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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2018

Carlos Ruiz: La izquierda corre el riesgo de pavimentar el camino a la ultraderecha

Alejandra Matus
The Clinic


El idelogo del Frente Amplio est preocupado, pues teme que la izquierda pase por alto los signos de los tiempos y que, en su ceguera, abra el camino a la extrema derecha. Chile, dice, ya lo ha sufrido y llama la atencin a sus huestes: Cuando la derecha se radicaliza, la izquierda se queda en la poesa.

Carlos Ruiz Encina, actual presidente de la Fundacin Nodo XXI, doctor en sociologa e idelogo del Frente Amplio, se muerde los labios para no ser tan severo con los parlamentarios del sector, pero no puede evitar criticarlos. Teme que se extraven en los personalismos y en los errores polticos, como la visita de Gabriel Boric a Ricardo Palma Salamanca y que, en ese mareo, pasen de largo ante la oportunidad de levantar un proyecto poltico viable y en sintona con los ciudadanos que, segn su anlisis, la Concertacin dej abandonados. Es all donde, dice, pueden alimentarse y creer alternativas de corte fascista.

Partamos por la muerte de Camilo Catrillanca Cul es tu opinin de lo que est ocurriendo en la Araucana? -La militarizacin que hay en la regin no es privativa de este gobierno. Es de ms largo andar y arrastra a varios gobiernos anteriores. Es la respuesta al agotamiento de la distribucin clientelar que se intent, sobre todo en los aos 90, con la distribucin de terrenos, pero sin abordar la demanda de fondo que es el reconocimiento de la multinacionalidad y la multiculturalidad. Es el fracaso de polticas estatales sistemticas y transversales, de Concertacin y derecha. Aqu se cae toda la Repblica de la Transicin.

No obstante, pareciera que el gobierno de Aylwin dio los primeros pasos de una poltica de reconocimiento que los siguientes gobiernos no continuaron. -S, el gobierno de Aylwin fue mucho ms progresista que los gobiernos posteriores que se autodenominaron as. Ahora, lo cierto es que en todos los gobiernos de la Concertacin se fue instalando una restriccin al procesamiento de demandas sociales y, por lo tanto, a inaugurar dilogos sociales con distintos sectores de la sociedad. Nunca hubo una disposicin socialdemcrata real por construir un consenso social, como en Suecia, donde los sindicatos estn institucionalizados. Detrs de las movilizaciones estudiantiles en 2001, en 2006 y en 2011 empiezan a estallar muchas otras demandas que no tuvieron cabida en los sistemas de procesamiento de conflictos. Por lo tanto, desbordan la poltica y los canales institucionales.

Pero la movilizacin tampoco sirve para procesar las demandas. Despus de un peak, el tema de disuelve y desaparece, aunque no se haya resuelto. -Hay una propensin a la movilizacin muy alta en la sociedad en cualquier tema, pero, al mismo tiempo, una muy baja propensin a la asociatividad. Marcho y despus, chao. Te apuesto que mucha gente se repite en las movilizaciones de distintos temas y sera un error pensar que son de izquierda. La desilusin con la poltica es tan grande que se movilizan personas que se sienten solas y abandonadas por la poltica. Ah es donde entra la derecha.

Uno ve a gente que marcha contra las AFP, pero que no quiere que le toquen su fondo y ni escuchar de sistemas de reparto. Se las puede considerar parte del Frente Amplio? -Ojal fuera as, pero lo veo mucho ms complicado. Tengo la impresin de que toda la transformacin del modelo produjo un nivel de individualizacin extremo en la base de la sociedad, de ruptura con todas las tendencias asociativas que existan. Lo que sumado a la negativa del poder poltico a consensuar las polticas con los actores sociales y buscar, ms bien, su fraccionamiento permanente, ha ido dejando a las personas solas, desesperadas por los grados de incertidumbre que tienen, porque no pueden proyectar su vida de aqu a tres aos, a cinco y para qu vamos a hablar de la vejez. Como ninguna otra generacin previa, la salida a esa angustia tiende a ser individual. Las contradicciones que se pensaban entre el S y el NO, entre Estado y Mercado, han ido desapareciendo. Al final, el individuo de hoy toma el cheque del Estado y el del Mercado, porque los dos son cheques. Est votando en un porcentaje muy bajo, incluso a escala latinoamericana y empez a votar cruzado. Son las propias burocracias polticas las que sembraron esta despolitizacin y luego se asombran por el resultado.

