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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2018

La Fbrica de Sueos
Cinco columnas escritas inicialmente para El Magazn (III)

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


11. Anthony Bourdain: Qu vine a hacer a Vietnam?

Aunque para el Sistema todo argumento, no opinin, disidente frente al pensamiento nico es teora de la conspiracin, les dejo esta nota en Democracy Now, portal de Amy Goodman, con el discurso del propio Bourdain al recibir en 2014 un premio del Consejo de Asuntos Pblicos Musulmanes: Estoy enormemente agradecido por la respuesta de la gente de Palestina, en particular por hacer lo que me pareci una cosa comn, algo que hacemos todo el tiempo: mostrar a la gente de a pie hacer cosas cotidianas. [] El mundo ha sido testigo de muchas cosas terribles que ha sufrido el pueblo palestino, pero ninguna ms vergonzosa que robarles su humanidad. Las personas no son estadsticas. Eso es todo lo que queremos mostrar. Haba estado en Gaza, antes de trasladarse a Pars para filmar uno de los episodios para su programa de TV Parts Unknown, por CNN. All apareci, en un hotel, suicidado por ahorcamiento, a los 61 aos. La herida, texto suyo en el libro En busca del plato perfecto, en el que revela el dolor de ser feliz y privilegiado en un mundo tan desigual y violento: Depresin es una sntesis de su relacin [la de Bourdain] con el mundo. Qu extraordinario humanista el que hay (y conste, no digo haba) detrs de la figura de chef que l representaba para mucha gente. Texto tan desgarrado como desgarrador sobre los horrores de la guerra y sus secuelas sobre el nimo de todo ser humano sensible e inteligente.

Ya estaba acostumbrado a los amputados, a las vctimas del agente naranja, a los hambrientos, pobres, chicos de calle de seis aos de edad, que usted encuentra a las tres de la maana gritando Happy New Year! Hello! Bye-Bye, en ingls, y despus apuntan hacia sus bocas y hacen bum bum. Quedo casi indiferente a los chicos hambrientos, sin piernas, sin brazos, cubiertos de cicatrices, desesperanzados, durmiendo en el piso, en triciclos, a la orilla del ro. Pero no estaba preparado para el hombre sin camisa, con un corte de cabello en forma de pudn, que me detiene a la salida del mercado, extendiendo la mano. En el pasado l sufri quemaduras y se volvi una figura humana casi irreconocible, la piel transformada en una inmensa cicatriz bajo la corona de cabellos negros. De la cintura para arriba (y sabe Dios hasta dnde) la piel es una sola cicatriz; l no tiene labios, ni nariz, ni cejas. Sus orejas son como betn, como si estuviese sumergido y moldeado en un alto horno, siendo retirado poco antes de derretirse por completo. Mueve sus dientes como una calabaza de Halloween, pero no emite un solo sonido a travs de lo que un da fue una boca. Siento un puo en el estmago. Mi nimo exhuberante de los das y horas anteriores se desmorona. Quedo paralizado, parpadeando y pensando en la palabra napalm, que oprime cada golpe de mi corazn. De repente nada ms es divertido. Siento vergenza. Cmo pude venir hasta esta ciudad, hasta este pas por razones tan ftiles, lleno de entusiasmo por algo tan sin sentido, como sabores, texturas, culinaria? La familia de aquel hombre debe haber quedado pulverizada, l mismo transformado en un mueco sin gracia, como un modelo de cera de Madame Tussaud, la piel escurriendo como vela goteando. Qu estoy haciendo aqu? Escribiendo un libro de mierda? Sobre comida? Haciendo un programita leve e intil de TV, un showcito de bosta? La ficha cay de una vez y qued desprecindome, odiando lo que hago y el hecho de estar all. Inmovilizado, parpadeando nerviosamente y sudando fro, siento que todo el mundo en la calle est observndome, que irradio culpa e incomodidad, que cualquier paseante va a asociar las heridas de aquel hombre a m y a mi pas. Espo a los otros turistas occidentales que vagan por all con sus bermudas Banana Republic y sus camisas Polo de Lands End, sus confortables sandalias Weejun y Bierkenstock, y siento un deseo irracional de asesinarlos. Parecen malignos, comedores de carnicera. El Zippo con la inscripcin pesa en mi bolsillo, dej de ser gracioso, se volvi una cosa tan poco divertida como la cabeza encogida de un amigo muerto. Todo lo que coma tendr sabor de cenizas de aqu en adelante. Jdanse los libros! Jdase la televisin! Ni siquiera consigo dar un dinero al pobre. Tengo las manos trmulas, estoy inutilizado, preso de la paranoia Vuelvo corriendo al cuarto refrigerado del New World Hotel, me enrosco en la cama an deshecha, quedo mirando al techo con los ojos llenos de lgrimas, incapaz de digerir o entender lo que presenci e impotente para hacer cualquier cosa al respecto. No salgo ni como nada por las siguientes 24 horas. El equipo de TV cree que estoy teniendo un colapso nervioso. Saign an en Saign. Qu vine a hacer a Vietnam? (Traduccin del portugus: LCMS).

