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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2018

El apocalipsis de los insectos est aqu. Qu implicaciones tiene para el resto de la vida en la Tierra?

Brooke Jarvis
New York Times Magazine

Traducido por Eva Calleja


Sune Boye Riis iba en bicicleta con su hijo pequeo, disfrutando del sol que iluminaba los campos y los bosques cerca de su casa en el norte de Copenhague, cuando de repente se dio cuenta de que algo no cuadraba, faltaba algo.

Era verano. Estaba fuera en el campo, movindose rpido. Pero extraamente, no se lo estaban comiendo los insectos.

Por un momento, Riis volvi a su niez en la isla danesa de Lolland, en el Mar Bltico. Por aquel entonces, montar en bicicleta significaba cerrar la boca para cruzar espesas nubes de insectos, aunque inevitablemente siempre acababa tragndose alguno. Cuando sus padres le llevaban en coche, record, la luna del coche estaba a menudo tan manchada de insectos muertos que casi no se poda ver a travs de ella. Sin embargo, ahora, todo eso pareca distante. No recordaba la ltima vez que necesit limpiar de bichos muertos la luna de su coche; incluso se pregunt, vagamente, si los fabricantes de coches no habran inventado algn sofisticado revestimiento para evitar que los insectos se quedasen pegados. Pero esa ausencia, se dio cuenta con cierta alarma, pareca estar por todas las partes. A dnde se haban ido todos los insectos? Y cundo? Y por qu no se haba dado cuenta?

Riis mir a su hijo, volando en su bici en un da precioso, sin tener que ir con la boca cerrada, y le sobrevino el pensamiento melanclico de que en la niez de su hijo iba a faltar esa experiencia particular de comer bichos que l tuvo. Era, admita, algo extrao por lo que sentirse nostlgico. Pero no poda evitar sentir una perdida. Imagino que es bastante humano pensar que todo era mejor cuando eras un nio, dijo. Quiz no me gustase cuando iba en bici y me coma todos esos bichos, pero mirando atrs, creo que es algo que todo el mundo debera experimentar.

Conoca Riis, un desgarbado profesor de ciencias y matemticas, en un caluroso da de junio. Estaba nervioso porque no haba escrito todava su discurso para la ceremonia de graduacin del instituto de esa noche, pero primero, tena algo que hacer. Sac una gran red para cazar insectos de su garaje, fue con el coche a un cruce cercano y par para sujetar la red al techo. Hecha de malla blanca, la red se extenda toda la largura del coche y se mantena levantada por delante con un palo de tienda de campaa, estrechndose por detrs y terminando en una pequea bolsa extrable. Los conductores que pasaban volvan la cabeza para mirar. Riss mir nervioso hacia donde haba aparcado y ajust las correas del artilugio. Esto no es cien por cien legal, dijo, pero bueno, por el bien de la ciencia.

Riis no haba podido dejar de pensar en la falta de insectos. Cuanto ms descubra, su nostalgia se transformaba en preocupacin. Los insectos son polinizadores necesarios, reciclan los ecosistemas y son la base de cadenas alimenticias por doquier. Riis no fue el nico en darse cuenta de esta disminucin. En los Estados Unidos, los cientficos han descubierto recientemente que la poblacin de mariposas monarca ha descendido en un 90% en los ltimos 20 aos, una prdida de 900 millones de individuos; el abejorro parcheado, endmico de EE.UU. que antes se encontraba en 28 estados, ha descendido en un 87 por ciento durante el mismo periodo. Para otras especies de insectos, menos estudiadas, un investigador de mariposas me dijo, todo lo que podemos hacer es mover nuestros brazos y decir ya no estn aqu! Sin embargo, lo ms inquietante no era la desaparicin de ciertas especies de insectos; era una preocupacin ms profunda, compartida por Riis y otros muchos, el mundo de los insectos poda estar desapareciendo silenciosamente, una prdida de abundancia que podra alterar el planeta de manera desconocida. Nos damos cuenta de las perdidas, dice David Wagner, un entomlogo de la Universidad de Connecticut. Es el declive lo que no vemos.

Debido a que los insectos son una legin, que no llama la atencin, y es difcil de rastrear de manera significativa, el miedo de que pueda haber muchos menos que antes, era ms sentido que documentado. La gente se daba cuenta cerca de los canales o en los patios o bajo las farolas por la noche lugares familiares que se han quedado desconocidamente vacos. El sentimiento es tan comn que los entomlogos han ideado una clave para describirlo, nombrndola en relacin a la forma en la que mucha gente comenz a darse cuenta de que ya no haba tantos insectos. Lo llamaron el fenmeno de las lunas.

Para probar lo que en un principio haba sido una vaga sospecha de que algo andaba mal, Riis y otros 200 daneses pasaron el mes de junio conduciendo por las carreteras secundarias del pas en sus coches tuneados. Formaban parte de un estudio dirigido por el Museo de Historia Natural de Dinamarca, un trabajo en conjunto con la Universidad de Copenhague, la Universidad Aarhus y la Universidad del Estado de Carolina del Norte. Las redes sustituan a las lunas mientras Riis y otros voluntarios conducan por diferentes hbitats reas urbanas, bosques, caminos rurales, tierras sin cultivar y humedales esperando cuantificar la turbadora sensacin de que algo del pasado falta en el presente como explic uno de los diseadores del proyecto.

Cuando los investigadores comenzaron a planificar su estudio en 2016, no estaban seguros de si alguien iba a apuntarse. Pero para cuando las redes estuvieron listas, un estudio de una oscura sociedad entomolgica alemana ya haba puesto el problema del descenso del nmero de insectos sobre la mesa. El estudio alemn encontr que, medidos simplemente por el peso, la abundancia total de insectos voladores en las reservas naturales alemanas haba descendido en un 75 por ciento en solo 27 aos. Y mirando los picos de poblacin en temporada de verano, el descenso era de un 82 por ciento.

Riis se enter del estudio a travs de un proyecto de un grupo de estudiantes de su clase. Se han debido de equivocar en sus citas, pens. Pero no. El estudio pronto se convirti, segn la pgina web Altmetric, en el sexto trabajo cientfico ms discutido de 2017. Portadas en todo el mundo advertan de un Armagedn de los insectos.

