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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2006

Entrevista a Robert Dreyfuss
El juego del diablo

Melanie Colburn
mother jones va sinpermiso.info


 El reciente libro de Robert Dreyfuss, Devil's Game: How the United States Helped Unleash Fundamentalist Islam (El Juego del Diablo: Cmo los EEUU contribuyeron al fundamentalismo islmico) proporciona una panormica completa del modo en que la estrategia de los EEUU durante la Guerra Fra dio origen a los mismos grupos islamistas y terroristas a los que recientemente a declarado una Guerra sin cuartel. Basndose en entrevistas con funcionarios del gobierno y de la CIA, el libro describe con detalle las polticas y las operaciones de inteligencia y espionaje que contribuyeron a fundar y armar a los grupos terroristas islmicos, haciendo luego la vista gorda respecto de las actividades de stos. Durante la Guerra Fra, los EEUU frecuentemente se aliaron con dspotas teocrticos, con regmenes monrquicos y con grupos como el de la Hermandad Musulmana, una estrategia heredada de los poderes imperiales europeos y calculada para liquidar los impulsos nacionalistas y democrticos que socavaban el control extranjero del Oriente Medio.

Aunque el resto del mundo qued sorprendido por los ataques del 11 de septiembre, Dreyfuss arguye que los servicios norteamericanos de inteligencia haban ya recibido numerosas seales de alerta, en el sentido de que la estrategia que el pas estaba siguiendo en Oriente Medio estaba convirtindose en un Juego del Diablo. No supieron interpretarlas. No es nosotros creramos este movimiento [islmico radical] ya tena vida por s propio, pero parece que lo vimos como un buen caballo cabalgable, dice Dreyfuss. Y en eso, nos equivocamos. Dreyfuss ha concedido a Mother Jones la entrevista que a continuacin se reproduce.

Mother Jones: Repetidamente, la CIA, los britnicos, e incluso aliados de los EEUU en Oriente Medio como Anuar El Sadat, se han manifestado sorprendidos por el hecho de que grupos radicales islmicos a los que haban apoyado irrumpieran en la regin desbaratando el control occidental de la misma, atacando violentamente por su cuenta. Cmo no lo vieron venir?

Robert Dreyfuss: Las seales de alarma existan, pero no supieron interpretarlas. A veces, la gente cree que puede controlar las fuerzas que desencadena, y se lleva el chasco de que se le escapan. Es el viejo problema del aprendiz de brujo.

En el caso de Sadat, cuando lleg a Presidente de Egipto, careca por completo de base social, y se sirvi de la Hermandad Musulmana para que le ayudaran a combatir y a liquidar a los nasseristas y a la izquierda egipcia. Les anim a combatir a los estudiantes de izquierda en los campus de las universidades egipcias en los aos setenta, y estoy seguro de que, como patrocinador suyo, pensaba que nada malo habra de surgir de eso. De hecho, su mujer, Jihan, le previno de que las cosas podran ir por mal camino. Como as ocurri: lo vio todo el mundo, en directo, por television, cuando esos islamistas fanticos, provistos con jeeps, camiones y armamento pesado, lo acribillaron ante las cmaras de la televisin islmica.

MJ: Haba signos de que ese fundamentalismo islmico estaba empezando a quedar fuera de control. Ocurri simplemente que los EEUU y Gran Bretaa no supieron interpretarlos, o pensaron que podran, si necesario, refrenar y encauzar a los radicales?

RD: El problema bsico es que los estrategas norteamericanos y las gentes de los servicios secretos no se tomaron la molestia de hacer una pausa y tratar de ver el bosque entero. Lo vieron rbol a rbol, es decir, pas por pas. Realmente, nunca se pararon a pensar: Habla este tipo con este otro? Est este movimiento conectado con este otro?"

El caso ms claro y llamativo es el de Afganistn. Aqu estuvimos dando apoyo a una Jihad y reclutando islamistas de todo el mundo para luchar contra los comunistas, y en el preciso momento, esos mismos islamistas asesinaron al Presidente de Egipto, que era nuestro principal aliado en el mundo rabe. Nadie se par a reflexionar. Qu me dice de los islamistas que derrocaron a nuestro principal aliado en Oriente Medio, el Sha de Irn? A nuestros estrategas ni siquiera les pas por la cabeza que, tal vez, eso podra estar conectado con alguna otra cosa a algn nivel.

Ignorar el hecho de que todos esos acontecimientos estaban mltiplemente conectados y que los islamistas estaban en contacto unos con otros, basndose unos en los xitos de los otros, y aprendiendo de los reveses ajenos, es sencillamente absurdo. En mi investigacin preparatoria del libro, me encontr con gentes que escriban informes para algn departamento de inteligencia y que decan: Debera empezar a preocuparnos este fenmeno islamista. Pero nunca dejaron de ser una pequea minora ignorada.

