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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2018

Las movilizaciones populares en EE.UU. contra las guerras y el expolio econmico

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Introduccin

En las tres ltimas dcadas, Estados Unidos ha participado en ms de una docena de guerras, ninguna de las cuales ha provocado un jbilo popular antes, durante o despus de la propia guerra. El gobierno tampoco consigui el apoyo popular a sus propuestas para afrontar la crisis econmica de 2008-2009.

En este pequeo anlisis comenzaremos hablando de las principales guerras de nuestro tiempo, las dos invasiones estadounidenses de Irak. Pasaremos a examinar la naturaleza de la respuesta popular y sus consecuencias polticas. Posteriormente nos aproximaremos a la crisis econmica de 2008-2009, el rescate pblico a la banca y la reaccin ciudadana. Por ltimo, consideraremos la gran potencialidad de cambio de los movimientos populares de masas.

La guerra de Irak y la opinin pblica estadounidense

Las dos guerras de EE.UU. contra Irak (1990-1991 y 2003-2011) no estuvieron precedidas por ningn fervor popular, y los ciudadanos tampoco celebraron su desenlace. Todo lo contrario: en sus prolegmenos se produjeron manifestaciones masivas de protesta tanto en EE.UU. como en sus pases aliados. La primera invasin iraqu (la que se conoce como Guerra del Golfo) tuvo el rechazo de la inmensa mayora del pueblo estadounidense, a pesar de la enorme campaa propagandstica desplegada por los medios de comunicacin de masas y el rgimen del presidente George H.W. Bush. Posteriormente, el presidente Clinton orden una campaa de bombardeos contra Irak en diciembre de 1998, sin contar con prcticamente ningn respaldo ni aprobacin.

El 20 de marzo de 2000, el presidente George W. Bush inici la segunda gran guerra contra Irak a pesar de las manifestaciones masivas en su contra que se produjeron en todas las grandes ciudades de EE.UU. (y de Europa y buena parte del resto del mundo). Ni siquiera la conclusin oficial del presidente Obama de dicha guerra en diciembre de 2011 suscit el entusiasmo popular.

De todo esto surgen varias preguntas: Por qu el inicio de ambas guerras contra Irak levant una masiva oposicin popular y por qu dicha oposicin no se mantuvo en el tiempo? Por qu la ciudadana no celebr el final de la guerra declarado por Obama en 2011? Por qu las manifestaciones masivas contra las guerras de Irak no lograron articular vehculos duraderos capaces de garantizar la paz?

El sndrome de la guerra contra Irak

El origen de los grandes movimientos populares de oposicin a las guerras contra Irak se remonta a varios acontecimientos histricos. El triunfo de los movimientos pacifistas que consiguieron acabar con la Guerra de Vietnam, la idea de que la accin de masas era capaz de resistir y vencer era una creencia fuertemente arraigada en amplios segmentos de las personas progresistas. Adems, estos movimientos estaban firmemente convencidos de que no se poda confiar en los medios de comunicacin ni en el Congreso. Todo ello reforzaba la idea de que la accin directa de masas era esencial para cambiar las polticas belicosas de la Presidencia y del Pentgono.

El segundo factor que sirvi de acicate para las protestas masivas en EE.UU. fue el aislamiento internacional de EE.UU. Los presidentes Bush padre e hijo iniciaron guerras ampliamente contestadas en Europa, Oriente Prximo y en la Asamblea General de Naciones Unidas. Los activistas estadounidenses sentan formar parte de un movimiento global con posibilidades de xito.

En tercer lugar, la toma de posesin del presidente demcrata Bill Clinton no anul los grandes movimientos contra la guerra. La campaa terrorista de bombardeos estadounidenses contra Irak en diciembre de 1998 fue altamente destructiva y la guerra de Clinton contra Serbia mantuvo activo al movimiento pacifista. En la medida en que evit embarcarse en guerras a gran escala y prolongadas, Clinton no lleg a provocar un resurgimiento de la oposicin de masas durante los ltimos aos de la dcada de los noventa.

La ltima gran ola de protestas masivas contra la guerra se produjo entre 2003 y 2008. Las manifestaciones surgieron inmediatamente despus del atentado contra el World Trade Center el 11-S. La Casa Blanca aprovech el ataque para declarar la guerra global contra el terror, aunque los movimientos populares interpretaron ese mismo ataque como una llamada para oponerse a nuevas guerras en Oriente Prximo.

Las luchas pacifistas aglutinaron a activistas durante toda esa dcada, que se sentan capaces de evitar mediante las movilizaciones que el rgimen de Bush iniciara nuevas guerras sin fin. La inmensa mayora de la gente no crea a las autoridades cuando afirmaban que Irak, cercado y debilitado, estaba almacenando armas de destruccin masiva para atacar a Estados Unidos.

Las manifestaciones masivas se enfrentaron a los medios de comunicacin, la llamada prensa respetable, e ignoraron al lobby israel y a otros seores de la guerra del Pentgono que pedan la invasin de Irak. La inmensa mayora de los estadounidenses no crean estar amenazados por Saddam Hussein y consideraban una mayor amenaza los medios puestos en marcha por la Casa Blanca para aprobar legislacin represiva como la Ley Patritica. La rpida derrota militar del ejrcito iraqu y la ocupacin de su territorio produjeron un declive en el volumen y el alcance del movimiento contra la guerra, pero no minaron su base potencial.