Bourdain fue alguien que el mundo capitalista conoci, ante todo, como chef, aunque en realidad era un extraordinario y atpico ser humano, mejor dicho, un humanista, de quien, adems, se dice, que se suicid, pero eso no es creble. S, un humanista que estuvo siempre ms cerca de los seres annimos que de los poderosos, de las partes desconocidas que de los lugares play, de la dignidad que de la indignidad travestida en impostura. De quien se dice que se suicid por ahorcamiento, hecho que se puede poner en duda si se investiga un poco su trayectoria vital, su percepcin del mundo, su posicin crtica, reflexiva, visionaria y, ante todo, las causas polticas que defenda. Baste saber que en 2014 recibi un premio de los palestinos que, muy probablemente, no cay muy bien entre las huestes imperialistas/sionistas y, ante todo, que el mayor centro de operaciones del Mossad en Europa se ubica en Pars: qu curioso, donde muri Bourdain. Por ltimo, como se ve en esta columna l era un honesto y decidido opositor a la guerra de Vietnam y eso, histricamente, tampoco lo olvidan los gringos: pinsese noms en Malcolm X, Martin Luther King y John Lennon, por citar solo tres casos de asesinato derivados del sentimiento problico hacia seres humanos cien por ciento antibelicistas: en los dos primeros casos, con el agravante, para los blancos, claro, de ser negritos y, en el tercer caso, con la desventaja de ser inmigrante.

12. Tributo a Icar Bollan

Aqu solo pretende dejar al lector inferir de qu lado puede estar la razn, no imponerla con eptetos o imperativos, con prurito de irrefutables. Le he seguido la huella a Icar Bollan como actriz ( Tierra y Libertad , de Loach), como guionista y como directora: Hola ests sola? (1995); Flores de otro mundo (1999); Te doy mis ojos (2003); Mataharis (2007); Katmand, un espejo en el cielo (2011), En tierra extraa (2014), El olivo (2016). Ya antes, haba hecho Tambin la lluvia (2010), en la que adapta un guion de Paul Laverty, su compaero, para mezclar ficcin y realidad, y al revs, cual Al Pacino en su filme En busca de Ricardo III . En Tambin la lluvia (expresin precedida por El agua es nuestra) logra la amalgama entre reconstruir la llegada de Coln a Amrica y la historia paralela de Fray Bartolom de las Casas y Montesinos (el bueno, jejeje).

A la vez, muestra la lucha de campesinos e indgenas de Cochabamba para recuperar el agua que les pertenece por derecho propio, pero que por designio de los polticos ha pasado a las trasnacionales que la explotan con un alza abusiva en las tarifas y presentan el producto como si fuera nacional: Aguas de Bolivia. Entre las muchas virtudes del filme (problemas del pas anfitrin; dificultad de rodar; mostrar la corrupcin a varios niveles, etc.), se destaca la presentacin de los personajes, a medio camino entre el arte y la vida, la dignidad y la indignidad: en esta, por buscar sobrevivir. Muy bien, Costa (Luis Tosar), y Daniel/Hetuey, el boliviano Juan C. Aduviri: el primero, con su aparente dureza, luego real, la que se disuelve con la leccin que recibe al tener que salvar una vida; el segundo, valiente luchador por su pas, el bienestar de su gente, la causa del agua (El agua es vida, dice); tambin, un ser urgido de dinero ante las condiciones adversas y quizs por eso vctima consciente del chantaje a cambio de renunciar a las manifestaciones: a las que, a la postre

Hubiera sido muy fcil, casi obvio, presentarlo como alguien incorruptible, pero eso sera negar su frgil condicin humana y renunciar a la ambigedad artstica que en nada se parece a lo real. En efecto, casi todos pretenden cambiar al mundo; otros aspiran a revolucionar su pas; pero, pocos se transforman a s mismos, pocos luchan la vida entera: sos son los imprescindibles, de los que habla Bertolt Brecht en su poema.

