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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2018

La parresa o el coraje de decir la verdad

Luis Roca Jusmet
Rebelin


Parresa es un trmino griego que puede traducirse como hablar con sinceridad, como el decir verdico. Implica algo externo,que es la libertad de palabra, pero sobre todo algo interno, la veracidad de la actitud. La verdad del discurso debe ser necesariamente la verdad de la vida, implica una determinada relacin con los otros y con un mismo.Define la subjetividad moral, que debe estar arraigada en estas prcticas. Vamos a ver ahora cual es la trayectoria que seala Foucault en su anlisis histrico y crtico del trmino.

La primera concepcin es la directamente poltica, en el escenario del gora o de la corte del rey, que sera la parresa poltica.

Foucault la situar en el marco de la democracia ateniense y la relacionar con la isegora, la libertad de palabra, y la isonoma, que es la igualdad delante de la ley. Todos tienen derecho a hablar, pero la democracia exige la parresa el hablar claro y veraz en la asamblea y frente al poderoso.

La parresa tica se empieza a utilizar, ms tarde, como prctica especfica de determinadas relaciones humanas, y aparece con el helenismo. Para los epicreos, la amistad es muy valorada, pero hay tambin una relacin entre el maestro y el discpulo y uno de sus aspectos es el arte de guiar espiritualmente a (en paralelo al arte de la medicina o al arte de la navegacin).

Tanto la amistad como la maestra implican la parresa el ser sincero con el otro, el decirle la verdad. En los estoicos se recalca ms esta relacin maestro-discpulo que no la amistad, a la que no dan tanta importancia como lo hacen los epicreos. En el caso del estoicismo, la parresa es sobre todo una forma de luchar contra nuestro principal enemigo interno, que es el amor propio o vanidad; es necesario luchar contra el autoengao propio y del otro. Lo que presenta en definitiva para ellos la parresa es un juego de verdad en el que uno tiene que ser suficientemente valiente para saber la verdad sobre s mismo y sobre el mundo; es el coraje de decirse a los otros y de decirse a uno mismo la verdad.

Para los cnicos, finalmente, lo ms importante es la necesidad de decir la verdad a todo el mundo a travs de una interpelacin crtica: es tambin la manera de poner en evidencia, ante una multitud, la arbitrariedad de las convenciones; lo hacen a travs de la conducta escandalosa o de un dilogo provocativo que ataca la vanidad del interlocutor; es un tipo de ataque para liberar al interlocutor de su miedo, puesto que, como dice Digenes, si alguien trae armas es que est asustado: el que no tiene miedo no necesita defenderse. Aparece con los cnicos una tercera forma de parresa, que es la filosfica. No es la poltica, que es una intervencin directa frente a los ciudadanos o frente a un poder y que implica un riesgo. Pero tampoco es la tica, que se da en el marco de la relacin maestro-discpulo o entre amigos y que no supone ningn riesgo. Es una intervencin pblica pero no en un escenario directamente poltico. Es la de los cnicos, que quiere decir problematizar las costumbres, las creencias y plantear otro tipo de vida. Es un contrapoder que implica un riesgo, como el poltico. En realidad la parresa filosfica tiene una doble dimensin, que es tica y poltica. Y esto nos hace volver a los orgenes de la filosofa, a Scrates. Es el paradigma de la parresa filosfica. Scrates dice que no interviene directamente en la poltica para no jugarse la vida. Extraa paradoja porque le acabaron matando. Scrates saba que se jugaba la vida pero prefera hacerlo diciendo la verdad por las calles de Atenas, hablando con los ciudadanos y no en las asambleas. Porque saba que en las asambleas no domina la parresa sino la retrica. Habla no el que dice la verdad, sino el que habla mejor, el que manipula ms, el que seduce La parresa filosfica, como la poltica, entraa un riesgo,el riesgo de enfrentarse al poder. Es lo contrario de la retrica, donde se habla para seducir, para encantar, para adular y ser adulado.

Hay, dice Foucault, tres puntos importantes en el tema de la parresa en relacin con el cuidado de uno mismo. El primero es que lo que era inicialmente el deber de un maestro con respecto el discpulo se va transformando cada vez ms en un deber de uno sobre s mismo. El segundo es que el principio de esta prctica es el conocimiento de uno mismo para una autoconstruccin tica. El tercero es que lo que est en juego no es el descubrimiento de las propias profundidades psquicas, de su secreto, sino la relacin de uno mismo con una serie de principios interiorizados.

Con el cristianismo se pasar del maestro al director de conciencia. La parresa se pone entonces al servicio del poder pastoral. A partir de aqu ya no es la del maestro con respecto al alumno, que se ir emancipando hasta autorizarse a s mismo. Ser la del rebao respecto al pasto, la del pecador que debe decir la verdad, el que debe hablar de su deseo. El director de conciencia lo escucha para aplicarle una sancin, para hacerle renunciar a s mismo. La obediencia es fundamental, mientras no se contemplaba en absoluto en la parresia griega. En el psicoanlisis se mantendr la cuestin de que es el analizado el que habla, aunque evidentemente para el psicoanlisis el que habla no es el sujeto consciente sino el sujeto del inconsciente. Pero por supuesto que se recupera el sentido originario de que la finalidad no es la renuncia a uno mismo sino la afirmacin de uno mismo. Afirmacin que para el psicoanlisis lacaniano ser la del deseo inconsciente, la del ello frente a las ilusiones del yo, y para el psicoanlisis no lacaniano ser la afirmacin del yo.

La filosofa ser para Foucault una parresa, en la medida en que asume una funcin crtica. En este sentido seala la continuidad que establece con ella Kant con su texto "Qu es la ilustracin?" Se trata de pensar por uno mismo y de ser veraz, decir lo que se piensa. Hay por tanto un compromiso claro en Foucault. La filosofa no debe ser normativa, no debe decir lo que se tiene que hacer, ni a la asamblea ni al gobernante. Porque si no tuviera este compromiso poltico entonces sera pedagoga, que tambin pretende decir la verdad pero sin riesgo al hacerlo. Pero la funcin poltica del filsofo es siempre la de problematizar, la de una "exterioridad reacia" a participar directamente en el juego poltico. Lo cual no quiere decir que no se comprometa como ciudadano en diferentes acciones, como hizo el propio Foucault en este tiempo, pero no como filsofo. Aunque el abrir problemticas conduce a la crtica y esta lleva a la accin.

La posicin de Foucault frente a la democrtica es, por tanto, la de problematizarla en el sentido de que ha de ser un escenario para la discusin veraz, no para la retrica aduladora y manipuladora. Es decir, la democracia no nicamente como procedimiento, tambin como contenido, que tiene que ver con la relacin que hay entre los ciudadanos y la verdad.

En su ltimo curso Foucault diferencia la veracidad de la parresa con otras dos formas antiguas de veracidad, la de la profeca y de la sabidura. El profeta habla a travs de enigmas y transmite la verdad de un Otro, el parresista lo hace de manera clara y habla por s mismo. El sabio tiene en comn con el parresista el que habla claro y habla por s mismo, pero habla poco. El silencio para ser una de las mejores maneras que tiene para transmitir algo. lo nico que tiene el parresista es la palabra.

Lo que nos puede ensear esta nocin de Foucault es que la democracia no es solo un procedimiento formal, que implica una determina tica. Cultura que quiere decir tener un criterio, una tica de la verdad y la capacidad de responsabilizarse por lo que uno dice, con los riesgos que implica. Que no es solo el derecho a decidir sino a hacerlo con una informacin, con un criterio, con una capacidad de discrepar y con el valor de no seguir la corriente que marcan los demagogos.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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