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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2018

La disidencia petrista

Horacio Duque
Rebelin


En Colombia estamos ante un escenario de movilizacin social generalizada y ampliada por la reconfiguracin del poder poltico, econmico y cultural, cuyos antecedentes ms inmediatos son las recientes votaciones presidenciales, las de la Consulta anticorrupcin que reflejaron una amplia rebelin social contra la hegemona oligrquica y la actual huelga universitaria que ha develado la ineptitud del gobernante de turno.

A este escenario tan conflictivo se lo puede caracterizar como una poca de crisis estatal general que se expresa, en su primer momento, en la emergencia de una disidencia1 poltica, tica y cultural encabezada por Gustavo Petro, como lder de la Colombia Humana, con ms de 8 millones de votantes, objeto de acciones judiciales y fiscales para sacarlo del Senado e inhabilitarlo como candidato presidencial, a la manera como est ocurriendo en otros lugares de Amrica Latina, donde se recurre a golpes parlamentarios y judiciales para anular prominentes lderes de izquierda.

El prximo mircoles 28 de noviembre est prevista una gigantesca movilizacin popular y universitaria contra la reforma tributaria, el engao a la consulta anticorrupcin, la crisis educativa, el sabotaje a la paz (con trizas y risas), la corruptela del Fiscal Martnez y el genocidio de lderes sociales y comunidades indgenas y campesinas, que no para a pesar de los planes anunciados por el Ministerio del Interior con bombos y platillos.

De igual manera se prev realizar un paro cvico nacional el 13 de diciembre con las mismas consignas.

El colapso del Estado y su gobierno

El punto de referencia primordial de la insurreccin social en camino es el colapso del Estado como pivote del rgimen poltico. Hay una crisis estatal puesta de manifiesto en el acelerado debilitamiento del gobierno derechista de Ivn Duque (su aceptacin apenas si llega al 27%, cien das despus de iniciado su mandato), impuesto por Uribe Vlez y el Centro Democrtico, para quienes Duque debe ser enderezado, pues perdi el rumbo poniendo en crisis todo el aparato de dominacin oligrquica.

Para determinar las dimensiones de lo que est en curso bien conviene retomar la reflexin sobre la naturaleza del Estado, su crisis, los alcances de la emergencia disidente, la constitucin y potenciales de la contrahegemonia popular.

La naturaleza del Estado

Al hilo de la reflexin de Garca Linera2, la relacin-Estado debe abordarse en sus tres ejes constitutivos: como correlacin poltica de fuerzas sociales, como materialidad institucional y como idea o creencia colectiva generalizada.

El Estado debe entenderse como una correlacin poltica de fuerzas entre bloques y clases sociales con capacidad de influir, en mayor o menor medida, en la implementacin de decisiones gubernamentales o, si se prefiere, como construccin de una coalicin poltica dominante; por otra, como una maquinaria donde se materializan esas decisiones en normas, reglas, burocracias, presupuestos, jerarquas, hbitos burocrticos, papeles, trmites, es decir, como institucionalidad. Estos dos primeros componentes hacen referencia al Estado como relacin material de dominacin y conduccin poltica3. Y, en tercer lugar, el Estado como idea colectiva, como sentido comn de poca que garantiza el consentimiento moral entre gobernantes y gobernados. Con este tercer componente, se entiende al Estado como una relacin de legitimacin poltica4.

La importancia de las creencias, como elemento fundamental en la constitucin del poder poltico, fue lo que llev a mile Durkheim a ver al Estado como el rgano mismo del pensamiento social y, sobre todo, el rgano de la disciplina moral, lo que, sin embargo, no debe hacernos olvidar el mbito de la violencia organizada como ncleo del poder estatal.5

Todo Estado, sostiene GL en su reflexin, es una sntesis poltica de la sociedad, pero jerarquizada en coaliciones de fuerzas que poseen una mayor capacidad de decisin (capital estatal-burocrtico), y otras fuerzas, compuestas por grupos que tienen menores o escasas capacidades de influencia en la toma de decisiones de los grandes asuntos comunes. Despus est el sistema de instituciones, de normas y reglas de carcter pblico, mediante las cuales todas las fuerzas sociales logran coexistir, jerrquicamente, durante un periodo duradero de la vida poltica de un pas.

Lo anterior permite ver tambin al Estado, plantea el autor citado, como una construccin poltica de monopolios legtimos sobre determinados recursos escasos de la sociedad: coercin, recursos econmicos pblicos y legitimacin. En este sentido, dice, de la mano de Weber6, el Estado, es una maquina relacional que ha logrado a lo largo de la historia monopolizar el uso de la coercin publica en un determinado territorio mediante la centralizacin de la fuerza armada (Fuerzas Armadas, Polica), la punicin de las transgresiones a los modos de convivencia social (crceles, tribunales, cdigos) y el disciplinamiento colectivo al cumplimiento de procedimientos y reglamentos (acceso y cumplimiento de las normas pblicas).

