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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2018

Democracia burguesa, ley y delincuencia

Mximo Constanzo
El Rodriguista


Quin son los delincuentes?: Para el sistema, los delincuentes son aquellos que infringen la ley.

Un significado posible seria los delincuentes son personas que cometen delitos, es decir, que realizan acciones contrarias a lo que establece la ley y el derecho.

Pero, que es la ley y el derecho?, cuestin bsica para definir al delincuente. Para algunos juristas la ley es una norma dictada por una autoridad pblica que a todos ordena, prohbe o permite, y a la cual todos deben obediencia., adems un Estado de derecho es un modelo de orden para el pas, este se rige por un sistema de leyes escritas e instituciones ordenados en torno a una constitucin.

Se habla de Estado de Derecho, lo que implicara, segn el sistema, que todos somos iguales ante la ley. Ley que sera neutral, imparcial, que adems supone que las estructuras que defienden e imponen esas leyes, el propio Estado, sera tambin neutral e imparcial y velara por el bien Comn.

Es fantasioso pensar que todos tenemos los mismos derechos y somos iguales en derecho. Es una ilusin, pensar en Chile, que usted o yo, somos iguales en derecho a Luksic, Angelinni, Matte, Bachelet, Piera o cualquiera que pertenezca a la lite del poder.

El sistema educa (disciplina) a la poblacin para que se respeten las leyes y las instituciones que la representan, educacin cvica le llaman, y s esas leyes no se acatan, el sistema usa la violencia, para obligar a dicho respeto o subordinacin. Para el uso de la violencia, el Estado se reserva el monopolio de las armas y el uso legitimo de la violencia. La ecuacin calza perfecta, el sistema disciplina a travs de la educacin y las normas, y si a alguien no le gusta y no acata, usa la legitima fuerza.

Hay un uso correcto de la violencia y un uso incorrecto de la violencia. Lo que dirime la violencia buena de la mala es la ley.

Este relato fantasioso, tiene que tener dos condiciones bsicas para que funcione en la vida real, para que se vuelva material: la confianza y el miedo de la poblacin. Confianza en la ley, porque es justa y le creemos a los que la implementan y por otro lado el miedo, porque sino acato ser castigado.

Todo el relato del sistema, de la democracia que en el caso de Chile es la democracia burguesa, para sostener la neutralidad de la ley y del Estado, en un supuesto acuerdo social imaginario, que dio origen a la principal ley de todas, la Constitucin y con ello todo el cuerpo legal del pas. Pero en Chile, la Constitucin de 1980 la impusieron Pinochet y Jaime Guzmn sobre los cuerpos de miles de chilenos y chilenas, torturados y asesinados, y los cambios que en la democracia burguesa se han hecho, son los que permite ese mismo cuerpo legal lleno de sangre y saqueo.

Pero repetimos, se nos insiste en que el delincuente es aquel que infringe la ley, no el que cre ese cuerpo legal.

Como si esto fuera poco, el sistema focaliza mediticamente en los pobres los infractores de la ley. Hay un constructo social desde los medios de comunicacin, con el apoyo de las ciencias sociales para hacer creer a buena parte de la poblacin que los pobres son los delincuentes.

Solo para nombrar casos recientes, si la ley la infringe Sebastin Piera en el Banco de Talca; o el hijo de ex senador Carlos Larran en un accidente de trnsito; o Sebastin Dvalos hijo de la ex presidenta Bachelet en el caso Caval (Banco de Chile); o Ivn Moreira senador de la Repblica por boletas truchas; o los generales del Ejrcito por fraude al fisco en el caso turismo militar; o los ejecutivos de CMPC por la colusin del papel higinico; o el caso La Polar; o el caso Cascadas (Soquimich); o la Colusin de Pollos (Cencosud); o.. un largo etc. La prensa y el sentido comn del chileno no asocian a los responsables como delincuentes.

Esto porque?

Porque, existe una invencin meditica, un imaginario creado desde la lite de poder, para asociar la delincuencia al bajo mundo.

El da que el Papa Francisco visit el Centro Penitenciario Femenino de San Joaqun; su capellana, la Hmna. Nelly Len (59), que lleva 19 aos trabajando en el acompaamiento de personas privadas de libertad, dijo una de las frases que ms marc su visita a nuestro pas y que hasta sac aplausos en el extranjero:

"Querido Papa Francisco somos un poco ms de 400 mujeres, pero hoy estas mujeres representan aqu junto a usted los casi 50 mil hombres y mujeres pobres y vulnerables privados de libertad. Digo pobres, Santo Padre, porque lamentablemente en Chile se encarcela la pobreza".