El que vot en primera vuelta Bea Snchez y en segunda vuelta Sebastin Piera -En el fondo, no hay lealtades polticas slidas, porque la poltica se volvi tremendamente confusa. Esto del partido transversal del que se hablaba volvi las alternativas polticas indiferenciadas. En el abandono de las personas en la base es donde va desembarcando una derecha radicalizada que va incluso mucho ms all de la derecha institucionalizada. Ante la emergencia de ese fenmeno es donde, creo, la izquierda chilena, histricamente, no ha sido capaz de tener poltica. Qu pasa cuando la derecha se radicaliza? Nos refugiamos en la crtica moral, en la poesa. Y eso no basta.

La crtica moral o el desprecio clasista, como esa idea del facho pobre. -A eso voy. En el fondo, nosotros tambin nos terminamos metiendo en el circuito de la distancia entre poltica y ciudadanos. Si el FA se encierra en el circuito parlamentario y del ruido atroz, ensimismado, que hay all, se olvida de cuando lo miraba desde afuera y lo lejos que se vea de la gente.

LA ESCALERA LARGA Y LA CORTA Cmo se reconstruyen esos lazos? Son aos de distanciamiento -S, es como el bolero, hay que tener una escalera corta y una larga para empatizar con esta dimensin profunda del problema, que es el divorcio entre poltica y sociedad. Por ejemplo, creo que lvaro Elizalde (presidente del Partido Socialista) hace todo lo contrario a esto. Como buen hijo de la burocracia poltica de los 90, cree que esto se va a salvar con arreglos electorales, que solo son distribucin de poder al interior de un sistema que est totalmente alejado de la sociedad.

Apostando, adems, a que puede controlar los votos. -Es como comprar boletos en el Titanic, aunque sabes que se va a hundir No tiene perdn de Dios! Yo he propuesto que, para hacerse cargo del problema, la izquierda desarrolle una agenda corta de temas, absolutamente prcticos, que la acerquen a las preocupaciones de la gente. Educacin pblica est en el gran horizonte, pero ahora hay que proponer cambios ms concretos e inmediatos como la derogacin del CAE. Los temas se tienen que resolver entre los actores polticos y sociales. Eso activara a los nicos que pueden enfrentar, realmente, este divorcio entre poltica y sociedad y la ofensiva de la derecha radicalizada, con el mundo evanglico, en esa cuestin que empieza a penetrar en todos los espacios. Aqu hay un problema grave, que viene ocurriendo hace dcadas, y del cual hay que hacerse cargo.

Quin debiera tomar esta tarea? Desde los socialistas hasta el Frente Amplio? -Aqu hay una tensin que habra que resolver en una discusin mucho ms abierta. En la ex Concertacin hay gente que considera un acto de realismo poltico aceptar cierta adaptacin al modelo econmico, pero otros construyeron intereses sobre el mismo. Por ejemplo, Pilar Armanet se volvi una representante de los negocios y de los lucros en las universidades privadas y operaba en contra de reconstruir las universidades pblicas. Ah ya no tienes ninguna posibilidad de consenso. El problema no es el PPD, ni el PS, ni juntar siglas unas con otras, sino que tener una discusin de fondo respecto de polticas concretas y ah vamos a entender quines estn dispuestos a jugrsela o quienes, sencillamente, van a empezar a dinamitarlas, porque tienen compromisos.

