Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2018

Entrevista a Alina Estvez, Directora de Recursos Humanos del Ministerio de Cultura
​El 349, un Decreto en torno a la circulacin del arte

Alexis Triana
La Jiribilla


Desde hace varias semanas, un nmero de tres cifras recorre las redes sociales, cargando con culpas que nada tienen que ver con la regulacin estatal a la cual responde. Tal normativa fue concebida como necesidad ineludible para los tiempos que corren y su puesta en contexto obedece a reclamos diversos de lo ms sensible y valedero de nuestra vanguardia artstica e intelectual. A propsito del tema, dialogamos con Alina Estvez, Directora de Recursos Humanos del Ministerio de Cultura de Cuba.

1. Este Decreto, sobre el que hay un grupo de preguntas y cierta polmica en el sector artstico, es algo completamente nuevo o cuenta con antecedentes?

S, tiene antecedentes. La primera seccin del texto contiene una reproduccin exacta del Decreto No. 226, del 29 de octubre de 1997: Contravenciones personales de las regulaciones sobre prestacin de servicios artsticos. Este se emite en el contexto del surgimiento y proliferacin del trabajo por cuenta propia, la apertura a la inversin de capital extranjero y la creacin de empresas mixtas. Adems, tuvo como objetivo definir aquellas conductas, que por accin u omisin de las personas naturales, infringan las regulaciones jurdicas para la contratacin de servicios artsticos, realizadas al margen del sistema institucional de la cultura y en detrimento de la imagen de nuestros creadores, y del arte en general. La ocurrencia de esas infracciones, denominadas contravencin (o sea, una figura jurdica destinada a tipificar conductas que si bien ilcitas carecen de peligrosidad social -de lo contrario sera una conducta delictiva penal sancionable por el Cdigo Penal-), conlleva la aplicacin de una medida administrativa.

En aquel antecedente se prestaba especial importancia a que individuos sin calificacin se presenten pblicamente como artistas, incurriendo en una intrusin -se ha utilizado desde entonces ampliamente el trmino intrusismo para definir el alcance del Decreto No.226-. Las personas que incurren en estas conductas, adems de infringir la ley, restringen las opciones de empleo a la masa de artistas de alto nivel que ha formado y/o profesionalizado el pas.

Este nuevo Decreto responde adems a una demanda de larga data de los artistas y escritores cubanos, expresada en distintos eventos de la UNEAC y la Asociacin Hermanos Saz. En estos foros, adems del intrusismo, se ha criticado ampliamente la chabacanera, la vulgaridad, el mal gusto, la realizacin mediocre de presentaciones y productos culturales diversos. Se han denunciado reiteradamente las ilegalidades, las incoherencias y las contradicciones que daan profundamente las jerarquas artsticas. Las organizaciones de creadores se han referido a la contaminacin del clima sonoro y a los smbolos y mensajes que contradicen nuestros valores ticos y estticos.

Recuerdo que, hace apenas unos aos, un Consejo de la UNEAC dedic abundante espacio a una presentacin muy mediocre ante turistas de un crucero -fjate cmo aparecen los ingredientes presentes en el anlisis desde 1997 y an antes-, en la que incluso se consider que se produjo un uso inadecuado de la bandera cubana. Recuerdo a intelectuales como Desiderio Navarro y Fernando Martnez Heredia reflexionando sobre el uso de los smbolos, este ltimo en un texto extraordinario aparecido en Cubadebate por aquellos mismos das. Apenas unos meses despus, otro consejo de la UNEAC distingui entre aquel hecho y el uso de los smbolos en la creacin de vanguardia, completamente justificado y cada vez ms original y efectivo entre nuestros creadores de las artes plsticas.

Es perfectamente legtimo que una sociedad que aspira al crecimiento espiritual de la masa de su poblacin preste atencin a la formacin del gusto y a la apreciacin artstica, a su fomento entre los ciudadanos y que, al mismo tiempo, adopte medidas en pos de las normas de convivencia, la decencia y el rigor en todo lo que se hace. Ms all de cualquier normativa especfica, estas son demandas crecientes entre la poblacin, como sucede por ejemplo con el enfrentamiento al ruido ambiental y la necesidad de mantener la higiene y la limpieza en todos los mbitos, particularmente en el espacio pblico. Se trata al mismo tipo de medidas, orientadas hacia el bien pblico, que logran amplio consenso en nuestra sociedad.