Lo mismo con los otros dos monopolios que dan lugar al Estado histrico: de recursos econmicos y de legitimacin social7.

Por ltimo, agrega, el monopolio del poder simblico que detenta el Estado, si bien hace referencia al control de los procesos de produccin de las ideas-fuerza que cohesionan a una sociedad, se trata de legitimaciones de imposiciones, de dominaciones y luchas por la imposicin cuya violencia ha sido olvidada.

En trminos estrictos, todo Estado, bajo cualquiera de sus formas histricas, es una estructura de categoras de percepcin y de pensamientos comunes, capaces de conformar, entre sectores sociales gobernados y gobernantes, dominantes y dominados, un conformismo social y moral sobre el sentido del mundo que se materializa mediante los repertorios y ritualidades culturales del Estado8.

Los cambios en el Estado

Estas tres dimensiones o caras del mismo orden estatal, en momentos de cambio de forma y contenido social del Estado, presentan transformaciones diferentes en su profundidad y velocidad, de acuerdo al momento o etapa de la crisis de Estado que se est atravesando, afirma GL.

Cuando estos tres componentes de la vida poltica de un pas muestran vitalidad y un funcionamiento regular, se puede hablar de una correspondencia ptima entre rgimen estatal y sociedad.

Cuando alguno o todos estos factores se estancan, se diluyen o se quiebran de manera irremediable, estamos ante una crisis de Estado, manifiesta en el divorcio y antagonismo entre el mundo poltico, sus instituciones, y el flujo de acciones de las organizaciones civiles.

Es claro que en los momentos de estabilidad poltica y de estabilidad estatal esos tres componentes indicados: el Estado como correlacin de fuerzas, el Estado como mquina y el Estado como idea, se definen como estables porque se mueven en un mbito de previsibilidad y de no antagonismo radical ni de quiebre en sus componentes internos. Por lo tanto, su preservacin, su transformacin y su reconversin, que son tambin flujos de trabajo de poder, son, en cierta medida, previsibles a partir de ciertos parmetros de movimiento interno de las ideas dominantes, de la maquinalidad administrativa y de la correlacin de fuerzas sociales9.

Es una estabilidad que emana desde el modelo de acumulacin neoliberal anclado en el sistema econmico, el cual al alterarse con la cada de los precios de las materias primas, los desbalances en la inversin extranjera y en la balanza comercial propaga factores de perturbacin en el campo poltico y en los esquemas de gestin del gobierno10.

Lo que sucede en tiempos de crisis

En cambio, en tiempo de crisis estatal, cada uno de estos componentes: la mquina, la correlacin de fuerzas y la idea o imaginacin poltica, presentan mbitos de antagonismo recurrente, inestabilidad e incertidumbre estratgica en cuanto a su funcionamiento, plantea GL. Es decir, la forma cotidiana de reconocer a un Estado en transicin es la incertidumbre duradera de la vida poltica de una sociedad, la gelatinosidad conflictiva y polarizada del sentido comn colectivo, la imprevisibilidad estratgica de las jerarquas y mandos de la sociedad a largo plazo (hay que enderezarlos), que bien podemos denominar crisis de Estado.

Esto significa que la crisis poltica no es un problema meramente de gobernabilidad; no estamos, como en nuestro caso, frente a un problema de ineficiencia administrativa del Presidente Duque, que por cierto lo tiene. La crisis politica rebasa la mala gestin presidencial y la mediocridad parlamentaria refundida en el clientelismo y la mermelada despojadora de los bienes pblicos.

La estructura institucional del Estado est en crisis: su correlacin de fuerzas, su institucionalidad, sus creencias y el rgimen de verdad son cuestionados, debilitadas, resquebrajadas o reblandecidas por diferentes fenmenos sociales y polticos. La figura presidencial est afectada una cascada de cuestionamientos por su falta de liderazgo, por su baja gobernabilidad y su mal manejo de la administracin. El pas an no sabe para dnde va su administracin, segn el acertado diagnstico de Caballero11 y Medelln12. De otro lado, los ministros que tienen la funcin adicional a sus tareas, de ser los escuderos del mandatario y de ayudarlo siendo sus voceros en temas de agenda, no lo estn haciendo: el Presidente se ve muy solo, afirma Caballero. El nico ministro conocido es Carrasquilla, y su imagen y credibilidad van mal. Y, por ltimo, se cree que las riendas del Gobierno no estn en las manos del jefe de Estado y, en su lugar, se le atribuye enorme influencia, en todos los asuntos oficiales, al senador Uribe tambin en franca bancarrota poltica y judicial.

