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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2018

De la percha al plato: los microplsticos se meten en nuestra dieta

Florencia Cremonese
IPS


Limpiar los ocanos de los plsticos es una necesidad cada vez ms perentoria. Crdito: CCO/Pixabay

Limpiar los ocanos de los plsticos es una necesidad cada vez ms perentoria. Crdito: CCO/Pixabay

MONTEVIDEO, 19 nov 2018 (IPS) - Indumentaria sinttica, ropa desechable, cosmticos, exfoliantes y pastas de dientes blanqueadoras son solo algunas de las fuentes de plsticos microscpicos que llegan a mares y ros y terminan en nuestros platos.

La ropa de bajo costo, producto de la llamada moda rpida (fast fashion) inunda las tiendas, y en la mayora de los casos ofrece prendas tan baratas como efmeras. En la lgica de consumo del capitalismo ms voraz la idea tiene sentido: la moda cambia, hay que renovar el guardarropa cada temporada, por lo que su poca durabilidad no debera ser problema, ms an si las prendas son baratas.

Pero ya lo dice el popular refrn, lo barato sale caro: detrs de las prendas que cambiamos con frecuencia hay explotacin laboral, lo que permite que algunos productos se vendan incluso por debajo de su costo. Una prctica no solo ejercida sobre trabajadores, con salarios que apenas les alcanzan para sobrevivir, sino sobre el planeta.

El resultado es un costo implcito que las empresas trasladan al cliente: la destruccin de su ambiente y en muchos casos de su salud.

Vivimos en plstico, dijo la doctora Lorena Ros Mendoza. La profesora asociada de qumica de la estadounidense Universidad de Wisconsin plante que desde los textiles de nuestras camas, pasando por los contenedores que utilizamos para trasladar el almuerzo, hasta los cosmticos que usamos en nuestro rostro, todo contiene plstico.

Somos adictos, opin la especialista nacionalidad mexicana. Algn incauto podra preguntar cul es el problema. Es que el plstico demora al menos 400 aos en degradarse y lo que usamos hoy ensuciar los mares y la tierra por unas cinco generaciones.

Pero si la ropa no es plstico y no la echamos al agua, podra decir otro. En realidad, ambas afirmaciones son falsas. La ropa sinttica mayoritaria en la moda rpida es plstico, pues sus componentes derivan del petrleo, y s, adems las echamos al agua.

Cada vez que lavamos nuestras prendas miles de fibras microscpicas atraviesan los filtros de las lavarropas y llegan a los cauces de agua. Su tamao es tan nfimo que atraviesan los filtros. De acuerdo a un estudio de 2016 de la britnica Universidad de Plymouth, ms de 700.000 fibras plsticas microscpicas se liberan en cada lavado de seis kilos de ropa en una lavadora domstica y 1,7 gramos de fibras pueden liberarse en el lavado de una sola chaqueta sinttica, segn la estadounidense Universidad de California.

Si pensamos en esta realidad en forma agregada el problema se acenta puesto que a diario se hacen millones de lavados a lo largo y ancho del globo, a lo cual se suma la toxicidad de las tintas, el alto consumo de energa en la produccin y un largo etctera. La indumentaria es solo uno de los orgenes de los microplsticos presentes en ecosistemas marinos y terrestres.

Para ser considerado microplstico el material debe medir como mximo cinco milmetros y en la mayora de los casos su tamao lo hace invisible para el ojo humano. Como explic Ros Mendoza, hay tres formas de creacin de microplsticos.

Una de ellas es por la ruptura de macroplsticos, como los presentes en envases o en cualquier otro producto de este material, que se rompen en trozos ms pequeos por efecto del sol y el movimiento del agua.

Otra es por la fragmentacin realizada por animales que los confunden con alimentos y los rompen creando pequeos trozos. Y por ltimo, por la creacin industrial de plsticos microscpicos como sucede en el caso de los cosmticos, o perlas blanqueadoras, eufemismo utilizado en la industria de la higiene para referirse a este material en detergentes de ropa y pastas dentales.

