Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2018

El papel de la contradiccin en el estructuralismo (II)
Miradas desde la dialctica

Miguel Alejandro Hayes Martnez
Rebelin


Para abordar un anlisis de cmo se trata la contradiccin en el estructuralismo, es necesario, adems de esbozarla brevemente dentro de esa corriente, hallar un punto de referencia. Como se advierte en el ttulo de este texto, el punto desde el que nos ubicamos para tal ejercicio es la dialctica.

Ya se hace necesario, cada vez que esta se nombre, exorcizarla de toda la carga negativa que ha cado sobre ella (1), ya sea por los famosos manuales soviticos, como por la interpretacin burguesa que la desacredita, como por su uso por otros marxismos diferentes al de manual.

Por ello, siempre se hace forzoso plantear cosas, que para ser honesto ya las he planteado en tantas ocasiones que siento vergenza, como si estuviera repitiendo una verdad de Perogrullo. Sin embargo, hay que seguir insistiendo sobre ellas, hay que seguir martillando (verbo usado en algunos grupos asociado a Jos Mart) sobre ellas, para que logren calar en el pensamiento, porque como sabemos, el mundo nos conduce a un pensamiento formal (2), que es contrario a la dialctica. Y por esta causa, es muy difcil construir socialmente un pensar dialctico. De ah que haya que ser persistente siempre con aclaraciones sobre la dialctica, porque su uso no es ejercicio fcil. Pinsese lo que le tom a Marx, hombre de gran genio intelectual, construir su Capital?

Una vez dicho esto, creo que se puede regresar a la contradiccin vista desde la dialctica. Por las limitaciones de espacio, planteadas por el formato requerido para publicaciones como este artculo, entonces hay que recorrer solo las cuestiones fundamentales.

La dialctica (la de Hegel, la que Marx usa en El Capital), desarrolla la contradiccin de una manera muy diferente a como lo hacen otros. Primero, habra que revisar cuestiones de fondo, como el contenido de las categoras, que tienen consecuencias sobre la posterior interpretacin. Ello conduce a lo relacionado con la identidad. Para la dialctica, el contenido de las categoras, no es una identidad, sino pensar al objeto como relaciones, que no se puede estatizar, y que solo se podr entender en movimiento. Lo ms que pueda esperarse de esta es una correspondencia entre las relaciones del mundo y las de la mente, no en una identidad, sino que las segundas permitan explicar, describir y predecir las primeras. Resulta difcil de representar, de ponerle una imagen a eso en la mente? Pues eso es un avance, ya que la representacin (atrapar un contenido en una forma) es un mal camino para hacer dialctica.

De ah se deriva entonces, que lo que se tiene en la mente, el contenido de esta, siempre va a ser pensamiento, el objeto que se piensa est afuera, y adentro solo se trabaja con la idea de este. Eso quiz quede claro para muchos, pero el problema llega cuando no se es consecuente con ello. El hecho de que la mente trabaja con el pensamiento propiamente, quiere decir, que la contradiccin que se genera en el pensamiento, es solo una contradiccin pensada (3). Idea que choca con la nocin de contradiccin que normalmente se tiene, donde se le incluye a esta una serie de contenidos morales, ideolgicos, que no son propios de la dinmica del objeto, es decir, que se entiende normalmente por contradiccin algo que contradiga esas nociones antes mencionadas. En pocas palabras, solo es una contradiccin que habita en el pensamiento del observador, del que est estudiando un fenmeno; y como la dialctica establece relaciones, entonces esa contradiccin no puede exteriorizarse como una identidad, esto es, que no existe concretamente en el mundo exterior al pensamiento. As, por ejemplo, la explotacin en el esclavismo, puede parecer que era una contradiccin dado el humanismo de hoy, sin embargo a las condiciones de la poca, era justo la dinmica productiva que le era funcional a las clases dominantes -y a las dominadas-, y que no representaban un problema al desenvolvimiento. Ah, lo que a nuestros juicios es contradictorio, no lo era.

Por otro lado, est el sentido el contenido, para ser ms preciso- de la palabra contradiccin. Se ha pensado muchas veces la contradiccin con un contenido de un conflicto en el sentido blico, en el de la mecnica clsica, de la 3ra ley de Newton ya mencionada, como dos elementos que chocan frontalmente, lo que evidentemente conduce a la idea del estallido de las contradicciones, con una lectura casi literal de la palabra estallido. Al menos, a interpretar eso conduce el sentido comn.

Pero como habamos visto la contradiccin es pensada, y su comprensin lleva insertarla dentro de la tradicin racionalista cartesiana y de otros como Spinoza, que nada tiene que ve con un mtodo cartesiano (4). Recordar, que la dialctica para poder explicar un todo en auto-movimiento tiene que dividir abstractamente ese todo en partes. Esto no son ms que partes que interactan. Estas son las que estn en contradiccin. Entonces, resulta que tales contradicciones no son ms que la interaccin entre elementos diferentes. Cosa que es solo un mero y rutinario ejercicio terico, es decir, el pensar en dichas contradicciones es parte del proceso del pensamiento.

Todas las dems connotaciones, son impuestas desde afuera por el investigador u observador, que le resulta contradictorio algo, porque amenaza a alguna cuestin que le parece necesaria conservar, ejemplo, el bien de la clase obrera.

Lo anterior no niega la existencia de momentos de tensin de la contradiccin, es decir, que las relaciones de la sociedad estn en un punto que parecen que van a estallar- y a veces lo hacen-, o que van a contrasentido con la propia tendencia de la sociedad, pero eso es un caso de des-armonizacin de las relaciones, de un desajuste o reconfiguracin de estas, o parte de su propio ciclo simplemente, que tiende a ajustarse. Y esto conduce a otra cuestin, a repensar la nocin difundida de sobre la consecuencia de la contradiccin: la idea de que dado un grado de desarrollo de las contradicciones, hay un gran cambio.