Dos fueron los elementos que llevaron a la desaparicin de los movimientos contra la guerra. En primer lugar, sus lderes cambiaron la accin directa independiente por la poltica electoral y, en segundo lugar, convencieron a sus seguidores de que apoyaran al candidato presidencial demcrata Barack Obama. En buena medida, los lderes y activistas del movimiento sentan que la accin directa no haba conseguido evitar las dos guerras anteriores o terminar con ellas. Adems, Obama apel demaggicamente al movimiento pacifista prometiendo que acabara con las guerras e impondra la justicia social en casa.

Con la llegada de Obama, muchos lderes y activistas por la paz se unieron a su maquinaria poltica. Aquellos que no lo hicieron se desilusionaron rpidamente a todos los efectos. Obama continu las guerras abiertas e inici o se sum a otras nuevas (Libia, Honduras o Siria). La ocupacin militar estadounidense de Irak dio lugar a la creacin de nuevas milicias extremistas, que consiguieron derrotar a los ejrcitos vasallos entrenados por EE.UU. hasta llegar a las puertas de Bagdad. Al poco tiempo, Obama envi una flota de buques y aviones de guerra al Mar de China Meridional y aument el nmero de tropas en Afganistn.

Los movimientos populares de masas de las dos dcadas anteriores sufrieron una fuerte desilusin, se sintieron traicionados y desorientados. Aunque muchos se oponan a las guerras nuevas y viejas de Obama, no lograban encontrar formas novedosas de expresar sus creencias pacifistas. Ante la inexistencia de movimientos contra la guerra alternativos, se hicieron vulnerables a la propaganda blica de los medios de comunicacin y los nuevos demagogos de la derecha. Donald Trump atrajo a muchos de los que se oponan a la belicista Hillary Clinton.

El recate bancario: Se ignoran las protestas de masas

En 2008, al final de su mandato, el presidente George W. Bush aprob un rescate masivo de los principales bancos de Wall Street, afectados por la quiebra a causa de sus salvajes polticas especulativas.

En 2009, el presidente Obama refrend el rescate y urgi al Congreso para que le diera su aprobacin lo antes posible. El Congreso otorg un rescate de 700.000 millones de dlares, los cuales ascendieron hasta 7,77 billones segn una informacin publicada por Forbes (14 de julio de 2015). De un da para otro, cientos de miles de ciudadanos pidieron al Congreso que rectificara su voto. Como consecuencia de esta tremenda oposicin popular, el Congreso capitul. Pero el presidente Obama y la direccin del Partido Demcrata insistieron. La ley fue ligeramente modificada y se aprob. La voluntad popular fue rechazada. Las protestas se neutralizaron y se fueron disipando. El rescate bancario se hizo efectivo mientras millones de familias eran expulsadas de sus hogares, a pesar de algunas protestas locales, por no poder hacer frente a sus hipotecas. El movimiento contra los bancos lanz algunas propuestas radicales, desde llamamientos a la nacionalizacin de las entidades bancarias hasta demandas para dejarlas quebrar y que el Estado financiara directamente a las cooperativas y bancos comunitarios.

Estaba claro que la inmensa mayora del pueblo estadounidense era consciente de lo que ocurra e intent evitar el saqueo a los contribuyentes con la complicidad de las corporaciones.

Conclusin: Que se puede hacer?

Las movilizaciones de masas son una realidad en Estados Unidos; el problema es su falta de continuidad. Las razones para esto son evidentes: carecen de una organizacin poltica que pueda ir ms all de las protestas y oponerse a las polticas del mal menor.

El movimiento contra la guerra que surgi para oponerse a la guerra de Irak fue marginado por los dos partidos dominantes. Como resultado, las guerras se multiplicaron. Cuando Obama cumpli su segundo ao de mandato, Estados Unidos estaba involucrado en siete guerras.

En el segundo ao de mandato del presidente Trump, Estados Unidos ha amenazado con guerras nucleares contra Rusia, Irn y otros enemigos del imperio. A pesar de que la opinin pblica era claramente contraria, esa opinin apenas se dej notar en las elecciones legislativas de mitad de mandato.

Dnde han ido a parar las multitudes contrarias a la guerra y a los bancos? Yo soy de la opinin de que siguen ah, con nosotros, pero no pueden pasar a la accin y organizarse si continan apoyando al Partido Demcrata. Para que los movimientos puedan convertir la accin directa en transformaciones polticas y econmicas efectivas, antes tienen que crear luchas a todos los niveles, desde el local al nacional.

A escala internacional, las condiciones se estn tornando favorables. Washington se ha enemistado con pases de todo el mundo. Ha desafiado a sus aliados y se enfrenta a rivales formidables. La economa interna esta polarizada y las lites divididas.

Las movilizaciones, como las que estn teniendo lugar en Francia en estos momentos, pueden autoorganizarse a travs de Internet; los medios de comunicacin estn desacreditados. El tiempo de la demagogia liberal y derechista est llegando a su fin; la rimbombancia de Trump levanta tanta indignacin como la que acab con el rgimen de Obama.

Hoy da existen las condiciones ptimas para que un nuevo movimiento global pueda lograr algo ms que meras reformas graduales. La gran incgnita es saber si ese movimiento surgir ahora, dentro de unos aos o de algunas dcadas.

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelin como fuente del mismo.

 



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