MJ: Puede decirse que, en parte al menos, el fracaso de los servicios secretos de los EEUU a la hora de predecir la aparicin del islamismo radical, se debi a la escasez de especialistas en el estudio de los pases islmicos? Todava se da ese problema?

RD: Ser un arabista nunca ha sido cosa popular entre la burocracia norteamericana. En los ltimos veinte aos, casi ha sido un anatema. Se ha levantado toda una industria destinada atacar a los arabistas y a cargarles con todo tipo de reproches, como el de estar a sueldo de los jeques sauditas y cosas por el estilo.

En el ultimo ao y medio, desde que Porter Goss se hizo cargo de la direccin de la CIA, ha habido otra purga en la CIA, que ha afectado sobre todo a su Divisin del Oriente Prximo y a los arabistas de la CIA, muchos de los cuales se fueron disgustados. Es claro que, desde la eleccin del Presidente Bush, nadie en la Casa Blanca estaba interesado en las conclusiones que sacaron esos profesionales arabistas. Los servicios secretos de inteligencia en Irak fueron sesgados, dejados de banda, distorsionados, y en algunos casos, falsificados. Las cosas fueron a peor bajo Porter Goss, al que se envi a la CIA para sellar una reconocida fuente de rebelin contra la Casa Blanca en la agencia. De manera que en el preciso momento en que necesitbamos que la CIA tuviera una clara inteligencia de lo que est ocurriendo en el Oriente Medio con el Islam politico, y de la naturaleza de la amenaza terrorista que tenemos enfrente, se priva a la agencia de sus mejores y ms brillantes cerebros en esa materia.

MJ: Qu lecciones se han sacado de la complicidad occidental en el desencadenamiento de lo que en el mundo de hoy se percibe como la amenaza ms grave para la seguridad global?

RD: Henry Ford dijo una vez: Nada de lamentos; nada de explicaciones. A lo que yo aadira: Nada de disculpas. No, yo no espero consciencia alguna de culpa por parte de los viejos poderes imperiales europeos ni de los EEUU respecto de su papel de partera en el nacimiento de los movimientos polticos radicales islmicos.

La leccin ms clara que se ha sacado es sta: Mira la historia, y no hagas eso. Pero alguien mucho ms listo que yo dijo: La historia se repite. A m me produce un asombro que no puede expresarse con palabras el hecho de que una Administracin que declara como su principal misin la de exterminar el terrorismo islamista, est hoy apoyando hoy en Bagdad con 150.000 soldados islamistas a un gobierno, uno de cuyos partidos, al-Dawa, es un partido terrorista. En mi libro escribo sobre la historia del al-Dawa. Se trata de una organizacin que en 1992 trat de volar la Embajada Americana en Kuwait. Eso, para m, es una accin terrorista. Y ahora, de repente, estamos apoyndolos, al partido y a su dirigente, [Ibrahim] Jaafari, Presidente de Irak. No encuentro palabras para expresar mi estupefaccin ante el hecho de que no haya nadie de la Administracin Bush que venga y diga: Ojo! Cometimos un error. No nos percatamos de que contribuimos a que estas gentes acabaran dominando el pas. Cuanto lo lamentamos!."

MJ: El ascenso de los militantes islamistas egipcios ante las mismsimas narices de Sadat result asombroso, y hay incontables ejemplos de este tipo de ceguera de los s ervicios secretos estadounidenses. Hay actualmente proyectos y programas religiosos similares que pudieran llegar a tener en el futuro consecuencias no pretendidas e igualmente negativas en el futuro?

RD: Estamos creando un Frankenstein en Irak, obviamente. Puesto que estamos construyendo el monstruo, hay islamistas por toda la regin que estn mirando eso y dicindose: Vaya, vaya; tambin nosotros podramos hacer algo as. Por ejemplo, en Siria, la Hermandad Musulmana, que representa all a la mayora de los sunitas, mira a Irak y dice: El to Sam invadi Irak, derroc a Sadam, y la mayora chita se impuso y est ahora a punto de lograr el poder. Puede que si el To Sam sigue ese mismo camino en Siria, y nos libra del Presidente [Bashar] Assad, la mayora sunita acabe logrando el poder en Siria. La Hermandad Musulmana est mirando al Irak como un modelo esperanzador de lo que podra acabar ocurriendo en Siria.

MJ: Ha desarrollado la actual Administracin una inteligencia suficiente de los grupos islamistas radicals, y qu papel juega esa inteligencia en las actuales polticas hacia los mundos islmico y rabe?