13. Duele la muerte de un poeta? S, Fermn Fernndez Belloso

Puede doler tanto la muerte de un poeta, a quien no es aun propiamente su amigo? Tiene que ver esto con algo que va mucho ms all de la vana vanidad, es decir, por contraste, la empata, la conexin csmica, la afinidad tica/esttica? La respuesta es tan sencilla como compleja: s, depende del grado de sensibilidad de quien haya escuchado/conocido su obra. Todo esto, para decir que salud al poeta espaol Fermn Fernndez Belloso el 27/abr/2018 con ocasin de la FILBO. Dos meses y dos das despus, a la una de la tarde, un infarto fulminante acab con l. Todo este tiempo, lo he recordado y an sorprende que su muerte me duela, como si fuera la de un hermano a quien uno ha querido mucho y con quien no se ve hace tiempo: factor cuya relatividad es extraa pues algo cercano nos parece que sucedi hace aos y algo que sucedi hace mucho, nos parece que fue ayer. Aunque, claro, recuerdo ms su poesa, que, con absoluta bondad y nobleza, me brind mientras charlamos.

Pero, lo que ms me aterra, antes que sorprende, es que algunos de los poemas que me ley, de su libro Das de silencio (Pigmalin/Pijao, 2017), tienen metforas contundentes de su propia partida. Retomo fragmentos, como si fueran un plano-secuencia cintico/potico y como si sus textos fueran ahora mos: eso mismo es lo que siento que todava me toca, la transferencia artstica encarnada en m, ahora parte de mi hemoglobina mental/corporal, porque afecta sensaciones, emociones y fibras motoras. Su libro, dedicado a sus padres y premonitorio en no pocos aspectos, consta de cuatro partes. De ellas, vienen trozos de lo que hoy mora en m del querido poeta: Habito en una casa que ya no tiene dueo, en un rincn de algn planeta. Una estacin sin trenes, sin viajeros, que no permitir ya mi retorno. Una luz que se apaga en un altar hundido. Ya no me duele el silencio en el alma, ni esta ausencia de vida. Un rastro de amargura nos invade por la leve fragancia de la ausencia. Me siento desahuciado en esta sociedad de los ausentes que me trata de loco. Empiezo otra semana sin querer anunciar que sigo vivo. Sin importar a nadie. Ya no me pertenece nada tuyo. Ya no me pertenezco. Los lunes amanezco muerto. Me vuelvo a pervertir cada domingo. Me pierdo en cada mapa del tesoro. He licuado a mi dios, cada maana le concedo la muerte. No cruje el universo, la ciudad no ha temblado. El peridico calla. La misma firma, el mismo tanatorio. Siempre la misma muerte. Me despert temblando, muerto de miedo, hambre y pobreza. Hoy he perdido el ltimo bocado de toda mi esperanza. Aqu ya no hay caminos para las aves. Se han destapado todos los miedos. Despus lleg la guerra. Ahora ya no suenan las alarmas en este campo muerto. En esta tierra devastada y quebrada solo existe silencio. Ya no soporto tanto silencio. Siempre es de noche en esta casa que ya no habito. Pronto vendrn las luces para ahuyentar el miedo. Sigo atrapado en todas las ausencias. Ahora el horizonte no busca referencias en puntos cardinales. Siempre es de noche. No ser nave en ninguna tormenta, ni sueo del sonmbulo, ni hogar deshabitado. Porque yo mismo podr ser el silencio.

Solo espero no encarnar esas palabras puesto que no hablo sino de lo que en m ha quedado de su poesa: tengo la esperanza y el carcter necesarios para continuar la brega, que mi amigo consign en la dedicatoria de su libro: Estos Das de silencio para LCMS, para que disfrute con estos versos en su interior. Por todas las palabras, por todos los silencios, por todos los versos que nos quedan por compartir. Con afecto, Fermn.