De modo que, si ubicamos correctamente en contexto el Decreto 349 y sus propsitos, no es difcil colegir que el texto recibir oposicin de los que defienden la filosofa del vale todo y de que no hacen falta reglas porque el mercado puede tranquilamente ocuparse de eso. Por ese derrotero, los mediocres que necesitan la vulgaridad para ganar notoriedad, la discriminacin, el desorden, las ofensas, las molestias al pblico y el mal gusto, tendran -como ya tienen segn la percepcin de muchos ciudadanos- el camino libre para campear por sus respetos.

En un escenario en el que se producen violaciones arbitrarias de la poltica cultural del pas, el Decreto 349 representa un paso de avance para detener la oleada globalizadora y sus imitaciones nacionales. Tambin apuesta por resolver otro reclamo de la vanguardia artstica e intelectual, el de detener el retroceso de la calidad del consumo cultural en amplios sectores de la poblacin, especficamente en el campo de la msica y el audiovisual.

Si comprendemos que abundan en la actividad cotidiana de instituciones estatales y en el sector no estatal presentaciones pblicas y ofertas de bienes que no tienen nada que ver con el arte, es sencillo entender la necesidad de una regulacin de esta naturaleza.

2. Cul es, entonces, el mbito de aplicacin del Decreto 349?

Segn la lgica descrita, el Decreto 349 no constituye una normativa a aplicar estricta y exclusivamente al sector no estatal; pues, como se establece claramente en su letra, las infracciones pueden cometerse tanto en instituciones estatales como por personas naturales, con independencia de que sean o no trabajadores por cuenta propia. De lo anterior se infiere que relacionar el 349 solo y directamente con los cuentapropistas es, cuando menos, una manipulacin interesada.

El Decreto, por otro lado, no cambia ninguna de las disposiciones existentes sobre la relacin entre escritores y artistas con las instituciones estatales y no estatales que hoy les resultan afines. Tampoco se trata de una modificacin del derecho de los artistas visuales a exhibir obras en sus estudios y a vender en estos las piezas de su autora, aprobado desde 2007 y consagrado por la Resolucin No. 984 de 2015, del Ministerio de Finanzas y Precios.

El perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia, proceso necesario en la actualizacin del modelo econmico cubano, unido a una creciente toma de conciencia sobre desviaciones evidentes en el funcionamiento de algunas instituciones estatales, condujo a la revisin y modificacin de todas las normas asociadas a la actividad, las cuales se tornaban insuficientes para dar respuesta a las exigencias del nuevo momento de transformaciones que est viviendo el pas. De ah que el 349 exprese la intencin de generar el marco adecuado para nuevas disposiciones, que amplen y naturalicen (porque los bares privados, por ejemplo, ya existen y operan en este sentido), los diferentes escenarios de exhibicin pblica del arte, tanto en el sector estatal como en el no estatal. En otras palabras, el Decreto 349 da respuesta al actual entorno econmico, social y poltico y refuerza la autoridad del Ministerio de Cultura en su funcin de orientar y ejecutar la poltica cultural del Estado y el Gobierno y de evaluar su puesta en prctica. Al propio tiempo, refuerza tambin la autoridad de la vanguardia artstica e intelectual que ha sido tan exigente frente a estas deformaciones, lnea de accin que, entre otras aristas, comprende la promocin de lo mejor del quehacer artstico en favor de la formacin cultural y esttica de la poblacin.

A travs del Decreto se tipifican y sistematizan conductas que violan normas jurdicas anteriores, a travs de las cuales se fijan derechos, obligaciones y procedimientos en cada temtica y que continuarn vigentes y regulando las relaciones entre el creador y las instituciones. Hay que entender que una cosa no sustituye la otra, sino que la complementa. Por ejemplo, la contratacin de servicios artsticos est regulada en la Resolucin No. 70 de 2013 del Ministro de Cultura, las cuestiones en materia de derecho de autor estn dispuestas en la Ley No. 14 de 1977, Ley de Derecho de Autor. En el caso de las artes plsticas y aplicadas existe un Decreto Ley, el No. 106 de 1988, con un grupo de normas complementarias que regulan la comercializacin de sus obras. Existe adems en el pas una Ley de Smbolos Patrios, Cuba es signataria de Convenciones que protegen los derechos de la niez y la infancia, hay regulaciones urbansticas en materia sonora, etc. De manera que, cuando se incurre en alguna contravencin de las tipificadas en el Decreto No. 349, es porque se ha violado algn aspecto del ordenamiento legal anterior.

El Decreto 349 es ms amplio, pues adems de abordar las conductas que violan las regulaciones para la contratacin de servicios artsticos, incorpora otras que tambin atentan contra la poltica cultural. Sern por lo tanto destinatarios de esta norma las personas naturales y jurdicas que en su actuar, en el espacio pblico y en cualquier sector, realicen acciones promocionales y comerciales desconociendo el ordenamiento jurdico vigente, divulguen materiales que bajo un supuesto ropaje artstico sean lesivos a la moral, la tica, las buenas costumbres, irrespeten los smbolos patrios, efecten actos discriminatorios por el color de la piel, gnero, orientacin sexual, discapacidad.