RD: Es una broma eso de la inteligencia suficiente del Islam? Yo dira que, en una escala de uno a diez, la comprensin que la Administracin Bush tiene del Islam poltico se sita entre cero y uno. Creo, sencillamente, que carecen por completo de concepto, tanto en lo que hace a la magnitud de las fuerzas en presencia es decir, cmo opera el Islam como fuerza poltica en el mundo moderno, cuanto en lo tocante a la especfica naturaleza de lo que Bush llama ahora el islamofascismo."

Por una parte, creo que el Presidente exagera bestialmente la amenaza del terrorismo islmico cuando lo compara con amenazas institucionales globales, como el fascismo o el comunismo. Por otra parte, creo que subestima la importancia del Islam poltico como institucin en el Oriente Medio, porque con lo que ahora nos encontramos, desde la invasin de Irak, es con una teocracia islmica apoyada por nosotros mismos en Bagdad. Al mismo tiempo, el Presidente est desarrollando una poltica tendente a reemplazar por democracias los regmenes actualmente existentes en Oriente Medio, lo cual no puede sino robustecer el poder de grupos como la Hermandad Musulmana, que constituyen los grupos de oposicin ms fuertes en pases como Egipto, Siria y otros.

MJ: Est la poltica exterior norteamericana operando todava en Oriente Medio con esquemas heredados de la Guerra Fra?

RD: La estrategia de la Guerra Fra en Oriente Medio se fundaba en la premisa de que tenamos que apoderarnos de la regin, o en caso contrario, lo haran los soviticos. Bueno, pues la Unin Sovitica ha dejado de existir. Pero ahora se tiene una idea similar: Tenemos que apoderarnos de la regin o, en caso contrario, los chinos pondrn sus sucias manos sobre ella, y tal vez otros tipos, tambin. La lucha por el control de los recursos petrolferos del Golfo Prsico no tiene un punto final. Durante la Guerra Fra, simplemente, tenamos un conjunto distinto de tipos malos por los que preocuparnos.

MJ: Cree Usted que tomar consciencia de esa historia podra traer consigo un cambio en nuestra poltica exterior?

RD: Soy totalmente escptico ante la idea que un libro pueda llegar a tener un gran impacto en material de poltica. Y le voy a decir por qu. Porque hay mucha, muchsima gente hoy en los EEUU que comprende perfectamente cmo se imbrican poltica y religin en Oriente Medio. Pero hay un hiato enorme entre los conocimientos de esas gentes y la informacin con la que trabajan los polticos.

En los meses y aos previos a la invasin de Irak, prcticamente todos los que saban algo sobre Irak se opusieron a la Guerra. Lo hicieron en parte porque se percataban de que era manifiestamente estpido y temerario invadir un pas sin tener una idea clara de las consecuencias de hacerlo. Porque se opusieron a la guerra, fueron excluidos de la planificacin de la Guerra. Y esto es un catch-22: cualquiera que supiera algo sobre Irak, puesto que se opona a la aventura, fue excluido de la planificacin de la guerra. Lo que significa que la nica gente que se incorpor a la planificacin de la invasin fueron los que no saban nada, los que no tenan ni idea. Y as, quienes no tenan ni idea fueron quienes acabaron planificando la Guerra, y esa es la causa que nos ha llevado a la actual catstrofe en Irak.

Puede Usted ver en mi libro un montn de ejemplos de gentes que entendan el problema y que fueron excluidas por razones polticas de la toma de decisiones. Es imposible desafiar las polticas norteamericanas de apoyo a Israel. Es imposible manifestarse a favor de la retirada de Irak, porque te darn con un gran bastn en la cabeza cuando te presentes a la reeleccin. Si mi libro acaba contribuyendo a que ms gentes cobren consciencia de los disparates de nuestros polticos, tal vez tenga algn impacto, pero solo si los votantes votan de acuerdo con la nueva comprensin adquirida del problema.

MJ: Usted menciona en su libro que Irn, Siria, Arabia Saudita y los Estados del Golfo son todos objetivos de primera magnitud en una especie de proyecto neoconservador de construccin imperial. Pueden llegar muy lejos esas ambiciones, bajo la actual Administracin?

RD: Al comienzo del proyecto de Irak, yo creo que el punto de vista mayoritario en la Administracin era Primero Irak, luego Siria, luego Irn, y luego el resto de la regin. Y enseguida, todo ser nuestro. Cuando se hizo claro que la americanizacin de Irak no iba por muy buen camino, se dio un proceso de reflexin entre algunas de las gentes ms sensibles de la Administracin, pero otros empujan hacia delante. Nos hallamos ahora en una situacin en la que los pases que ms necesarios nos resultan para ayudarnos a estabilizar Irak Siria e Irn son precisamente los dos pases a los que la Administracin Bush trata con mayor empeo de afrontar y afrentar.

