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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2018

2018: El ao del caos en el escenario poltico internacional o la clera de los olvidados

Gilberto Lopes
Rebelin


La clera de los olvidados fue como Arnaud Mercier, un profesor de comunicacin poltica en la Universit Paris 2 Panthon-Assas, calific la rebelin que estall en noviembre en Francia, la de los chalecos amarillos, que inund las calles de Pars y de muchas otras ciudades. La protesta prendi gracias a una pequea chispa: el aumento del precio de la gasolina, pero se extendi rpidamente porque el escenario estaba lleno de material inflamable. Mercier cita algunos. Entre ellos el papel del presidente Macron y lo que representa su propuesta poltica: la Francia la de las grandes ciudades, la de los enarcas (la lite egresada de una prestigiosa escuela de negocios francesa, por lo general de orientacin conservadora).

Una clera de los que viven como los olvidados, de todo y de todos, la Francia perifrica. Un coctel explosivo, afirma Mercier. Porque ellos se han convencido que han votado masivamente por un programa de reforma social-liberal, que lo votaron por default, porque no haba opcin, pero que los francesas que comparten la ideologa de Macron son ultraminoritarios en el pas.

En la historia de Francia advierte Mercier un tal error de apreciacin no puede ms que recordar la ancdota contada por Jean-Jacques Rousseau de una princesa que haba recomendado a los pobres que pedan pan que, si no lo les alcanzaba, pues que comieran galletas! Como sabemos, el error le cost la cabeza.

Mercier advierte contra una inquietante fractura social y poltica entre dos categoras en Francia: los ganadores, una lite mundializada y algunos trabajadores de sectores protegidos, no amenazados por los bajos salarios que se pagan en otras partes; y los perdedores, aquellos que ven sus empleos y sus salarios amenazados y temen por su futuro, que han visto debilitarse los servicios pblicos.

Lo cierto es que Macron va quedando cada vez ms solo. El porcentaje de personas satisfechas con su gobierno cay de 64%, en junio del ao pasado, a 25% en noviembre de este ao, segn sondeos del reconocido instituto de opinin francs IFOP.

La agenda de valores o la poltica en segundo plano

Una expresin del caos que impera en la poltica es su ocultamiento detrs de una agenda de valores detrs de la cual se diluye la propuesta neoliberal.

Se trata de un proceso que se ha venido extendiendo a toda la regin, como lo destac Wagner Fernandes de Azevedo en su artculo sobre La fuerza evanglica neopentecostal en Amrica Latina, publicado en Brasil en octubre pasado.

Esa influencia se ha extendido por toda Centroamrica, pero su influencia mayor est ahora en Brasil, donde cuentan con una bancada parlamentaria que atraviesa prcticamente todos los partidos, para transformarse en el bloque ms importante en el Congreso. La fusin de la fe evanglica con el ideal econmico neoliberal es un programa mayor que Jair Bolsonaro, Paulo Guedes y Edir Macedo, dice Azevedo. Bolsonaro es el recin elegido presidente brasileo, que asumir el poder el prximo 1 de enero y que hizo campaa basado en una escandalosa defensa de valores como la tortura, de la privatizacin de lo pblico y contra la agenda de derechos de las mujeres o de homosexuales.

Paulo Guedes es su ministro de Economa designado. En realidad, coordinador de todo el sector econmico, que ha ido armando con el nombramiento de quienes comparten con l criterios privatizadores extremos, tanto al frente del Banco do Brasil como de la petrolera brasilea Petrobrs, instituciones que le gustara privatizar.

Edir Macedo es el obispo, figura central de las iglesias pentecostales en Brasil, que se ha hecho multimillonario poniendo su iglesia al servicio de las polticas neoliberales.

Factor esencial del caos es esa sustitucin de la agenda poltica por la otra, de valores, que ha facilitado el traslado de los votos populares a dirigentes que, escondidos detrs de esa agenda, asumen, no la direccin de alguna iglesia, sino el control poltico de los pases. Y desde ah aplican polticas contrarias a los intereses de esas mayoras que, decepcionadas, alimentan la protesta y el caos.

Han logrado consolidar una agenda conservadora en derechos humanos bsicos que funciona como catalizador poltico para la imposicin de agendas polticas de corte neoliberal.

