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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2018

Si ofendes, me maltratas

Yasvily Mndez Paz
La Joven Cuba


Hace unas semanas particip en el Seminario de Violencia de Gnero en el Instituto Internacional de Periodismo Jos Mart en La Habana y all pude comprobar las diferentes manifestaciones de violencia que todava padecen muchas mujeres en Cuba. Tales fueron los casos de varios testimonios, recogidos en el libro Sobrevivientes, que no solo provienen de entornos rurales, marginales, familias disfuncionales y sin educacin, como se suele enmarcar a nivel social.

La violencia de gnero es un fenmeno social mucho ms complicado que no obedece a tipos de rostros, edades, estatus social, cultural y econmico, ni espacios determinados. Mediante un complejo sistema de reglas, cdigos, smbolos y representaciones, las visiones tradicionales en torno al gnero han estructurado las relaciones de poder entre hombres y mujeres, a travs de la hegemona masculina y la subordinacin femenina. Bien lo demuestra el francs Pierre Bourdieu cuando hace referencia a que el dominio masculino est suficientemente asegurado a travs de discursos y costumbres que se expresan mediante refranes, proverbios, expresiones grficas, rituales, y otras prcticas asociadas a la produccin material y espiritual del ser humano. Todo ello ha generado una concepcin ideolgica que determina la violencia contra la mujer por razones de gnero.

Pudiera parecernos que estos problemas estn anclados en el tiempo y muy alejados de la realidad contempornea cubana, pues en la actualidad la reproduccin de la violencia de gnero adquiere niveles de enraizamiento social casi imperceptibles, que dificultan su visibilizacin a nivel social. A juzgar por las sutilezas que adquieren algunas formas en que se manifiesta, los mitos presentes en el imaginario social, y criterios patriarcales que consideran este y otros problemas de las mujeres como invenciones de la teora de gnero, la violencia contra la mujer se hace ms visible tras expresiones fsicas y sexuales, mientras la violencia psicolgica y econmica continan siendo difciles de percibir por la sociedad, a pesar de los daos que ocasionan a la autoestima de las mujeres agredidas y de que condicionan su dependencia con respecto al agresor.

En el caso de la violencia fsica, existen personas que deciden no inmiscuirse pues esgrimen aquel viejo refrn que preconiza: entre marido y mujer nadie se debe meter; sin embargo, la violencia contra la mujer no es un asunto privado, sino social, y como tal deben atacarse las causas que lo provocan. Ningn vnculo consanguneo, matrimonial o de otra ndole otorga el derecho a agredir o disponer de otra persona como si fuera un objeto.

Persiste la tendencia a considerar que si la mujer acepta los golpes y no deja al marido es porque le gusta; debemos reflexionar en torno a ello. La violencia pasa por varias fases y antes de manifestarse fsicamente, las mujeres agredidas han entrado en un ciclo donde se vuelven frgiles, inseguras y dependientes de su agresor. Este las asla de su crculo de apoyo y ejerce su dominio psicolgico, lo que las hace incapaces de romper el ciclo de la violencia por s solas. Las mujeres violentadas no son culpables de sus situaciones, necesitan apoyo para generar estrategias de sobrevivencia que les permita fortalecer y emprender sus proyectos de vida.

No podemos obviar que la violencia de gnero tiene su origen en el patriarcado como sistema de dominacin y este, como bien nos expona una de las mayores especialistas sobre el tema en Cuba la Dra. C. Clotilde Proveyer, tiene carcter universal, histrico y su capacidad de adaptabilidad le permite transitar de una poca a otra, ajustado a las nuevas condiciones econmicas, culturales y sociales.

La organizacin patriarcal de la sociedad origina un grupo de problemas estructurales, que constituyen las races del asunto en cuestin; a saber: la construccin de identidades femeninas y masculinas en funcin de patrones sexistas, las diferencias entre hombres y mujeres en estatus y poder, y los patrones de gnero presentes en los procesos de socializacin desde las formaciones tempranas de nios y nias que determinan comportamientos y modos de actuacin, los cuales asumen y reproducen a lo largo de sus vidas.

Cuando la familia, las instituciones educativas y culturales, la Iglesia, los medios de comunicacin, la industria cultural, el derecho, la ciencia y el gobierno legitiman y transmiten estereotipos que perpetan la dominacin masculina y la subordinacin femenina, se naturaliza la violencia de gnero; ello limita la capacidad de identificar sus patrones de comportamiento a nivel social y remarca los cimientos que la reproducen, de manera individual y colectiva. Este es un problema social que atae a todos; ergo, asumamos de forma responsable, consciente y proactiva la asuncin de polticas para su prevencin y solucin, que conduzcan a una sociedad equitativa donde prime una cultura de paz basada en el respeto de la dignidad humana.

Fuente: http://jovencuba.com/2018/11/29/si-me-ofendes-me-maltratas/



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