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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2018

Las falacias del relato neoliberal sobre la crisis nacional

Christian Castillo y Esteban Mercatante
Ideas de Izquierda


Aunque est cada vez ms en crisis su ideario a nivel mundial, como volvi a mostrar la reciente reunin del G20, los neoliberales, desde el gabinete de Macri hasta los ms recalcitrantes del tipo de Jos Luis Espert o Javier Milei, comparten un men parecido de falacias liberales para fundamentar la profundizacin del saqueo y la decadencia nacional.

Esta semana tuvimos en la cumbre del G20 realizada en Buenos Aires, una muestra en primer plano de cmo el consenso globalista sostenido durante dcadas por los esfuerzos de EE. UU. como principal potencia imperialista, se encuentra golpeado. Es nada menos que el presidente de dicho pas quien ataca de hecho las dichosas ideas de libre comercio e integracin, manteniendo hasta el ltimo minuto la incgnita sobre el resultado de la reunin. A tal punto que consideran un xito haber llegado al cierre con un comunicado intrascendente, de apenas 6 pginas, y en el que los EE. UU. dejaron explicitadas posturas disidentes respecto del Acuerdo de Pars sobre el cambio climtico.

En estas condiciones, sostener el carcter virtuoso, necesario, natural e inmutable de las recetas de la llamada ortodoxia econmica parece una tarea cada vez ms contracorriente. Pero es lo que viene haciendo el gobierno de Macri desde que asumi, e intentando aplicar a un ritmo ms rpido con el argumento de la crisis ya bajo la rbita del FMI. Desde el extremo de la ortodoxia ms recalcitrante, todo un arco de economistas lo critica por su supuesto gradualismo, al que contraponen una versin ms purista de la misma lgica: la raz de todos los males no sera otra que el dficit fiscal, y los motivos del fracaso de Macri estaran en el camino gradualista para combatirlo.

Son las mismas cantinelas con las que los apologistas del orden social capitalista vienen tratando desde hace siglos de borrar toda evidencia de las contradicciones de este orden social basado en la explotacin.

Dos siglos igual: la naturalizacin de las relaciones de produccin capitalistas desde los tiempos de Marx

Como seal tempranamente Karl Marx, los economistas liberales proceden como telogos de una suerte de religin laica cuyos principios buscan, ante todo, naturalizar la desigualdad social generada por el orden capitalista. En Miseria de la Filosofa planteaba:

Los economistas tienen una manera singular de proceder. Para ellos no hay ms que dos tipos de instituciones, las artificiales y las naturales. Las instituciones del feudalismo son artificiales, y las de la burguesa son naturales. [] Al decir que las relaciones actuales las relaciones de la produccin burguesa son naturales, los economistas dan a entender que se trata de las relaciones en las cuales se crea la riqueza y se desarrollan las fuerzas productivas con arreglo a las leyes de la naturaleza. En consecuencia, esas relaciones son a su vez leyes naturales independientes de la influencia del tiempo. Se trata de leyes eternas que siempre deben regir la sociedad [1] .

El liberalismo del siglo XVIII consideraba al individuo atomizado como punto de partida para explicar la sociedad. Esta visin, que era consecuencia a la vez de la disolucin de las formas feudales y del desarrollo de las nuevas fuerzas productivas desde el siglo XVI, pona al individuo como comienzo de la historia y no como un producto de su desenlace.

Lo inslito es que en pleno siglo XXI los neoliberales se siguen basando en esta visin del individuo atomista como punto de partida de la historia y la sociedad, cuando esta concepcin fue superada no solo por el marxismo sino por las ms variadas corrientes dentro de la teora social de los siglos XIX y XX. Recordemos que an una teora tan propia del capitalismo estadounidense del siglo pasado como el estructural funcionalismo de Talcott Parsons se desarroll a partir de lo que consideraba la necesidad de superar la concepcin del utilitarismo de la accin humana propia del liberalismo decimonnico, a la que juzgaba completamente unilateral e ingenua. Sin embargo, los economistas liberales de hoy, haciendo caso omiso a toda crtica, continan apoyando una concepcin del homo economicus [2] que no resiste el menor anlisis ni histrico ni sociolgico.

