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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2018

Ochenta (1938), cuarenta y cinco (1973) y diez aos (2008) despus de las grandes operaciones econmicas y polticas
Sangre, saa y saqueo (II)

Martn Alonso Zarza
CTXT


<p>Henry Kissinger y la canciller Angela Merkel en 2017</p>

Henry Kissinger y la canciller Angela Merkel en 2017, embajada estadounidense en Berln

A la memoria de Orlando Letelier.

A Clara Valverde y ngel Martnez, en su combate.

No se comprender cabalmente el Holocausto mientras no sea estudiado como la operacin
ms determinada de latrocinio criminal de la historia moderna.
Gtz Aly (2007: 285).

Los mayores mentirosos de este siglo ganaron los premios nobel de economa.
Boaventura de Sousa Santos, El Pas, 05/11/2018.

[] el poder, la codicia y la gloria de Wall Street.
Whos who and whats what on Wall Street , 1998, p. ix.

 

Primera parte de Sangre, saa y saqueo

2008. Oscurantismo y expolio en el catecismo neoliberal

Vivimos en un periodo histrico en el que, por primera vez segn mi conocimiento, ningn pas importante desafa el sistema internacional, exultaba H. Kissinger al plenario de la Comisin Trilateral (CTL) en Tokio, medio ao despus del colapso de Lehman Brothers. La figura da un nuevo motivo para la conexin. No sabemos qu habra sido de Kissinger de no haber huido de Alemania antes de los aos malos trece familiares suyos figuran entre los desaparecidos. Ni diez kilmetros separan a Frth, donde naci Heinz Alfred luego Henry Kissinger (1923), de Nremberg, el escenario de los desfiles nazis inmortalizados por Leni Riefenstahl. Pero algo nos dice sobre la naturaleza del xito proclamado en Tokio este testimonio de una compatriota juda exiliada como l pero en el Reino Unido y que, a raz del clima creado por el Brexit, ha decidido hacer el camino inverso al de hace 75 aos: Ciertamente, son ahora tiempos oscuros en Gran Bretaa, que no se haban percibido antes. Pocos das despus de rellenar mi solicitud de ciudadana alemana le un comentario en la web de The Times [] en el que un lector peda que los migrantes ilegales fueran pasados por cmaras de gas" 1 . El motivo del xito sirve para una nueva interconexin entre los dos polos de nuestro campo magntico que formula con claridad F. D'Almeida: Las liturgias de la extrema derecha se han asociado desde entonces [el nazismo] a la fantasa del xito, la opulencia y la fuerza.

LAS LITURGIAS DE LA EXTREMA DERECHA SE HAN ASOCIADO DESDE EL NAZISMO A LA FANTASA DEL XITO, LA OPULENCIA Y LA FUERZA

Qu tienen en comn el xito, la opulencia y la fuerza? Definen relaciones de suma cero, es decir, se consiguen a costa de alguien o al precio de algo. A costa de lo que enunciaron Kissinger y los Chicago Boys en Chile. Por eso el hombre de la cada de Lehman Brothers en Espaa, Luis de Guindos, calific unos presupuestos de agresivos, y una colega de partido hija de un condenado por fraude fiscal y miembro de una saga centenaria de caciques eruct en el Congreso aquel Que se jodan! para peraltar el anuncio de una tanda de recortes a los parados. No es una particularidad hispnica: los ricos de Europa decan cosas parecidas sobre los PIGS y la troika se ensaaba con la regla. La captura tuvo un momento paradigmtico en Espaa con la modificacin exprs del artculo 135 de una Constitucin espaola que ha ido progresivamente viendo erosionados los derechos sociales a partir de la Reforma Laboral y con la colaboracin de la Ley Mordaza. En Grecia una cadena interminable de atropellos y de eructos, algunos desde este mismo sur hispnico que abra las aletas de la nariz solo porque otros lo pasaban peor. Insolidaridad. Quien lo formul con ms claridad fue el jefe de las finanzas de la potencia europea, Wolfgang Schuble. En un momento de las negociaciones leoninas sobre la austeridad en Grecia, dijo el superministro que quizs sera mejor para los griegos no hacer elecciones.