Para concluir, record que el arte da lo que la vida y la muerte niegan. Posibilita disfrutar lo que no es ms que la mirada fragmentaria de un poeta sobre el mundo, un atisbo de verdad sobre la existencia, una pequea parcela sobre la inmensidad del cosmos. As se trate de un solo ser humano que, al partir, antes de cumplir los cuarenta, dej un recuerdo imborrable en mi memoria, por lo traumtica que result su partida: la de un amigo, que no importa si alcanz a serlo. En todo caso, lo es. Es muy fcil comprobar el dolor que puede producir la muerte de un poeta, as esa amistad no se hubiera dado o apenas asomara en el horizonte.

14. Confesin (casi) total de otro patiero

Una de las cosas que ms me enaltecen en la vida es recibir el libro de un amigo, as sea virtual al inicio: luego, real. En efecto, con ocasin del XI Encuentro Internacional de Escritores de Sincelejo, tuve la fortuna de heredar el bello libro de poesa, con dedicatoria ya fijada, Ojos viendo pasar el mundo (Editorial Artes y Letras, 2017), del orgulloso campesino y colega Cristo Garca Tapia (Choch, Sucre, 1951), de quien tambin podra decirse que es un autntico patiero, como lo fuera el gran Hctor Rojas H. Ya desde la cartula se siente la mirada sincera y tica por honesta del poeta, as como la mirada dem de su esposa Betty, autora a su vez de la toma de esos cuatro ojos, mitad en color, mitad en b/n, que es como a intervalos irregulares se ve la vida; adems, con un sugerente sentido de igualdad, desde la doble mirada de padre/madre y hombre/mujer inmersos en una sociedad machista y desigual.

En su libro, se nota una voz singular, propia, ajena a la impostura y contenta de lo telrico, de un poeta cuyos ojos ven pasar el mundo grato e ingrato, luminoso y oscuro, vital y letal, siempre con la sensibilidad a flor de piel y dispuesta a percibir por igual fortunas y desgracias, certezas y avatares, penas que laceran y pcimas que salvan, as al final el lector deba volver a aterrizar en una latitud que no engaa a los sentidos, al cuerpo ni a la mente, menos, al corazn: corazn que sale fortalecido y airoso, exnime y aun as exento de fracaso, luego de una lectura tan gratificante, por estar a medio camino entre la sencillez y la profundidad, como aleccionadora, por hallarse inmersa entre vida y muerte, risa y sollozo, amor y dolor, incluso con recurrentes ramalazos al hecho trgico y, en simultnea, liberador, del suicidio: En su faz, si miras a un ahogado, / el plancton de la melancola. Si a un ahorcado, pendiendo de una / cuerda, / la rotunda indefensin de un hombre (p. 76).

El de su hermano mayor, Jorge Efran (romntico e inconsciente nombre mezcla de autor y personaje), quien el 6/oct/2013 decidi irse por su propia mano, como lo dice el poeta con una sutileza que doblega/ennoblece: Bajo el agobio del da, / caprichosa luz en extincin, / un hombre sitiado por la desolacin ve / ondear su cuerpo (p. 104). Ya antes, en otro poema: Un patio que se ocupa de la primitiva / edad de mi madre. / Del ahorcado que cuelga en la tarde/ de mis prpados (98). Y ms atrs, lo citado y, no obstante, humano, ms que necesario, de reiterar: En su faz, si miras a un ahogado, / el plancton de la melancola. / Si a un ahorcado, pendiendo de una / cuerda, / la rotunda indefensin de un hombre (76).

As, pronto comienzan a aparecer palabras clave: ojos, patio, rbol, pjaro, madre, padre, hermana, abuela, materia, caverna, viento, atardecer, ahorcado, unidad, erotismo, mirada, mar, estridor (canto de cigarras/chicharras). Tambin, figuras literarias: Una entre miles de posibilidades de la semilla, el pjaro (metfora, p. 30). Uno debera tener una mujer/ que al levantarse, / a cualquier hora, / nos abra siempre las puertas/ del da (sincdoque, 13). O solitarios como lobos, han emigrado, / a las frescas y altas montaas del origen (smil, 17); Lejos de aquellos das de jornalero precoz, / sol paradojal, / aun quema en mi madre tu brasa inclemente/ sobre m (metonimia, 105); Y el sueo, / tiniebla o luz, efmera inmortalidad (oxmoron, 41); De loros y pjaros sobre altos y/ tupidos rboles. / De grillos profanando la sacralidad/ de la hierba. / Del estridor de las cigarras apagndose/ en la luz (anfora, 97).