3. En los debates en la prensa digital y en las redes sociales se ha promovido la idea de que el Decreto 349 atenta contra la libertad de creacin artstica y literaria. Hay alguna razn para esta prevencin?

El Decreto 349 no se refiere a la creacin artstica ni a sus contenidos, sino a la difusin, exhibicin o promocin, sin amparo legal ni institucional, de producciones que en la mayora de los casos carecen de valor esttico. Esto quiere decir que el nuevo Decreto est llamado a operar sobre la circulacin, no sobre la produccin de la obra artstica.

Ponderar, enaltecer y privilegiar la creacin artstica y literaria, diversa y plural en formas y estticas, crtica pero comprometida con el proyecto social cubano; contribuir a la formacin cultural de la poblacin; as como combatir la mediocridad, la banalidad, el irrespeto, y el intrusismo profesional; son las premisas fundamentales de esta necesaria regulacin. Esta ha sido, insisto, una demanda de los artistas y escritores cubanos, planteada sucesivamente en congresos, reuniones y otros escenarios, con el propsito de garantizar las mejores condiciones para su trabajo y la difusin de su obra.

Puede suceder que la terminologa usada en el texto confunda y me parece importante detenernos en ese punto. Las palabras que se emplean para definir el marco de las contravenciones son utilizacin y servicios artsticos, expresiones que los juristas especialistas en la materia han acuado hace tiempo. La primera se refiere a la exhibicin o comercializacin de soportes de obras visuales, sonoras o audiovisuales; el segundo trmino se refiere a los espectculos. Como ves, se trata de la exhibicin, no de la creacin. El artculo ms descriptivo trata de los medios audiovisuales, o sea, de productos ya terminados, y tiene en cuenta el hecho harto conocido de que no es lo mismo la proyeccin de un material en la televisin o en una instalacin gastronmica, sobre todo de videoclips con mensajes ofensivos hacia la mujer y la dignidad humana, que la de una obra audiovisual en el cine, o en circuitos especializados y espacios experimentales. En este caso, tanto o ms que en otros, la participacin de la institucin cultural en el anlisis y su relacin con los creadores ser decisiva para la toma de cualquier decisin. Tngase en cuenta que las manifestaciones discriminatorias, sexistas, ofensivas de la dignidad, groseras y chabacanas, son particularmente notables en determinado tipo de produccin audiovisual. Fue precisamente en esto en lo que se medit largamente durante la redaccin del Decreto que ahora nos ocupa.

El Decreto 349 en definitiva no modifica en lo ms mnimo la relacin de los artistas con las instituciones del Estado, sean aquellos graduados de la enseanza o autodidactas. Las formas de ordenar esa relacin estn establecidas hace tiempo y han sido perfeccionadas con los aos, con independencia de que su funcionamiento no ha sido siempre eficiente. Pretender utilizar este nuevo Decreto para cuestionar esas formas de relacin entre el artista y la institucin no tiene nada que ver con la letra y el espritu del 349.

4. Por qu cree que el Decreto ha sido tan atacado?

Primero, porque pone orden en medio de una situacin en la que hay espacios privados sin respaldo legal, otros estatales y privados que difunden msica o audiovisuales ajenos a nuestra poltica y que para nada tienen que ver con la obra de nuestros artistas o promueven a intrusos sin talento alguno. Despus, es obvio que los enemigos de la Revolucin lo han manipulado y han orquestado una campaa en la que lo presentan como un ataque inexistente a la libertad de creacin. Por ltimo, porque existe -incluso entre compaeros serios- el temor de que puesto en manos de funcionarios sin preparacin, o de alguien extremista, el Decreto se convierta en una herramienta de censura. Esta prevencin se vincula a las percepciones sobre la ineficacia de las instituciones, que, de no atenderse adecuadamente, pueden crear espacios de confluencia con las tendencias que pretenden la destruccin del sistema institucional para dejar que sea el mercado quien establezca las jerarquas.

Debo aadir la justa inquietud relacionada con formas de promocin del arte vinculadas al sector no estatal -galeras, estudios de grabacin y otras- que se estn analizando para elaborar normas jurdicas que les otorguen un marco legal que hoy no tienen.

5. Usted se ha referido a preocupaciones legtimas que contribuyen a esclarecer la informacin. Hay algn otro tema que merezca ser comentado? Puede adelantarnos algo sobre la aplicacin del Decreto?