A los pocos das de anunciar el proyecto de recogida de insectos, el Museo de Historia Natural de Dinamarca estaba rechazando a docenas de entusiasmados voluntarios. Pareca que haba gente como Riis por todas partes, gente que haba percibido un cambio pero no saba que pensar de ello. Cmo puede algo tan fundamental como los insectos en el cielo simplemente desaparecer? Y qu pasar sin ellos?

Cualquiera que haya vuelto a un lugar de su infancia para encontrar que todo, de alguna manera, haba empequeecido, sabe que los humanos no somos los mejores recordando el pasado con precisin. Esto es especialmente cierto cuando se trata de cambios en el mundo natural. Es imposible mantener una perspectiva fija, como dijo Herclito hace 2.500 aos: No es el mismo ro, pero tampoco somos la misma gente.

Un estudio de 1995 de Peter H. Kahn y Batya Friedman, sobre como algunos nios en Houston sufran la contaminacin, resuma nuestra ceguera de esta manera: Con cada generacin, el estado de degradacin medioambiental aumenta, pero cada generacin toma ese estado como la norma. En fotos tomadas durante dcadas de pescadores sujetando su presa en Florida Keys, el bilogo marino Loren McClenachan encontr la ilustracin perfecta a este fenmeno, que a menudo se denomina el sndrome de la base mvil. Los peces eran cada vez ms pequeos, hasta el punto de que los premios a las capturas eran conseguidos por peces que en el pasado hubiesen estado en el montn de los peces desechados. Sin embargo, las sonrisas en las caras de los pescadores tenan el mismo tamao. El mundo nunca siente que ha cado porque crecemos acostumbrados a la cada.

Por un lado, los insectos son los animales salvajes que mejor conocemos, los animales no domsticos cuyas vidas se cruzan de la manera ms ntima con las nuestras: araas en la ducha, hormigas en los picnics, garrapatas en nuestra piel. A menudo sentimos que los conocemos demasiado bien. Sin embargo, por otro lado, son uno de los mayores misterios de nuestro planeta, un recordatorio de lo poco que conocemos sobre lo que ocurre en el mundo que nos rodea.

Hemos nombrado y descrito a millones de especies de insectos, un extraordinario conjunto de trips y thermobia, hormigas len, tricopteros, cercopoideas y otras enormes familias de insectos que la mayora ni sabemos nombrar. (Tcnicamente, la palabra insecto es solamente aplicable al orden de los hempteros, tambin conocidos como insectos reales, especies que tienen bocas tubulares para penetrar y chupar- y hay hasta 80.000 variedades nombradas de estos insectos) A los que creemos que conocemos bien, tampoco los conocemos: Hay 12.000 tipos de hormigas, casi 20.000 variedades de abejas, cerca de 400.000 especies de escarabajos, tantos que el genetista J.B.S. Haldane supuestamente bromeo diciendo que Dios debe tener un amor excesivo por ellos. Un trozo de suelo sano de menos de un metro cuadrado y cinco centmetros de profundidad puede albergar hasta 200 especies nicas de caros, cada uno, presumiblemente, haciendo un trabajo distinto. Y, sin embargo, los entomlogos estiman que toda esta asombrosa, absurda y poco estudiada variedad representa quiz solo un 20 por ciento de la diversidad de insectos real en nuestro planeta y que hay millones y millones de especies que son totalmente desconocidas para la ciencia.

Con tanta abundancia, es muy probable que a la mayora de los entomlogos del pasado nunca se les ocurriese pensar que estos sujetos multitudinarios podran declinar. Mientras se afanaban estudiando los ciclos vitales y taxonoma de las especies que les fascinaban, pocos pensaron en medir o registrar algo tan aburrido como su nmero. Adems, hacer un seguimiento de cantidades es un trabajo lento, tedioso y sin ningn glamur: poner y comprobar trampas, esperar aos o dcadas para recoger datos que tengan algn sentido, luchando con cuestiones anodinas en lugar de cuestionas ms sofisticadas. Y quin pagara por ello? La mayor parte de la financiacin acadmica es a corto plazo, pero cuando lo que te interesas es un cambio generacional invisible, dice Dave Glouson, un entomlogo de la Universidad de Sussex, un programa de monitorizacin a tres aos no sirve para nada. Esto es especialmente cierto para las poblaciones de insectos, que son variables por naturaleza, con amplias fluctuaciones que ocultan las tendencias de un ao a otro.

Cuando los entomlogos comenzaron a darse cuenta y a investigar el descenso en el nmero de insectos, lamentaron la falta de informacin slida del pasado en la que basar sus experiencias en el presente. Vemos cientos de algn insecto, y pensamos que estn bien, dice Wagner, pero y si hace una generacin haba 100.000? Rob Dunn, un ecologista de la Universidad del Estado de Carolina del Norte que ayud a disear el experimento con las redes en Dinamarca, estuvo recientemente buscando estudios que mostrasen los efectos del rociado de pesticidas en los insectos que viven en bosques cercanos. Se sorprendi de que no existiese ningn estudio sobre ello. Ignorbamos cuestiones realmente bsicas, dijo. Parece como si hubisemos cometido un gran error de manera colectiva.

Aunque los entomlogos anduviesen escasos de datos, lo que si tenan eran pruebas verdaderamente preocupantes. Junto con la impresin de que estaban viendo menos insectos en sus propios tarros o redes mientras hacan sus experimentos un fenmeno de lunas especfico para la clase de personas que tienen tarros de insectos y redes- el descenso del nmero de insectos bien estudiados estaba documentado, entre ellos de varias clases de abejas, polillas, mariposas y escarabajos. En Gran Bretaa, se encontr que al menos entre el 30 y el 60 por ciento de las especies tenan rangos descendentes. Las tendencias ms amplias eran ms difciles de establecer, aunque un anlisis publicado en Science en 2014 intent cuantificar estos descensos resumiendo los hallazgos de estudios previos, y descubri que la mayora de las especies monitorizadas estaban en declive, una media del 45 por ciento.

