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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2018

La verdadera enemistad de Alina Brbara Hernndez

Carlos Luque Zayas Bazn
Rebelin


Que yo haya ledo, -y no he ledo pocos textos all- en La Pupila Insomne no se ha declarado "enemigo de la revolucin a cualquiera que explicite inconformidades con la marcha del proceso, la burocracia dirigente y la direccin y velocidad de las transformaciones en la Isla", como afirma Alina B. Lpez Hernndez en texto publicado en esta pgina. Mucho menos alguna vez se ha utilizado la expresin enemigo del pueblo, tpica del estalinismo.

Sera tan absurdo como falso es afirmarlo sin pruebas como obvio es el objetivo de victimizarse y ganar notoriedad. Y es que cualquier ciudadano tiene inconformidades, le pueden parecer ms lentas o no las transformaciones en curso, o puede opinar que nuestros dirigentes pertenecen o no a la "burocracia", en el sentido peyorativo, que es el que la autora menciona. No creo que los colaboradores de La Pupila Insomne hayan demostrado ser tan obtusos como para pretender como vlida semejante gratuita generalizacin, porque ellos mismos han hecho crticas muy duras a la actuacin burocrtica de instituciones y personas con responsabilidades en Cuba.

A quien ahora hace esta afirmacin, la mencionada Alina B. Lpez Hernndez, y a propsito de otro texto suyo, le hice una pregunta a travs de los mensajes de Facebook del que nunca recib respuesta. Tema que viene ahora a colacin pues se trataba de otra festinada generalizacin. Le preguntaba: conoce ud el artculo de Rafael Hernndez, El hombre que amaba las novelas histricas, sobre la novela de Padura, El hombre que amaba a los perros?" En mi opinin all Rafael Hernndez refuta con slidos argumentos la existencia del estalinismo en Cuba como una importacin cultural del sistema sovitico. No cree ud. en su artculo sobre el tema en La Joven Cuba que est repitiendo un lugar comn sembrado por cierta especie de propaganda?.

Pero es ms fcil lanzar nuevas manipulaciones que dialogar en busca de la verdad. Creo que con generalizaciones de esa ndole, frecuentes en la autora, no se promueve como enemiga de la Revolucin, no. Nadie que yo sepa la tiildara de esa condicin y tiene todo el derecho a sostener y manifestar lo que desee. Pero cuando se trata de una descontextualizacin histrica, un error, o una apreciacin falsa, y tan festinada como la cita de ms arriba, se es es algo que no tiene signo poltico sino tico: enemigo de la verdad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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