Sus palabras sugiriendo que sera preferible sacrificar la democracia griega con objeto de forzar al Gobierno a aceptar la disciplina financiera u ortodoxia presupuestaria suenan familiares. Solo que esta vez no hacan falta tanques. Cuenta esto un pormenorizado estudio de Adam Tooze, de nuevo l 2 . Recordando la conexin entre degradacin de condiciones de vida para las clases populares, hostilidad hacia las lites y crecimiento del ultranacionalismo. Para Tooze la supervivencia exitosa del neoliberalismo es una entre varias ironas interconectadas. Dnde est la principal? Es una continuacin del modo Pinochet. La ortodoxia neoliberal predicaba es la palabra que los mercados prosperaban cuando los Estados no se inmiscuan y se abstenan de regularlos. La paradoja superpuesta a la irona es que, empezando por la reserva federal de Bernanke, los Estados promovieron una batera de medidas a una escala sin precedentes para apuntalar el andamiaje de una estructura privada que segn la ortodoxia no necesitaba al Estado (No puedo entrar aqu en el papel que jug el enorme gasto en la guerra de Irak para la implementacin de medidas destinadas a abaratar el dinero). Del mercado libre de injerencias polticas, al mercado disciplinador de la poltica, al mercado proxeneta de la poltica. Cmo pudo ocurrir?, para citar una frase aplicada a contextos negros. El Estado haba sido capturado por las corporaciones. Hay que leer a Tooze para seguir la pista de las enormes sumas que fluyeron desde las arcas pblicas a las entidades corporativas, empezando por los bancos, como bien conocemos por estos pagos.

La multiplicacin de la desigualdad en sus diferentes dimensiones (cpula/base estructural, privado/pblico, Norte/Sur) fue la consecuencia de estas medidas y la causa de un dao colateral enorme: la corrupcin estructural desde sus formas blandas o toleradas (parasos fiscales, fraude, mercado negro, privatizaciones subvencionadas) a las ms prototpicas (Odebrecht, tarjetas Black, Dieselgate, Grtel, escndalo Cum-Ex), con esa iluminacin especial que arrojan los vertidos del sperpolica Villarejo (los Jaguar invisibles, los ticos fantasmas, los maletines que circulan desde los corredores hasta los altillos).

La corrupcin es una dimensin estructural, inherente a la lgica extractiva/depredadora del evangelio neoliberal. Atajar la corrupcin sumara ms de 10.000 millones al PIB cada ao, dice un titular que pasa sin pena ni gloria (El Pas, 27/10/2018); la fractura del fraude fiscal en Espaa asciende a ms de 26.000 millones, dice otro (Diario Montas, 04/11/18). Segn un informe de la Fundacin BBVA y el IVIE, en Espaa atajar la corrupcin sumara ms de 10.000 millones anuales, es decir, unos 16 puntos porcentuales de PIB en 15 aos 3 . Mientras escribo, el grupo de periodismo de investigacin alemn Correctiv desvela que una banda de banqueros y abogados ha saqueado las arcas pblicas de once pases europeos. El dao estimado de lo que se sabe hasta ahora: ms de 55 mil millones de euros. Cum-Ex es el mayor escndalo fiscal de la historia. La respuesta a esta incursin de los banqueros que afecta a al menos 11 pases solo puede estar en una Europa ms fuerte capaz de proteger a sus ciudadanos" 4 . Tambin aqu los reguladores y los gobiernos han estado muy por debajo no solo de sus posibilidades sino de sus obligaciones.

LA CORRUPCIN ES UNA DIMENSIN ESTRUCTURAL, INHERENTE A LA LGICA DEPREDADORA DEL EVANGELIO NEOLIBERAL

Pero la corrupcin no tiene solo costes econmicos 5 . La prostitucin de la democracia va en el lote. Como, en general, el ataque a lo pblico. Seguramente no hay mejor expresin de ello y del grado en que ha sido socialmente aceptada como convencin razonable que la lucha contra los impuestos. El sistema fiscal es inseparable de la definicin de la democracia, es la forma materializada de asegurar la igualdad. La estigmatizacin de los impuestos es uno de los xitos ms sonados de este paradigma pseudocientfico. Que el ataque a la fiscalidad se haya convertido en el arma definitiva del populismo ilustra bien, de nuevo, la funcionalidad de las puertas giratorias que conectan doctrina econmica y mstica identitaria. Y aqu encontramos una vez ms, al menos en la escena francesa, la paradoja que desafa la racionalidad y que hemos visto en el Brexit o en la eurofobia de Polonia o Hungra: mientras que los ms desfavorecidos son los que ms se benefician de la redistribucin, son ellos tambin los ms crticos hacia los impuestos 6 . Esta tendencia es la contraria de la que mostraban los aos 50. No es difcil hacer la conexin con el caladero de votos del ultrapopulismo. Ello obedece, por un lado, a una suerte de analfabetismo ciudadano se consideran las prestaciones como derechos intangibles y no como vinculadas a la dimensin redistributiva, y por otro, a los efectos de las recetas neoliberales. Las reformas que han reducido la progresividad y desplazado el peso impositivo hacia abajo han alejado a las clases populares del Estado de forma proporcional a la erosin de su dimensin social 7 . Es una obviedad, asimismo, que las oportunidades de evasin son mucho menores en las clases populares, pongamos las cajas B. La cruzada neoliberal Esperanza Aguirre se escandaliz porque por 90.000 euros no se debera ir a la crcel; le falt decir que slo se debera poder por debajo de esa cifra. (Los presos de las Black estn en la zona vip de las prisiones, en las celdas de respeto El Pas, 04/11/2018). La desafeccin hacia la democracia tiene aqu una de sus claves, estrechamente vinculada a la ortodoxia econmica y poltica dominante. Recordemos aquella frase sublime de un socialista que un ao despus llegara a presidente: Bajar impuestos es de izquierdas. Por no recordar la propia trayectoria biogrfica de algunos eminentes colegas de hace 15 aos: Schreder, Blair, Durao Barroso, Narcs Serra, Solchaga; o de algunos de los usuarios de las Black. Unas trayectorias que ilustran el poder corrosivo del dinero (Solo la identidad puede competir en poder malfico: vanse como ejemplo las figuras de San Suu Kyi, Albin Kurdi, Lluis Llach).