Los entomlogos tambin saban que el cambio climtico y la degradacin general de hbitats globales son un problema para la biodiversidad en general, y que los insectos se estn enfrentando a los retos particulares que presentan los herbicidas y pesticidas, adems de los efectos de la perdida de praderas, bosques e incluso de reas cubiertas de maleza por la implacable expansin de la especie humana. Haba estudios de otras especies ms fciles de entender que sugeran que los insectos asociados a ellas podan estar decreciendo tambin. Quienes estudiaban peces encontraron que estos tenan menos efmeras que comer. Los ornitlogos seguan encontrando que las aves que dependen de insectos para alimentarse se encontraban en apuros: 8 de cada 10 perdices haba desaparecido de las tierras de cultivo francesas; ruiseores y trtolas sufran un 50 y un 80 por ciento de descenso respectivamente. La mitad de las aves de las tierras de cultivo en Europa desaparecieron en solo tres dcadas. Al principio, muchos cientficos responsabilizaban al sospechoso habitual, la destruccin de los hbitats, pero comenzaron a preguntarse si las aves no estaran simplemente murindose de hambre. En Dinamarca, fue al ornitlogo llamado Anders Tottrup a quien se le ocurri la idea de convertir los coches en rastreadores de insectos para estudiar el efecto-luna despus de que viera que carracas, pequeos bhos, halcones y abejarucos todas aves que se alimentan mayormente de insectos grandes como los escarabajos y las liblulas- haban desaparecido de repente del paisaje.

Los signos eran ciertamente alarmantes, pero solo eran signos, no lo suficiente para justificar grandes pronunciamientos sobre la salud de los insectos en general o sobre lo que podra estar causando un declive generalizado de especies relacionadas. No hay datos cuantitativos sobre insectos, as que esto es simplemente una hiptesis, me explic Hans de Kroon, un ecologista de la Universidad Radboud en los Pases Bajos no es el tipo de discurso que lleva a la gente a las barricadas.

Entonces lleg el estudio alemn. Los cientficos siguen todava cautelosos sobre lo que sus descubrimientos pueden implicar en otras regiones del mundo. Pero el estudio sacaba a la luz exactamente la clase de datos longitudinales que haban estado buscando, y no era especfico de un solo tipo de insecto. Los nmeros eran duros, indicando un amplio empobrecimiento del total del universo de los insectos, incluso en reas protegidas donde los insectos deberan estar bajo menos presin. La rapidez y la escala de la cada eran alarmantes incluso para los entomlogos que ya estaban inquietos por las abejas, las lucirnagas o por la limpieza de las lunas de los coches.

Los resultados tambin eran sorprendentes en otros aspectos. Los detalles acerca de la abundancia de insectos, la clase de detalle que nadie pens que exista, no haban aparecido en ninguna publicacin prestigiosa y tampoco vean de ningn cientfico afiliado a ninguna universidad, sino de una pequea sociedad de entusiastas de los insectos con base en la modesta ciudad alemana de Krefeld.

Krefeld est a media hora en coche de Dselforf, cerca de la orilla oeste del Rin. Es una ciudad de casas de ladrillo, coloridos jardines con flores y un stadwald un parque bosque municipal- donde los botes de pedales flotan sobre el lago, las sombrillas dan sombra a las terrazas de los bares y (no pude evitar darme cuenta) la luz de la tarde ilumina pequeas nubes de insectos bailarines a travs de los rboles .

Cerca del centro de la parte vieja de la ciudad, un letrero de papel, no mucho ms grande que una tarjeta de presentacin, identifica la imperturbable sede de la sociedad cuyo trabajo haba conmocionado tanto. Cuando fue fundada en 1905, la sociedad estaba ubicada en otro edificio, que fue destruido cuando Gran Bretaa bombarde la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial. (Para cuando cayeron las bombas, los miembros de la sociedad ya haban llevado sus preciados registros y colecciones de insectos, algunos que databan de los 1860, a un bunker subterrneo). Hoy en da, la sociedad usa ms de 550 metros cuadrados de una vieja escuela de tres pisos como almacn. Si pides una visita a sus colecciones, escuchars cosas como toda esta habitacin es Lepidptera, refirindose a una antigua aula llena, de lo que al principio me parecieron estanteras de libros, pero que en realidad eran innumerables marcos de madera que contenan mariposas y polillas sujetos con alfileres; y, en una habitacin incluso ms grande, todos los abejorros de aqu fueron recogidos antes de la Segunda Guerra Mundial, entre 1880 y 1930; y despus de abrir un cajn lleno de abejas, es una nueva coleccin, solo tiene 30 aos.

En los estantes que si tienen libros, cont 31 volmenes, visiblemente apreciados, de la serie Escarabajos de la Europa Central. Un libro de 395 pginas que catalogaba especies de avispas de las araas -donde fueron recogidas, donde fueron guardadas del Palertico occidental tena escrito en su cubierta 1948-2008. Pregunt a mi gua, un miembro de la sociedad llamado Martin Sorg, que era uno de los principales autores del estudio, si aquellas fechas reflejaban cuando se haban recogido los especmenes. No, contest Sorg, ese fue el tiempo que el autor necesito para hacer este trabajo.

Sorg, se la los cigarrillos, lleva unas gafas estilo John Lennon y el pelo largo y gris le llega por debajo de los hombres, no es un descuidado en lo que se refiere a su trabajo sobre los insectos. Y su trabajo sobre los insectos es de lo nico de lo que quiere hablar. Creemos que la informacin acerca del declive de la naturaleza y la biodiversidad es importante, no la informacin sobre la vida de los entomlogos, explicaba Sorg despus de que l y Werner Stenmans, un miembro de la sociedad cuyo nombre apareci junto al de Sorg en el artculo de 2017, se negase a contestar a mis preguntas sobre su trabajo fuera de la sociedad. Receloso de un artculo que se centrase en l como persona, Sorg tampoco quiso hablar de qu le empuj hacia la entomologa cuando era nio o incluso qu tenan ciertos tipos de avispas que le haban hecho dedicar tantos aos de su vida a estudiarlas. Normalmente solo hablamos de la vida de alguien cuando muere, dijo.

Tenan razones para esa cautela. A los miembros de la sociedad no les gustaba verse descritos, una y otra vez, en las noticias como amateurs. Es una perspectiva que refleja, creen, un entendimiento demasiado estrecho de lo que significa ser un experto o incluso un cientfico lo que significa ser un estudioso del mundo natural.