Si yo fuera el Presidente, me dirigira a Siria y a Irn para decirles confidencialmente: De acuerdo, metimos la pata en Irak. Quieren ayudarnos a sacarla? Pero en vez de eso, estn organizando una chillera con que no vamos a tolerar a Siria y a Irn, que vamos a presionar a ste, a acosar a este, a amenazar a este y a bombardear a este. Eso no es precisamente preparar una perspectiva para un mejor Irak. Al contrario: es aumentar las probabilidades de que las cosas vayan todava peor en Irak.

MJ: Pero no representa Siria una amenaza para los EEUU, tanto porque suministra a Irak nuevos insurgentes, como por su papel en el asesinato del anterior primer ministro libans, Rafiq Hariri?

RD: Siria es un pas pequeo y con poco peso. Es verdad que es capaz de volar gente en el Lbano. Pero todo tipo de pases han estado volando polticos en el Lbano, incluyendo Israel y los propios EEUU. No me parece que tengamos las manos limpias en esta partida. Cualquiera que piense que Siria constituye una amenaza global ignora de qu est hablando realmente. Siria, crame, est ms temerosa de nosotros de lo que nosotros deberamos estarlo respecto de ella.

MJ: Mencion Usted que los EEUU estn actualmente sosteniendo una teocracia en Bagdad: cmo resulta sta por comparacin con la de Irn?

RD: Yo dira que la teocracia islmica instalada en Bagdad es una hermana menor de la iran. Est menos desarrollada y se ve forzada a compartir su poder con los kurdos, que son laicos, lo que pone un obstculo en el camino que tiene por delante los partidos religiosos en Irak. Pero, dejados a sus propios impulsos, los grupos iraques como Consejo Supremo para la Revolucin Islmica (CSRI), crearan un estado que asemejara mucho al de Irn, y de hecho, formara probablemente algn tipo de alianza de colaboracin permanente con el rgimen de Irn.

MJ: Ni el apoyo norteamericano a los grupos radicales islmicos en el pasado, ni la actual agresin incluida la Guerra de Irak han tenido efectos deseables, ni desde la perspectiva de la poltica exterior estadounidense, ni desde la de los musulmanes moderados que tienen que arrostrar las consecuencias. Tiene solucin el complejo problema del terrorismo islmico fundamentalista?

RD: S, eso tiene respuesta. La manera mas sencilla de responder a eso es decir que necesitamos rebajar la temperatura. En alguna parte de mi libro hablo de un punto de ebullicin del agua. Si Usted tiene la llama bajo el caldero y el agua hierve, las molculas ms calientes se evaporan en el aire. Y eso es lo que ha ocurrido.

[Rebajar la temperatura] significa, lo primero y ms importante, reducir nuestra presencia militar en la regin salir de Irak y de Afganistn, cerrando algunas de las bases que hemos construido en el rea que va del Mediterrneo oriental hasta el Asia central y el Ocano ndico, dejando claro que no tenemos intencin ni de mantener bases permanentes en esa parte del mundo, ni de hacernos con su petrleo. Y emprender luego pasos en serios en la va de internacionalizar y resolver algunos de los ms enquistados problemas que inflaman los nimos musulmanes desde Palestina hasta Chechenia y Cachemira.

Si logrramos hacer eso, creo que habramos recorrido un largo trecho en el camino que lleva a rebajar la temperatura, y entonces, solo necesitaramos quitarnos de en medio y dejar que las gentes que viven en el Oriente Medio se comprometan y participen en el proceso que yo llamo de construccin de la religin, un trmino que tome prestado de Cheryl Bernard del [instituto de investigacin] RAND, y que refiere a la idea de que necesitamos crear una nueva filosofa de la religin en Oriente Medio. Pero eso es algo que no deben hacer los EEUU; es algo que los musulmanes necesitan hacer. Lo que s de la regin me permite decir que all hay un sinnmero de miles, millones de gentes completamente libres de la fe obscurantista de esos islamistas y que no desean otra cosa, sino liberarse por s mismos de las sombras del Islam poltico, construyendo autnomamente su sociedad.

MJ: Y qu perspectivas le augura Usted a eso?

RD: Malas. Tengo que explicrselo? Quiero decir, malas. Probablemente, estamos en vas de invadir otro pas. Eso es malo. Es horrible, y va a peor.

Traduccin para www.sinpermiso.info : Amaranta Sss.



Mother Jones, 10 noviembre 2005


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