QUE EL ATAQUE A LA FISCALIDAD SE HAYA CONVERTIDO EN EL ARMA DEFINITIVA DEL POPULISMO ILUSTRA BIEN, DE NUEVO, LA FUNCIONALIDAD DE LAS PUERTAS GIRATORIAS QUE CONECTAN DOCTRINA ECONMICA Y MSTICA IDENTITARIA

Estas biografas abducidas dan cuenta de otras abducciones ms peligrosas porque afectan al corazn del Estado: la compra de los reguladores recordemos la trayectoria de personajes como Greenspan o MAFO. Y no lejos de all, el poder omnmodo de esas figuras nunca previstas por los tratadistas polticos: las agencias de calificacin, de titularidad privada, el mejor ejemplo de la captura del Estado.

La frmula clsica establece la amoralidad del Estado. Su apoteosis actual le ha hecho bascular del lado no solo de la inmoralidad sino de polticas criminales y patgenas. Como muestra, la proliferacin de sociedades instrumentales tanto que ya se prescinde de las comillas. La democracia descansa en un sistema de controles y contrapesos, el mercado ha eliminado a unos y debilitado a otros, empezando por los sindicatos. La distancia entre el big money mi corrector inteligente quiere escribir la palabra con mayscula: qu metfora y el dark money (Jane Mayer) es corta. El inters del libro de Mayer reside en que traza la conexin entre los supermillonarios y el ascenso de la derecha radical, la simbiosis que hizo sus pruebas en el Cono Sur. Segn seala Ren Villareal en un trabajo solvente, pese a lo que los idelogos de estas corrientes pudieran creer, la implantacin, en los aos setenta, del neoliberalismo que impulsan Friedman y el mismo Hayek en los pueblos del Cono Sur de Amrica Latina es precisamente una de las causas directas del fascismo que padecen 8 .

Pero el dao social producido por las doctrinas monetaristas no acaba en las instituciones. Ha creado una cultura del egosmo y la codicia, de narcisismo e insaciabilidad. Que en su extremo superior nunca satisface a los expoliadores de modo que estos pueden presentarse como vctimas. O sin llegar a ello, eliminar todos los motivos del resentimiento. Es la misma normalizacin de lo inmoral que D'Almeida (pp. 348-349) observ en el nazismo: Lo que distingue al rgimen no es la existencia de obsequios personales, de exenciones fiscales, de mltiples formas de corrupcin, de reparto de ventajas sociales o de nepotismo, sino el hecho de que integra estos elementos en su trabajo burocrtico y pretende racionalizarlos al servicio de la nueva frmula que el Estado ha concebido. Esta rutinizacin burocrtica del expolio es la que explica la ausencia total de remordimiento (ibdem, p. 340) que reconocemos hoy en el victimismo que alegan los vampiros forzosamente insatisfechos por insaciables. La misma rutinizacin tecnocrtica es el resultado de la aceptacin generalizada del imaginario managerial. Un buen ejemplo de ello es la propia figura del mster y un ejemplo todava ms consumado el trfico de influencias con ellos como ha ocurrido en los casos de la Universidad Rey Juan Carlos. La colusin pblico-privado, el caciquismo departamental, la simbiosis de poltica y negocio, los mecanismos de ocultacin Todo eso cuando hay un sistema enormemente oneroso en papeleo de las instancias de calificacin universitaria. Tan pendientes de las formalidades y tan ciegas a los desfalcos. El caso de los msteres tiene un flanco adicional en cuanto que supone una enmienda a la totalidad del cimiento de la legitimacin capitalista, la meritocracia. Se compran ttulos como se compraban ejecutorias de nobleza. No hay lmites a lo que el dinero y la influencia intercambiables pueden conseguir, como ha observado Michael Sandel. El xtasis de la maximizacin consiste en haber externalizado la crisis del capitalismo en crisis de la democracia.