Los amateurs llevan mucho tiempo proporcionando gran parte del conocimiento disperso que tenemos sobre la naturaleza. Esos estudios sobre abejas y mariposas? La mayora depende de movilizaciones masivas de voluntarios dispuestos a cubrir franjas de terreno contando insectos, cada dos semanas o cada ao, ao tras ao. Los alarmantes datos sobre el descenso en el nmero de aves se recogieron de esta manera tambin, aunque las aves pueden ser difciles de ver y los voluntarios a menudo deben aprender a identificarlas por su sonido. Gran Bretaa, que tiene una fuerte tradicin de naturalismo amateur, tiene los insectos mejor estudiados del mundo. Aunque estemos muy avanzados tecnolgicamente, el mundo natural es todava un espacio grande y complejo, y la mejor manera de saber lo que est sucediendo es que mucha gente pase mucho tiempo observndolo. La raz latina de la palabra amateur es, despus de todo, la palabra amante.

Algunos de estos ciudadanos-cientficos son verdaderos principiantes, aferrados a guas de campo, otros, llevados por su propia pasin y siguiendo la larga tradicin del naturalismo amateur, estn muy lejos de ser novatos. Piensen en la poca Victoriana con sus redes de mariposas y sus gabinetes de curiosidades; en Vladimir Nabokov, cuyas teoras acerca de la evolucin de las mariposas azules Poyommatus fueron ignorados hasta que se prob que eran correctas mediante pruebas de ADN, ms de 30 aos despus de su muerte; o en el joven Charles Darwin, haciendo novillos en Cambridge para ir a recoger escarabajos en Wicken Fen y metindose un escarabajo vivo en la boca porque las manos ya las tena llenas..

La sociedad Krefeld est dirigida por voluntarios, y muchos de sus miembros trabajan en otros campos que no estn relacionados, pero tambin tienen un enorme conocimiento de los insectos, acumulado a travs de los aos, debido a lo que otras personas pueden considerar como una atencin obsesiva. Algunos estudian la ecologa o la evolucin taxonmica de sus especies favoritas o cartografan sus poblaciones o los cran para estudiar sus vidas. Todos centran sus habilidades de identificacin de las especies reuniendo sus propias colecciones de insectos cuidadosamente sujetos con alfileres y etiquetados, como las que llenan los almacenes de la sociedad. Sorg estim que de los 63 miembros de la sociedad, una tercera parte estn formados en temas como biologa y ciencias de la tierra en la universidad. Otra tercera parte, dijo, estn altamente especializados y altamente cualificados pero nunca han pisado la universidad, mientras que la otra tercera parte son verdaderos amateurs que todava estn en proceso de llegar a ser verdaderos entomlogos: Algunos de ellos puede que tengan ttulo universitario tambin, pero en nuestra opinin, son principiantes.

Los proyectos de los miembros de la sociedad a menudo requieren colocar lo que llaman trampas malaise, redes que parecen tiendas de campaa y atraen a insectos que vuelan cerca hacia botellas de etanol. Debido a los estndares cientficos de la sociedad, los miembros siguen ciertos procedimientos: siempre usan trampas idnticas, cosidas desde un patrn que usaron por primera vez en 1982. (Sorg me mostr con gran solemnidad el original enrollado en cartulina.) Siempre los colocan en los mismos lugares. (Antes del GPS, eso requera un costoso trabajo de clculo de las posiciones con equipos de topografa. nos desviamos solo unos pocos centmetros, garantizaba Sorg.) Guardaron todo lo que recogieron, sin importarles cul era el propsito principal del experimento. (La sociedad compr tanto etanol que atrajo la atencin de la unidad de narcotrfico.)

Esas botellas de insectos se guardaron en miles de cajas, que ahora estn apiadas en lo que antao fueron las oficinas de la escuela en la parte alta del edificio. Cuando los miembros de la sociedad, como los entomlogos en otros lugares, comenzaron a darse cuenta de que estaban viendo menos insectos, tenan algo contra lo que medir sus preocupaciones.

No tiramos nada, guardamos todo, explic Sorg. Eso nos da hoy la posibilidad de ir atrs en el tiempo.

En 2013, los entomlogos del Krefeld confirmaron que el nmero total de insectos atrapados en una reserva natural era casi un 80 por ciento ms baja que en el mismo lugar en 1989. Haban examinado otros lugares, analizado los sets de datos antiguos y encontraron descensos similares: Donde hace 30 aos necesitaban una botella de un litro para las capturas de la semana, ahora era suficiente con una botella de medio litro. Pero identificar todos los insectos de las botellas, hubiese requerido, incluso a un entomlogo experimentado, aos de concienzudo trabajo. As que la sociedad utiliz el mtodo estandarizado de pesar los insectos en alcohol, mtodo que nos cont una poderosa historia simplemente mostrando como la masa general de insectos disminua con el tiempo. Un descenso de esta mezcla, dijo Sorg, es algo muy diferente al descenso de solo unas pocas especies.

La sociedad colabor con de Kroon y con otros cientficos de la Universidad Radboud de los Pases Bajos, que hicieron un anlisis de tendencias con los datos facilitados por la Krefeld, controlando cosas como los efectos de las plantas cercanas, el tiempo y la cubierta forestal para las fluctuaciones de poblaciones de insectos. El estudio final abarcaba 63 reservas naturales, que representaban casi 17.000 das de muestras, y encontraron descensos consistentes en toda clase de hbitats estudiados. Esto sugera, escribieron los autores, que no solo las especies vulnerables, sino la comunidad de insectos voladores en general ha sido diezmada durante las ltimas dcadas.

Para algunos cientficos, el estudio creaba un momento de reconocimiento. Los cientficos pensaban que estos datos eran demasiado aburridos, dice Dunn. Pero estas personas lo encontraban bello y les encantaba. Fueron ellos los que prestaron atencin a la Tierra por el resto de nosotros.

La actual prdida de biodiversidad es conocida popularmente como la sexta extincin: la sexta vez en la historia del mundo en la que un gran nmero de especies han desaparecido en una sucesin rpida y anormal, causada esta vez no por asteroides o edades de hielo sino por los seres humanos. Cuando pensamos en prdida de biodiversidad, tendemos a pensar en el ltimo rinoceronte blanco protegido por guardas, o en osos polares sobre placas de hielos menguantes. La extincin es una tragedia visceral, entendida universalmente: No hay vuelta atrs. El sentimiento de culpabilidad por dejar desaparecer a una especie nica es eterno.