Y con joyas de creacin como cuando la materia deja de ser sombra, de Platn, y ahora su tomo es presencia viva en la pared de la caverna (26). El universo es el ojo (25). En lugar de ti, / [] un rayito de sol (85). Si no es el patio, los pjaros, alisios/ descarriados. [] Qu es poesa? (84) Tal vez, / [] sea sueo la poesa. / Fugacidad del instante. Nunca/ memoria (30). Ms que en tu Dios, / creo en la firmeza de tus senos/ lastimando dulcemente mis labios (122). Qu se lleva el que parte? El uno y lo absoluto. / La inmortalidad del instante (44). Uno e indivisible: El patio y mi madre somos uno/ e indivisible. / Como la tarde y el viento. / Como el pjaro y el rbol. (95). Qu comeremos hoy? / Candela de marzo, / responda maternal su voz. / [] A pan recin horneado, / aquella candela de marzo saba (103). Me siento y la funcin empieza: / el circo soy yo (127).

He aqu la confesin (casi) total de otro patiero: ser que ha deambulado entre los rboles frutales de su patio de infancia o del jardn de su madre centenaria que cultiva musaendas, oyendo la voz del tiempo, entre los ramajes de unos y de otro/as. El casi, no es insuficiencia sino sinnimo de parcela, en tanto Cristo, Garca, claro, habla de su muy subjetiva/objetiva visin del mundo y de su concepcin potica, centrada en la vida cotidiana, en los amores y dolores que nos colman y/o rebajan, en la tremenda fuerza csmica y ertica que por fortuna nos supera, para hacernos conscientes de nuestra grandeza y que, por complemento ms que por contraste, nos conmina a reconocer nuestra pequeez, aqu en este lejano puntico azul, del que habl el polmata Carl Sagan: todo ello, con un hondo sentido ontolgico, en tanto desvelo/bsqueda por las infinitas variaciones del ser y su devenir existencial/metafsico.

15. El ESMAD: escuadrn antidisturbios? Todo lo contrario

A propsito de las manifestaciones a favor de la Universidad Pblica y, ms all, sobre educacin gratuita y de calidad, as como contra la mal llamada Ley de Financiamiento, eufemismo por Reforma Tributaria (y a la vez por presin del FMI a Colombia para que pague su deuda externa), la que sin aplicarse an ha comenzado a cobrarse en la mayora de productos de la bolsita (no canasta) familiar, hay que hacer precisiones sobre el Escuadrn Mvil Antidisturbios, ESMAD, unidad especial de la Direccin de Seguridad Ciudadana (DISEC), de la Polica Nacional. Su misin bsica: 1. Controlar disturbios. 2. Restablecer el orden. 3. Mantener la seguridad de los habitantes. Se cre, en el gobierno Pastrana, por directiva transitoria N 0205, del 24/feb/1999, para solventar una coyuntura temporal (como el IVA, otra, que ahora se pretende aumentar, no disminuir). Luego, por Res. N 01363, 14/abr/1999, su director, Gral. Rosso Jos Serrano, lo formaliza. Finalmente, el 17/jul/2007, se aprueba la Res. N 02467, por la que se crea el distintivo del Curso de Control de Multitudes de los Escuadrones Mviles Antidisturbios de la Polica Nacional.

Cada escuadrn se compone de cinco oficiales, ocho suboficiales y 150 patrulleros; unidad mnima de intervencin?: un oficial, cuatro suboficiales, 50 patrulleros. Sus miembros llevan protector corporal, 12 kilos, un bastn tonfa, escudo antimotines, apoyados por tanquetas que disparan agua a presin y quienes pueden hacer detenciones de ciudadanos que sobrepasen la autoridad. Los eventos con mayor presencia del ESMAD son: paros nacionales de campesinos y de transporte, protestas en universidades pblicas y privadas, partidos de ftbol profesional. Tiene presencia permanente con 23 escuadrones, en 20 ciudades: tres en Bogot, dos en Medelln y uno en 18 ms, donde operan dentro de su rea de influencia: Barrancabermeja, Barranquilla, Bucaramanga, Cali, Cartagena, Ccuta, Ibagu, Manizales, Montera, Neiva, Palmira, Pasto, Pereira, Popayn, Riohacha, Valledupar, Villavicencio, Yopal. Son unidades desconcentradas de la DISEC y dependen para operar de los comandos de regin: es decir, descentralizacin, ah s, a conveniencia, no aplicable para otros efectos.