Cules son los riesgos de mantener la situacin actual? Esta es una historia de no sacar nunca las cuentas y cada vez que surge un problema, los anlisis parten de cero, sin relacin con todo lo que ha venido pasando. Los pinginos se movilizaron contra Bachelet. Y despus se preguntan: Cmo perdi, si tuvo una gran mayora. La verdad es que tampoco es cierto. Bachelet sac algo as como 24 o 25 por ciento en la ltima eleccin. No hay mayoras polticas sustantivas y el divorcio entre poltica y sociedad es tan grande que, en el fondo, no hay fuerza para empujar los cambios y, por eso, la gente revienta abajo. Eso es lo que est creando la situacin ms compleja y me preocupa que la esfera poltica se niegue a reflexionar sobre esto. Si seguimos escondiendo la cabeza, vamos a tener que lamentar el error histrico de haber pavimentado el camino para que la derecha radicalizada tenga todo el campo para avanzar, sin ninguna resistencia.

PATADAS A MESSI Esa distancia de las personas con la poltica parece ser, hoy, equidistante a la Concertacin, al Frente Amplio y a la derecha tradicional Qu pasa con la izquierda? -Tengo la impresin de que esto se puede resolver hacia adelante. La poltica nunca est predeterminada. Todava estamos entre el ciclo anterior de un proceso de descomposicin muy fuerte de la poltica, y otro nuevo que todava no termina de definir cules sern sus proyectos de agrupacin de intereses. En medio est el Frente Amplio, con una posibilidad histrica, pero que corre el riesgo tambin de ahogarse en el ciclo de descomposicin de las anteriores fuerzas. El Frente Amplio no tiene responsabilidad en lo que pas antes, pero, de alguna manera, muchas veces termina imitando los mismos procesos. Por ejemplo, suponer que la poltica es un juego comunicacional y de propaganda, de show y televisin, cuando en realidad exige algunos elementos sustantivos para conectar con la gente. O reducir todo a acuerdos electorales.

Qu otras cosas habra que considerar? Tambin me parece, y lo he planteado dentro del Frente Amplio, que esto es mucho ms que la corrupcin. No estoy justificando a corruptos ni aqu ni afuera, pero el tema es ms complejo. A veces, el FA se mete en la discusin de la moralina, creyendo que combatiendo a todos los corruptos vamos a terminar con esta cuestin. En ese campo, la derecha populista puede ser incluso mucho ms efectiva. Hay que acordarse de la imagen de Ibez barriendo con una escoba, o de Bolsonaro. Nos vamos a tener que hacer corresponsables si la cosa termina yendo para all. Cuando vienen estos signos de radicalizacin de la derecha, la izquierda no sabe qu hacer.

Qu seales ves de esa radicalizacin? -En el mundo, el listado de presidentes de ese tipo aumenta: Trump, Bolsonaro. Para que estas alternativas prosperen es fundamental destruir la cordura, la racionalidad del debate poltico, reventarlo deliberada y constantemente. No es toda la derecha, porque hay all polticos liberales que defienden el debate racional, pero los otros entran, sencillamente, a descuartizar la sensatez poltica y aqu es donde el FA no puede ofrecer ni un espacio. En ese sentido, he sido crtico del asunto Boric-Salamanca. Me parece que se ha dado una discusin absurda: Si los otros fueron a Londres a ver a Pinochet, nosotros podemos ir a Francia. O sea, que si los otros asaltan el Banco Central, yo puedo robar una panadera. Esa postura en una izquierda que piensa en grandes transformaciones no se sostiene. Encarnamos un proyecto transformador al que van a estar golpeando todo el tiempo. Es como cuando Messi sale a la cancha: sabe que le van a llegar patadas todo el rato.

