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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2018

Un ao en el exilio

Rafael Ramrez Carreo
Aporrea


Hace ya un ao, el pasado 4 de diciembre de 2017, que renunci a mi posicin como Embajador Representante Permanente de Venezuela ante las Naciones Unidas. A partir de entonces, comenz una situacin, dura, para cualquiera que ame su patria: el exilio.

Quin lo hubiese pensado? Luego de 12 aos ininterrumpidos como ministro de petrleo del Comandante Chvez, ahora Nicols Maduro me persigue y me exilia del pas.

Dicen que "las revoluciones devoran a sus hijos". Pero esto hace ya un tiempo que dej de ser una revolucin. Me persigue un gobierno, el peor de nuestra historia republicana, autoritario, violento, improvisado y muy incapaz, que ha destrozado nuestra patria.

Mi renuncia a la ONU(,) fue la culminacin de los desacuerdos y confrontaciones con Nicols Maduro, desde el mismo inicio de su gobierno, cuando le advert a todos los niveles sobre el manejo desacertado que se estaba haciendo de la economa, del tema petrolero y en general, de la gestin del gobierno.

Mis crticas y observaciones jams fueron consideradas ni por Maduro, ni por la cpula que ahora se ha consolidado como un grupo de poder, con el control absoluto del pas.

Cuando las diferencias con Maduro se hicieron evidentes, sobre todo al finalizar mi perodo como representante de Venezuela ante el Consejo de Seguridad, durante el 20152016, le expres al vicepresidente de entonces, mi deseo de retornar al pas. Me fue negado, al contrario, me ofrecieron enviarme a Ginebra, al frente de la Misin Venezolana ante la ONU, posibilidad que negu de plano.

Como seal en mi carta de renuncia, siempre he actuado y actuar de acuerdo con mis convicciones polticas, las de un hombre de izquierda, socialista, guiado por las ideas y principios de la revolucin Bolivariana, comprometido hasta los huesos con el legado y la obra del Comandante Chvez.

Todava en la ONU, recib datos e informaciones irrefutables del proceso de destruccin de PDVSA, de la entrega del petrleo y el gas a las transnacionales, as como, de la profundizacin de la crisis econmica, cuyo peso se cargaba sobre las espaldas del pueblo.

La aprobacin de Leyes entreguistas en la ANC, violatorias de nuestra Constitucin, la respuesta del gobierno ante los graves episodios del 2017, la violacin de los Derechos Humanos, as como la indolencia ante el sufrimiento del pueblo y el creciente autoritarismo del gobierno, aceleraron mi decisin y no me dejaron duda alguna de que este gobierno no era ni Chavista, ni Socialista, ni siquiera, un gobierno progresista.

Esta conviccin y el acelerado proceso de desconocimiento de las Leyes y la Constitucin, as como el evidente proceso de entrega de nuestra Plena Soberana Petrolera, me llevaron a un punto sin retorno: ya no me poda mantener vinculado, de ninguna manera, a Nicols Maduro y su gobierno. Al contrario, sent que era mi deber denunciarlo y combatirlo en defensa de los ms sagrados intereses de la patria.

Toda mi actuacin al frente de las altas responsabilidades de Estado y Gobierno, han sido caracterizadas por la honestidad y las posiciones de principios. Nunca hice grupos, ni crculos de poder, me entregu por entero a mi trabajo a favor del Pueblo, siempre leal a Chvez y al pas.

Hace ya un ao que abandon los Estados Unidos, sede de las Naciones Unidas, junto a mi familia hacia un destino incierto. Das antes, cuando ya era una certeza de que saldra del gobierno, recib varias llamadas de oficiales, militares activos, chavistas, amigos, que me advirtieron que no volviera a Venezuela, porque la orden de Maduro ya estaba dada: tan pronto pusiera un pie en la patria, sera detenido, sin ningn tipo de derecho a la defensa, como luego hicieron con Rodrguez Torres y con cientos de oficiales, dirigentes polticos y trabajadores chavistas.

En mi carta de renuncia, ya adverta que se desatara en mi contra toda una campaa de desprestigio y persecucin poltica. Se han aprovechado del inmenso poder que tienen y de su maquinaria propagandstica para hacer una crucifixin de mi persona pblica, mi nombre, mi reputacin.

Han utilizado a la Fiscala para arremeter contra mi gestin, acusndome de delitos inexistentes, sin presentar siquiera una prueba que respalde sus alegatos. Violando mi derecho a la defensa, a la presuncin de inocencia, anuncian rdenes internacionales de captura que son falsas, ni la Interpol, ni ningn gobierno extranjero me persigue, a pesar de que el gobierno venezolano lo haya solicitado. Todos entienden que se trata de una persecucin poltica.