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Fotograma de la pelcula 'El lobo de Wall Street'.

Dos ejemplos ms para ampliar el espectro de la corrupcin. Para la poltica: el caso Cambridge Analytica y su interferencia en el santuario de la democracia, precisamente las ms altas instancias de sofisticacin puestas al servicio de las fuerzas antidemocrticas y la instrumentalizacin de los algoritmos los nuevos tanques? para conquistar urnas. El marketing del big data al servicio del populismo. Otra vez la alianza aciaga. Para el plano social: la manifestacin de los trabajadores de Navantia para protestar por el anuncio de la suspensin de la venta de bombas a Arabia Saud en sintona con el gobierno andaluz y el alcalde podemita de Cdiz. Aqu fue la presin sindical y popular la que, a diferencia de lo que ocurri con el artculo 135, torci el fiel de la balanza contra el platillo de los derechos humanos. Lo cual ilustra el cambio sufrido en la cultura obrera desde su tradicin de solidaridad y pacifismo. Que esto mismo no haya suscitado escndalo como las explicaciones incalificables de los miembros del Gobierno para explicar el cambio, y todo ello en paralelo al caso Khashoggi muestra el dao que esta cultura de nosotros primero ha provocado en los estratos profundos de la civilidad. Hasta en sus extremos ms chuscos: Jon Gnarr, un cmico local al frente de una formacin improvisada, el Best Party, gan la alcalda de Reikiavik con un programa en el que prometa un oso polar en el zoo y toallas gratis en las piscinas.

Podemos observar para confirmarlo la diferente respuesta a tres supuestos a partir de una misma metfora: rescate de los bancos solidaridad ascendente obligada, eufemismo de la depredacin, hundimiento de las instituciones democrticas, naufragio de las personas que huyen del horror y de la miseria. (Por cierto, fuente para un nuevo nicho de negocios relacionado con la seguridad de las fronteras, por no hablar del trfico). Y como colofn de esta inversin de valores, la criminalizacin de la solidaridad con los inmigrantes. Setenta aos despus de Auschwitz. La figura de la inversin a partir de Auschwitz justifica una referencia a dos instancias estrechamente dependientes de ese colapso de la humanidad: Israel y Europa.

La creacin del Estado de Israel es una consecuencia directa del nazismo. Es una desoladora irona que el pas de los perseguidos por Hitler se haya convertido hoy en paradigma de esa infausta alianza de emprendedurismo start up y ultranacionalismo, de tiburones y halcones, de competitividad, colonialismo y apartheid, de millonarismo y milenarismo. Llama la atencin tambin que se obvie a Israel cuando se hace la lista de los populismos, mientras que sabemos la afinidad electiva de Netanyahu con Trump, Orbn o Bolsonaro la particularidad de este: conecta directamente con el apartado anterior y por los dos lados, por el militar con las dictaduras del Cono Sur en cuanto exmiembro del ejrcito y por el civil con el protagonismo de Paulo Guedes vinculado a los Chicago Boys, tambin su devocin a la ortodoxia neoliberal. Fue Israel, el pas donde los colonos son los seores de la tierra, donde nuestros neoliberales tomaron el concepto de marca Espaa, sntoma explcito del rebranding o restyling de un pas (Estado). Marca y marketing. El pas que tiene en el xodo el relato fundacional por partida doble reivindica hoy una identidad cerrada que la ministra Miri Regev ha formulado en esa versin suave de la Gleichschaltungque es la lealtad cultural, a la vez que cierra las puertas a los refugiados.

ES UNA DESOLADORA IRONA QUE EL PAS DE LOS PERSEGUIDOS POR HITLER SE HAYA CONVERTIDO EN PARADIGMA DE ESA INFAUSTA ALIANZA DE EMPRENDEDURISMO Y ULTRANACIONALISMO, DE COMPETITIVIDAD, COLONIALISMO Y APARTHEID

