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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2018

Jaque a Macron

Guillermo Almeyra
Rebelin


Doscientos cincuenta mil franceses vestidos con chalecos amarillos ocuparon el sbado 17 autopistas, rutas y puntos estratgicos de las ciudades para paralizar el trnsito y proseguirn algunos das ms su protesta contra el aumento de los carburantes.

Sociolgica y culturalmente, la accin de los Chalecos Amarillos recuerda otros movimientos, como lUomo Qualunque (el Hombre Cualquiera) en Italia o el Poujadismo, la gran protesta social dirigida por un farmacutico de provincia en Francia, movimientos de centroderecha de los aos 50 que canalizaron la rabia contra el gran capital de los sectores ms pobres de las clases medias urbanas y rurales. Este movimiento, por lo tanto, podra llegar a ser utilizado por la extrema derecha.

Pero la cosa es ms compleja. Es cierto que quienes ocupan las calles y rutas dejando slo un carril para la circulacin son, sobre todo, campesinos y habitantes de zonas rurales que deben utilizar su auto para abastecerse, ir al mdico o trabajar, miembros de categoras profesionales independientes, como los enfermeros o distribuidores, que dependen de su coche, jubilados con pensin baja, pequeos comerciantes, artesanos, Pymes, trabajadores precarios. La gran mayora de ellos se abstuvieron en las elecciones presidenciales o votaron por Macron, aunque hay tambin votantes de Le Pen y de la derecha tradicional y de ls diversas izquierdas.

Pero a ellos se agregan obreros desocupados y el movimiento retoma la antorcha de los ferroviarios vencidos tras una huelga de tres meses o de los sindicatos anteriormente derrotados en su intento de impedir una nueva ley del trabajo o de los estudiantes universitarios que nada obtuvieron de la ocupaciones de sus centros de estudio.

Adems, es el primer movimiento de masas sin lderes y autoconvocado por la red social y el hecho mismo de su horizontalidad y su carencia de programa y reivindicaciones centrales permite que cada uno agregue sus exigencias particulares y hace que la protesta inicial contra el aumento del combustible en realidad cristalice una rabia generalizada y no exprese slo el temor de las clases medias bajas al desclasamiento y la proletarizacin. Por ejemplo, un gran nmero de Chalecos Amarillos protestan adems por la reduccin del poder de compra, por la desocupacin, por la concentracin del comercio en los grandes supermercados y el consumo masivo e incluso piden, al mismo tiempo, menos impuestos y ms transporte y servicios pblicos.

No se trata, pues, de un movimiento contra los impuestos en general sino de la ira contra ciertos impuestos, como el del carburante, que debera servir para desalentar la utilizacin de coches contaminadores y fomentar el desarrollo de energas limpias pero impiden que vastos sectores lleguen a fin de mes sin endeudarse.

Adems, los Chalecos Amarillos expresan el odio contra el gran capital y contra Macron, que gobierna para los multimillonarios y el capital financiero y quiere facilitar con sus medidas favorables a los grandes patrones la instalacin en Pars del centro financiero internacional que hasta ahora estaba en Inglaterra, que sale de la Unin Europea. Por eso hay tambin margen para que Jean Luc Mlenchon, en nombre de la izquierda reformista se dirija a los fachs pas fachos, juego de palabras que significa los enojados no fascistas.

Este movimiento, adems, revela transformaciones sociales. El automvil no slo se ha convertido en el principal medio de transporte de las capas populares sino que es una conquista de libertad para viajar, conocer, irse de vacaciones, circular en las ciudades y algo as como la TV, parte irrenunciable de los bienes hogareos.

Adems Macron, en su deseo de ser Napolen IV, debilit gravemente los organismos estatales de mediacin (alcaldas, a las que empobreci y cuyas facultades redujo y por eso hoy se le oponen, sindicatos, a los que derrot y no escucha, y el mismo Parlamento, por sobre el cual l, Macron el Grande, quiere establecer un contacto directo con los franceses). Consigui as fabricar un vaco creciente entre los trabajadores franceses, la mayora de los cuales se homogenizan proletarizndose y el Bonaparte pequeo, pequesimo, de turno que aparece estrechamente ligado al gran capital y es rechazado por todos.

La protesta de los Chalecos Amarillos es, por eso, ambigua y podra ser tanto peligrosa como prometedora segn fuese su desarrollo. No alcanza todava a ver que sin impuestos no habran escuelas, hospitales y transporte pblico y que de lo que se trata es de quin debe pagar ms y sobre qu se debe pagar impuestos y, por lo tanto, no basta con la renuncia de Macron sino que hay que quebrar el poder del capitalismo europeo y francs.

El movimiento es, como deca ser Macron, ni de derecha ni de izquierda (es decir, es de centro derecha) cuando, para extenderse y echar races, debera plantear soluciones anticapitalistas de fondo. Es por eso expresin de la impotencia de Mlenchon que busca ganar votos para las elecciones europeas y de la izquierda pro-Bruselas, sin propuesta alternativa.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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