Estamos trabajando ahora en las normas complementarias, sin las cuales no podra entrar en vigor. Hemos tomado nota de cuanta preocupacin ha despertado la eventual actuacin incorrecta de los inspectores y ese es un asunto en el que estamos meditando mucho. Varios funcionarios de nuestro organismo han participado en debates con centenares de artistas de todas las manifestaciones y el anlisis colectivo ha sido muy enriquecedor. Otros debates han estado asociados a los recientes eventos de la Asociacin Hermanos Saiz, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, que acaban de concluir sus congresos, y al Consejo Nacional de la UNEAC, realizado a mediados de este mes. Tambin se han sostenido reuniones con representantes de estas organizaciones de varias provincias. A partir de ello, las direcciones de la UNEAC y la Asociacin Hermanos Saiz propusieron a un grupo de compaeros para trabajar en la redaccin de las normas complementarias. Se ha hecho un ejercicio concienzudo y se han tenido en cuenta opiniones muy diversas, modelando cualquier escenario, incluso los ms hipotticos. Una cosa est clara y aparecer as en las normas: el Decreto 349 no se aplicar a la creacin artstica ni los inspectores actuarn contra las instituciones culturales o los espacios de los artistas amparados por la ley. Como es natural, por el momento tampoco se actuar en aquellos espacios ya mencionados, que aunque hoy no tienen amparo legal, se est trabajando en el diseo de polticas para regular su funcionamiento en consonancia con la poltica cultural del Estado.

Aunque la contravencin sea una manifestacin relativamente leve de la violacin de la legalidad, todava no constitutiva de delito, no vamos a tomar este asunto a la ligera, y es importante atender el debate que se ha suscitado, aun cuando ha habido mucha manipulacin, sobre todo en las redes sociales, por parte de gente a quienes el arte y el bienestar de la poblacin cubana no les interesa en lo ms mnimo.

Un decreto no puede decirlo todo, por exhaustivo que pretenda ser. Las normas complementarias, como su nombre lo indican, esclarecern muchas de las preocupaciones y otorgarn a la relacin entre el artista y la institucin un lugar privilegiado en la decisin sobre la intervencin de los inspectores y en la prevencin de cualquier desacierto. Queremos que haya mucha claridad en esto ltimo y por eso se ha analizado cada detalle.

Tal como se ha concebido en la redaccin de las normas complementarias, la implementacin del Decreto se concentrar en contravenciones muy especficas, claramente definidas en la norma. El carcter obviamente lesivo a los intereses pblicos de tales contravenciones no demanda de un ejercicio de interpretacin a ningn inspector, pues se trata de hechos y actitudes sobre cuya negatividad hay un abundante consenso. Hemos apreciado ese consenso en las discusiones sostenidas con los escritores y artistas, especialmente en los temas referidos a la contaminacin sonora, la vulgaridad, la chabacanera y la presentacin de productos de psimo gusto y calidad en instalaciones gastronmicas de todo tipo. Se trata de cosas que estn muy claras, que no pueden dar margen a la interpretacin errada. Se establece una relacin previa, profesional y til, entre las instituciones y los representantes de las mismas que deben visitar las instalaciones. Divulgaremos y discutiremos ampliamente las normas complementarias, sobre todo entre los artistas y escritores. Como ha sido una prctica, una vez elaboradas, estas normas sern consensuadas con representantes de las organizaciones de creadores y del Sindicato de la Cultura.

Hay que revisar, a la luz de esta nueva norma, las funciones y composicin de los equipos de inspectores. La misin de supervisin se hace ms compleja y debe preverse que se cumpla para lograr el propsito de defender la creacin autntica en toda su diversidad. Se iniciarn en breve seminarios de capacitacin de estos equipos. La norma complementaria es enftica en este punto.

Tambin se dejar muy claro el derecho de los artistas aficionados a realizar y promover su labor. Esto es algo muy importante para evitar confusiones. Se trata de la capacidad demostrada por muchos autodidactas muy valiosos, de la labor de los aficionados de las universidades, las escuelas, las casas de cultura, las organizaciones y los centros de trabajo, y tambin de creaciones esenciales de la cultura popular, que son obra de aficionados y necesitan de la mxima proteccin y promocin. En pocas palabras: El Decreto 349 no es contra la creacin ni contra los artistas, es para defenderlos. No es contra los aficionados ni contra las expresiones autnticas de la cultura popular. Es contra quienes pretenden daarlos.

Fuente: http://www.lajiribilla.cu/articulo/el-349-un-decreto-en-torno-a-la-circulacion-del-arte


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter