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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2018

Siria
Dos hombres posedos por la vida

Mustafa Abu Shams
Al-Jumhuriya


Un da en Alepo a comienzos de 2012, antes de que un creciente nmero de trincheras acabaran enfrentadas unas a otras, las pancartas de Kafranbel y sus autores se convirtieron en el eje de una conversacin. La mayora de los presentes comentaron el ingenio y la irona mordaz de los que hacan gala, y el hecho de que se salan de lo comn. Uno de los participantes en la conversacin dijo en tono satrico que las escriban los agentes de trfico, en referencia a la profesin que ejercan la mayora de habitantes de Kafranbel. Otro mencion "el nmero de estudiantes de Medicina fracasados y su papel en el diseo de las pancartas. El resto se mantuvieron en silencio y regresaron a Alepo oriental, reflexionando sobre dichos carteles, hacindoles un guio y adoptndolos.

En aquel momento era complicado determinar quines eran los diseadores de dichas pancartas, pero poco tiempo despus, el nombre de Raed Fares se hizo presente como uno de los ms importantes activistas de la revolucin siria, y como diseador de las pancartas de Kafranbel junto a un grupo de amigos. Juntos, trasladaron el alegre espritu de la ciudad y su gente en forma de pancartas, imgenes y canciones, que transmitan mensajes que traspasaban las fronteras de Siria para llegar al mundo entero, con la esperanza de que su voz llegara antes de morir.

Raed Fares naci en 1972. No complet sus estudios de medicina, sino que viaj a Lbano para trabajar all. Quienes lo conocieron dicen que presenci el asesinato de Rafik Hariri y que siempre culp por ello al rgimen de Asad. Poco despus, regres a Kafranbel para trabajar en el sector inmobiliario. Al inicio de la revolucin, fue de los primeros en sumarse a sus filas, lo que lo situ rpidamente en la lista de buscados por los servicios de seguridad. Por ello, junto a Hamoud Jnaid y otros activistas, abandon Kafranbel para refugiarse en un campamento a las afueras y formar la Coordinadora de Kafranbel.

Por medio de dicha coordinadora, convocaban a la poblacin de Kafranbel a manifestarse y se encargaban de redactar las pancartas y lemas, adems de participar en las manifestaciones que en aquel momento quitaban el sueo al rgimen. Rpidamente, esas pancartas y lemas se convirtieron en tema recurrente en la calle y colmaron las redes sociales, como seal de la continuidad de la revolucin, sus principios y su carcter pacfico. La exposicin de imitaciones y copias de sus pancartas durante las manifestaciones se convirti en un deber revolucionario.

Hamoud Jnaid era de naturaleza afable y de espritu alegre y afectuoso, lo que le permiti ser el punto de unin entre la gente de la ciudad y la coordinadora. Con la cmara de su mvil, comenz a registrar las violaciones que las fuerzas del rgimen perpetraban en Kafranbel, a la que se acercaba en secreto para realizar alguna misin, entregar un mensaje o preparar una manifestacin.

Tras la liberacin de la ciudad de las fuerzas del rgimen a mediados de 2012, Raed Fares, Hamoud Jnaid y otros activistas de la ciudad fundaron lo que hoy se conoce como Unin de Oficinas Revolucionarias. Raed asumi la direccin de la oficina de prensa y comenz a contar al mundo lo que suceda en la revolucin por medio de vdeos que grababa l mismo, intervenciones en canales de televisin, su presencia en conferencias internacionales y las pancartas que redactaba en ingls y que portaban mensajes polticos dirigidos al mundo entero.

Impulsado por su conocida valenta, segn sus amigos, Hamoud Jnaid colabor con la brigada Caballeros de la Verdad (Fursn al-Haqq) desde su fundacin, cubriendo las batallas y los bombardeos de los aviones, pues crea firmemente en la importancia del papel de los medios y la necesidad de dejar constancia con su cmara de las manifestaciones de la ciudad y sus actividades revolucionarias. Tambin grab cientos de ataques contra la zona.

Pocas veces se perda algn suceso. Su cmara siempre era la primera: un hombre cubierto de polvo sala de entre los escombros, portando la herida de su gente, los auxiliaba si seguan vivos y los reviva en el recuerdo con su lente si haban muerto. Fue el ms importante testigo de los crmenes y los asesinatos perpetrados en la ciudad cuya gente lo amaba, y a quienes l amaba tambin. Sus amigos, que muchas veces le reprendan por su impusividad, cuentan que siempre responda riendo: No puedo evitarlo. Siento que ese es mi rol, que esos son mis hijos y tengo que ayudarlos. Sola acompaar a los heridos a la sala de urgencias, preocupndose por ellos. Tal vez esa fuera su misin ms sublime: salvar a quien se pudiera, olvidndose de grabar muchas cosas, posedo por su papel humano, sin quedarse en lo meramente meditico.

Pocas veces poda salir uno de Kafranbel sin sonrer. La gente all se re de todo, hasta de la muerte. Si los rasgos de Raed por s solos no bastaban para conocer su geografa sin revelarla, no tenas ms que esperar unas palabras de Hamoud para saber que estabas al ante un revolucionario de Kafranbel. Ese tono afectuoso, sencillo, plagado de expresiones de sorna y groseras, expresiones soeces acompaadas de una sonrisa (como referirse a uno como maricn) eran la forma habitual de iniciar un comentario fugaz, una conversacin o una mencin a una muerte inminente y cercana.