El proceso no es muy distinto al que vemos en Francia, como ya vimos. Ah la oferta electoral de Macron no estuvo basada en los valores neopentecostales, sino en la candidatura de un hombre relativamente joven y sin gran historial poltico. Detrs de la oferta estaba, sin embargo, la misma agenda conservadora que, al tratar de aplicarse, genera decepcin y clera.

Naturalmente, la izquierda, o los sectores progresistas, no carecen de responsabilidades en este proceso de ocultamiento de la poltica. En general, no han podido (o no han sabido) definirse frente al debate en torno a los valores, en particular temas como el aborto, la FIV y el matrimonio de parejas homosexuales, a los que se podra agregar un tema ms: el de la eutanasia. Temas todos frente a los cuales la poblacin se define en funcin de sus propios valores, con frecuencia religiosos, y que recorren verticalmente la izquierda y la derecha, En realidad, no es ms conservador o progresista quien est a favor o en contra del aborto. Hay gente de derecha y de izquierda a favor o en contra, aunque las proporciones en que se dividen pueden variar. En estas materias, los conservadores son los que quieren imponer sus criterios a toda la sociedad. Los progresistas son los que creen que cada uno debe tener, en estos temas, el derecho de ejercerlos segn sus propios criterios. Cuando los partidos progresistas tratan de definirse a favor o en contra de cada uno de esos temas generan un nuevo caos entre sus partidarios, desconcertados por la interferencia en la poltica de valricos cuyas definiciones pueden no compartir.

Dificultades similares tiene el progresismo con el movimiento feminista. Se trata de un tema mayor, pues se refiere a los derechos de las mujeres. Incluye temas valricos, pero los aborda de manera distinta, pues reivindica derechos de la mitad de la poblacin mundial.

Pero no es un movimiento homogneo ni ajeno a lo que, en poltica, se podra clasificar como de derecha o de izquierda. Y los partidos progresistas no han sabido definirse frente a esos matices, de modo a ubicar esas reivindicaciones en el marco de sus propuestas. Lo cierto es que tanto en el feminismo, como entre las feministas, encontramos posiciones de derecha y de izquierda y si el tema se superpone a lo poltico y lo oculta, termina por agregar otro factor de caos al debate.

El caos de los conceptos

Nada expresa mejor el caos y el desconcierto ante el panorama poltico que el concepto de populismo. No deja de ser divertido ver los malabarismos de algunos acadmicos tratando de acomodar la realidad en ese cajn.

Un buen ejemplo es el artculo de Cas Mudde, columnista del diario britnico The Guardian y autor del libro Populism, a very short introduction. El artculo se titula Como el populismo se transform en el concepto que define nuestra poca.

Para Mudde, el uso del trmino se volvi explosivo luego del Brexit britnico cuando una mayora decidi, en referendo celebrado el 23 de junio del 2016, la retirada del Reino Unido de la Unin Europea y, especialmente, luego de la eleccin de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos. Electo tambin en 2016, asumi el cargo en enero del 2017, desatando la mayor ola de consultas en Google sobre el trmino populista, a la que se sumaron investigaciones acadmicas sobre el trmino.

Lejos de aportar claridad al debate, el trmino empez a utilizarse para calificar a organizaciones y partidos polticos en Francia, en Alemania, en Austria, en Italia, en Blgica y en diversos pases del este europeo, todos ellos calificados de extrema derecha y, en general, caracterizados por el rechazo a la ola de inmigrantes que desde hace ms de una dcada sacude Europa.

Mudde finalmente define populismo como una ideologa que considera que la sociedad est dividida en dos grupos homogneos y antagnicos, el verdadero pueblo y la lite corrupta.

Pero luego surgen otros populismos, atribuidos a partidos como Syriza, que ofreci a los griegos una alternativa a las polticas de austeridad de la Comisin Europea, apoyada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero que luego acept sumisa las drsticas imposiciones que han hundido el pas en una profunda pobreza y recesin econmica. Otros populistas de izquierda seran los del partido espaol Podemos, una agrupacin que se siente afn a la definicin de populismo del argentino Ernesto Laclau. Ya fallecido, su propuesta sigue siendo promovida por su compaera Chantal Mouffe, sin que su visin contribuya a aclarar el concepto de modo que oriente a todos en el anlisis. En todo caso, ninguno de los dos ni Syriza ni Podemos se caracteriza por una radical poltica antimigratoria, ni se asemejan en cuanto a las polticas econmicas que proponen.