Pero el caso ms dramtico es de la propia Europa, cuya idea nace de las mismas cenizas de Auschwitz con el cometido de tomarse en serio el nunca ms de un enfrentamiento entre pases europeos alimentado por los nacionalismos. Es una leccin amarga que el siglo acabara como empez, con la sangra de los Balcanes y con un genocidio, el de Srebrenica, que un superviviente del nazismo, Marek Edelman, consider como una victoria pstuma de Hitler. Pero el propio ncleo de la UE se ha visto afectado, el ncleo geogrfico, donde la llegada de AfD al Bundestag significa el fin de la excepcionalidad alemana, y el ncleo conceptual (ontolgico), pues la idea normativa de Europa ha sido vaciada de sentido por la tecnocracia managerial. La eurofobia y el euroescepticismo tienen elementos cocinados pero otros son realistas. En el primer rtulo encontramos el repertorio habitual de la xenofobia, la necesidad de un enemigo/chivo expiatorio. Fuera los otros es la forma convencional en que el nativismo convierte a los distintos inferiores en amenaza, de ah el uso instrumental de la inmigracin. Fuera de los otros es el modo en que operan las zonas ricas que quieren irse para evitar el lastre: Europa nos roba (Brexit), Roma nos roba (Liga Norte), Espaa nos roba (secesionistas catalanes) Brexit, Italexit, Catalexit estn inspirados por la misma lgica: los ricos preferimos decidir por nosotros mismos. Plutocracia y etnocracia se trenzan. La destruccin moral de la idea de Europa ha sido la consecuencia de su adopcin de aquella lgica econmica que precisamente no fue derrotada en el nazismo. Por eso no hay hoy tarea ms urgente que la de reinventar la Europa social, porque de otro modo las derechas extremas consumarn su designio de destruir Europa y nos devolvern a los tiempos del reidero de los odios nacionales. Con la guerra como desenlace previsible. Desenlace previsible en un plano ms general a la vista de la creciente testosterona en algunos de los lderes de las grandes potencias. Aqu la reversin es regresin, rebobinado. Europa se descompone porque, aunque su creacin es fruto de la musa del escarmiento, la frmula que se ha impuesto ha entronizado el principio tecnoburocrtico que impuls la casta nazi: la desigualdad entre los elegidos y los dems.

EUROPA SE DESCOMPONE PORQUE LA FRMULA QUE SE HA IMPUESTO HA ENTRONIZADO EL PRINCIPIO TECNOBUROCRTICO QUE IMPULS LA CASTA NAZI: LA DESIGUALDAD ENTRE LOS ELEGIDOS Y LOS DEMS

De nuevo se superponen aqu hebras de la doble hlice apocalptica. La ortodoxia neoliberal es suicida cuando ampliamos la escala del tiempo y del espacio, como lo muestra el deterioro de la calidad de vida en el planeta, el impacto del cambio climtico que producir nuevos inmigrantes, que sern instrumentalizados por nuevos populistas y ese dato tan elocuente de la desaparicin del 60% de los vertebrados en los ltimos 45 aos. Eso s que es vivir por encima de nuestras posibilidades, siendo nuestro el sujeto de referencia planetario. La lgica neoliberal es planeticida lo mismo que politicida. La otra hebra, la identitaria, vehicula la misma destructividad a travs de una lgica saturnal que va dibujando permetros cada vez ms estrechos del nosotros para convertir en enemigos o traidores a los que quedan fuera. Es una reaccin en cadena. En los Balcanes, sectores cvicos que se opusieron a las guerras son hoy blanco de los fundamentalistas tnicos que las incendiaron. Ser una reaccin en cadena el Brexit, en una geografa tan alejada del denostado imaginario balcnico.

Una dificultad aadida es que quienes tendran que alentar las transformaciones en esa direccin estn no solo incapacitados para ello sino que por estar enfeudados con los intereses corporativos son un obstculo principal. La abdicacin de las lites intelectuales respecto al latrocinio es tan crtica como la seduccin identitaria de ciertas izquierdas. Otra alianza infausta. Hay que decir algo respecto a la dimisin de las lites intelectuales.

