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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2018

El discurso de Cristina

Horacio Gonzlez
Nuestras Voces


El carcter explcitamente frentista de las palabras de Cristina Fernndez de Kirchner en la cumbre de Clacso abre necesariamente una discusin. Si la igualdad es construccin, no lo es menos el Frente. Una voluntad que surge del peligro en materia de condiciones de vida de millones de seres humanos. La idea de Pueblo surge oportuna.  

El discurso de Cristina ha originado una gran discusin y es muy bueno que eso haya ocurrido. La naturaleza de este discurso fue explcitamente frentista y no puede haber un Frente cuya eficacia se resienta por la falta de discusin. De modo que el carcter frentista de los enunciados de la ex Presidenta son totalmente inherentes al horizonte de debates que promovi de manera tan clara. La amplitud que en principio se exhibi de forma dicotmica, todos contra Macri, tuvo tantas entrelneas que no es posible dejar solamente en una superficial observacin los sostenes complejos de los argumentos que expuso. Y como siempre de un modo no habitual entre los polticos argentinos, del sector que sean. Es cierto que aunque era un acto poltico, la reunin se realizaba bajo la invocacin de las ciencias sociales y el Pensamiento crtico. Cuestin que exige aperturas cognoscitivas y modos de exposicin cultivados en un ambiente que se presupone de antemano receptivo a las grandes ideas y elaboraciones tericas. Precisamante por eso, y por el papel inevitablemente central que Cristina tendr en ese Frente, es necesario volver nuevamente a muchas de sus afirmaciones para hacerlas parte de una indagacin mayor. Eso nos compete como parte de la compleja tela arcnida que presenta este perodo histrico, al que no le sobra ningn hecho aciago que pueda sumarse sin que se piense que ya con los que estamos contemplando, se abre un abismo que encierra los mayores peligros para los pases y la humanidad toda.

Cristina comenz abonando las tesis constructivistas sobre las ideas fundamentales de la vida poltica. En especial, el concepto de igualdad, lo hizo parte de tal perspectiva constructivista, que nace de la apologa de la voluntad humana y de la poltica en tiempo presente, que asimismo aparta los valores esenciales de toda comunidad poltica de las hostilidades del mundo natural. Esto se corresponde con una de las tendencias ms frecuentadas por las instituciones de las ciencias scociales -en especial aquella en suyo seno se realizaba la alocucin- que resaltan la diferencia fundadora entre lo natural y lo social. Esta incisin, con todo, no puede ser absolutizada, como luego lo mostraron otros trechos del discurso. Pero se trata de observar, ante las menciones constructivistas, siempre aceptables cuando se trata de ponderar las elaboraciones que parten de acuerdos polticos que se hacen bajo la sombra de ese otro gran concepto -el que define el papel creativo del diferendo-, que nunca terminan de apartarse completamente los sedimentos que arrastra toda accin de grupos o individuos. No hay hechos sin historicidad y sin una cola de cometa que como coleccin heterognea de memorias, los acompae como una tempestad ya ocurrida pero que siempre reclama explicaciones. Llammoslo las sobras, los residuos o deshechos quebradizos de la memoria que siempre actan inesperadamente en cualquier fisura del presente.

De ah que una posicin de izquierda, consista mucho ms en tener en cuenta ese acarreo en el horizonte actual de aquellas maquetas que fueron construcciones derruidas en cualquier etapa anterior, cercana o lejana. Gracias a esas secuelas aun no agotadas de una temporalidadd que parece ausente, hay una nocin que simboliza muy bien la expresin izquierda, comprendida entonces como una tica imprescindible. Es una izquierda de esta clase la que est en mejores condiciones de heredar todo el material civilizatorio que el neoliberalismo ignora, ponindose un velo de deliberada necedad y olvido en sus ojos. Ciertamente, podra decirse que las nociones clsicas de izquierda y derecha no tienen la vigencia que se le otorgaron en buena parte de las dcadas del siglo XX. Y que los movimientos nacionales de hace medio siglo insistieron en desdibujarlas o relativizarlas en nombre de una cuestin nacional que vena avalada incluso por los mismos congresos de la Tercera Internacional. Ante ellos, tambin se elevaba la estrategia de los Estados de Bienestar que a la luz del keynesianismo traan como plan maestro los pases capitalistas que deseaban contener con un adelantado tratamiento de la cuestin social el levantamiento de masas que pareca anunciarse con el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Todas estas lneas de trazos imposibles de pasar por alto, figuraron como nutrientes del discurso de Cristina. Recordaron sin mucho esfuerzo el lema peronista de situarse ms all de las ideologas, o remedando a Nietzsche, ms all del bien y del mal, frase con la que se quera decir que haba un punto privilegiado desde donde se poda contemplar todo el espectculo humano, que estaba en otro rango que el las ideologas polticas. Se trataba del rango de la condicin humana, de la urgencia ante el peligro mayor y de la catstrofe que se avecina de continuarse estas decisiones que embarcan al pas en un endeudamiento y ajustes sin fin. Esta situacin discursiva tiene que ver con el constructivismo que presidi conceptualmente el discurso de Ferro. Si la igualdad es construccin, no lo es menos el Frente, voluntad e imaginacin que surgen de una lnea de peligro que se est traspasando, la de la subsistencia en materia de condiciones de vida de millones de seres humanos.

