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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2018

Duque antiterrorista: juez y parte

Samuel Bolvar
ELN Voces


La actual situacin del proceso de no dilogo entre el Gobierno y el Ejrcito de Liberacin Nacional, urdida por Duque al querer ahogar la Mesa de conversaciones de La Habana, obedece en gran medida a esa repeticin que l realiza de muchas de las actuaciones propias de la administracin Uribe Vlez (2002-2010). Esa peligrosa experiencia la quieren reeditar las lites y sus medios o audiencias, no slo por la decisin de aniquilar al ELN, sino para avanzar con ese propsito, de la mano de los dictados que les vienen desde los Estados Unidos, para destruir a Venezuela.

En entrevista del pasado 18 de noviembre, dijo Duque que en enero de 2019: no vamos a hacer la pantomima de seguir manteniendo relaciones diplomticas con un rgimen que est violando la Resolucin 1373 de Naciones Unidas, alojando terroristas en su territorio; y segundo, no vamos a premiar a un criminal de lesa humanidad que sistemticamente est lacerando a su pueblo [1].

Ante estas amenazas, como organizacin poltico-militar en ejercicio del derecho a la rebelin, actuando no solo de cara a un pas y su complejidad, sino afrontando realidades dentro de lo que se denomina la comunidad internacional, intentamos comprender a qu se refiere el Rgimen con las palabras de Duque.

Derecho a la conquista: pecado original

El Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) en 1992, a cinco siglos de la Conquista de Amrica, y teniendo fresca en la memoria la sangre de una empresa blica como fue la Primera Guerra del Golfo (1990-1991: guerra de los EEUU. y sus aliados contra el pueblo iraqu por motivaciones geoestratgicas y de rapia del petrleo), seal que el Derecho Internacional es hijo del llamado derecho de conquista, y el profesor Franois Rigaux indic en esa memorable sesin del TPP en Italia, que el orden internacional est marcado en la frente por esa especie de pecado original, dado que son innegables sus rasgos coloniales, al autorizar para unos el uso de la fuerza bruta y negar la resistencia a otros, en funcin del sometimiento, es decir, de la sumisin ante el saqueo o expolio de los recursos, que se apoder el capitalismo en estos siglos.

Ese Derecho Internacional en sus primeras etapas puso el sello de justas a unas guerras, justific as la invasin a Amrica y autoriz destruir o aplacar culturas llamando brbaros a los resistentes, separando de forma perversa a los pueblos e imponiendo lo que llamaron civilizacin, que fue la extensin de esas desiguales relaciones que aseguraban el intercambio comercial, la propagacin violenta de la fe cristiana y la instauracin de regmenes que garantizaran el despojo.

Tronco del Derecho y batallas de la razn

En ese gran tronco del Derecho Internacional, se fueron dando batallas de la razn y es gracias a ellas que se han dado algunas declaraciones y realizaciones relativas en favor de los pueblos y de los derechos de la humanidad. Es entonces un tinglado de lucha poltica, diplomtica y de contencin que en determinados momentos han liderado movimientos y gobiernos progresistas o corrientes en pro de aperturas a visiones y valores de integracin y respeto a la soberana y autodeterminacin de los pueblos. As, por ejemplo, el repudio generalizado en la ONU al bloqueo que USA ejerce contra Cuba, es un logro sostenido, u otras afirmaciones de defensa de los derechos humanos y de los pueblos.

Sin embargo, la ONU y otros escenarios regionales, como actualmente la OEA, histricamente se han prestado como altavoces y herramientas de justificacin de guerras imperiales y de empresas multinacionales en arremetidas de diverso tipo que incluyen la preparacin y la actuacin militar, como en la ya mencionada Guerra del Golfo y en sucesivas campaas hasta llegar a la actual coyuntura mundial, que de nuevo representa un gran retroceso en lo que convencionalmente se vena adoptando, para superar conflictos con sujecin a la premisa que es responsabilidad y decisin soberana de cada pas la tramitacin de sus problemticas, y por lo tanto no puede haber intervencin ni injerencia externas.

Ese principio de la soberana se ha venido atacando mediante el uso de diferentes argumentos o el despliegue de discursos neo-colonialistas por los centros de poder mundial, como si tuvieran autoridad moral, de la que ciertamente carecen, cuando hablan de democracia, derechos humanos, derechos de los pueblos o libertad.

La falacia de origen

Cuando tras los hechos del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, Pennsylvania y Washington, se produjo una respuesta de los EE.UU., muchas de sus decisiones se vieron lgicas, pero poco se saba, como s se conoce hoy con amplia documentacin, que esa reaccin era parte de un plan concebido para la conquista armada de amplias zonas del planeta, donde existan graves conflictos generados precisamente por la poltica de los EE.UU. y sus aliados, algunos de los cuales, como los Talibn en Afganistn, pasaron de ser necesarios a ser incmodos, estando de fondo la explotacin de recursos, particularmente del petrleo, y la apertura de rutas estratgicas para el acceso a bienes fundamentales para la globalizacin capitalista, en pro de la mayor concentracin de riqueza por parte de compaas privadas y el posicionamiento de determinados Estados en el reparto mundial.