En una entrevista a un portal, tambin dice son de Puente Alto, La Pintana, La Victoria, La Legua. Esa es la gente que est presa y esos son los cordones de pobreza que tenemos en Chile. En la crcel estn los ms pobres entre los pobres", y cuenta Nelly, haciendo nfasis tambin en que, por otro lado, en Chile no se encarcela a los ricos, porque pueden costear abogados, pagar fianzas y lograr acuerdos monetarios para cumplir sus condenas en libertad vigilada y no tras las rejas, como los empresarios de La Polar, por ejemplo.

Estos y muchos otros ejemplos muestran y demuestran que no somos iguales ante la ley, por razones muy simples y brutales: la ley la hacen los poderosos a su pinta, favorece a los que dirigen el pas, a los que tienen el poder, principalmente el econmico y por otro lado la ley se puede adecuar a los que tienen los medios para comprarla.

El sistema cuenta con un gran aliado para sus mentiras, los medios de comunicacin, que estn en manos monoplicas de los principales grupos econmicos del pas.

La investigadora del Centro de Estudios de Seguridad Ciudadana de la Universidad de Chile, Alejandra Mohor, dice que las coberturas de los medios de comunicacin a los temas vinculados con la delincuencia han creado una gran sensacin de inseguridad en la ciudadana y tambin influyen en la estigmatizacin de ciertos sectores de la sociedad, para la acadmica a pesar de que Chile tiene un ndice de delitos ms bajos que otros pases de la regin, la sensacin de inseguridad es alta, algo que se vincula directamente con la informacin que entregan los medios.

Alejandra Mohor tambin reflexiona sobre la presentacin que hace la televisin de diversos actores sociales, donde se suele estigmatizar a las clases sociales ms bajas vinculndolas siempre con la ocurrencia de delitos, esto, segn la experta ha ocasionado que la gente pierda la empata con otros ciudadanos, y que ni siquiera tenga la intencin de ayudar a otros cuando ocurre algn hecho que amerite relacionarse sin conocerse.

Llego la hora, que desde el mundo popular, y tambin desde el mundo anticapitalista, definamos, que es delincuencia para nosotros, esa definicin no debe ser con el parmetro de la actual ley burguesa, esa definicin es en funcin de lo que en algn momento se convertir en ley, la ley de de los trabajadores, del pueblo. Pero esa futura ley, hoy se puede convertir en una norma social, de lo que estamos dispuestos avalar y lo que no. Que nos parece justo y lo que no para el hoy. Traer el deber ser, al hoy, a las costumbres cotidianas. Como en la prctica lo hacen, comunidades de pueblos originarios, o espacios sociales mltiples en resistencia al sistema, que tienen sus propios cdigos y maneras de entender la vida.

Entonces est claro que la delincuencia para nosotros, no es quien infringe la ley, sobre todas aquellas impuestas a sangre y fuego como las actuales, para nosotros los delincuentes son aquellos que le roban, abusan o daan al pueblo, a la gente comn y corriente. Es decir debera ser considerados como delincuentes la mayora de los empresarios, los banqueros, los dueos de las AFPs e Isapres, los coludidos para encarecer el costo de la vida, los que trafican con la vida y dignidad de las personas, casi toda la casta poltica, los corruptos, los narcotraficantes, los usureros, casi toda la polica y los milicos que abusan del pueblo y estn coludidos con verdaderas mafias de todo tipo, los que daan a la madre tierra, los abusadores de los dbiles y muchos otros que se hacen pasar por gente decente. Dentro de la delincuencia tambin estn aquellos, que desde el mismo pueblo, le roban o abusan de sus vecinos o su clase, con los cuales se tienen que tener normas sociales claras y duras.

La delincuencia debe ser castigada y la forma de hacerlo es la justicia popular, justicia que tiene que ser pensada desde las mismas comunidades, poblaciones, centros laborales o lugares de convivencia. Justicia que tiene que ser humanista, pero firme y drstica.

Para esto tiene que existir el poder popular y un poder los trabajadores. Un nuevo orden social, un orden con justicia social, donde la base social tiene que colocar las nuevas reglas del juego para todos y todas.

Porque no pensar en jueces electos por el pueblo, en policas comunales, en una nueva forma de vida y sociabilidad que ponga orden y justicia ante una forma de vida, la actual, que solo favorece a unos pocos, los avaros, corruptos e inhumanos.

Tenemos que construir, des-construyendo.

Frente a la dictadura del capital es necesaria la dictadura de los trabajadores y el pueblo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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