En los ms de doscientos aos transcurridos desde que estas concepciones tuvieron su nacimiento, la socializacin de las fuerzas productivas que producen la riqueza avanz cualitativamente. Resulta grotesco ver hablar a los liberales de hoy (que se hacen llamar libertarios) sobre cmo la sociedad cercena el derecho de los individuos a disponer de su riqueza apelando a la nocin de que esta habra sido producida por su libre iniciativa, cuando la verdad es que los ricos llegan a amasar y acrecentar sus fortunas involucrando ejrcitos crecientes de trabajadores explotados (por no hablar de los turbios y cuando no sangrientos orgenes de estas grandes fortunas y herencias). Las empresas que ms valor alcanzaron en los ltimos tiempos se apoyan como nunca para hacer dinero en entramados de redes que tienen alcance mundial, aprovechados a la vez con formas de trabajo colaborativas que bajo la apelacin a la iniciativa individual, independiente y flexible de los colaboradores o asociados, encubren formas de explotacin precaria propias del siglo XIX.

Falacia 1: el Estado austero

En las ltimas dos dcadas del siglo XX, con el auge del neoliberalismo, se construyeron toda una serie de clichs convertidos en el tristemente clebre declogo del Consenso de Washington. Con la intervencin destacada de los organismos financieros internacionales, favorecieron la aplicacin de medidas econmicas (como las desregulaciones financieras, la baja de impuestos a las empresas y mltiples formas de precarizacin laboral) que incrementaron a niveles inditos los negocios especulativos del capital, la desigualdad social y el podero de las grandes empresas multinacionales.

Este repertorio de planteos sacralizados sin base emprica lo estamos escuchando hoy ante el hartazgo para dar cuenta de la decadencia de la economa nacional y sus crisis recurrentes.

Las usinas del pensamiento liberal y sus voceros polticos repiten una y otra vez que la crisis de la economa argentina es producto de que gastamos ms de lo que generamos y que el equilibrio de las cuentas fiscales y el dficit cero son los objetivos a partir de los cuales comenzara un ciclo de crecimiento econmico persistente.

Tomemos al azar uno de los tantos discursos donde Mauricio Macri recurre a este planteo: Cuando prometemos que vamos a achicar el problema del dficit, que los mercados lo discuten, les decimos s, lo vamos a hacer () Si resolvemos eso, el crecimiento es ilimitado, es infinito porque nuestra capacidad, talento, creatividad son enormes [3].

Esta idea de que el dficit pblico es la gran traba para el crecimiento la hemos visto planteada por los liberales hasta el hartazgo. Al tratarse el Presupuesto 2019, el diputado del Pro Luciano Laspina argument que son 70 aos de dficit fiscal lo que explicara la decadencia nacional. Otro ejemplo reciente lo tenemos en la nota de Roberto Cachanosky que clama por el aumento del empleo pblico (y tambin de beneficiarios de AUH y jubilaciones): Esa mayor masa salarial, que consume lo que genera el sector privado cobrndole impuestos, ahoga al sector productivo y elimina chances de crecer [4].

Podramos continuar con copiosas citas del impresentable Espert, o del debutante teatral en la calle Corrientes Javier Milei. Pero su protagonismo en el prime time televisivo lo vuelve redundante.

La falta de equilibrio fiscal sera la razn para una emisin monetaria sin control (la maquinita) y esto a la vez la causa de la alta inflacin. En realidad, el ordenamiento de la poltica econmica alrededor de terminar con el dficit fiscal primario se transform en una suerte de principio de la mano de los avances del neoliberalismo. [5]

Este principio juega el papel de poner como la prioridad de toda la poltica econmica el pago de la deuda pblica. Es decir, salvaguardar ante todo el inters de los bancos y los especuladores. Esto se expresa an en la forma en que se muestran las cuentas nacionales, donde el resultado fiscal primario se calcula excluyendo los pagos de intereses de la deuda pblica. Por ejemplo, el proyectado dficit cero para 2019 por parte del Ministerio de Hacienda argentino, que reduce las partidas en todos los rubros sociales y en obra pblica, consagra a la vez un crecimiento del 47 % en los recursos destinados al pago de intereses de la deuda pblica, hasta casi $ 600.000 millones, un 3,2% del PBI.

