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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2018

Per
Un minuto de silencio

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


Suele decirse que el Minuto de Silencio constituye la expresin del respeto que una colectividad guarda, en reconocimiento y homenaje a una destacada personalidad que ha dejado de existir.

El introductor de la idea -Edward Honey, un modesto soldado australiano, en 1919- pens reflejar as el dolor por la muerte de los soldados cados en la Primera Gran Guerra. No imagin, quiz, que se universalizara el gesto; y llegara a nuestro tiempo como una costumbre.

La pintora nacional Fanny Palacios Izquierdo, suele invitar ms bien a un minuto de aplauso en una circunstancia similar, cuando se exalta a quien nos ha dejado; pensando en los que, por la riqueza de sus valores e ideales, merecen no slo el respeto, sino tambin la adhesin de muchos.

Hoy, enjugado el llanto, y a los ocho das del sensible deceso de Flor de Mara Gonzlez Uriola -una mujer aun insuficientemente valorada- debemos rendir un minuto de silencio, o de aplauso -caben vlidamente las dos expresiones- en recuerdo de su imagen, y de su aporte social.

En la circunstancia, podramos aludir al verso de Gonzalo Rose, y decir sensiblemente a cada uno de nuestros lectores: Os invito a pensar en esta muerte.

Maestra de Escuela, infatigable luchadora por los derechos de la mujer y de los trabajadores, sindicalista neta, espiritualmente catlica y polticamente comunista; Flor de Mara se abri paso, en condiciones muy adversas, para imponer un lenguaje de clase, una voluntad de lucha y, sobre todo, un ejemplo de lealtad a valores y a principios.

Uni, en un solo haz dos mensajes: el cristiano, y el socialista que convirti para su lucha, en una sola causa: la voluntad solidaria que la marc desde un inicio. Y tuvo personalidad, y carcter, para ello.

Despus de una larga trayectoria librada desde abajo, asumi en mayo del 2017, una alta funcin poltica, a sabiendas -y lo dijo- que adquira un compromiso ineludible que podra costarle la vida. Hizo -en esa misma lnea- su penltimo viaje a la ciudad de Huancayo al medioda del jueves 4 de octubre de este ao, en cumplimiento de tareas partidistas.

Contra su voluntad, no lleg a su destino. Intervenida de emergencia en La Oroya, fue devuelta a Lima para su internamiento en el Hospital Almenara, de donde sali slo el 25 de noviembre pasado, para emprender su ltimo viaje, hacia lo que algunos llaman el sueo eterno.

Pensando en ella, y evocndola, se podra aludir a La Magnolia, de Chocano: No se sabe si es perla, ni se sabe si es llanto / Hay entre ella y la luna cierta historia de encanto / en la que una paloma pierde acaso la vida / porque es pura y es blanca y es graciosa y es leve/ como un rayo de luna que se cuaja en la nieve / o como una paloma que se queda dormida.

Slo que, en este caso, la paloma lleva una flor que se qued dormida para siempre, envuelta en su plumaje primoroso.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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