Pero la extincin no solo es una tragedia por la que estamos pasando. Qu pasa con las especies que todava existen, aunque solo como una sombra de lo que fueron antao? En El Mundo Que Fue y Ser (The Once and Future World) el periodista J.B Mackinnon cita registros de siglos recientes que advierten de lo que acabamos de perder: En el Atlntico Norte, un banco de bacalao atascaba a un barco en mitad del ocano; cerca de Sydney, Australia, el capitn de un barco navega desde la maana hasta la puesta de sol a travs de manadas de cachalotes que se extendan hasta donde alcanza la vistalos pioneros en el Pacifico se quejaban a las autoridades porque las salpicaduras de los salmones amenazaban con inundar sus canoa. Haba noticias de leones en el sur de Francia, morsas en la desembocadura del Tmesis, bandadas que pjaros que tardaban tres da en pasar, y hasta 100 ballenas azules en el Ocano Meridional por cada una que vemos ahora. Estas no son visiones de alguna poca lejana de fuego y hielo, escribe MacKinnon. Estamos hablando de cosas vistas por ojos humanos, recordadas por memorias humanas.

Lo que estamos perdiendo no es solo la parte diversa de la biodiversidad, sino tambin la parte bio: La vida es pura cantidad. Mientras estaba escribiendo est artculo, los cientficos han descubierto que la colonia de pinginos rey ms grande de mundo ha descendido en un 88 por ciento en 35 aos, que ms del 97 por ciento del atn de aleta azul que antes viva en el ocano ha desaparecido. El nmero de juguetes Sophie la Jirafa vendidos en Francia en un solo ao es nueve veces superior al nmero de jirafas que todava viven en frica.

Encontrar consuelo en la supervivencia de unos pocos adalides simblicos ignora el valor de la abundancia, de un mundo natural que prospera con su riqueza, su complejidad y su interaccin. Los tigres, por ejemplo, todava existen, pero eso no cambia el hecho de que en el 93 por ciento de las tierras donde antes solan vivir ahora no haya tigres. Esto importa por algo ms que por razones romnticas: los animales grandes, especialmente los depredadores en lo alto de la cadena como los tigres, conectan ecosistemas entre si y mueven energa y recursos entre ellos simplemente por caminar, comer, defecar y morir. (En las profundidades del ocano, el cadver de una ballena forma la base de ecosistemas enteros en lugares pobres de nutrientes.) Un resultado de su prdida es lo que conocemos como la cascada trfica, el desarme del tejido de un ecosistema cuando la poblacin de presas crece y disminuye y los distintos niveles de las cadenas alimenticias dejan de autorregularse. Estos lugares, en multitud de maneras imperceptibles, estn ms vacos, ms empobrecidos.

Los cientficos han empezado a hablar de extincin funcional (en lugar de la ms familiar extincin numrica). Los animales y las plantas funcionalmente extintos estn todava presentes pero ya no son lo suficientemente prevalentes como para afectar el funcionamiento del ecosistema. Algunos lo explican como la extincin no de especies, pero de sus antiguas interacciones con sus ecosistemas una extincin de la dispersin de semillas, de la depredacin, de la polinizacin y de todas las funciones ecolgicas que antes tena un animal, puede tener efectos devastadores incluso si algunos de estos animales todava persisten. Cuantas ms interacciones se pierdan, ms desordenado se convierte el ecosistema. En 2013, un artculo en Nature, que mostraba tanto cadenas de alimentacin naturales como cadenas generadas por ordenador, sugera que una prdida de incluso un 30 por ciento de la abundancia de una especie puede ser tan desestabilizador que otras especies pueden comenzar a extinguirse numricamente en su totalidad de hecho, un 80 por ciento de las veces, era una criatura afectada secundariamente la que desapareca primero. Un ejemplo famoso del mundo real de ese tipo de cascada est relacionado con las nutrias marinas. Cuando casi se extinguen completamente del Pacifico norte, sus presas, los erizos de mar progresaron y diezmaron los bosques de algas marinas, convirtiendo un medio antao rico en un desierto, y contribuyendo posiblemente a extinciones numricas, como la de la vaca marina de Staller.

Los ecologistas tienden a centrarse en especies raras que estn en peligro, pero son las comunes, por su abundancia, las que alimentan los sistemas vivos de nuestro planeta. La mayora de las especies no son comunes, pero dentro de muchos grupos animales, la mayor parte de los individuos un 80 por ciento de ellos- pertenecen a especies comunes. Como la lenta llegada de ocaso, sus declives pueden ser difciles de ver. El buitre dorsiblanco bengal casi desaparece de la India antes de que hubiese una concienciacin general sobre su desaparicin. Cuando Kevin Gaston, un profesor de biodiversidad y conservacin de la Universidad de Exeter, describa este fenmeno en la publicacin BioScience, deca: Los humanos parecen innatamente mejor preparados para detectar la perdida completa de una caracterstica medioambiental que de su cambio progresivo.

Adems de la extincin (la prdida completa de una especie) y la extirpacin (una extincin localizada) los cientficos ahora hablan de defaunacin: la prdida de individuos, la prdida de abundancia, la prdida de la animalidad absoluta de un lugar. En un artculo de Science de 2014, los investigadores argumentan que el trmino debera ser tan comn, e influyente, como el concepto de deforestacin. En 2017 otro artculo informaba de grandes prdidas en poblaciones y en rango que se extendan incluso hasta las especies consideradas en bajo riesgo de extincin. Predecan consecuencias en cascada negativas en el funcionamiento y servicios de ecosistemas vitales para sustentar la civilizacin y los autores ofrecan otro trmino para denominar la prdida generalizada de la fauna salvaje del mundo: aniquilacin biolgica.

Se estima que desde 1970, las diversas poblaciones de animales salvajes terrestres de la Tierra han perdido, de media, un 60 por ciento de sus miembros. Centrndonos en la categora con la que estamos ms relacionados, los mamferos, los cientficos creen que por cada seis criaturas salvajes que una vez comieron, rebuscaron y criaron, solo queda una. Lo que tenemos en su lugar es a nosotros mismos. Un estudio publicado este ao en la revista cientfica de la Academia Nacional de Ciencias (Proceedings of the National Academy of Sciences) encontraba que si consideramos el peso de los mamferos mundiales, el 96 por ciento de esa biomasa corresponde a los humanos y al ganado; mientras que solamente el 4 por ciento corresponde a animales salvajes.