Y no se queja. -Claro que no! La derecha se engolosina pegndole a Boric, pero obvio! Si nos estamos poniendo ah. Esto produce una desconcentracin tremenda de los temas importantes y, en ese sentido, creo que Jackson y Sharp tenan razn cuando tomaron distancia del asunto. Esta generacin no puede subvalorar las cosas que es capaz de hacer la derecha. Ya est muy claro en la historia de Chile, pero es una historia que ellos no vivieron y creo que aqu s otras generaciones les pueden pasar una cuenta gigantesca. Estos signos de radicalizacin de la derecha chilena terminan costando carsimo.

Crees que se puede repetir un golpe de Estado? No, pero puede haber represiones enormes. Sabemos que la historia no se repite siempre igual, pero con eso estamos jugando.

PASTO SECO Rafael Otano sostiene, en su Crnica de la Transicin, que en 1988 cuando gana el NO, y Aylwin manda a la gente para la casa, le dio un portazo simblico a las organizaciones sociales que lucharon por recuperar la democracia. Da la impresin que desde ese minuto todos los partidos abandonaron el trabajo de bases, donde s estn trabajando ahora grupos nacionalsocialistas Crees que existe una manera de reconstruir esa fuerza poltica? -Qu bueno que nos acordemos de Otano. A esas organizaciones las desaparecieron. Hubo una poltica de desmovilizacin, de proyectar la desarticulacin social iniciada en la dictadura y eso va llevando la poltica a la burocracia profesional, a la utopa elitista de que es posible hacer poltica sin sociedad. La poltica se volvi asunto de tcnicos, de concilibulos, de cocinas. Lo nefasto de esto es que as la Concertacin se expuso a la colonizacin empresarial, que es el nico grupo social que s qued articulado de un modo nunca visto en la Historia de Chile: con universidades propias, centros de investigacin, eventos anuales, medios, y entrando con esa artillera pesada a presionar a una clase poltica aislada de la sociedad. Ah se inaugura este proceso de confusa trayectoria de la relacin entre dinero y poltica, que ahora termina reventando. Hoy el problema de si vamos a ser una o ms oposiciones, el famoso tema de: Fundmonos, porque tenemos que derrotar a la derecha y al fascismo es que si lo vuelves a reducir a acuerdos electorales, no resuelves las causas de fondo. En este rato, en este pas, no hay oposicin al gobierno, esa es la verdad. Esta es una derecha que est caminando sin roce.

Para qu ser de izquierda, si as como estamos, el nivel de ingresos ha subido, la gente va de vacaciones y, mientras es joven, al menos, tiene la ilusin de que el mercado provee: se cumple la promesa que hizo Pinochet que algn da todos iban a tener auto? -La propia Concertacin ayud a tapar las paradojas que hay detrs de ese punto. Nosotros venimos de un ciclo econmico muy expansivo. Foxley deca, en el ao 90, que era la tasa de formacin de capital ms alta de todo el siglo XX. En ese ciclo gigantesco, disminuy la pobreza y se incorporaron al consumo distintos sectores que siempre haban estado excluidos. La gente empieza a conocer el mar, por ejemplo. La paradoja es que mientras disminuye la pobreza aumenta la desigualdad. Los sectores altos se disparan ms lejos que nunca. Ese auge es el paraso de la concentracin econmica y de la proteccin elitaria: se extrema la impunidad nacida de los pactos de la transicin para los casos de derechos humanos y que luego se extendi a los parlamentarios, a los partidos polticos con sus vas de financiamiento, al empresariado para coludirse, a la curia eclesistica. La lite se impermeabiliza y se neoligarquiza. Hay una especie de vuelta casi al siglo XIX y esta idea de que t, aunque tengas la plata, no puedes entrar al club, porque para eso necesita sotras credenciales.

