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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2018

La corta Albin

scar Carrera
La Voz del Sur


Deca J. R. R. Tolkien que sus pequeos hobbits eran una cierta personificacin de lo ingls, y que su tamao, en concreto, reflejaba la corta imaginacin de sus compatriotas. No estoy capacitado para juzgar al ingls de a pie, personaje que me viene dando esquinazo y al que incluso guardo cierto temor, pero creo que es un veredicto injusto con la desproporcionada parcela que a los isleos les corresponde en la Repblica de las Letras. Vendrn con facilidad a la mente J. K. Rowling, Roald Dahl, H. G. Wells, George Orwell, Lewis Carroll, C. S. Lewis o el mismo Tolkien como contraejemplo de su propia teora, pero con suerte tambin Kenneth Grahame, Edward Lear, Terry Pratchett, Arthur C. Clarke, Olaf Stapledon, J. M. Barrie, Enid Blyton o incluso Charles Kingsley.

Los ingleses son tan imaginativos, tan culpable y sigilosamente imaginativos, que se han inventado su propia historia. Esto, al menos, es lo que historiadores acadmicos como Ronald Hutton se han molestado en demostrar repetidsimas veces. A tal punto llega su fantasa histrica que la campia inglesa, uno de los paisajes que ms siglos de intervencin humana ha requerido para alcanzar la forma que le conocemos, es identificada, en el imaginario popular, con la pura naturaleza, con aquella Arcadia virgen que precedi a las oscuras fbricas satnicas deploradas por Blake. De hecho, lo poco, poqusimo que sabemos de las creencias y el modo de vida de los antiguos habitantes de las islas les ha bastado para inventar la primera religin que Europa ha regalado al mundo: la Wicca.

Pero a los ingleses no les basta con lo suyo: tambin se inventan historias de otros pases. Qu sera de la leyenda negra espaola sin las guerras de la piratera del XVI, o del tpico del indio como un ser dado a la vagancia y los vuelos de la imaginacin sin la tutela colonial de unos victorianos que se preciaban, los muy ingenuos, de industriosos y estrictamente racionales. Y no son el nico pueblo de comerciantes e intrpidos exploradores que ha sabido viajar tambin desde un escritorio. Como nos recordaba Jess Mostern, tales eran los griegos que inventaron la filosofa, entre muchas tantas otras cosas, a diferencia de sus pares en la India o en China, ligados a un mundo de ascetas y sacerdotes en el primer caso y de cortesanos y funcionarios en el segundo. (Tambin los catalanes han sabido compartir con los ingleses el espritu comercial y la obsesin por los mundos de la infancia; por no mencionar el don de reconstruir la historia con un detallismo que hara enrojecer al mismsimo Jernimo Romn de la Higuera.)

Los relatos del Brexit y otros exits demuestran que la imaginacin est, como medio siglo antes desearan los muros de Pars, al poder. En realidad nunca ha dejado de estarlo, aunque no siempre nos favoreciera. Todo imperio necesita un imaginario, y es comprensible que el mayor que el mundo ha conocido correspondiese a unos narradores natos. Lo paradjico, acaso lo sintomtico, es que hoy, en sus vacas flacas, slo acierten a balbucir que los dejen solos.


Fuente original: https://www.lavozdelsur.es/la-corta-albion/




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