Hemos empezado a hablar de la vida en el Antropoceno, un mundo modelado por los humanos. Pero E.O. Wilson, el naturalista y profeta de la degradacin medioambiental, ha sugerido otro nombre: El Eremoceno, la edad de la soledad.

Wilson comenz su carrera como un entomlogo taxonmico, estudiando hormigas. Los insectos lo ms alejado que puedes encontrar de la mega fauna carismtica- no son lo que normalmente nos viene a la mente cuando hablamos de biodiversidad. Sin embargo, son, en palabras de Wilson, las cositas pequeas que dirigen el mundo natural. Y lo dice literalmente. Los insectos son un caso prctico de la importancia invisible de lo comn.

Los cientficos han intentado calcular los beneficios que aportan los insectos en grandes cantidades, solamente haciendo lo que suelen hacer. Trillones de insectos revoloteando de flor en flor polinizando tres cuartos de nuestras cosechas, un servicio que vale unos 500 mil millones de dlares al ao. (Este clculo no tiene en cuenta el 80 por ciento de las plantas con flores, los bloques de los cimientos de la vida en todas partes, que dependen de los insectos para su polinizacin.) Si estos clculos monetarios suenan extraos, piensa en el Valle Maoxian en China, donde la falta de insectos polinizadores ha hecho que los granjeros contraten trabajadores, a un coste de 19 dlares al da, para reemplazar a las abejas. Cada persona cubre de cinco a diez arboles al da, polinizando los capullos de los manzanos a mano.

Comiendo y siendo comidos, los insectos transforman las plantas en protenas e impulsan el crecimiento de numerosas especies incluidos los peces de agua dulce y una mayora de aves- que dependen de ellos para alimentarse, sin mencionar a todas las criaturas que se comen a esos animales. Nos preocupamos de salvar el oso grizzli, dice el ecologista Scott Hoffman Black, pero a dnde va el grizzli sin la abeja que poliniza las bayas que come o sin las moscas que alimentan a las cras de los salmones? De la misma manera, Dnde quedamos nosotros?

Los insectos son vitales para el proceso de descomposicin que mantiene circulando a los nutrientes, un suelo frtil, plantas creciendo y ecosistemas funcionando. El papel que juegan es mayormente invisible, hasta que de repente no lo es. Despus de introducir ganado en Australia a finales del siglo XIX, los colonos en seguida se encontraron sobrepasados con el problema de sus heces: Por alguna razn, all, las heces de vaca tardaban meses o incluso aos en descomponerse. Las vacas se negaban a comer cerca del olor y necesitaban ms y ms tierra para pastar, y tantas moscas criaban en las pilas de heces, que el pas comenz a ser famoso por los sombreros que los ganaderos llevaban para mantenerlas alejadas. No fue hasta 1951 cuando un entomlogo que estaba de visita se dio cuenta de cul era el problema: los insectos locales haban evolucionado para comer las heces ms fibrosas de los marsupiales y no podan encargarse de los excrementos de vaca. Durante los 25 aos siguientes, la importacin, cuarentena y suelta de docenas de especies de escarabajos peloteros se convirti en prioridad nacional. Y eso fue debido a un solo nicho vaco. (En los Estados Unidos, los escarabajos peloteros ahorran a los rancheros aproximadamente 380 millones de dlares.) Simplemente no conocemos todo lo que hacen los insectos. Solamente un 2 por ciento de las especies invertebradas se han estudiado lo suficiente como para poder estimar si estn en peligro de extincin, pero no los peligros que su extincin pueda plantear.

Cuando se les pide que imaginen que pasara si los insectos desapareciesen completamente, los cientficos encuentran palabras como caos, colapso, Armagedn. Wagner, un entomlogo de la Universidad de Connecticut, describe un mundo sin flores con bosques silenciosos, un mundo de estircol, hojas viejas y cadveres en descomposicin acumulndose en ciudades y cunetas, un mundo de colapso o decadencia, de erosin y de prdida que se extendera por los ecosistemas- movindose en espiral desde depredadores a plantas. E. O. Wilson ha escrito sobre un mundo libre de insectos, un lugar donde la mayora de las plantas y animales terrestres se extinguen; donde los hongos proliferan, durante un tiempo, alimentndose de la muerte y la putrefaccin; y donde la especie humana sobrevive, capaz de volver a los granos polinizados por el aire y a la pesca marina a pesar de grandes hambrunas y guerras por los recursos. Aferrndose a la supervivencia en un mundo devastado, y atrapados en una edad ecolgica oscura, aade, los supervivientes ofrecern oraciones para la vuelta de la maleza y de los insectos.

Pero lo ms decisivo del fenmeno de las lunas, la razn por la que la insidiosa sospecha de cambio es tan espeluznante, es que los insectos no tendran que desaparecer para que nos encontremos echndolos de menos por razones que van ms all de la nostalgia. En octubre, un entomlogo me envi un correo electrnico con la lnea de asunto que deca, Maldita sea y un adjunto: un estudio reciente publicado en la Revista Cientfica de la Academia Nacional de Ciencias que haba titulado Krefeld viene a Puerto Rico El estudio inclua datos desde los aos 70 hasta principios de esta dcada, cuando un ecologista tropical llamado Brad Lister volvi a la selva donde haba estudiado a los lagartos y muy importante, tambin a sus presas- hace 40 aos. Lister prepar trampas pegajosas y redes que colocaba en el follaje en los mismos lugares en los que lo haba hecho hace 40 aos, pero esta vez, l y el coautor del trabajo, Andrs Garca, cogieron muchsimas menos muestras: entre 10 y 60 veces menos biomasa de artrpodos que antes (es fcil leer ese nmero como un 60 por ciento menos, pero es seis veces menos: donde antes se capturaban 473 miligramos de insectos, Lister estaba ahora recogiendo solamente ocho miligramos) Era devastador, me dijo Lister. Pero incluso ms aterradora era la manera en la que las prdidas se estaban extendiendo por el ecosistema, con serios declives en el nmero de lagartos, aves y ranas. El estudio relataba una cascada trfica desde abajo y el consiguiente colapso de la cadena alimenticia del bosque. El buzn de Lister pronto se llen de mensajes de especialistas, sobre todo de los que estudiaban a invertebrados terrestres, dicindole que estaban observando declives similares. Incluso despus de sus nefastos hallazgos, Lister encontr estos otros resultados sorprendentes no tena ni idea de la crisis de las lombrices.