No obstante, aqu es posible sealar que si un mundo de estas caractersticas ya se halla entre nosotros -el afn destructivo de neoliberalismo manejado por tecnlogos del sufrimiento ajeno nos lo hace comprobar todos los das-, esto no significa que el nudo problemtico que a lo largo de la modernidad signific el concepto de izquierda deba ser dejado de lado. Pues entre otras cosas, con l nos colocamos ante una actitud de recipientes de una memoria amasada y cincelada por el tiempo, con suerte diversa, y con su coleccin de hechos que se abren en todas direcciones hacia pensamientos utpicos sobre la igualdad o pensamientos sociales sobre agrupamientos humanos enraizados en la justicia y la crtica a la explotacin del hombre por el hombre. Si el mundo necesita nuevas explicaciones polticas ante el avance de las tecnologas -que han roto ya las barreras de la tica, que en la poca de las locomotoras o el motor a explosin an las acompaaba-, no menos necesita de pensamientos libertarios, una de las ms interesantes derivaciones de los signos elaborados por las ms que centenarias izquierdas latinoamericanas y mundiales.

Otra observacin de Cristina imposible de omitir es la contextura o alcance real de los actuales poderes constitucionales. En ese sentido es muy concisa la apreciacin de que un presidente constitucionalmente electo y con nfasis en reformas populares impostergables, solo tiene el 25 % del poder. Se sobreentiende que algo hay que hacer respecto al faltante, que finalmente -y no necesariamente por cuestiones porcentuales- termina imponindose sobre los gobiernos constitucionales. Cul es ese resto? Son las corporaciones, los medios de comunicacin, las redes llamadas sociales, los grandes circuitos financieros legales o ilegales. Aqu se abre una gran discusin porque en definitiva, el poder no es una cuestin sumatoria sino un concepto que nunca puede totalizarse. Por eso siempre algo le falta, y por eso, la formacin de lo que lo completa, por un lado significa poner en discusin nuevas funciones democrticas de la incumbencia de lo pblico-estatal en lo privado, y por otro, poner en un estatuto constitucional nuevas relaciones entre el gobierno central y la propiedad social descentralizada. Estas nuevas lgicas son, efectivamente, parte de una nueva izquierda, con ideas sociales y comunitarias de propiedad. Esto supone una reforma social avanzada que no necesariamente aumenta el porcentaje gubernamental sino que ampla el poder social y ciudadano, dndole otros significados a la produccin y el consumo. Lo ms incitante de la historia del peronismo no tendra sentido si no se acudiese a mentar estas ideas.