Hay que recordar que las contradicciones son herramientas para razonar las diferentes relaciones que se dan en la sociedad, y que la forma de entenderlas no quiere decir que exista su identidad exterior, y que aunque -como ya se mencion- estas se pueden desproporcionar dado el propio desarrollo de la sociedad, es decir, coger una forma que no se ajusta a las condiciones de reproduccin de una sociedad, por ejemplo, una poltica represiva de un gobierno, esto no quiere decir que el objeto cambiar esencialmente (como de capitalismo a socialismo). Esas cuestiones pueden desatar un proceso social producto de esa aparente anomala en el funcionamiento, que cambie la lgica de esa sociedad; pero que si esta ltima no est lista para ello, regresar a la organizacin que sus propias capacidades le posibilitan. Un ejemplo pueden ser todos esos estallidos revolucionarios, que logran en un periodo de tiempo un cambio, que luego termina por regresar a donde puede estar, a donde permitirse estar esa sociedad, a lo que su propio desarrollo le permite (creo que hay muchas experiencias histricas, incluso en la historia reciente que pueden demostrarlo). Un caso que me toca de cerca, que sirva para ilustrar cmo esas entendidas contradicciones del objeto, por muy antagnicas que parezcan no tienen que conducir a ese cambio social esencial, y es el de la Revolucin del 30 en Cuba. Esta fue resultado de una poca de represin de la tirana de Gerardo Machado, sin embargo, sus consecuencias (desde el punto de vista del cambio social) no fue otra cosa que transformar ciertas cosas de la repblica neocolonial. Todava el pas no estaba lo suficientemente maduro, listo, para un verdadero cambio revolucionario, sino continuar por el camino de aquella repblica.

De ah deriva est implcita- la idea de un todo como conjunto de partes, asumido de manera literal. Para este caso, se piensa que la relacin entre las partes (las clases) se mueven, y eso determinar el todo. Cuando en realidad, en la abstraccin de comprender el todo en movimiento, y en el estudio se extraen las partes, para lograr una mejor explicacin de su devenir.

Por otro lado, tenemos que la dialctica, solo sita la contradiccin como herramienta del pensamiento para comprender las dinmicas, relaciones propias de un objeto, lo que excluye-lo intenta-, 1- cualquier intencionalidad del investigador, 2- la lgica de ir a la existencia concreta como si esta tuviera una contradiccin propiamente, porque sabe que todo est condicionado desde cierto marco referencial y que desde este se plantea la contradiccin. Para ilustrar esto sirve, digamos, el mecanismo mecnico de un reloj. Al detenerse porque una pieza se tranc, l no tiene ninguna contradiccin. Sin vida, es solo un movimiento mecnico, el mundo no racional, no elabora categoras. La contradiccin, deriv del pensamiento que intent explicar el movimiento del reloj, como un recurso necesario que asume como un deber ser funcionamiento normal. Es decir, esa contradiccin parte de un sistema terico, donde sus categoras reflejan relaciones, y ella, es solo una forma de comprender una relacin como elemento de un sistema sobre el que se intenta teorizar.

Entonces, hasta aqu, pueden observarse dos cuestiones claves con las cuales el entendimiento de la contradiccin desde la dialctica rompe respecto al estructuralismo como pensamiento (ms all del pensador): la identidad y el contenido de las categoras. Es decir, la estructura como herramienta que sirve para pensar la sociedad, lo primero que ofrece es un esquema, una identidad sobre se va a comparar, o mejor dicho, insertar la sociedad. Por otro lado, de la misma manera que se lanza la identidad de estructura sobre la sociedad, se regresa con ese el resultado de la abstraccin como si hubiera entre estos una identidad.

Esto, ya rompe la correspondencia entre una dialctica, la del capital de Marx, y cualquier anlisis estructuralista, ya que usar la identidad, que no es admitida por la dialctica. La idea de la dialctica como relaciones, no se refera a establecer identidades que se relacionan, sino en pensar que todos son relaciones, negar el establecimiento de tal identidad (en el sentido clsico) del pensamiento con existencia concreta.

Ya con ello, se marca una brecha importante entre ambas nociones de las contradicciones, una como realmente existente fuera del pensamiento, con existencia concreta, que luego se les puede recubrir con mecanismos como los Aparatos ideolgicos del Estado (Ver Ideologa y aparatos ideolgicos de Estado, Freud y Lacan), que envuelven la contradiccin, que conduce a determinada postura poltica y proyeccin por parte de la izquierda. Y por otro lado la dialctica, que lo muestra simplemente como un elemento terico, para comprender las relaciones propias del objeto de estudio.

Todo ello, se repercute en no poder llegar a la comprensin de una cuestin an no mencionada en estas lneas.


Bibliografa

1. Hayes Martnez, Miguel Alejandro. Qu es la dialctica? Rebelin. [En lnea] 15 de 11 de 2018. [Citado el: 19 de 11 de 2018.] rebelion.org/noticia.php?id=249060.

2. . Forma y movimiento. Rebelin. [En lnea] 19 de 09 de 2018. [Citado el: 19 de 11 de 2018.] rebelion.org/noticia.php?id=246718.

3. Hegel, Georg Wilhelm Friedrich. La Ciencia de la Lgica. s.l. : Ediciones Solar, 1982.

4. Hayes Martnez, Miguel Alejandro. Un modelo para el intelectual contempraneo. Rebelin. [En lnea] 09 de 08 de 2018. [Citado el: 19 de 11 de 2018.] rebelion.org/noticia.php?id=245102.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter