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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2018

La farsa del G-20 y... la del anti G-20

Luis Bilbao
Rebelin


Converge por estas horas en Buenos Aires el gran capital internacional. Un derroche sideral de dinero para escenificar una farsa y ocultar con ella la realidad de la disputa interimperialista, cada da ms grave, ms riesgosa para la humanidad.

No habr un acuerdo de los 20 en torno a los temas que oficialmente se tratarn. Se trata de una lucha por alineamientos y posicionamientos en torno a los cinco principales actores del escenario mundial: China, Estados Unidos, Alemania, Rusia, Japn. La naturaleza singular de los sistemas chino y ruso no niegan el hecho principal de un feroz combate geopoltico.

Como espejado, es igualmente farsesco el papel de un inopinado pensamiento crtico que das atrs se present como contrafigura del G-20. Nombres conocidos de este cnclave fueron las ex presidentes de Argentina y Brasil. Atribuir a Cristina Fernndez y Dilma Rousseff un pensamiento crtico es una fantochada. Y no slo por el registro intelectual de ambas, sobre todo la primera, sino porque fueron ellas las responsables de que el G-20 adquiriera el protagonismo que hoy tiene.

Es inaceptable que personas y agrupamientos que se presentan como progresistas algunos incluso revolucionarios- hayan callado en ese encuentro la responsabilidad de Fernndez y Roussef frente al hecho de que la cumbre se realice este ao en Buenos Aires, factor indisolublemente asociado a la regresin poltica que ha sufrido buena parte de Amrica Latina en los ltimos aos.

Aunque el G-20 fue fundado en 1999, no adquiri su actual envergadura hasta 2008, cuando frente al colapso de la economa mundial capitalista, desde Washington articularon un agresiva intervencin para aunar diferentes fracciones de la burguesa e implementar una tctica contraofensiva.

Tngase en cuenta que en aquel momento Hugo Chvez convocaba desde Caracas a una reunin del Alba con el objetivo inverso al de Washington: aunar a los explotados y oprimidos del continente, crear una moneda virtual latinoamericana (el Sucre) e iniciar una fase nueva y superior de la unin regional por un camino opuesto al saneamiento del capital, punto de partida para una transicin regional al socialismo.

Qu hicieron Fernndez y Rousseff, con total respaldo del llamado kirchnerismo y del Partido de los Trabajadores? Es por dems sabido: dieron la espalda al Alba y acudieron al llamado de George Bush. Puede ser que tantos intelectuales y polticos hayan omitido este dato fundamental a la hora de iniciar un nuevo captulo en la historia del pensamiento? Es pensable la afirmacin de un genuino pensamiento crtico basado en el ocultamiento y la mentira?

Pues es justamente eso lo que ocurri en un miniestadio en la Capital argentina, con la participacin de una dos mil personas para aplaudir los discursos inaugurales de las ex presidentes, quienes obviamente con respaldo intelectual muy diferentes, expusieron su condena a la reunin del G-20, al FMI y a los gobiernos que los sostienen. Al igual que intelectuales y polticos que las acompaaron, ni una ni otra pareci comprender la conexin entre aquella decisin de atar a Brasil y Argentina al tanque de guerra imperialista en 2008 y la penosa suerte sufrida por ambas, con una derrota electoral en un caso y un golpe blanco en el otro.

Pero no fue slo la suerte poltica del kirchnerismo y el PT la que rifaron con tal opcin estratgica en un momento crucial. El salto al ltimo vagn imperialista era a la vez abandonar el Alba, condenar al aislamiento regional a la Revolucin Bolivariana, optar por el dlar frente al Sucre. Es inaceptable que se calle esto cuando se llama a la poblacin a movilizarse contra el G-20. Suena a hueco ahora, en vsperas de otro gran estallido de la economa mundial, el lamento por el lugar hegemnico recuperado por el gran capital!

En numerosas y muy diferentes ocasiones he defendido la poltica de frente nico antimperialista, basada en el acervo terico y prctico de la III Internacional. Con ms premura que nunca es hoy necesario concretar una poltica de esa naturaleza a escala regional y global. Pero han de ser quienes en un momento decisivo de la historia reciente optaron por subordinarse al imperialismo la cabeza y smbolo de un frente antimperialista? Se estructurar un frente nico antimperialista en torno a una candidatura presidencial? Proponerlo es mucho ms que un error. Utilizar el sentimiento antiyanqui de las masas para posicionarse frente a una eleccin es, tambin, ms que equivocarse: es contribuir al triunfo del enemigo.

@BilbaoL

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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