Lo extrao del asunto, deca Lister, es que aunque sean abrumadores, todos los declives que l document, seran bsicamente invisibles para cualquier persona normal que anduviese por la selva de Luquillo. Durante su ltima visita, la selva todava se senta eterna y fantasmagrica, con sus cascadas y sus alfombras de flores. Tendras que ser un experto para darte cuenta de lo que falta. Pero l anticipa que estas prdidas empujaran a la selva hacia un punto de inflexin, despus del cual habr una perdida repentina y dramtica de los sistemas de la selva, y los cambios se volvern obvios para todo el mundo. El lugar que el ama se convertir en algo irreconocible.

Los insectos de la selva que estudi Lister no se han tenido que enfrentar a pesticidas o la perdida de hbitat, los dos problemas a los que el estudio de Krefeld apuntaba. En su lugar, Lister atribuye este declive al cambio climtico, que ha aumentado las temperaturas en Luquillo en dos grados centgrados desde que Lister tom muestras la primera vez. Estudios anteriores sugeran que los insectos tropicales seran atpicamente sensibles a los cambios de temperatura; en noviembre, cientficos que expusieron a escarabajos de laboratorio a una ola de calor declararon que un aumento de las temperaturas disminua su fertilidad. Otros cientficos se preguntan si podra ser por las sequias producidas por el clima cambiante o por una posible invasin de ratas o simplemente por una muerte por miles de heridas una confluencia de diversos cambios que suceden en lugares donde antes abundaban los insectos.

Como las otras especies, los insectos estn respondiendo a lo que Chirs Thomas, un ecologista de los insectos en la Universidad de York, ha denominado la transformacin del mundo: no solo cambios en el clima sino tambin la transformacin, por la urbanizacin, intensificacin de la agricultura, etc. de los espacios naturales en artificiales para los humanos, con cada vez menos recursos para que las criaturas no humanas puedan vivir. Los recursos que quedan estn a menudo contaminados. Hans de Kroon caracteriza la vida de muchos de los insectos modernos como un intento de sobrevivir yendo de un oasis menguante al siguiente pero con un desierto entre ellos, y en el peor de los casos, un desierto venenoso. Los neonicotinoides que son neurotxicos y que se crea solamente afectaban a las plagas de los cultivos preocupan particularmente ya que resulta que se acumulan en el terreno y son consumidos por toda clase de insectos. La gente habla de la prdida de abejas por un colapso desordenado de colonias, y parece que es la definicin correcta: las colmenas afectadas no estn llenas de abejas muertas, simplemente estn misteriosamente vacas. Una destacada teora es que la exposicin a bajos niveles de neurotxinas deja a las abejas incapaces de encontrar su camino a casa. Incluso las colmenas expuestas a bajos niveles de neonicotinoides muestran una menor recogida de polen y una menor produccin de huevos y de reinas. Estudios recientes han encontrado que las abejas viven mejor en las ciudades que en el campo.

La diversidad de insectos significa que algunos se las arreglarn para sobrevivir en ambientes nuevos, algunos progresarn (abundancia en dos sentidos: los monocultivos agrcolas, lugares donde solo crece una clase de planta, permiten que algunas plagar alcancen niveles de poblacin que nunca hubiesen conseguido en la naturaleza) y algunos, buscando comida y cobijo en un mundo totalmente distinto al que estn acostumbrados, perecern. Mientras nosotros necesitamos ms datos para entender mejor las razones o los mecanismos detrs de estas subidas y bajadas, Thomas dice que la media de todas las especies esta todava en declive

Desde que el estudio Krefeld sali a la luz, los investigadores han comenzado a buscar informacin en otros depsitos olvidados que puedan ofrecer ventanas al pasado. Algunos de los investigadores de la Radboud han analizado datos a largo plazo, que pertenecen a sociedades entomolgicas danesas, sobre escarabajos y polillas en ciertas reservas; han encontrado cadas significativas (72 por ciento, 54 por ciento) que reflejan los resultados de Krefeld. Roel van Klink, un investigador del Centro de Investigacin Integrada sobre la Biodiversidad, me dijo que antes de Kerfeld, l, al igual que la mayora de los entomlogos, nunca haba estado interesado en la biomasa. Ahora est buscando colecciones de datos histricas muchos de los cuales comenzaron como estudios de plagas agrcolas, como es el estudio que se ha hecho durante dcadas de los saltamontes en Kansas- que puedan ayudar a crear una imagen ms clara de lo que est pasando con las criaturas que son a la vez abundantes y estn en peligro. Hasta ahora l ha encontrado datos olvidados en colecciones de 140 aos para 1.500 ubicaciones, que pueden volver a ser muestreadas.

En los Estados Unidos, una de las pocas colecciones de datos a largo plazo sobre la abundancia de insectos viene del trabajo de Arthur Shapiro, un entomlogo de la Universidad de California, Davis. En 1972, comenz a cubrir segmentos de terreno en el Valle Central y en las Sierras, contando mariposas. Planeaba hacer un estudio sobre como las variaciones climticas afectaban a las poblaciones de mariposas. Pero cuantas ms muestras tomaba, ms valiosos se hacan sus datos, ofreciendo una seal a travs del ruido de las subidas y bajadas estacionales. Y aqu estoy en el Ao 46, dijo, casi medio siglo despus de pasar cinco das a la semana, desde finales de primavera a finales de verano, observando mariposas. En ese tiempo ha visto descender la cantidad general y desaparecer a algunas especies que solan estar por todos los lados incluso especies que todo el mundo consideraba como especies de segunda solo hace unas dcadas . Shapiro cree que es muy probable que los niveles de descenso Krefeld estn sucediendo por todo el planeta. Pero, por supuesto, yo no cubro el mundo entero. Cubro el I-80.