Al mismo tiempo, se impulsan las denominadas reformas estructurales: reducir los gastos del Estado para bajar aquella parte de los impuestos que pagan las empresas y los ricos, nunca los que recaen sobre el pueblo trabajador (a esto le llaman bajar el costo del Estado), reformas previsionales que reduzcan aportes patronales y extiendan la edad jubilatoria, privatizaciones que abran negocios al capital privado; reformas laborales precarizadoras, etc.

Falacia 2: mejorar la rentabilidad capitalista derrama crecimiento econmico y bienestar

Los primeros laboratorios de las polticas neoliberales como base para restablecer la rentabilidad capitalista para hacer frente a la prolongada crisis estanflacionaria de los aos 70 en las principales potencias imperialistas (que tena como base una pronunciada cada en la tasa de ganancia) fueron el Chile de Pinochet y la ciudad de Nueva York en los EE. UU., ciudad de la cual los bancos tomaron directamente el control a mediados de los 70. Luego, con la llegada de Reagan y Thatcher al poder el neoliberalismo se generaliz.

En la expansin internacional de las polticas neoliberales tuvo un papel relevante la asociacin entre el Departamento del Tesoro de Estados Unidos con el FMI para imponer la reestructuracin de las deudas de los pases perifricos luego de la crisis de la deuda mexicana en 1982. Junto con el Banco Mundial, el FMI fue un activo promotor y ejecutor de las polticas de fundamentalismo de libre mercado y de la ortodoxia neoliberal. Las deudas eran reprogramadas a cambio de reformas institucionales que incluan el recorte del gasto social, flexibilizacin del mercado de trabajo y privatizaciones.

La deuda y el vaciamiento nacional por el empresariado: de eso no se habla

El salto en la introduccin de las polticas neoliberales en nuestro pas est directamente ligado con esos procesos. La dictadura militar impuso una poltica econmica que favoreci la depresin de los salarios y un festival de negocios especulativos para el capital (con el auge de la llamada patria financiera) y de endeudamiento externo. En los siete aos de dictadura, la deuda externa aument de USD 8.000 millones a USD 45.000 millones, incluyendo la estatizacin de la deuda privada de los grupos econmicos locales y extranjeros, entre ellos el Grupo Macri. El juez Ballesteros detect al menos 477 operaciones ilegales ocurridas en este proceso de endeudamiento, segn consta en la causa emblemtica iniciada a partir la denuncia presentada por Alejandro Olmos.

El descalabro de la deuda, como vemos, no es producto del exceso de gasto pblico. Por el contrario, el ciclo de endeudamiento permanente, en el que todava estamos [6], hunde sus races en la socializacin de la deuda de los grupos econmicos. Desde la dictadura para ac llevamos pagados casi USD 600.000 millones (haciendo una suma simple, si trajramos todo a valores de hoy sera todava ms) mientras que seguimos debiendo casi USD 400.000 millones contando todo el endeudamiento reciente.

Pero la deuda no fue solo un mecanismo de expoliacin y una fuente para financiar la fuga de capitales, tambin sirvi como ya sealamos como vehculo para las polticas de apertura y desregulacin que abrieron la posibilidad para concentrar el control de ncleos fundamentales de la economa en manos de unos pocos cientos de grupos econmicos (cada vez ms extranjerizados aun en el caso de la minora que sigue apareciendo como nacional) y aplicar polticas que tuvieron un fuerte impacto regresivo, como fue la flexibilizacin laboral que avanz con todo en los aos 90, y no retrocedi sustancialmente en los aos 2000.

Estas polticas para incrementar los beneficios de los sectores empresarios son siempre impulsadas con el relato de que permitirn estimular la inversin, que vendra a dinamizar el crecimiento econmico y mejorar el bienestar. Sin embargo, si esta pretendida dinmica virtuosa es de por s falaz cuando los capitalistas responden invirtiendo, se ve agravada en el pas por el hecho de que los principales grupos econmicos vienen protagonizando hace dcadas una fuga descomunal de capitales, que es correlato de un proceso inversor dbil, lo que algunos investigadores caracterizan como reticencia inversora [7].