Nicols Maduro, personalmente, se ha ensaado en esta persecucin y ha desatado una campaa de desprestigio en mi contra, un linchamiento moral, me ofende, me amenaza en sus alocuciones pblicas, me persigue mientras en el seno del gobierno y del PSUV todos callan, tienen miedo.

Maduro ha vertido sobre m un odio inexplicable, enfermo, muy peligroso en una persona que tiene en sus manos todo el poder del Estado y abusa de l constantemente. Hago responsable directamente a Nicols Maduro de cualquier acto contra mi integridad fsica o de mi familia.

Esta persecucin y ensaamiento se ha extendido ahora a todo el campo Chavista. El madurismo persigue con saa, violando los Derechos Humanos y las garantas Constitucionales a los trabajadores petroleros, oficiales y efectivos de las Fuerzas Armadas, dirigentes, obreros y polticos del Chavismo.

Nadie aboga por los presos polticos Chavistas, son mas de 400 que en este momento estn secuestrados, sin derecho a la defensa, conculcados sus derechos, maltratados fsica y moralmente, aislados, sometidos a vejmenes y todo tipo de ofensas.

Maduro y su Fiscal argumentan que combaten la corrupcin, pero todos sabemos que es solo una excusa para acallar cualquier oposicin patriota. Al mismo tiempo que detienen y secuestran a quien ellos consideren corruptos, guardan silencio ante los escndalos que involucran a su entorno o a los empresarios que sostienen y financian al madurismo. Pero ante ellos el Fiscal tan dado a las persecuciones, no acta, nadie los detiene, no se investiga, ni siquiera se mencionan. Son intocables, son de la corrupcin madurista.

Es la falsa moral, la justicia conveniente del madurismo.

A un ao de mi exilio, cada ao que pasa de este gobierno, nuestro pas se sigue deteriorando aceleradamente, la crisis empeora con el paso del tiempo: el madurismo entrega nuestra soberana, acaba con el futuro, con las Misiones que llevaron a millones educacin, salud y mejor calidad de vida.

Ahora los nios y jvenes que crecieron con Chvez, hoy son jvenes y adultos que escapan como pueden del pas, cruzan a pie, pramos y montaas, derrotados, decepcionados, buscando un porvenir fuera de la Patria, aunque el gobierno insista en negarlo.

Se ha impuesto en el pas un paquetazo de efectos devastadores , no existe nada en comparacin al desastre de este gobierno. El pasado 29 de noviembre, Maduro insista en mentir, evadiendo con cinismo su responsabilidad, y hacer nuevas promesas ante el fracaso evidente de sus sucesivos anuncios en materia econmica, ahora impone nuevas devaluaciones y sigue alimentando la hiperinflacin que paga el pueblo.

En este perodo de gobierno madurista, el producto interno bruto ha tenido una cada acumulada mayor al 50%, slo pases en guerra como Siria o Libia, muestran cadas de esas dimensiones. Han destruido las capacidades productivas del pas y con ello la posibilidad de satisfacer la demanda interna, se han perdido cientos de miles de puestos de trabajo.

La hiperinflacin crece exponencialmente en un ciclo infernal que se come el salario de los trabajadores en cuestin de horas, expropia el trabajo. Sin embargo, el gobierno insiste en imprimir dinero sin respaldo econmico, que no hace mas que alimentar este ciclo destructivo. El pas sufre la mayor inflacin del mundo y una de las mas grandes de la historia.

La megadevaluacin, la prdida de valor del bolvar, ha convertido en polvo la posibilidad de vivir del salario, el sueldo no vale nada. Hace 5 aos Maduro no quiso atender las recomendaciones que le hicimos desde la vicepresidencia econmica de eliminar el control de cambio: un control que no controla, pero que ha permitido que los grupos econmicos del madurismo hagan inmensas fortunas.

En tan solo cinco aos nuestro pas se transform en una tragedia, donde comer, vestir, estudiar y el derecho a la salud se han hecho inalcanzables. Hoy nuestro pas es mucho mas desigual que nunca, con una minora muy rica y una inmensa mayora pobre, muy pobre.

Los pacientes con enfermedades crnicas o de alto riesgo, no pueden obtener, ni pagar los medicamentos, nadie resuelve, nadie est autorizado a publicar cifras, nadie dice nada, se esconde un crimen monstruoso contra el pueblo.

El centro de la debacle econmica que sufrimos tiene su origen en el empeo del madurismo de controlar a sangre y fuego a PDVSA. Ahora nuestra empresa est destrozada. En solo 4 aos, nuestra produccin ha cado desde los 3 millones de barriles da a 1 milln de barriles da. Hemos perdido 2 millones de barriles da de produccin en tan solo cuatro aos que han sido de destruccin y paralizacin de la empresa. Igual sucede en el sector refinacin, las refineras estn paralizadas, solo opera el CRP a un 40% de capacidad, no hay gas, ni para la industria, ni el gas de bombonas para los hogares. Un desastre.

