cuba la condicin de Madre de la Patria de Mariana.

3 La prensa del propio 10 de octubre del 2017 reflej estas resistencias a travs de la permanencia sobre el ttulo de los eptetos. Ejemplo significativo estuvo en el programa informativo de la televisin Mesa Redonda que se realiz ese mismo da, que vista la descalificacin hecha al ttulo Madre de la Patria en la Mesa realizada dos aos antes para conmemorar el Bicentenario de Mariana, no explic en la nueva situacin el por qu se haba tomado la decisin de reconocerla como tal en el conjunto de santa Ifigenia. Ver del autor: Comentario no. 1. Mesa Redonda Canto a Mariana, Televisin Cubana, 10 Octubre del 2017, "http://mesaredonda.cubadebate.cu/noticias/2017/10/10/canto-a-mariana/feed/

4 Ver: Olivia Miranda Francisco: Historia, cultura y poltica en el pensamiento revolucionario martiano, Editorial Academia, La Habana, 2002; Ibrahm Hidalgo Paz: "Notas sobre la concepcin de la Historia" en: Revista Honda. Rev. De la Sociedad Cultural Jos Mart. No. 6. 2002; Marlene Portuondo Pajn: La educacin histrica en Patria: una visin estratgica de Mart, Cuba, Una identit in movimiento, http://www.archivocubano.org/portuondo_01.html

5 Jos Mart: Carta a Manuel de la Cruz, 3. junio. 1892. Epistolario. CEM-Editorial de Ciencias Sociales, tomo 2, La Habana, 1993, p. 204.

6 Jos Mart. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, tomo. IV, pp. 184-185.

7 Jos Mart, Patria, 7 de mayo de 1892, Obras Completas, t. I, La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1975, p 17.

8 Ibd., p 18.

9 Ibd.

10 Mara Dolores muere recin nacida y Manuel Regeyferos Grajales tambin fallece antes de iniciado el proceso insurreccional.

11 Jos Luciano Franco: Ob. cit., p 125.

12 Jos Mart Prez: Mariana Maceo, Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, tomo V, p. 26

13 Jos Mart Prez: La madre de los Maceo, Patria, 6 de enero de 1894, Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, tomo III, p. 27

14 Ver: Nydia Sarabia: Historia de una familia mambisa. Mariana Grajales. Secretara de Trabajo Ideolgico, Comisin Nacional de Historia, La Habana, UJC, Instituto Cubano, Editorial Orbe, 1975, 112. El encuentro de Mart con la herona Mariana ha sido tratado recientemente por Damaris Torres Elers. Ver: 120 aos del encuentro de Jos Mart en Jamaica con Mariana Grajales y Mara Cabrales, Sierra Maestra, Santiago de Cuba, 14 de octubre de 1912, p 4

15 Jos Mart Prez: Antonio Maceo, Patria, 6 de octubre de 1893, Ob. cit., tomo IV, p. 451.

16 Jos Mart Prez: Antonio Maceo, Ob. cit.

17 Joel Mourlot Mercaderes: La Madre de Cuba, la Madre de la Patria, Peridico Sierra Maestra, Santiago de Cuba, 27 de Noviembre de 2012.

18 Jos Mart Prez: La madre de los Maceo, Ob. cit.

19 Jos Mart Prez: Mariana Maceo, Patria, 12 de diciembre de 1893, en Obras Completas, Ob. cit., tomo V, p 26

20 Ident. ant.

21 Jos Mart Prez: Ob. Ci.t, t. 3, p. 482

22 El Congreso de Mxico le otorg a Leona en vida, poco de fallecer, el ttulo honorfico de Benemrita y Dulcsima Madre de la Patria.

23 Jos Mart Prez: Fragmentos, Ob. cit., tomo XXII, p 158.

24 Ver: Artculo No. 9, inciso b) de la Constitucin de la Repblica de Cuba. Gaceta Oficial de la Repblica de Cuba, edicin Extraordinaria nmero 3 de 31 de enero de 2003.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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