De ese modo, parte de las consideraciones y alcances de las Resoluciones que la ONU adopt desde 2001, como la que Duque menciona hoy, son falaces o estn viciadas en el origen, es decir nacieron de manera ilegtima al estar basadas en la manipulacin y tergiversacin, pues dicha reaccin de los EEUU haca parte de una estrategia, que luego se confirm con las mentiras que desembocaron en invasiones como la que en 2003 hizo contra Irak, argumentando la existencia de armas qumicas y de destruccin masiva.

Vino entonces la guerra, la ejecucin de Sadam Husein, y las ms de un milln cien mil muertes en ese pas, que han quedado en la impunidad, causadas por las maniobras que EE.UU. lleva a cabo en busca de petrleo y dominio poltico; como lo hizo al patrocinar al Estado Islmico y otras marcas, o como lo quiere hacer hoy en Venezuela. Todo eso gracias a la llamada guerra antiterrorista que desde 2001 se extendi para gloria de Bush y desgracia de la humanidad, siendo Uribe un aclito, y que hoy Trump reedita asignndole a Duque un papel vasallo.

El argumento es que: hay terrorismo internacional, hay Estados protectores de grupos terroristas, hay un derecho inmanente reconocido de legtima defensa individual o colectiva y debe darse una respuesta a esa amenaza. De ah que esa Resolucin 1373 de 2001 [2], indique que no se pueda dar cobijo ni proporcionar apoyo alguno a los terroristas extranjeros. Se interpreta que los buenos policas del mundo, como los EE.UU., deben velar por la seguridad de todos, acudiendo a la ONU y a las obligaciones internacionales de prevenir y reprimir todas las acciones que tengan que ver con esas agrupaciones que causan terror.

As, lo que Duque busca es que la gente se crea que Venezuela promueve o colabora con el terrorismo del ELN. Eso autorizara no slo que no haya un proceso de paz, sino una invasin contra ese pas cmplice, derrocando al dictador, estableciendo las bases de la democracia, asegurando el patio y cumpliendo con el papel de guardin del mundo. De paso la riqueza del petrleo estara en mejores manos, y no en las del pueblo venezolano. A rengln seguido agreg Duque que el mandatario venezolano sera un criminal de lesa humanidad.

Sabe Duque dnde se mete? O Macas sabe?

Sabe el Presidente lo que es abrir la caja de Pandora con todos los males del mundo invocando la lucha anti-terrorista, legada por Bush? Sabe ste todo lo que hoy existe probado en el mundo entero sobre el terrorismo promovido directamente desde hace muchas dcadas y en tiempos recientes por EE.UU? En sus tiempos en Washington ley alguna vez a Noam Chomsky?

Duque en su reciente viaje a Europa tuvo tiempo de reflexionar sobre lo que Johan Galtung, el terico noruego de paz ms famoso, ha escrito desde los noventa sobre el Fundamentalismo USA y los pilares teolgico-polticos de la poltica exterior gringa. Ha ledo los informes preliminares sobre Colombia producidos por la Fiscala de la Corte Penal Internacional? Sabe qu es la cadena de mando y que l es el comandante en jefe de unas Fuerzas Armadas indiciadas por sistemticos crmenes de lesa humanidad y por crmenes de guerra? Sabe que durante su administracin ya van cerca de cien asesinatos polticos de lderes y lideresas sociales, as como de defensores de Derechos Humanos?

Un Camino de Solucin

El 30 de marzo de 2016 el Estado colombiano firm un Acuerdo con el ELN [3], que contiene una Agenda de conversaciones para terminar el conflicto armado y acordar transformaciones en bsqueda de una Colombia en paz y equidad. Lo hizo mediante representantes que actuaron por orden directa del Presidente y autorizados por leyes que se mantienen vigentes. A los once das de esa firma en Caracas, el Estado colombiano ratific esa voluntad y expidi la Ley 1.779 de abril 11 de 2016, en la que claramente afirma que este proceso de paz nos concibe como una organizacin insurgente, con unos rasgos tales, de conformidad con las normas del Derecho Internacional Humanitario, como tener o estar bajo la direccin de un mando responsable, y que ejercemos sobre una parte del territorio un control tal que nos permite realizar operaciones militares sostenidas y concertadas, vase el Pargrafo 1 del artculo 1 de esa ley [4].

Misma Ley que deja claramente la siguiente disposicin: Se entiende por miembro-representante, la persona que el grupo armado organizado al margen de la ley designe como representante suyo para participar en los dilogos, negociacin o suscripcin de acuerdos con el Gobierno nacional o sus delegados.

Presidente Duque, no pase a la historia imitando a Bush o a Uribe, quienes s tienen deudas con la humanidad por crmenes que justificaron en una supuesta lucha contra el terrorismo. Vea los instrumentos de su propia juridicidad, su ley, vaya a la Mesa de conversaciones, respete la decisin del ELN de nombrar sus miembros-representantes.

Notas:

[1] https://www.eltiempo.com/politica/gobierno/entrevista-de-maria-isabel-rueda-al-presidente-ivan-duque-294690.

[2] https://undocs.org/es/S/RES/1373%20

[3] http://equipopazgobierno.presidencia.gov.co/Documents/agenda-dialogos-paz-gobierno-eln.pdf

[4] http://sidn.ramajudicial.gov.co/SIDN/NORMATIVA

Fuente: http://eln-voces.com/duque-anti-terrorista-juez-parte/



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