Es obligado comenzar por la disciplina que ha producido el universo simblico de legitimacin: la economa. Para ser ms precisos, aquella variante de la disciplina que se ha constituido en hegemnica y configurado la doctrina oficial, la ortodoxia neoliberal. Hay dos crticas recurrentes al quehacer convencional: su alejamiento del horizonte normativo de una ciencia social y sus fallos epistmicos, ilustrados por la incapacidad para predecir la crisis, como la reina madre espet a las luminarias de la London School of Economics 9 . El sector econmico-financiero-managerial ha construido una jerga que se ha convertido en lingua franca en el debate poltico. Y ms que en eso en una escolstica, una estructura de legitimacin de alcance universal. En el pensamiento clsico la teodicea se ocup durante mucho tiempo de explicar el mal apelando a Dios como haca la escolstica; actualmente se utiliza el trmino sociodicea para la versin laica. Pues bien, el neoliberalismo es una sociodicea en el sentido de que justifica y legitima el dao social causado por sus polticas econmicas. La asociacin no es tan disparatada como podra parecer: Hago el trabajo de Dios, declar convencido el CEO de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein (Times, 08/11/2009), el mismo que a principios de 2010 deca que tena un objetivo social despus de defender el reparto de bonificaciones rcord. Como en el caso de su antecesora, la sociodicea necesita una estructura compleja para instalar mentalmente sus concepciones en la ciudadana. Es muy vertical y tiene su expresin ms acendrada en las Business Schools, que son, a la vez y no por casualidad, un lugar de reclutamiento que proporciona un alto estatus. En ellas se opera ya el trfico entre la academia y la poltica. Una de las estrategias de las escuelas de negocios de postn es fichar a polticos para dar cach a los centros y atraer alumnos. Los centros que contratan a famosos necesitan notoriedad para vender ms. Hacen un anlisis de coste-beneficio y pagan sueldos muy relevantes [sic] porque obtienen retorno, reconoce un alto cargo de una escuela de negocios (El Pas, 04/11/2018). Dnde estn aqu los criterios cientficos? Y la meritocracia? Bien se ve, el nico criterio es el beneficio. Los polticos famosos se venden por un sueldo galctico, para ayudar a vender la escuela, que forma alumnos que nos venden la doctrina econmica que nos dice que tenemos que adaptar las decisiones de la vida colectiva a la doctrina que all fabrican para sacar beneficio Quin compra y quin paga?

Descendiendo en la escala, estos contenidos, tan ideolgicamente connotados desde su apariencia de neutralidad, llegan a la escuela donde obviamente debe haber un espacio para el estudio de la economa dentro del marco de las ciencias sociales. Fue sintomtico que un ministro tan afn a esta sensibilidad como Wert prefiriera que los alumnos se familiarizan con el emprendedurismo antes que con la educacin para la ciudadana. De modo que, paradjicamente, el oscurantismo empieza haciendo su camino en la escuela donde extraamente no conoce los reparos que suscitan el creacionismo o el negacionismo climtico. Sin embargo, opera, an ms que ellos, como punta de lanza de la contrarreforma neoconservadora. Es una variable de racionalidad irracional del estilo de aquel modernismo reaccionario con que Jeffrey Herf defini al nazismo.

El ncleo moral, si puede decirse as, de La fbula de las abejas se ha extendido hasta crear una ecologa de vampiros, donde el fetichismo del beneficio y una insaciable voracidad hacen risible cualquier pretensin de autorregulacin; la desigualdad es la consecuencia. Una manera simple de definir una ecologa de vampiros es: acumulacin por desposesin o depredacin, una frmula que nos devuelve a las primeras pginas. El desahucio como prctica estructural del esquema, el sufrimiento social como peaje necesario. Estos atropellos se llevan a cabo envueltos en una mistificacin tecnocrtica del lenguaje. Deca Primo Levi que donde se maltrata al hombre se maltrata tambin al lenguaje. Pues bien, la escolstica neoliberal ha distorsionado palabras con referentes meliorativos: reformas, seguridad jurdica, o el tmese nota del nombre Center for the Study of Public Choice, fundado por el nobel James Buchanan y financiado por figuras tan connotadas como Charles Koch y la familia Scaife para formar gurs que justifiquen intelectualmente el expolio. 10 Y ha dado lustre a otras de consecuencias nada lustrosas: privatizacin, desregulacin, liberalizacin la trinidad neoliberal entronizada en el Consenso de Washington. De modo que se presenta como receta tcnica un programa cabal de desposesin, de latrocinio. La crisis es el desastre productivo que ha servido de justificacin y de trampantojo.

ESA CRISIS HA VENIDO A CONSOLIDAR LOS CAMBIOS, ESTOS S ESTRUCTURALES, QUE SE HABAN PRODUCIDO EN EL FUNCIONAMIENTO DE LAS DEMOCRACIAS Y QUE RESUME EL TRMINO CAPTURA