Las etapas de la crisis estatal

Toda crisis estatal atraviesa cinco etapas histricas, nos plantea Garca Linera, pero en estos momentos el proceso ms visible tiene que ver con el momento del develamiento de la crisis de Estado, que es cuando el sistema poltico y simblico dominante que permita hablar de una tolerancia o hasta acompaamiento moral de los dominados hacia las clases dominantes, se quiebra parcialmente, dando lugar, as, a un bloque social polticamente disidente con capacidad de movilizacin y expansin territorial de esa disidencia convertida en irreductible. Es exactamente lo que reflejan la multitud conformada por los ms de ocho millones de votos en respaldo a Petro y los casi 12 millones de ciudadanos que votaron por el Si en la Consulta anticorrupcin.

De consolidarse esa disidencia como proyecto poltico nacional imposible de ser incorporado en el orden y discurso dominante, se da inicio a un empate catastrfico, que habla ya de la presencia no slo de una fuerza poltica con capacidad de movilizacin nacional como para disputar parcialmente el control territorial del bloque poltico dominante, sino adems, de la existencia de una propuesta de poder (programa, liderazgo y organizacin con voluntad de poder estatal), capaz de desdoblar el imaginario colectivo de la sociedad en dos estructuras polticas-estatales diferenciadas y antagonizadas.

Tambin es cierto que podemos estar asistiendo simultneamente, a una crisis del conjunto de instituciones y de estructuras de larga duracin del Estado republicano. Es sabido que todo Estado tiene dos niveles de instituciones y componentes: uno, de larga duracin, que permanece durante dcadas y siglos, constituido por los componentes estructurales del orden estatal. Por otra parte, estn los componentes de corta duracin, que se modifican cada dos o tres dcadas (Estado nacionalista, Estado neoliberal, Estado paramilitar etc.). Resulta que ahora no slo estn en cuestin los componentes de corta duracin del Estado (su carcter neoliberal y paramilitar), sino tambin varios de sus componentes de larga duracin de su cualidad republicana13.

Por lo tanto, estamos asistiendo a una doble crisis o a una superposicin de dos crisis; una crisis del Estado, en sus componentes de corta duracin neoliberales, y una crisis del Estado, en sus componentes de larga duracin republicana liberal.

Cansancio hegemnico

La crisis del Estado en curso est indicando, adems, que las hegemonas tambin se cansan, que es lo mismo que decir que hay momentos en que el Estado deja de ser irresistible, y que la masa se separa de los marcos cognitivos y del rgimen de verdad que la llevaron a desear su realidad, tal como las elites de poder organizaban la subalternidad popular, abriendo as, como ya se ha sealado, a un periodo de crisis de Estado, pues no hay Estado que se precie de tal, que no garantice su perdurabilidad, basada en la concordancia moral entre las estrategias de reproduccin de las elites gobernantes y las apetencias y tolerancias de los subalternos. Esto significa que el Estado es, ante todo, una maquinaria de produccin de ideologa, de esquemas simblicos de legitimacin de los monopolios del poder de un rgimen de verdad. La coercin detentada por el Estado es, por tanto, slo la ltima ratio de todo poder poltico pero, aun para serlo, debe sostenerse en la legitimidad y unicidad de su propia fuerza.

Contrahegemonia petrista

Es en tales circunstancias que el polo social popular debe consolidar una capacidad contrahegemnica, entendida sta como liderazgo intelectual y moral sobre las mayoras sociales del pas. No habr triunfo electoral o insurreccin victoriosa sin un amplio y paciente trabajo de unificacin de los movimientos sociales, y una irradiacin prctica, ideolgica, que materialice un liderazgo poltico, moral, cultural, organizativo del polo social popular sobre la mayora de las capas populares y medias de la sociedad colombiana.

Hay dos temas centrales en la lucha poltica que estn cuestionando la estructura liberal republicana del Estado. El primero tiene que ver con la presencia de los actores sociopolticos ms influyentes del pas, que son bsicamente los estudiantes, campesinos, indgenas, afros y trabajadores urbanos.

Pero los actuales Movimientos sociales14 no son slo actividades de protesta y reivindicacin; por sobre todo, son estructuras de accin poltica, como se puede palpar en el movimiento universitario. Son polticos porque los sujetos de interpelacin de la demanda que desencadenan las movilizaciones son, en primer trmino, el Estado y el sistema de instituciones supraestatales de definicin de las polticas pblicas (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, inversin extranjera).