El problema de PDVSA no es la conspiracin, ni la corrupcin, ni es un problema tcnico, el problema de PDVSA es poltico, es Maduro. Su irresponsabilidad, sumado a la incompetencia y desconocimiento de los que ha puesto al frente de la empresa la han paralizado.

Maduro insiste en culpar al gobierno del Presidente Chvez, a nuestra gestin del desastre de PDVSA, pero el pas sabe, los trabajadores saben que, durante el Gobierno del Presidente Chvez, durante los diez aos que estuvimos al frente de su conduccin, la empresa era poderosa, extraa tres millones de barriles da de Petrleo, nuestras refineras operaban a plena capacidad y tenamos control de toda la industria, generando los recursos, inmensos recursos, mas de 500 mil millones de dlares, que sostuvieron a todo el pas, que mantuvieron a nuestra economa creciendo, nuestro pueblo avanzando, durante toda una dcada, en revolucin.

PDVSA se puede destruir no en cuatro aos, se puede destruir en tan solo un ao o menos. La experiencia del sabotaje petrolero, en 20022003, demostr que la produccin puede caer en cuestin de meses, como sucedi en aquella oportunidad, donde llegamos a producir solo 23 mil barriles/da de petrleo. Esta experiencia tambin demuestra que con la direccin adecuada y los trabajadores comprometidos y motivados, se puede recuperar la produccin en tan solo meses, como hicimos en aquella oportunidad, cuando la llevamos desde 23 mil barriles da a tres millones de barriles da en tan solo tres meses.

Ahora el madurismo privatiza PDVSA. Les entrega sus mejores campos a empresas privadas, remata las "joyas de la corona" en La Faja Petrolfera del Orinoco, a favor de transnacionales.

Que triste, tanto que nos cost conquistar la Plena Soberana Petrolera y ahora Maduro destruye y entrega el futuro de todos los Venezolanos y Venezolanas. No habr salida sin recuperar PDVSA y sin soberana petrolera, eso solo podemos hacerlo los Chavistas Chavistas.

Del mismo modo Maduro entreg el Gas de la Patria, con la consecuencia que todos vemos, ahora no hay gas para Venezuela, ya no se cuenta con este recurso para el desarrollo del pas, sino que se lo llevan las transnacionales.

Lo mismo sucede con el Arco Minero, han destrozado el ambiente, desplazado a los pueblos indgenas, para que las transnacionales se lleven nuestras riquezas, el futuro del pas.

Existe un proceso de desnacionalizacin acelerado de nuestra economa, se prepara la privatizacin de las empresas del Estado, paralizadas por la incapacidad del gobierno. Este no es capaz de garantizar la produccin de petrleo, ni combustibles, gas para las bombonas, ni alimentos, medicamentos, agua para las casas, energa elctrica para el pas, transporte para el ciudadano, ni comunicaciones, internet, nada.

No es capaz de garantizar seguridad, alimentacin, salud, educacin. Nuestro pueblo quiere volver a la normalidad, la normalidad de hace en tan solo cinco aos, la normalidad de Chvez.

El gobierno no asume su responsabilidad, siempre tiene una excusa: la fbula de la guerra econmica y el bloqueo han sido las excusas preferidas para ocultar su incapacidad. Cuba, un pas pequeo, verdaderamente bloqueado, sancionado, amenazado, sin embargo, es capaz de garantizar medicamentos, alimentos y salud para su pueblo. La guerra econmica es solo una excusa de Maduro.

La cada de los precios del petrleo, es otra excusa de Maduro.

No es verdad que la revolucin de Chvez haya sido una revolucin a 100 dlares el barril. Es una afirmacin miserable. La verdad es que cuando lleg el Comandante Chvez el precio estaba a 11 dlares el barril, despus lo llevamos a la banda entre 2228 y solo tuvimos entre el 20052008 el precio a 100 dlares el Barril, para luego caer en 20092010 a 35 dlares el barril. El mercado petrolero flucta peridicamente, pero el presidente Chvez tomaba decisiones acertadas y a tiempo.

Est claro que Maduro es incapaz de gobernar, el pas le ha quedado grande. El balance de la economa es una exposicin de un fracaso en toda la lnea. La devaluacin, la hiperinflacin, la estafa del "petro", la mentira del ahorro del pueblo, un pueblo al que ni siquiera le alcanza el dinero para comprar alimentos, la imposibilidad de controlar o regularizar los precios.

Maduro habla como si l no fuera el presidente, el responsable de la situacin, como si acabara de llegar al gobierno. YA TIENE 6 AOS EN EL PODER, CASI LA MITAD DEL PERODO DE CHVEZ. Sin embargo, increpa a unos ministros, funcionarios, desencajados, desconocidos, por un fracaso que l dice "no aceptar".