Esa crisis ha venido a consolidar los cambios, estos s estructurales, que se haban producido en el funcionamiento de las democracias y que resume el trmino captura. As se reflejaba en un medio tan poco sospechoso de plutofobia como el Wall Street Journal: No son electos, y acaso usted no conozca a ninguno de ellos [] Pero los grandes inversores mundiales pueden ejercer ahora un poder sin precedentes acaso hasta de veto sobre la poltica econmica de EE.UU. 11 . Si pueden sobre EE.UU., qu no podrn sobre Estados menos poderosos. La fiabilidad de esta apreciacin queda patente en esta declaracin de un experto en lo que entonces se llamaba el Nuevo Orden Mundial (NWO), Will Banyan, diez aos ms tarde: Puede decirse con toda solvencia que, [] la contribucin de David [Rockefeller] al Nuevo Orden Mundial ha sido sustancial, incluso esencial. No slo ha sido su arquitecto jefe, sino que ha actuado como su constructor jefe. [] David utiliz de facto su poderosa posicin, aun sin ser electo ni tener obligacin de rendir cuentas, para convertir sus palabras en accin de gobierno 12 . La crisis financiera ha proporcionado el pretexto para llevar estas reformas estructurales a su culminacin. Pero la dinmica estaba en marcha, como reconoca un especialista a principios de siglo: El beneficio mayor que la lite transnacional obtiene de la liberalizacin de cuentas del capital no es econmico sino poltico: su poder de disciplinar a los gobiernos nacionales; la expresin disciplina de mercado debe entenderse en su literalidad. Las polticas insanas sern castigadas con un incremento de capital especulativo y un aumento de los tipos de inters, administrado por las agencias de calificacin 13 . Es esta variante la que ha permitido comparar la accin de los mercados a la magia negra vud.

A resultas de esta dilisis operada en la sustancia democrtica los expertos han buscado nuevas denominaciones para este estado de cosas: dictocracia, dictaduras con legitimidad democrtica, posdemocracia Por mi parte he propuesto el de plutoklatura, que combina el poder del dinero con el de una lite privilegiada, como en la nomenklatura sovitica. El ingrediente populista y su versin digital podran justificar el calificativo de plebiscitaria o virtualmente plebiscitaria. Esta nueva geometra de la poltica haba sido prevista y anatematizada por los clsicos. As en Las leyes (libro IX, 856b) de Platn, leemos: De cualquiera que esclavizare las leyes ponindolas bajo el imperio de los hombres, sometiere la ciudad a una faccin y, despertando la discordia civil, infringiere las leyes, hay que pensar que es el peor enemigo de la ciudad. Y en otro lugar adelantaba las consecuencias previsibles (libro IV, 715d): En efecto, en la [ciudad] en la que la ley est eventualmente dominada y no tenga poder, vemos ya su pronta destruccin.

Si no vemos esta destruccin es porque el fundamentalismo del mercado se envuelve en la mstica nativista racial de la sangre, recuperando la frmula nazi. De modo que lo que llama la atencin, lo que moviliza, son las utopas regresivas, la nostalgia de Ruritania, las exaltacin tribal, la afiliacin corta, el mesianismo y las emociones de bajo coste al paradigma PPP, pronombres personales y posesivos. Mientras asistimos, en paralelo, a un proceso acelerado de desaprendizaje o regresin civilizatoria pinsese en los avatares del caso Kavanaugh que anticip Norbert Elias y que sirvi a Philippe Burrin para definir la ordala nazi.

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Eleanor Roosevelt observa una copia en castellano de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos.

Querra terminar con otra efemride: este diciembre la Declaracin Universal de los Derechos Humanos (DUDH) cumple 70 aos, naci apenas diez despus de nuestro primer hito, el mitin de Darr. Su vigencia es inversamente proporcional al auge del etnopopulismo nativista, en las antpodas del universalismo. Natasha Walter, ciudadana juda alemana expulsada de su exilio en el Reino Unido por los odios recientes a la que ya he citado, escribe: Si quiero que mi hija tenga un conocimiento cabal del pasado, no es con el objeto de que pueda entonar el nunca ms en las ceremonias conmemorativas del Holocausto mientras cierra los ojos a la realidad del presente. Es para que pueda ver lo que ocurre cuando negamos la humanidad de cualquier individuo, sea ciudadano o aptrida.

ESTE 70 ANIVERSARIO DE LA DECLARACIN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS SERA UNA BUENA OCASIN PARA PLANTEARSE UN NREMBERG PARA WALL STREET Y LAS CORPORACIONES FINANCIERAS

La negacin de la humanidad es el envoltorio ideolgico, el chivo expiatorio, que necesita la nueva lite extractiva para consumar sus designios, siguiendo precisamente la frmula de Auschwitz. Conviene recordar el artculo 28 de la DUDH: Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaracin se hagan efectivos. Esta formulacin nos invita y nos obliga a mirar la sociodicea economicista con otros ojos, unos ojos que muestran que esta nueva forma de oscurantismo ha provocado un dao social a una escala desconocida. El dao social es el correlato de lo que el historiador Grard Noiriel llama violencia suave o blanda (douce). Desde luego hay que mantener claras las diferencias; pero admitir la diferencia de escala no significa convalidar estas nuevas formas de violencia; como esta que conocemos, que no banaliza sino que normaliza y racionaliza el mal en la forma de dao social. Los estudios sobre la memoria se han centrado hasta ahora en las vctimas pero cada vez ms se reclama la atencin de los productores de vctimas, de los verdugos Este 70 aniversario de la DUDH sera una buena ocasin para plantearse esta cuestin pendiente, la de un Nremberg para Wall Street y el sanedrn de las corporaciones financieras que concentran la mayor parte de los recursos y condenan a la indigencia a lo mayora desposeda, que dividen el mundo entre opulentos y supervivientes 14 . Y para estos nuevos gurs la palabra viene al pelo que como Carl Schmitt han cocinado una teologa econmica como sociodicea del expolio.