Hay tambin nuevos intentos de establecer ms programas para monitorizar de insectos del tipo que los investigadores desean que hubiesen existido hace dcadas, para, por lo menos, reflejar as nuestro actual desaliento. Uno de ellos es un proyecto piloto en Alemania, parecido al estudio con el coche de Dinamarca. Para analizar lo que se recoge, los investigadores cuentan con naturistas voluntarios, similares a los que participaron en el Krefeld, con conocimientos suficientes para saber lo que estn buscando. No son especies fciles de identificar, dice Aletta Bonn, del Centro alemn de Investigacin Integrada sobre la Biodiversidad, que est dirigiendo el proyecto. (Las habilidades necesarias para este trabajo son realmente extremas, dice Dunn. Estas personas se forman durante dcadas con otros amateurs para ser capaces de identificar escarabajos basndose en sus genitales.) A Bond le gustara poder pagar a los voluntarios por su experiencia, dice, pero la financiacin no ha entendido la crisis. Eso no ha impedido a los amateurs estar dispuestos a ayudar: Ellos dicen, sentimos curiosidad por lo que hay ah, queremos tener muestras.`

Goulson dice que la tradicin europea del naturalismo amateur puede ser la explicacin de porqu tantas de las pistas del declive de la biodiversidad de los insectos se han originado all. (El diseo de la red sobre la baca del coche de Tottrup en Dinamarca, por ejemplo, estaba adaptado de una invencin de un entregado coleccionista de escarabajos aficionado.) Con lo poco que sabemos sobre el estado de los insectos europeos, todava sabemos significativamente menos sobre los de otras partes del mundo. No sabramos nada si no fuese por ellos, los llamados amateurs, me dijo Goulson. Contaramos solamente con el hecho de que no hay insectos en las lunas de los coches.

Thomas cree que la tradicin naturalista es tambin el motivo por el que Europa est actuando con ms rapidez que otros lugares como por ejemplo, los Estados Unidos- para abordar el declive de los insectos: el inters lleva al seguimiento, que lleva a la concienciacin, que lleva a la preocupacin y finalmente a la accin. Desde que los datos Krefeld se diesen a conocer, ha habido sesiones sobre la proteccin de la biodiversidad de los insectos en el Bundestag alemn y en el Parlamento Europeo. Los estados miembros de la Comunidad Europea han votado la extensin de la prohibicin de pesticidas neonicotinoides y han empezado a invertir en nuevos estudios sobre cmo est cambiando esa abundancia, que est causando esos cambios y que se puede hacer. Cuando llam a la puerta de la oficina de Kroon, en la Universidad de Radboud en la ciudad holandesa de Nijmegen, estaba ojeando algunas fotos de otra reunin que haba tenido ese mismo da: Willem-Alexander, el rey de los Pases Bajos, haba visitado los trabajos que en la ciudad se estaban realizando para hacer la ribera del rio un hbitat ms apto para los insectos.

Sin embargo, para detener el declive de los insectos ser necesario hacer mucho ms que eso. La Unin Europea ya tena medidas en vigor para ayudar a los polinizadores que incluan medidas ms estrictas que las de los Estados Unidos en regulacin de pesticidas, y pagaba a los agricultores para que creasen hbitats para insectos, dejando campos en barbecho y permitiendo crecer los bordes naturales junto a los campos cultivados pero la poblacin de insectos cay igualmente. Los nuevos estudios exigen que los gobiernos nacionales colaboren; en estrategias ms creativas sobre cmo pueden integrare los habitas de los insectos en el diseo de las carreteras, lneas elctricas, vas de ferrocarril y otras infraestructuras, y, como siempre, en la elaboracin de ms estudios. Los cambios necesarios, como las causas, pueden ser profundos. Es simplemente otra indicacin de que estamos destruyendo el sistema del planeta que mantienen la vida, dice Lister del estudio sobre Puerto Rico. La naturaleza es fuerte, pero la estamos empujando hacia tales extremos que finalmente el sistema colapsar.

Los cientficos esperan que los insectos tengan la oportunidad de dar cuerpo a esa fortaleza. Mientras los tigres tienden a parir tres o cuatro cras cada vez, en cierta ocasin se registr que una polilla fantasma en Australia haba puesto 29.100 huevos, y que todava le quedaban 15.000 en los ovarios. La abundante fecundidad, que es una caracterstica singular de los insectos, debera permitirles recuperarse, pero solo si se les da el espacio y la oportunidad de hacerlo.

Es un debate que necesitamos tener urgentemente, dice Goluson. Si perdemos a los insectos, la vida en la tierra y se fue apagando haciendo una pausa que me pareci eterna.

En Dinamarca , los recorridos de Sune Boye Riss en su coche con la red le llevaron a pasar por bosques, cspedes urbanos, setos, un criadero de rboles de navidad. Lo ms cercano a una pradera fue un gran terreno militar, donde haban dejado crecer la hierba alta y dorada. Riis haba recibido instrucciones de no conducir muy deprisa, as que se cre una fila de coches detrs de nosotros, algunos comenzaron a tocar la bocina. En fin dijo Riis, en lo que queda la ciencia. Despus de casi cinco kilmetros, se dio la vuelta y regres a donde haba salido. La luna de su coche permaneca irnicamente limpia.

Riis tena cuatro amigos que tambin participaron en el estudio. Haban hecho una apuesta entre ellos: Quin cazara el bicho ms grande? Voy casi el ltimo, dijo Riis. Un abejorro esta en cabeza, su captura ms grande? Una mosca, y ni siquiera fue una mosca grande.

Al final de su recorrido, Riis par en otro punto peligroso en la cuneta, solt la red y quit la pequea bolsa que tena en su punta. Algunos voluntarios, cautivados por lo que el estudio revelaba del mundo que les rodea, pidieron a los organizadores bolsas de especmenes extra, para poder recoger ms muestras por su cuenta. Algunos incluso preguntaron si podan comprar el artilugio que se colocaba en los coches. Riss, sin embargo, se contentaba con mirar a travs de la red, dentro de la cual poda distinguir varias manchas negras de distinta pequeez.

Haba tambin una mariposa, delicada y de alas blancas. Riis se acord de la apuesta con sus amigos, para quienes el significado de grandeza no estaba definido. Se pregunt cmo la consideraran. Qu daba valor a una criatura?

Es el peso? Pregunt, mirando fijamente a la mariposa. En la gran bolsa pareca pequea, triste y sola. O es su gracia?

Brooke Jarvis es colaboradora de la revista. Su ltimo artculo trataba sobre los nios americanos hijos de padres indocumentados.

Fuente: http://www.nytimes.com/2018/11/27/magazine/insect-apocalypse.HTML

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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