He ah la parte formal; ahora, veamos la real. Vale hacer un balance entre lo que piensan defensores y opositores del organismo: ms all de la polmica, hay que dejar en claro que lo que unos y otros opinan puede contrastarse con los hechos presentados recientemente a raz del paro universitario y de la defensa de la Universidad Pblica, por una educacin gratuita y de calidad, como la que se da en pases que piensan primero en ella y luego en la guerra o en la seguridad nacional: ese caballo de batalla al que se podra llamar tambin nacionalismo, patrioterismo, chovinismo a ultranza. Siete pases donde la enseanza es gratuita, con universidades cuya mayora es financiada por el Estado y con excelentes programas de becas, salud, alimentacin y transporte gratuitos, nos sirven de referencia para saber por qu los estudiantes hoy luchan en Colombia por conseguir algo que se parezca, aunque sea mnimamente, claro, nadie aspira a un jardn de rosas educativo: Alemania, Austria, Brasil (obvio, ya no ser as con Bolsonaro, quien ahondar en el PEC 55, de su cmplice Temer: medida que afecta a las poblaciones de estrato bajo, negra sobre todo, en salud, educacin, vivienda, alimentacin o fuentes de trabajo y que, poco a poco, acabar con la Universidad Pblica), Chipre, Finlandia, Grecia y Noruega.

Los defensores del ESMAD, en general simpatizantes de polticos de derecha y, sobre todo, de extrema derecha, tienden a justificarlo, bastante a ciegas puesto que se dejan llevar por las informaciones de medios poco objetivos y que dependen del escndalo para su supervivencia, opinando, conjeturando, especulando que las manifestaciones suelen derivar en actos vandlicos generados por los estudiantes, a los que tildan de subversivos, guerrilleros, comunistas, o el MinDefensa, en realidad MinGuerra, Guillermo Botero, sale a criminalizar la protesta, sin ningn asomo de respeto por los incriminados, por los sospechosos de siempre que, en la mayora de los casos, resultan convertidos en carne de can por los responsables de nunca. Hoy, si algo queda claro, con los hechos recientes de protesta pacfica, consensuada, deliberante y organizada, como en los casos de la Universidad Nacional, la UPN y la Distrital, a las que se han unido, de forma espontnea, Los Andes y el Externado, es que el ESMAD ha generado los problemas, ya no disturbios, porque para eso se necesitan dos, en las calles bogotanas. De eso hay innmeros testimonios de primera mano, de periodistas de medios alternativos, de defensores de DD.HH (y aqu cabe preguntar: quin defiende a los defensores?) y de espontneos que desde sus casas o lugares de trabajo captaron con su celular o con sus cmaras los desafueros del ESMAD, tanto en prensa, aunque menos, como en redes sociales, mucho ms y los que hoy circulan por el mundo.

Los opositores al ESMAD, estudiantes, padres de familia, defensores de DDHH, ONGs como CJAR y otras, ellos s con argumentos basados en la dialctica, en la experiencia y en el roce diario con ese cuerpo, acusan a sus miembros de actuar haciendo uso ilegtimo, abusivo y desmedido de la fuerza. Las2Orillas, v. gr., da cuenta del negro historial del Esmad, con 18 muertos en Bogot (15/nov/2018), desde su creacin hasta hoy y por los cuales no ha habido una sola sancin, mucho menos una condena. Paralelo a eso ha sido denunciado por infiltracin de civiles (el portal citado habla de cinco) que viajan en motos policiales, con casco y cmaras para fotografiar a quien les interesa denunciar, ayudar a detener (como pas con un defensor de DD.HH, al que se desnud, golpe y humill, frente a la impotencia de sus compaeros) y entregar al ESMAD o en buses fletados por la Polica (hay videos); el uso de armas no convencionales, balas de goma y aturdidoras, granadas dispersoras recargadas con objetos contundentes o filosos, gases lacrimgenos, porra y teaser y, ms all, por tortura, violaciones, empalamientos, chantajes, uso de armas atpicas, hasta desaparicin (cinco de la UPN) y asesinato de manifestantes. As que ms que de polmica se trata del conflicto entre los dos tipos de opinin: la doxa, comn, la de la conjetura y la especulacin que asiste a los defensores; y la episteme, conocimiento, la de la documentacin y argumentacin que socorre a quienes se oponen a que el ESMAD contine, dados sus comprobados desafueros, dadas sus temerarias y consentidas extra limitaciones.