El Frente debe ser amplio pero sus ideas no pueden ser remiendos ni retazos mal cosidos o pegados de apuro para la oportunidad. Por eso tambin tiene radical importancia la cuestin de la unidad de los pauelos, que adquiere gran verosimilitud cuando se la postula en trminos de la unidad de los que rezan y los que no rezan. Es una divisin enunciada desde el acto del rezo, que define por la negativa a quienes no lo hacen. La formulacin en s misma es irreprochable, ms cuando el rezo atae en verdad a todos los credos y tambin a quienes suponen no tener credo. En tanto pensamiento en torno a los nmenes que protegen toda actividad humana y reciben todos los deseos como un espejo de la imaginacin, es la pieza capital de un Frente que reclama ser rodeado por el archipilago de creencias existentes en toda sociedad, que se perfilen en el inters por un pueblo con conciencia de s. De otro modo, el Frente debera ser muy exigente en su textura superadora de contradicciones para colocarse por encima de la bifurcacin por excelencia, bifurcacin en cuanto al debate por la vida, que sera ms aconsejable -aqu s-, tomar desde el punto de vista de la despenalizacin del aborto -dndole entonces una concretud histrica segn el curso de las grandes movilizaciones de masas realizadas por el nuevo feminismo-, y luego o simultneamente, hacer el significativo esfuerzo de considerar como tema civilizatorio cardinal el punto de interseccin emancipada que se encuentre entre las posiciones ms biologicistas conservadores y las posiciones ms culturalistas de las variadas experiencias secularizantes y revolucionarias como las que se expresan en una renovada ontologa de los deseos. Siempre que las primeras no carguen en s mismas el sndrome de las arcaicas y oscuras derechas argentinas. Nuevamente, la mera sumatoria no sera eficaz aun cuando el Frente contenga un llamado en ltima instancia para la reconstitucin de la sociedad nacional luego de la orga destructiva que la est atravesando.

Por eso, la idea de Pueblo surge oportuna como un conjunto a medias heredado (con sus fisuras a cuestas, todas de orden material o emocional) y a medias reconstruido, como quiere el tono general del discurso de Cristina. Aqu tampoco serviran las sumatorias (del tipo unidad indiferenciada del peronismo), no porque las identidades anteriores sean declaradas caducas, sino porque el ser de la poltica es el doble trabajo de conjugar sobre un resto y perder algo en la conjugacin. Dicho de otra manera, al llamar a la unidad de todos, algo debe perderse (en un extremo, al enemigo neoliberal) y tambin algo debe juntarse de todo lo que hasta el momento fue adverso o contrincante. De ah que desde el punto de vista del pueblo -en el que el Frente se asume-, no puede haber un constructivismo absoluto. No es un pueblo nuevo, ya fue llamado as muchas veces y tiene una historia. Historia en lo especfico de sus divisiones y enfrentamientos. Eso pervive porque el pueblo nace en medio de las confrontaciones internas en el seno de su propio ser. Por eso, cuando triunfa lo hace tambin contra s mismo. Bajo ese sentido no hay llamado que no deba hacerse ni cuestin que parezca impertinente que no deba ensayarse. No obstante, para terminar de realzar el importante discurso de Cristina con las derivaciones imprescindibles que tiene su relectura, hay que destacar por un lado su voluntad constructivista. Y la nocin de pueblo debe reaparecer bajo una nueva luz que desmonte los ncleos ms calcificados donde en l se ha aposentado el neoliberalismo, a la vez que no debe abandonarse lo ya construdo, que permanece como silencioso sedimento, muchas veces con ritualizaciones que escapan al neoliberalismo, pero que tampoco se muestran dispuestas a nuevas interrogaciones sobre el estado real de una estructura de injusticia que nos abate a todos.

Dejamos para otro momento la relacin entre tecnologa y pueblo, cuestin estratgica vital, que en principio nos permitira decir que no hay un modelos de progreso tecnolgico que deban preceder a la reorganizacin emancipada de lo popular, ni hay vida social implicada en su propio usufructo de libertades, sin una tecnologa que practique caminos alternativos que convivan con los ya conocidos universalmente, y stos reaprovechados bajo perspectivas soberanas y no consumistas, sino a partir de nociones de una vida colectiva, individual y nacional ausente de coacciones inducidas por las fbricas de implantes artificiosos de subjetividades. Evidentemente, los enunciados que pronunci Cristina, a los que hemos sometido a una rpida discusin, son inusuales en trminos de la poltica nacional, como inusual debe ser el Frente que se forje con su presencia predominante. Esto es as porque a su voz definidora no hay otro u otra que pueda alcanzarla en el actual panorama de penurias de la nacin, eco terrible del estado catastrfico en que est sumida buena parte de la humanidad contempornea. De ah la importancia que le damos a este discurso, que con sus muchos hilos significativos permiten esta discusin.

Fuente: http://www.nuestrasvoces.com.ar/a-vos-te-creo/el-discurso-de-cristina/



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