Hamoud era un sencillo obrero de la construccin, nacido en 1980. Fue uno de los pioneros de los grafittis en las paredes al inicio de la revolucin, y de los primeros activistas, manifestantes y periodistas tambin; sin embargo, su rasgo ms destacado era que fue el primero en entrar en los corazones de la gente y el que logr dominarlos. Se rea como un nio, se mofaba de la muerte que se haba llevado a muchos de sus amigos, hasta el punto de que algunos decan que daba mala suerte. La mayora de aquellos con los que trabaj en su labor de certificacin de hechos y cobertura meditica haban sido asesinados, pero ese hombre delgado segua resurgiendo entre el polvo, farfullando insultos y riendo.

Con la ayuda de Hamoud, Raed fund Radio Fresh [1] a mediados de 2013, como primera emisora que utilizaba en sus programas la lengua oral. Ah comenz a conformarse un aura de cohesin en la ciudad: al cmainar por sus calles o sus mercados, la voz del locutor cantaba los precios de los productos a travs del altavoz. No hacas caso a los precios, sino que el dialecto te arrancaba una sonrisa con cada palabra, pues se alejaba de las voces roncas con traje y corbata que uno estaba acostumbrado a escuchar. Sin darte cuenta, te veas liberado con una chilaba o un pantaln vaquero. La emisin se interrumpa unos segundos, el emisor te informaba de que un avin o un helicptero viene hacia ti, la gente se dispersaba, pasaban unos minutos, y se escuchaba una explosin, seguida de un breve silencio, interrumpido por la vuelta de la emisin.

Hamoud no era un empleado de la radio, sino que l era Radio Fresh al completo, como dice su amigo Mahmud al-Sweid (redactor y presentador de programas en la radio). No perciba ningn salario, ni buscaba fama, sino que dedicaba su tiempo a la revolucin y la gente de su ciudad. Cuando los corresponsales de la radio llegaban al lugar donde se haba producido el bombardeo o al punto donde se precisaba ayuda humanitaria u otro tipo de servicio, la sonrisa de Hamoud, que haba completado la misin, los sorprenda.

Los aviones no lograron callar la voz de Radio Fresh, as que se ayudaron metafricamente de sus compaeros en la opresin y la injusticia. Daesh emiti una fatua (edicto religioso) en la que declaraba la radio ilcita y sus integrantes confiscaron el equipo a finales de 2013, adems de detener a Raed y Jnaid durante dos das. En la trayectoria de ambos, no haba nada por lo que acusarlos o castigarlos.

No es que Daesh necesitara alegar una acusacin firme, evidentemente, pero lo que est claro es que la organizacin en aquel momento no poda permitirse enfrentarse a una ciudad, por lo que intent matar a Raed lejos de sus crceles. La intentona fracas. Tras la marcha de Daesh en 2014, aument la hegemona del Frente de Al-Nusra en la ciudad y sus alrededores, para adir su huella, que en nada se diferencia ni en pensamiento ni en actuacin, de su gemela daesh. Nuevamente, confiscaron el equipo de la radio e intentaron impedir que siguieran con sus trabajo. Volvieron a detener a Raed en la crcel de castigo y, tras su liberacin, se expuso a varios intentos de asesinarlo.

Con su habitual irona, Raed y sus compaeros aadieron a la emisin sonidos de pjaros, animales, aficiones de ftbol y explosiones en susteitucin de la msica pecaminosa, y modificaron las voces de las mujeres para que parecieran ms masculinas. Siempre vencan, gracias a su irona y sarcasmo, a sus ejecutores, con la compaa inestimable de la lengua hablada y el espritu del chiste y el ingenio. La radio y la oficina de medios se convirtieron en una colmena, un lugar de trabajo y un espacio donde pasar veladas al calor del lad, contar chistes e intercambiar esas sonrisas en las que la revolucin se mantena ms fuertemente presente. Esos lugares eran el refugio de todo aquel que pasaba por Kafranbel, de paso, para quedarse o para buscar trabajo y una vida.

Esta vez, la bala fue ms rpida que Hamoud, y por primera vez, no pudo grabar lo que sucedi la maana de ese viernes 23 de noviembre de 2018. En compaa de Raed y Ali Dandoush, haba salido de la sede de la radio para prepararse para las manifestaciones que haban vuelto a celebrarse en la ciudad desde haca unos meses. El sonido de una metralleta alert a quienes rezaban en la mezquita cercana, mientras realizaban su segunda prosternacin. Sin embargo, terminaron su rezo, pues ninguno pens que la ciudad haba cado de nuevo. El ruido del asesinato fue ms alto que el sonido de la llamada a la oracin, ya que, esta vez, los asesinos siguieron a Raed y sus compaeros hasta una calle secundaria al este de la ciudad. Salieron del coche para asesinar a los dos hombres, sin contar con que Ali Dandoush estaba en el asiento trasero y que se salvara de la muerte. Decenas de balas atravesaron el coche de Raed y los cuerpos de ambos. La ciudad los despidi en silencio.

Dos hombres perseguidos que se negaron a dejar la ciudad, fueron asesinados por una mano traidora, porque alguien deba silenciarlos. Sus voces y sus sonrisas provocaron a los asesinos, las pancartas de la libertad, su crtica valiente contra todo aquel que perjudicara a la revolucin siria y su lucha por medio de la palabra y la letra engendraron ese rencor contra ellos: eran los artfices de las pancartas y carteles encargados de corregir el devenir de la revolucin que haba sido robada. Quiz el esfuerzo por redireccionar el camino sea la acusacin de la que no se librarn nunca los habitantes de Kafranbel.

Nota:

[1] Accesible desde aqu

Fuente: http://www.aljumhuriya.net/ar/content/%D8%B9%D9%86-%D8%B1%D8%AC%D9%84%D9%8A%D9%86-%D9%85%D8%B3%D9%83%D9%88%D9%86%D9%8A%D9%86-%D8%A8%D8%A7%D9%84%D8%AD%D9%8A%D8%A7%D8%A9

Por Traducciones de la revolucin siria.



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