Mientras sto sucede, el gobierno desconoce los derechos de los trabajadores, desarrolla una poltica anti obrera, que pretende borrar de un plumazo sus reivindicaciones, la progresividad de sus beneficios laborales, la defensa del trabajo y los trabajadores.

Persiguen y encarcelan a los trabajadores, a los obreros, los llevan ante tribunales militares, a centros de detencin para delitos comunes, para lo cual utilizan a los cuerpos de seguridad y a oficiales o funcionarios de derecha, que Maduro los ha puesto al frente de las empresas del Estado, justamente, para golpear a los trabajadores, como si se tratara de un cuartel.

Desde la Asamblea Nacional Constituyente, se aprueba todo lo que Maduro dice y se prepara, de espaldas al pas, una nueva Constitucin, que redactan personajes de la derecha, oportunistas, que en su momento adversaron y ofendieron al Comandante Chvez y al proceso Bolivariano.

El gobierno esgrime las banderas del anti imperialismo y alerta sobre una invasin extranjera, azuza una confrontacin con Colombia, mientras al mismo tiempo, busca una negociacin por la puerta trasera con la Casa Blanca, manda a personajes extraos, interlocutores de derecha a negociar y ofrecer todo para ser aceptados por la administracin Trump.

Maduro ha pactado con la derecha y sus partidos tradicionales, quienes han conformado un nuevo sistema corrupto y entreguista, han establecido una forma de convivencia, con acuerdos polticos y econmicos, que se sellan en crculos cerrados, donde se ofrecen negocios petroleros, de importaciones, contratos, se pagan a voceros, palangristas, diputados y personajes de "la oposicin", medios de comunicacin, para adelantar campaas contra los dirigentes Chavistas, de acuerdo a la conveniencia del nuevo pacto, tal como se ha venido demostrando en actuaciones y declaraciones polticas y como est saliendo a la luz pblica en la ya famosa nmina de uno de los mas connotados empresarios maduristas. Y lo que falta es an peor y mas escandaloso.

Este pacto se ha puesto de acuerdo en el desmantelamiento y entrega de los avances y conquistas de la revolucin y por supuesto en la entrega de los dirigentes Chavistas Chavistas. En este pacto, los enemigos somos nosotros.

Me cuentan compaeros que, en el pas, a los ex ministros Chavistas que no son maduristas, se les persigue y hostiga permanentemente. A cada uno le va llegando su momento independientemente de su silencio. Igual que nos sucede a los ex ministros Chavistas que estamos en el exilio. Es que el problema para este pacto es Chvez y todo lo que lo representa.

Lo que para m est claro en lo personal, es que, pase lo que pase, as me persigan, me difamen o me mantengan exiliado, nosotros, los dirigentes Chavistas revolucionarios, tenemos que estar al lado del pueblo, en su lucha, para acompaarlos a salir de esta trampa, de esta gigantesca manipulacin, de este fraude inmenso, salir de este gobierno entreguista, que liquidar todas las conquistas polticas, econmicas y sociales del proceso Bolivariano y que ha abierto las puertas al advenimiento del fascismo.

La responsabilidad, de los que estuvimos al lado del Comandante Chvez, es vencer el miedo, romper el silencio, denunciar y combatir a este gobierno, para mostrar al pueblo una alternativa revolucionaria, Chavista, Patriota, Bolivariana.

Ni el madurismo incapaz y entreguista, ni la derecha derecha que clama por una intervencin extranjera, la opcin es la revolucin Bolivariana, chavista chavista, resteados con Chvez!

Es el momento de reagruparnos y movilizarnos en defensa de nuestros derechos, de nuestra revolucin, de nuestra patria. Yo siempre he estado, estoy y estar con el Pueblo, leal a Chvez, pase lo que pase, siempre estar con ustedes.

Vamos a organizarnos y movilizar al pas, conformar una Junta Patritica de Gobierno capaz de retomar el camino de Chvez, porque, solo as, PDVSA es recuperable, la del pueblo, nuestras Misiones son recuperables, la economa es recuperable, el desarrollo social, el vivir bien y el bienestar del Pueblo. Solo as ser posible rescatar y reconstruir la Patria. A un ao de exilio y de distancia, sigo irreductible, con mi corazn en la Patria. Viva Chvez! Venceremos!

* Rafael Ramrez Carreo es ingeniero y poltico venezolano. Ex-embajador de la Repblica Bolivariana de Venezuela ante la ONU. Ex-ministro de Energa y Minas y expresidente de empresa pblica Petrleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) hasta el ao 2014. Militante Revolucionario, Chavista y Bolivariano.

Fuente: https://www.aporrea.org/venezuelaexterior/a272573.html



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