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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2018

Los otros

Alina B. Lpez Hernndez
La Joven Cuba


Qu diramos de un artista que no distinguiera ms que los dos colores extremos en el espectro? Que es daltnico o medio ciego y que debe renunciar al pincel. Qu decir de un poltico que no sera capaz de distinguir ms que dos estados: revolucionario y no revolucionario? Que no es marxista, sino estalinista.

L Trotsky


Algunos filmes deben ser vistos exclusivamente una vez. Son aquellos que demandan cierta actitud o respuesta del espectador que, una vez lograda, nunca volver a repetirse. Uno de los ms significativos en tal sentido es Los otros, de Alejandro Amenbar, historia de terror ambientada en una enorme mansin donde una madre y sus hijos se sienten obsesionados por presencias espectrales, extraos ruidos, y pesadillas recurrentes.

Sufrimos y tememos todo el tiempo por la amenazada familia, pero casi en los minutos finales, nos percatamos de la magistral suplantacin del director: ellos son en verdad los fantasmas, las almas en pena que aterran a los habitantes de la casa. El realizador transgrede los cdigos establecidos por cientos de pelculas del gnero y materializa as uno de los engaos ms clebres a quienes confiadamente esperbamos que la narracin cinematogrfica encauzara del modo habitual.

Un escamoteo semejante ocurre actualmente en medios digitales con los temas concernientes al anlisis de la realidad cubana. Sitios como La Pupila Insomne y PostCuba, tildan, con simplicidad negligente, como enemigo de la revolucin a cualquiera que explicite inconformidades con la marcha del proceso, la burocracia dirigente y la direccin y velocidad de las transformaciones en la Isla.

Intelectuales comprometidos con el socialismo, prestigiosas figuras reconocidas dentro y fuera de Cuba por su obra y su actuacin, son estandarizados con este concepto. No pudiendo demostrar que son amigos del imperio se intenta desacreditarlos presentndolos como enemigos de la revolucin.

Una crisis no es tal hasta que los actores sociales toman conciencia de ella, y en esa misin el papel de la intelectualidad es fundamental; por esa razn se teme mucho a su influencia en la creacin de estados de opinin, lo que se ha facilitado tras la ampliacin del acceso a internet y como resultado de la convocatoria al debate del proyecto de Constitucin.

Esta no es una tctica novedosa ni mucho menos. El trmino enemigo del pueblo se remonta a la poca de la Revolucin Francesa, pero algunos lo atribuyen errneamente a Stalin por el abuso que hizo de l desde los aos treinta del pasado siglo. Bajo esta acusacin, era innecesario que los supuestos errores ideolgicos de los implicados en una controversia se comprobasen, y elimin la posibilidad de que se desarrollaran luchas ideolgicas o de que alguien pudiese manifestar su punto de vista respecto a cualquier problema.

Ciertamente existe una gran diferencia entre la URSS del estalinismo y Cuba. All los discrepantes eran asesinados; aqu, durante mucho tiempo, fueron segregados de cualquier posibilidad de interaccin pblica, una especie de ostracismo que es impensable en tiempos de internet.

Parece que el trmino es muy maleable y puede ser usado por las personas y en los sistemas ms diversos. Hace pocos das el presidente norteamericano Donald Trump acus de persona horrible y enemigo del pueblo a un periodista de la CNN que insista, durante una conferencia de prensa, en indagar sobre la incidencia de Rusia en las elecciones que le dieron el triunfo hace dos aos.

Descompongamos el concepto. La primera palabra: enemigo, tiene mltiples significados. Algunos son: opositor, adversario, rival, opuesto, antagonista, discrepante, disconforme, contrincante En buena lid es indudable el hecho de que quienes argumentan sus opiniones en las redes siempre se oponen o discrepan o disienten de un estado de cosas. Ser necesario entonces precisar de quin, o de quines, se es enemigo.

En Cuba, el concepto revolucin se ha asumido como equivalente al de modelo o gobierno. Grave error de oportunismo. Las revoluciones son procesos coyunturales que se caracterizan por su corta duracin, implican la toma del poder y la creacin de nuevos mecanismos de gobierno. El breve perodo de una revolucin se identifica por la desarticulacin de las estructuras econmicas, sociales, polticas y culturales; muchas decisiones son espontneas, carecen de tiempo para el anlisis antes de la aplicacin, y por ello pueden ser desorganizadas y experimentales; no puede haber, por tanto, una revolucin que dure sesenta aos.

Pero al identificar al gobierno, con sus aciertos y errores, como la revolucin, lo que se pretende es evitar la crtica que puedan recibir de la ciudadana. Lamentablemente, de este modo paralizan la posibilidad de retroalimentacin entre el pueblo y una dirigencia cada vez ms alejada de las necesidades, deseos y aspiraciones de cubanas y cubanos, sobre los que se erigen como conos inmutables.

Acostumbrados a la pugna contra un enemigo histrico, los representantes de la ideologa oficial no han sido capaces de reaccionar a la emergencia de un pensamiento crtico que, desde su propio terreno, reclama como propio un marxismo verdaderamente dialctico, demanda un socialismo efectivamente participativo y percibe a la burocracia como un peligro ms terrible que el bloqueo de EE.UU.

Es ostensible el furor que muestran los hasta hace poco nicos dueos del discurso de la nacin. Perciben que su propio anlisis, el que utilizaran siempre para examinar de manera crtica los problemas de otros pases, tambin es til para enjuiciar la realidad insular. A veces no distingo si tanta molestia es sntoma de prepotencia o de agotamiento, pues como bien asever Sun Tzu en El arte de la guerra, al referirse a los enviados de un jefe militar: Si sus emisarios muestran irritacin, significa que estn cansados.

El general y estratega chino tambin nos leg este principio: Cansa a los enemigos mantenindolos ocupados y no dejndoles respirar. Pero antes de lograrlo, tienes que realizar previamente tu propia labor. Esa labor consiste en desarrollar un ejrcito fuerte, un pueblo prspero, una sociedad armoniosa y una manera ordenada de vivir.

Tienen mucho por hacer entonces, calculen bien el costo de la batalla ideolgica que libran en dos frentes, pues en poco tiempo pudieran sorprender a los confiados espectadores que vern en ustedes el espectro de una ideologa y en los otros a los reales habitantes de la mansin.

Fuente: http://jovencuba.com/2018/11/28/los-otros/



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