Cmo se expresa eso? -Para darte un ejemplo, el Boston Consulting Group, que mide estratos altos de consumo, ha tenido que ir cambiando las preguntas sobre las barreras de entrada a la lite. Antes era: tiene auto, cuntas veces ha viajado en el ao, cosas que ya no sirven, porque todos tienen auto y viajan. Y se les ocurri algo que incluso yo, como socilogo, no haba pensado: Cunta gente trabaja para usted en su casa? El corte es por tramos: de 5, 7, 10. En la sociedad chilena contempornea hay gente que entr a esos niveles y eso se produjo en democracia. Los sectores que empiezan a tener un poco ms de acceso a la cultura y al consumo, sienten ese malestar. Los que se estn rebelando aqu ya no son la vieja clase obrera, ni la vieja clase media. Los indignados son los hijos de la modernizacin y del neoliberalismo, que no tienen ninguna certidumbre de dnde estn parados, porque si dejan de pedalear por un instante o se les revienta el neumtico de la bicicleta y se caen 3, 4 niveles. De hecho, la tasa de rotacin que hay alrededor de la lnea de pobreza es gigantesca y abarca dos o tres quintiles. Es decir, si te quedas sin sueldo o se te enferma alguien, te queda la embarrada. Esto genera una crisis de predictividad de la vida del individuo sobre las proyecciones de su vida. Para reconstruir la izquierda en el siglo XXI, hay que pararse delante de la estructura social, que cambi. Hay que hacerse cargo de los dilemas que estn planteando estos sectores y que yo me resisto a llamarle clase media, porque es un bolsn gigantesco, con muchas diferencias.

Parece que la izquierda tampoco se ha actualizado respecto de los cambios en la fuerza laboral, que est muy ligado a la relacin ingresos/bienestar. Hoy, si no ests en la extrema pobreza, con tus ingresos tienes que pagar todo: salud, educacin, previsin. Nada est garantizado. -Claro. Antes tenas una suerte de salario que no te llegaba en la liquidacin mensual, pero que era lo que los socialdemcratas europeos -los verdaderos, porque los chilenos no tienen nada de socialdemcratas- llamaban el salario ciudadano. Al desmantelarse los sistemas de derechos, se crean nuevas zonas de mercantilizacin en la vida cotidiana. Aunque no tenga nombre, el malestar est y explota. Y a la izquierda tambin le toma tiempo elaborar estas nuevas desigualdades. Antiguamente, el puro hecho de ser profesional te garantizaba el ingreso a la clase media y de ah no te mova nadie. Hoy existen profesionales de categoras A, B y C, dependiendo de en qu universidad estudiaron y qu tipo de nexos sociales tienen.

La apata poltica tambin tiene una racionalidad, porque considerando lo que ha pasado en los ltimos 50 aos, la gente dice: Har el esfuerzo de asociarme con otros, para levantar mis demandas, a qu costo. La probabilidad de perder la pega y quedar peor que antes es altsima. -Creo que hay que jugrselas por lneas de accin que conecten con los dramas que la gente identifica ms urgentes ahora. Solamente en la medida que vea compromiso real detrs de esos objetivos se puede empezar a construir confianza. Esto tiene que ir en sintona con la transformacin en el mundo del trabajo, con las tasas gigantescas de rotacin laboral que hay. Es muy difcil que el sujeto poltico vuelva a ser el viejo sindicalista. Las formas organizacionales que emerjan van a depender de quienes habitan esos espacios. No puede venir alguien desde arriba y dictarles cmo tiene que ser.

Esos mismos sujetos pueden sentirse tentados a seguir el discurso populista de extrema derecha, que apela a ese mismo malestar. -Ellos apelan al miedo a la delincuencia, al otro, al inmigrante, al que tiene conductas culturales distintas a las tuyas, al que no es heterosexual, y que tambin es el miedo a la incertidumbre del trabajo. Mi preocupacin es que esa radicalizacin de la derecha puede incluso ir ms arriba, y aqu es donde tambin creo que a veces la izquierda vocifera, pero no le toma el peso a lo que est enfrentando. Se habla de fascismo con mucha liviandad, para repeler una crtica poltica que viene de la elite. Pero el fascismo nace en las clases populares. Cuando esas radicalizaciones de derecha dan vuelta las banderas de la izquierda y organizan al pueblo en contra de la izquierda, estamos en un nivel superior, que no est presente an aqu. Una cosa es la demagogia, tipo Lavn, y otra cosa es apostar, realmente, a reorganizar al pueblo, pasando por un proceso conservador. Cuando nosotros usamos la verborrea y le decimos fascismo a cualquier cosa y facho a cualquier persona, caemos en una histeria comunicativa intil. Estos son procesos sustanciales que ocurren en la base de la sociedad y jugrsela por abatirlos con mensajes en redes sociales es jugar en la cancha donde los que van a ganar son ellos.