Para que nos demos una idea, los capitales fugados al exterior en las ltimas dcadas llegan segn algunas estimaciones a USD 400 millones, lo que equivale a ms del 80 % de la economa argentina. Solo tomando los perodos kirchnerista y de Macri, la formacin de activos externos computada por el Banco Central llega a USD 100.000 millones en 2003-2016, y a USD 56.000 millones desde enero de 2016 hasta octubre de este ao [8].

Ac tenemos la verdadera raz de la decadencia nacional, que se confirma en mltiples dimensiones. Desde los aos 80 observamos cmo la productividad de la economa local como proporcin de la de EE.UU. cae drsticamente.


En estas condiciones de decadencia, y como resultado de las crisis recurrentes y de la constante avanzada del empresariado contra los trabajadores favorecida por la flexibilizacin y precarizacin laboral, el resultado fue un permanente deterioro en las condiciones de vida del pueblo trabajador. El poder adquisitivo del salario es hoy poco ms de la mitad del que lleg a tener en 1974. La desocupacin entonces era de solo un 2,7 % cuando hoy supera el 9 %. El trabajo no registrado se ha elevado hasta un 35 % de los asalariados contra 20 % en 1974. La poblacin en situacin de pobreza llega al menos a un 25,7 % contra 4 % hace 40 aos.

Una falsa explicacin de la crisis actual

La crisis que empuj a Macri al FMI no se explica por el excesivo gasto pblico en educacin, salud, jubilaciones e infraestructura. Esto es as en primer lugar porque el gobierno se ocup de acrecentar el dficit fiscal, empezando desde el da 1 del mandato de Macri a reducir impuestos que gravan a las empresas y la riqueza personal de los dueos. Eliminacin de retenciones (baja para la soja y sus derivados), reduccin de bienes personales con la ley de blanqueo, y en 2017 una reforma tributaria que baj contribuciones patronales y pagos de Ganancias para los dividendos no distribuidos, son parte de un combo que contribuy al dficit fiscal al reducir la capacidad recaudatoria del Estado. Sin contar el blanqueo, en 2016 la presin impositiva baj 2 puntos del PBI, y otro tanto ocurri en 2017. Estamos hablando de alrededor de USD 20 mil millones en estos dos aos. Otro tanto habra ocurrido en 2018 si la crisis no hubiera obligado al gobierno a dar marcha atrs con algunas eliminaciones de impuestos. Pero la mayor parte de los beneficios fiscales para los empresarios siguen su curso.

En segundo lugar, la explicacin de la situacin actual no puede achacarse al dficit porque la corrida fue producida por el descontrol monetario y cambiario creado por la bicicleta financiera producida por el Banco Central (BCRA) comandado por Federico Sturzenegger. A falta de lluvia de inversiones extranjeras que proveyeran dlares, y con un dficit externo creciente (por la cada de las exportaciones y porque la liberacin del cepo permiti reactivar a toda mquina la fuga de capitales y utilidades que tampoco se haba frenado entre 2012 y 2015), los dlares fueron provistos por los capitales especulativos estimulados por la posibilidad de hacer carry trade, aprovechando el diferencial de las altas tasas de inters locales para amasar fuertes ganancias de corto plazo luego reconvertidas en dlares.

En tercer lugar, la inflacin que hizo estallar el esquema llevando a los especuladores a especular con el ajuste del tipo de cambio porque la revalorizacin del peso (al subir los precios haba cado el poder de compra del dlar en moneda local) no se puede explicar por el dficit. Son el alto pasaje de la devaluacin de fines de 2015 a los precios (el llamado pass trough), y los aumentos de tarifas, los principales elementos que explican el aumento de la inflacin que acompa desde el comienzo a Macri. Por otro lado, la bomba de las Lebac tampoco se explica por el dficit generado por un supuesto exceso de gasto pblico, sino por la decisin de absorber los pesos emitidos para comprar los dlares que ingresaban para la bicicleta financiera, creando de paso un formidable negocio para los bancos, fondos de inversin amigos y otros especuladores.