Pero, para Mudde, no hay duda de que el populismo explica parte del puzzle que representa el surgimiento de partidos tan diversos como el Movimiento Cinco Estrellas en Italia; Podemos, en Espaa; o los Demcratas Suecos, un partido que tuvo gran xito en las recientes elecciones suecas basado en una propuesta antimigratoria.

Un concepto tan amplio, capaz de agrupar organizaciones polticas con orgenes y objetivos tan diversos y opuestos, seguramente sirve de poco para entender la naturaleza de los desafos del escenario internacional, como lo muestra finalmente la conclusin de Mudde: si a principios del siglo XX el nacionalismo y el socialismo movilizaban lo que l llama extremismo antidemocrtico, hoy, en el escenario poltico internacional, predomina la democracia, aunque no lo que llama de democracia liberal.

Pero ni en Alemania, ni en Francia, para citar solo dos pases lderes en la Unin Europea, existen posiciones mucho ms a la derecha de las que representan los gobernantes demcratacristianos alemanes de la coalicin CDU-CSU, o la agrupacin que Macron logr reunir en Francia. En Alemania, las polticas del CDU-CSU impulsaron la privatizacin de la propiedad y la limpieza en las universidades en la antigua Alemania del este.

En el escenario europeo, han impuesto las polticas de austeridad y, en particular, las draconianas polticas que han hundido a Grecia, en favor de la banca alemana. Los intereses que esas polticas representan, tanto en Alemania como en Francia, son de los grupos econmicos ms conservadores y ms poderosos. Su extremismo queda oculto, sin embargo, por la estridencia de grupos xenfobos, cuyas propuestas recuerdan perodos trgicos de la historia reciente, pero que, en algunos aspectos, son menos conservadoras que la poltica de los sectores gobernantes.

El caos en el mundo

Si el caos se extiende por la forma en que se da el debate poltico, no es menos cierto de que tambin en el orden internacional, construido despus de la II Guerra Mundial, se ha impuesto el caos.

Una de sus formas de expresin es el nacionalismo expresado en el America first de Trump, que ha ido desvinculado su poltica de los compromisos y acuerdos internacionales, como los relativos al comercio, al cambio climtico o a los tratados como el de desnuclearizacin firmado con Irn despus de delicadas negociaciones de las que participaron tambin pases europeos.

Otro factor renovador del escenario internacional ha sido el creciente peso del este, que ha trastornado el equilibrio heredado de posguerra. Como lo dijo el respetado acadmico singapurense Kishore Mahbubani en su provocador libro Has the West lost it? el meollo del problema que enfrenta Occidente es que ni los conservadores, ni los liberales, ni la derecha, ni la izquierda, han entendido que la historia cambi de direccin a inicios del siglo XXI. La era del dominio occidental termin.

El liberalismo agreg cre una actitud de superioridad intelectual, especialmente de cara al resto del mundo. Mientras los liberales norteamericanos crean que tienen la mente ms liberal del mundo, no despertarn ni entendern el cerrado universo mental en que se han encasillado ellos mismos.

La visin de Mahbubani sobre el fin del dominio occidental tiene expresiones prcticas en el escenario internacional y quizs dos sirvan de ejemplo para expresar esas nuevas tensiones. Una es poltica y geogrfica: la creciente presencia China en el mar del sur de China y los intentos de Estados Unidos de frenar esa expansin, ampliando su presencia naval en la zona. La otra es el imparable crecimiento de su economa. Las sanciones comerciales de Trump representan el caos mayor y ms inmediato que enfrenta el orden internacional, como nos advierten los expertos y temen los lderes europeos, hasta hace poco aliados incondicionales de Washington.

Surge aqu la figura de Sigmund Freud quien como nos recuerda el catedrtico de Filosofa de la Complutense de Madrid, Jos Luis Villacaas al final de su vida, ya enfermo y cansado, le confesaba a Arnold Zweig: Los tiempos son increblemente confusos, pero me siento liberado de la tarea de iluminarlos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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