Cuando t dices nosotros? En qu fuerza ests pensando? En qu cuadros? El Frente Amplio no parece tener mucha base popular. -Yo creo que el Frente Amplio tiene una oportunidad histrica, pero ni gratis, ni ganada. Lo peor que puede pensar es que la tiene ganada, porque ese es el pasaporte directo a farrersela. Es posible detectar cules son las tareas histricas que tenemos por delante, porque se viene cayendo el ciclo histrico anterior. La oposicin inaugur un nuevo ciclo que implica revisar bien qu pas y no empezar a repetir en forma decadente la tragicomedia de esa Concertacin, o Nueva Mayora, que nunca tuvo nada de nueva ni de mayora. El riesgo es terminar convirtiendo a la poltica en el reality ms grande de este pas, preocupado todo el da de los enredos personales. Eso es alimentar una falsa forma de empatizar, que ms bien es la digresin absoluta y donde no tenemos ninguna posibilidad de impulsar transformaciones. Por el contrario, lo que se nos puede venir es una ola gigantesca con lo cual hay que tener mucha responsabilidad, porque Chile tiene una historia larga con las radicalizaciones de derecha. Ya sabemos qu pasa cuando se ponen lentes negros.

FALTA DE EMPATA Qu pasa con el vnculo de estos temas con la educacin y el capital social y cultural del pas? Porque esta conversacin es absolutamente ajena a mujeres y hombres que viajan por tres horas diarias en el Transantiago, que hacen las compras del mes con tarjeta de crdito y en cuotas, que no pueden pagar un arriendo porque los precios se fueron a las nubes y para quienes es fcil culpar al inmigrante. -A eso me refiero cuando digo que la poltica construye un divorcio y una distancia gigantesca y que no se va a arreglar con pactos electorales, confiando en que as se funda la unidad de la oposicin para detener a la derecha y al fascismo. lvaro Elizalde, como otros chicos que nacieron en los 90, no entienden esta cuestin. Yo recuerdo cuando se produjo el movimiento de los padres de los colegios particulares subvencionados.

Que fueron descalificados y ridiculizados por la izquierda y por el ministro de Educacin. -La izquierda, y sobre todo la izquierda concertacionista, salt encima de ellos. La derecha, en cambio, viva, los acogi. Ah tienes gente que est abandonada, porque t mismo deterioraste la educacin pblica, ms all de lo que dej Pinochet, y que ve, en las condiciones actuales, como nica posibilidad de proteger a sus hijos, pagar cinco, diez lucas para entrar a un colegio particular subvencionado. Tenemos mucha cuenta que sacar. Un ltimo ejemplo: donde dicen libertad, la izquierda sale arrancando. Para nosotros, igualdad y la forma de resolver la igualdad es a costa de restringir la libertad, homogenizndolos a todos, vistindolos iguales. Hoy, con el nivel de demanda y de identidad individual que hay en la sociedad, es imposible seguir con esas ideas. Tenemos que abordar de otro modo la libertad y enfrentar a la derecha, que restringe el concepto a lo econmico. Repensemos el trmino, como la libertad de la sociedad de definir racionalmente y a travs de la poltica transparente y abierta el futuro que quiere. Yo creo que el mayor ataque de radicalizacin de la derecha es a la democracia: a ese proceso de deliberacin sustantiva que supone la poltica. Una cosa que nosotros tenemos que aprender como izquierda es a defender la democracia.

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