As como lo hacen a nivel mundial, los catequistas del liberalismo utilizan un falso diagnstico respecto de las causas de la decadencia nacional para justificar la aplicacin de una poltica econmica que implica transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia la clase dominante y hacia sectores del capital financiero internacional. Contra esa visin que explica el endeudamiento externo y la alta inflacin como producto de un exceso de gasto pblico y de pedirle al mundo con dficit externo (gastamos ms de lo que generamos) hemos contrapuesto una explicacin donde el salto en la decadencia nacional es producto de: una deuda pblica impagable que solo sirvi al vaciamiento nacional; la desinversin y fuga sistemtica de capitales; el control privado oligoplico del comercio exterior y el acaparamiento de la renta y la ganancia agraria por un puado de grandes propietarios y productores agrarios y las exportadoras. A estas cuestiones debemos agregar el control de los recursos energticos por monopolios nacionales y extranjeros as como la continuidad en manos privadas de empresas de servicios pblicos esenciales, como el gas y la energa elctrica.

Si este es el diagnstico, la poltica para terminar con el atraso y la dependencia es claramente opuesta a la que pregonan el actual gobierno y el FMI pero tambin de las regulaciones limitadas aplicadas por las gestiones kirchneristas. Que a la vez tienen sus propias falacias, empezando por la idea de que la intervencin estatal mediante el gasto pblico y otras medidas puede permitir que el Estado se ubique por encima de las contradicciones constitutivas del capitalismo y superarlas, como si no fuera parte constitutiva de las mismas y agente central para asegurar la explotacin, determinado a la vez por las condiciones de la dependencia nacional.

Sin dejar de pagar una deuda pblica ilegal e ilegtima; sin la estatizacin del sistema bancario y del comercio exterior; sin la expropiacin de la gran propiedad terrateniente; y sin establecer el monopolio estatal de todo el sector hidrocarburfero y toda la cadena de provisin energtica y de los servicios esenciales bajo gestin de los trabajadores, solo continuaremos en el espiral de decadencia a la que nos ha conducido la clase dominante.

Notas:

[1] Karl Marx, Miseria de la Filosofa, edicin digital en Marxists.org.

[2] Homo economicus es el concepto utilizado en la escuela neoclsica de economa para modelizar el comportamiento humano fundamentando que se ajusta a sus preceptos, como la eleccin racional, y la maximizacin, manejando informacin perfecta.

[3] Macri: Cumpliremos esta vez en reducir el dficit, La Nacin, 30-06-2018

[4] Roberto Cachanosky, La mitad ms uno de los asalariados estn registrados en el Estado, Infobae, 13/11/18.

[5] Esta relacin mecnica entre cantidad de dinero e inflacin es presentada como completamente natural e incuestionable para la ortodoxia econmica, aunque en la dcada que sigui a la crisis de 2008 tuvimos niveles de expansin monetaria sin precedentes por parte de los bancos centrales de varios de los pases ms ricos (la llamada expansin cuantitativa) sin que ocurriera ningn salto inflacionario de ese estilo.

[6] La deuda actu como un condicionante central sobre la economa incluso en el perodo kirchnerista, durante el cual el peso proporcional de la misma (como porcentaje del PBI) se redujo. Pero esto ocurri al precio de un formidable esfuerzo en transferencia de riqueza hacia los acreedores: los pagos seriales (por ms de USD 200 mil millones segn celebr la propia Cristina Fernndez), insumieron una prdida contante y sonante de dlares.

[7] La persistencia de esta acumulacin de capital baja en relacin con la rentabilidad hasta el final del perodo kirchnerista es confirmada por la investigacin recin publicada de Martn Schorr y Andrs Wainer que forma parte del libro por ellos editado La financiarizacin del capital. Estrategias de acumulacin de las grandes empresas en Argentina, Brasil, Francia y Estados Unidos, Buenos Aires, Futuro Anterior, 2018. Para un anlisis de este proceso y sus causas en la Argentina reciente, ver Esteban Mercatante, La economa argentina en su laberinto. Lo que dejan doce aos de kirchnerismo, Buenos Aires, Ediciones IPS, 2015, Captulo 6.

[8] Magdalena Rua y Nicols Zeolla llegan a cifras de fuga de capitales an mayores: de USD 176.228 millones durante los doce aos de gobiernos kirchneristas un ao de interinato de Eduardo Duhalde (Desregulacin cambiaria, fuga de capitales y deuda: la experiencia argentina reciente, Problemas del Desarrollo 194 (49), julio-septiembre 2018).

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Las-falacias-del-relato-neoliberal-sobre-la-crisis-nacional



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