Coincidiendo con el comienzo de la crisis, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos fue galardonada con el rcord mundial Guinness por haber recopilado, traducido y difundido la Declaracin Universal de los Derechos Humanos en ms de 300 idiomas y dialectos, haciendo de ella, por tanto, el documento ms traducido, el ms universal en el mundo. Piense el lector sin embargo cundo es la ltima vez que ha odo hablar de ella. Su influencia ha ido menguando desde entonces en paralelo al auge del populismo y los estragos del neoliberalismo. No creo que nunca se la oigamos mentar a Trump. Pero si ese documento es la referencia normativa del orden civilizado y humano, hay que reivindicarla contra los mercaderes del templo del Estado democrtico, social y de derecho, los mismos que la quieren reducir a la irrelevancia porque en su articulado est el suelo de la dignidad que invita a llamar al expolio masivo por su nombre: un crimen econmico contra la humanidad. La impunidad de que han gozado hasta ahora los responsables del dao es parte del botn, de la captura. Por eso nada parece ms pedaggico y estimulante ahora que recordar los prrafos iniciales de la DUDH, nacida ella misma del socavn moral de Auschwitz, de la indignacin del nunca ms:

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrnseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana.

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad [].

Notas:

1. Natasha Walter, "Heimat", The New York Review of Books, 23/11/2017, p. 12.

2. Adam Tooze, How a decade of financial crises changed the world, New York, Viking, 2018.

3. https://www.fbbva.es/publicaciones/los-costes-economicos-del-deficit-calidad-institucional-la-corrupcion-espana/. Leemos aqu: La corrupcin es ante todo un problema tico y de convivencia. La corrupcin quebranta las bases morales y normativas de la sociedad y lo hace desde las instancias que lideran y dan ejemplo al resto de ciudadanos (p. 13).

4. Gerhard Schick, "Cum-Ex Scandal: Europe, Lets Take Back Control", 14/11/2018 (https://www.socialeurope.eu/europe-lets-take-back-control).

5. Cfr. Martn Alonso, "No tenemos sueos baratos". Una historia cultural de la crisis, Barcelona, Anthropos, 2014. Ricardo Rodrguez, Los impuestos en la sociedad democrtica (prlogo de Salvador Lpez Arnal), Vilassar de Dalt, El Viejo Topo, 2018.

6. Alexis Spire, Rsistances limpt, attachement ltat. Enqute sur les contribuables franais, Paris, Le Seuil, 2018.

7. Ricardo Rodrguez, Los impuestos en la sociedad democrtica (prlogo de Salvador Lpez Arnal), Vilassar de Dalt, El Viejo Topo, 2018.

8. Ren Villareal, La contrarrevolucin monetarista. Teora, poltica econmica e ideologa del neoliberalismo, Mxico, Ocano, 1983, p. 482. Jane Mayer, Dark money. The hidden history of the billionaries behind the rise of radical right, New York, Doubleday, 2016. Gordon Lafer, The one percent solution: How corporations are remaking America one state at a time, New York, Cornell U.P., 2017.

9. Martn Alonso Zarza y Diana Mata Codesal, "Es la Economa una ciencia social?", Claves de Razn Prctica, n. 244, 2016, pp. 108-115. Roberto Petrini, Proceso a los economistas, Madrid, Alianza, 2010.

10. Nancy MacLean, Democracy in chains: The deep history of the Radical Rights stealth plan for America, New York, Viking, 2017.

11. Douglas R. Sease y Constance Mitchell, "The Vigilantes: Worlds Bond Buyers Gain Huge Influence Over U.S. Fiscal Plans", The Wall Street Journal, 06/11/1992.

12. Will Banyan, "Rockefeller Internationalism 5/6", Nexus Magazine, 11 (2), 2003, pp. 29-36.

13. Conrad. M. Herold, "On Financial Crisis as a Disciplinary Device of Empire: Emergence and Crisis of Crisis", The Commoner, 5, otoo 2002 (http://www.thecommoner.org).

14. Armando Fernndez Steinko, Economa criminal, entrevista en El Viejo Topo, n 310, 2013, pp. 42-47.

Fuente: https://ctxt.es/es/20181129/Politica/23126/martin-alonso-neoliberalismo-nazismo-derechos-humanos.htm



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