Se ha dicho que tanto defensores como detractores del ESMAD objetan mutuamente sus acusaciones y argumentan con base en documentos, testimonios, videos, que registran tanto cada desmn del ESMAD como los (supuestos) actos de vandalismo de los manifestantes. Sin embargo, en ambos casos la situacin objetiva favorece hoy a quienes protestan, no a quienes los reprimen, golpean con violencia, torturan, desaparecen y/o asesinan. Y aunque se diga que a pesar de la gravedad de los hechos violentos, la mayora no se denuncia por la dificultad en identificar a los agresores, obtener pruebas, o porque no existen los mecanismos legales suficientes, la verdad, esto se queda sin piso argumentativo, jurdico, meditico, cuando se evidencian las arremetidas de las tanquetas intentando atropellar al transente que se atraviese o de las motos por las calles tratando de capturar y maltratar a quien se aparezca o de los llamados robocops golpeando salvajemente a inocentes que, con las manos en alto, apenas gritan: Sin violencia! Sin violencia! o, sencillamente, sacando sus armas, balas de goma o aturdidoras, gases lacrimgenos y porras para descargarlas contra quienes solo buscan justicia social, mejoramiento de la educacin pblica, mejor cobertura en salud, digna condicin de vida y mayores fuentes de trabajo. Aun sabiendo que, al menos en esos cinco sectores, la situacin del pas no est para cucharas, remedios, tableros, balanzas o empleos.

En conclusin, sobre las protestas a favor de la educacin pblica, gratuita y de calidad, as como en contra de la Reforma Tributaria, el ESMAD ha jugado un papel nefasto y atentatorio contra su fin misional: no ha controlado disturbio alguno, sino que los ha provocado, en medio de manifestaciones y protestas pacficas de estudiantes y espontneos; no ha restablecido el orden, sino que ha generado caos y confusin; no ha garantizado la seguridad de los habitantes, ya que con sus acciones ha ayudado a expandir la inseguridad y no en trminos abstractos sino concretos, como lo certifican los 18 muertos que, solo en Bogot, ha tenido un ente creado como medida coyuntural/temporal y que, como el IVA y la renuencia oficial a asignar presupuesto para la U. Pblica, hoy tienen contra las cuerdas a los sectores menos favorecidos, para no hablar solo de esa gaseosa clase media, y a las puertas de una tragedia humanitaria, por el desdn de los dirigentes y, en concreto, de un presidente que prefiere reunirse con Maluma/Dangond/Vives, o visitar al Papa o buscar en Francia indulgencias que no se merece (y en nutrida compaa, a costa del erario), antes que atender lo esencial para el bien-estar (sic) de un pueblo. Es decir, se va de rumba, mientras el pas nacional se derrumba y el pas poltico se envanece mediante promesas no cumplidas, jueces venales y medios mortales. As, para terminar, el ESMAD es un organismo prodisturbios y no antidisturbios, porque no ha cumplido ninguno de los tres mandatos para los que se cre: hoy se debate sin tautologas entre la muerte y su muerte. Su propia, justa e inevitable muerte.

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Colaborador de El Magazn de El Espectador (EE). Su libro Ocho minutos y otros cuentos, fue lanzado en la XXX FILBO (7/may/2017), Coleccin 50 Libros de Cuento Colombiano Contemporneo (Pijao Editores, 2017). Mencin de Honor por su trabajo sobre MLK, en el XV Premio Internacional de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Autor, traductor y coautor de ensayos para Rebelin y desde el 23/mar/2018, columnista de EE.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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