El ltimo eslabn de la cadena

El problema no es solo para los peces y las tortugas que se mueren llenas de plstico, sino para nosotros, que nos los estamos comiendo y llenando nuestros estmagos con lo mismo.

Un albatros muerto disecndose, mientras los desechos de plstico que haba ingerido permanecen. Crdito; Chris Jordan/Wikimedia Commons

Un albatros muerto disecndose, mientras los desechos de plstico que haba ingerido permanecen. Crdito; Chris Jordan/Wikimedia Commons

Para entender la cantidad de plstico que est inundando el mar pensemos que es como si cada un minuto un camin de basura tirara todos sus desechos en el ocano, ejemplific la gegrafa Estefana Gonzlez.

La chilena Gonzlez se desempea como coordinadora de campaas y ocanos en la reparticin andina de la organizacin ecologista Greenpeace y considera a los plsticos visibles como uno de los mayores desafos en la lucha por la preservacin de los ambientes. Para la activista el peligro es mayor en el caso de los microplsticos porque generan la ilusin de una aparente inexistencia.

En junio la Universidad de Magallanes, en Chile, revel la presencia de partculas de plsticos en la centolla magallnica, crustceo presente en la aislada Antrtida chilena. El hallazgo despert la alarma sobre la posible contaminacin de otros seres en zonas ms pobladas y ms cargadas de desechos. Los mismos descubrimientos se publican por decenas cada ao y hablan de contaminacin por ingesta en los lugares ms remotos del planeta.

Segn recogi la revista National Geographic , cuando el investigador Matthew Savoca, del Centro Sudoeste de Ciencia Pesquera en Monterrey, en el estado estadounidense de California, empez su estudio sobre la alimentacin de las anchoas, ya se haban documentado 50 especies de peces que coman microplsticos. Cuando concluy su investigacin dos aos despus, el nmero haba ascendido a 100.

Para Ros Mendoza, cuya rea de estudios es el ocano Pacfico, la presencia de plsticos es preocupante porque este material tiene la capacidad de actuar como una esponja de los compuestos txicos presentes en el agua.

Los plsticos que estn flotando en el agua pueden absorber los compuestos txicos resistentes como los que se utilizan en la industria elctrica, o los formados por incompleta combustin de las gasolinas como son los poliaromticos. Tambin absorben los organoclorados, caracterizados por durar mucho tiempo en el ambiente, llamados resistentes orgnicos. Estos son hidrofbicos, no les gusta el agua, entonces ven la partcula de plstico y ah es donde se absorben, dijo.

Si los plsticos fueran recogidos luego de la absorcin tendramos una buena noticia porque las aguas se estn limpiando, pero el problema es que no podemos decirle a los organismos que no se coman esas partculas, explic la especialista. Por eso, abundantes cantidades de este elemento terminan directa o indirectamente en nuestro sistema digestivo por nuestra condicin de ltimo eslabn de la cadena alimenticia.

Muchos de esos compuestos txicos son disruptores endocrinos y el problema es que todava no sabemos cunto tarda el compuesto que est en la partcula de plstico en pasar al sistema del pez y si el problema se detiene en el sistema endocrino del pez o cuando nosotros nos comemos al pez, el problema va hacia nosotros, puntualiz.

Las preguntas an no tienen una respuesta contundente pero constantemente se abren interrogantes. Segn Ros Mendoza, las evidencias apuntan a que los compuestos presentes en el plstico afectan ms a los peces macho, lo que dificulta la reproduccin.

De all surge el interrogante de si al comer esos animales con un cambio hormonal tambin se est generando un cambio en los organismos de humanos.

Los compuestos txicos estn causando una disrupcin endocrina porque son mmicos de las hormonas femeninas por lo que afectan ms al macho en los organismos. Adems estamos viendo que el humano est siendo afectado, por qu? porque el nmero de esperma en el humano est bajando, argument.

Podramos pensar que si no consumimos productos provenientes de mares y ros evitaramos la contaminacin por microplsticos, pero no es as. Las mismas preguntas sobre la toxicidad para los humanos se trasladan a los alimentos cultivados en tierras contaminadas y al agua que bebemos.