Asi, pues, en la actual coyuntura se est profundizando un creciente proceso de polarizacin social y poltica, entendida como confrontacin de proyectos contrapuestos de dos miradas distintas de entender la vida, la economa, el futuro y el porvenir. Por una parte, podemos ubicar un proyecto neoconservador protofascista, que en lo econmico sigue apostando a una economa abierta, globalizada, de inversin externa, de dbil intervencin del Estado. El otro polo apuesta por una economa ms centrada en el mercado interno, con mayor presencia de un Estado productivo, y que intenta recuperar la dinmica econmica de sectores tradicionales en el campo, comunidades, en el mundo urbano familiar microempresarial.

En lo poltico, el primero es un proyecto que apunta hacia una lectura corporativa empresarial de la poltica, con liderazgos de tipo tradicional de las viejas elites polticas terratenientes.

El otro apunta a un tipo de comunitarismo social.

En suma, se puede decir que estamos ante un escenario de conflicto generalizado por la redistribucin del poder estatal entre sectores que tradicionalmente tenan poder, y sectores nuevos, anteriormente marginados de las estructuras decisorias del pas, que ahora pugnan por hacerse cargo de la administracin del Estado, es la hiptesis que se desprende del anlisis de GL.

La contrahegemonia

Es por tal razn que el polo social popular debe consolidar una capacidad hegemnica, entendida sta como liderazgo intelectual y moral sobre las mayoras sociales del pas. No habr triunfo electoral o insurreccin victoriosa sin un amplio y paciente trabajo de unificacin de los movimientos sociales, y una irradiacin prctica, ideolgica, que materialice un liderazgo poltico, moral, cultural, organizativo del polo social popular sobre la mayora de las capas populares y medias de la sociedad colombiana.

Nota. La toma de Bogot prevista para este mircoles 28 de noviembre va cobrando las dimensiones del paro cvico de septiembre de 1977. Es mucha la bronca contenida del pueblo que quiere expresarse con mucha contundencia.

Notas:

1 La disidencia se entiende como la expresin de un desacuerdo parcial o total respecto de otros criterios individuales o colectivos, con connotacin auto excluyente, en ocasiones, con el rgimen de verdad establecido en la sociedad o en alguno de sus mbitos parciales. Segn Drae significa separarse de la doctrina comn, creencia o conducta.

2 Ver el texto de Garca Linera Crisis del Estado y sublevaciones indgeno-plebeyas en Bolivia (2004), p. 423 en el siguiente enlace electrnico https://bit.ly/2aMmMYp

En este trabajo nos apoyamos en el marco de anlisis construido por Garca Linera para sus estudios de la sociedad boliviana en las ltimas dos dcadas. Bolivia y Colombia, no obstante, sus diferencias, tienen muchas cosas en comn, especialmente en su formacin social, dada la matriz colonial comn en su constitucin.

3 Ver Ren Zavaleta, El Estado en Amrica Latina, La Paz, Los Amigos del Libro, 1989 en el siguiente enlace electrnico https://bit.ly/2DHnpBX

4 Ver Pierre Bourdieu, Razones prcticas, Barcelona, Anagrama, 1997, citado por GL.

5 Ver mile Durkheim, La divisin del trabajo social, Mxico, Premi, 1985, citado por GL.

6 Ver Max Weber, Economa y sociedad, Mxico, Fondo de Cultura Econmica, 1987.

7 Ver Norbert Elias, El proceso de la civilizacin, Mxico, Fondo de Cultura Econmica.

8 Ver Pierre Bourdieu, Razones prcticas, Barcelona, Anagrama, 1997. Ver tambin del mismo autor Bourdieu, Pierre, Poder, derecho y clases sociales. Madrid, Editorial Desclee, 2000; Bourdieu, P.; Passeron, J.C., La reproduccin, Elementos para una teora de la enseanza. Barcelona, Editorial Laia, 1972.

9 Ver el texto de Garca Linera Crisis del Estado y sublevaciones indgeno-plebeyas.

en Bolivia (2004), p. 423 en el siguiente enlace electrnico https://bit.ly/2aMmMYp

10 Ver Jos Valenzuela, Qu es un patrn de acumulacin Nacional? Mxico, Universidad Nacional Autnoma de Mxico (unam), 1990.

11 Ver en el siguiente enlace electrnico https://bit.ly/2QrUk4l

12 Ver en el siguiente enlace electrnico https://bit.ly/2zqS9nE

13 Sobre larga y corta duracin en la historia ver el siguiente texto https://bit.ly/2QmDBiK

14 Ver Sidney Tarrow, El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la accin colectiva y la poltica, Madrid, Alianza Universidad, 1997.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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