De acuerdo con un estudio encargado por la organizacin Orb Media y realizado por las universidades estadounidenses de Nueva York y Minnesota, 83 por ciento del agua potable global contiene microplsticos.

 

Las costas cada vez ms llenas de plsticos que devuelven los ocanos. Crdito: Vince Alongi/Flickr

Las costas cada vez ms llenas de plsticos que devuelven los ocanos. Crdito: Vince Alongi/Flickr

El estudio publicado en 2017 analiz 159 muestras tomadas en distintos pases de cinco continentes, y arroj que Estados Unidos tena los peores resultados con un ndice de presencia de microplsticos de 94 por ciento. Los mismos porcentajes se encontraron en aguas embotelladas.

Qu edad tendrs en 2050?

Si no cambiamos nuestros hbitos de consumo, en 2050 habr ms plstico en los mares que peces. En apenas 32 aos se estima que el problema llegue a ese punto. El dao ya es enorme pero no irreversible.

En la actualidad la contaminacin se observa incluso en lugares aislados a los que los residuos llegan por corrientes de agua o de aire, pero el cambio est tan cerca como la voluntad individual y colectiva lo disponga.

Segn cont Gonzlez desde Santiago de Chile, cuando nosotros (Greenpeace) estuvimos este ao con un barco en la Antrtida haciendo diferentes investigaciones cientficas, encontramos que haba micro partculas de plstico en nieve recin cada o en aguas que estn alejadas de todo, pero tenemos tiempo de cambiar.

Las alternativas al plstico existen, bolsas de materiales reciclados o de telas durables, indumentaria de fibras naturales o de fibras recicladas. Cosmticos que en vez de limpiar el rostro con plstico lo hagan con materiales nobles como la cscara de nuez. Productos con poco empaquetamiento y con compromiso de durabilidad e incluso negarse a la pajilla de un refresco, son conductas que hacen un cambio.

Esto depende del compromiso de empresas, gobiernos y sobre todo de los consumidores. Tendencias como la Economa Circular, la Economa Verde o la Economa del Bien Comn buscan brindar herramientas a estos tres actores para terminar con la cultura del uso y tiro.

Uno de los temas que aborda la Economa del Bien Comn tiene que ver con la manera en que nos hacemos cargo de este bienestar o mejor vivir de la sociedad. Y la sociedad entendida no solo como las personas, sino como el resto de los seres vivos que habitan el planeta, relat el ingeniero Gerardo Wijnant, presidente de la Asociacin de Fomento de Economa del Bien Comn en Chile.

La idea radica en integrar a la economa valores que hacen florecer las propias relaciones humanas, explic desde Santiago.

Para eso considera en la ecuacin conceptos como dignidad humana, sostenibilidad ecolgica, justicia social y democracia. El objetivo es que el consumidor se empodere y demande productos con estas caractersticas y que el empresario comprenda la importancia de cuidar sus procesos productivos.

Desde la gestin tica de los suministros pensando en qu huella voy a dejar con ese producto, qu tipo de envase, que proveedores voy a tener, si esos proveedores respetan adecuadamente la cadena de valor desde el origen de los insumos hasta el producto, dijo el ingeniero.

A su juicio, estos nuevos modelos impulsan que las empresas vuelvan a tener el concepto que nunca deberan haber perdido, que es crear productos y servicios que sirvan a la sociedad, incluso si sus proveedores y procesos son ms caros.

Al final nos estamos contaminando a nosotros mismos y lo barato se vuelve como un bmeran contra nosotros.

Este artculo fue publicado originalmente por la agencia internacional Sputnik. IPS lo difunde en acuerdo con esa agencia, porque su autora se hizo merecedora de un premio por este texto, como parte de su participacin en el seminario-taller Cmo aplicar los ODS a la agenda periodstica. Profundizando en la transformacin hacia sociedades sostenibles, realizado en Montevideo y organizado por la Fundacin de las Naciones Unidas e Inter Press Service-IPS.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2018/11/la-percha-al-plato-los-microplasticos-se-meten-nuestra-dieta/



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