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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2018

Barrio Caliente, leyenda de la negritud ecuatoriana
Cuando el tiempo era nio

Juan Montao Escobar
Rebelin


Cuando el tiempo era nio [1]

 

 

All abajo, en el hueco, en el boquete.

Nacen flores por ramillete.

Casitas de colores con la ventana abierta.

Vecinas de la playa puerta con puerta.

Que yo tengo de to', no me falta na'.

Tengo la noche que me sirve de sbana.

Tengo los mejores paisajes del cielo.

La Perla, Ren Prez (Calle 13) y Rubn Blades.

 

 

Obertura: un solo de tambores de Kwame Bamba

Los barrios son repblicas de ekobios, con los mejores paisajes del cielo, no importa si eres de Villa Fiorito (Buenos Aires, Argentina), de Tepito (ciudad de Mxico, dem), de El Callao (Lima, Per), o de Barrio Caliente (Esmeraldas, Ecuador) todos tienen (mejor tenemos) un cimarrn antiguo y prcer en el corazn. Y as vamos por la vida, con trova, labia y fino orgullo. Razn tiene Ren Prez: no me vendo ni que me paguen, a mi orgullo le puse un candado. Geopoltica urbana de la historia comunitaria e individual. Eso es, duro! Pregn asertivo, si los hay, de aquel coro de Los de atrs vienen conmigo y no deja la saloma: Conmigo vienen, vienen los de atrs. Duro! Los barrios tienen sus hroes de otra estirpe, pero se los quiere porque son de ah, de una de esas calles. Diego Armando Maradona de Villa Fiorito o talo Estupin de Barrio Caliente. El 23 de Enero, Caracas, Venezuela, con el acumulado permanente de rebeldas o Las Comunas de Medelln, Colombia, por ejemplo, la 13 con su graffitour, ponindolo del tamao de la vida resuelta: intervencin militar, nunca ms.

No solo es lenguaje que nos persigue o, mejor dicho, nuestra armadura cultural o filosfica, en realidad es el mantra de Mackandal en voz de Ren Prez: [] t no sabes todo lo que yo cosecho, para dormir debajo de un techo, pero yo no soy blandito, yo no me quito, tampoco me criaron con leche de polvito Eso era antes ahora los estmagos barriales de niez y juventud se sobrecargan de snacks con sus qumicas debilitantes y enemigas de la longevidad, seal identitaria de nuestras abuelas y nuestros abuelos. Edulcorantes, conservantes, saborizantes, condimentos y sal (ECSCyS) la bambalina nutricional. Y pasemos en puntillas por los transgnicos. Chis, calma, no despiertes los ministerios de salud latinoamericanos. Al final a Mackandal lo quemaron y cuando lo crean calcinado sali corriendo de la hoguera, eso dice el boca en boca de las leyendas, en alguna pared barrial debe estar pintado con aerosol como los ancestros de La Perla o El Callao.

La Perla es el pariente caribeo de Barrio Caliente, Rubn Blades consagra el parentesco: Creo en barrios con madres que vivieron iguales de razones. Y al final se murieron sin tener vacaciones. Como deca mi abuela: as fue la baraja en casa del pobre hasta el que es feto trabaja por ese barrio eterno, tambin universal. La Perla, Chorrillo, Araucania y Barrio Caliente son eso, universales, como palenkes de libertad. Sus firmamentos son nombres de gloria y brillo, por ac Antonio Preciado, Jaime Hurtado, Nelson Estupin y el clan exitoso de los Valencia. A la cuerda largusima de referencias no se las puede cortar con un mezquino etctera.

 

Barrios de otros tiempos

Yo no lucho por un terreno pavimentado.

Ni por metros cuadrados, ni por un sueo dorado.

Yo lucho por un paisaje bien perfumado.

Y por un buen plato de bistec encebollado.

Por la sonrisa de mi madre que vale un milln.

Lucho por mi abuela mecindose en su silln.

La Perla , Ren Prez (Calle 13) y Rubn Blades. 

A su manera Esmeraldas, mi ciudad, tiene sus puntos bellos. No importa su arquitectura dispareja, el relajo del trfico o las imposibles telaraas de cables; la esttica siempre estuvo (y est) en el nimo cool de su gente. De ese espritu de jolgorio provinieron los nombres de sus barrios, quizs como irona geogrfica o por festejo histrico-urbanista.

As pues, El Bolsillo por su geometra espacial al igual que El Embudo. Las Guacharacas [2] para jams olvidar que hubo un ave muy propia de este ambiente. No s por qu hay un barrio que se llama El Treinta, pero su vecino El Arenal fue resultado del dragado para la construccin del puerto en los aos 70, del siglo pasado. Estn El Regocijo por las bondades climticas, Vista al Mar porque desde esa altura se lo observa completo y despejado y Las Canangas por el olor vespertino de aquellos rboles. En el barrio Los Almendros apenas los hay, ninguna en Las Palmas y Nuevos Horizontes tiene ms de intencin colectiva y eso que empez llamndose Viernes Santo. Puerto Limn antes fue una caleta de pescadores y el Tercer Piso es falso ordinal. Barrio El Potos una hacienda ganadera del siglo XIX y Santas Vainas por la crcel del lugar. No s qu tiene de aquello Barrio Lindo y yo no lo discuto con sus moradores, pero en Barrio Habana no hay un solo cubano. Por qu hay un barrio que se llama Tripa de Pollo? Est el Quilombo por razones obvias.

Codesa es una suma de barrios y hay un barrio dedicado a la Virgen de la Ceiba, la nica santa nativa de este vecindario (ojal no me la pinten rubia). Y aquello que est en nuestra sangre: la libertad. Dos muestras: Esmeraldas Libre y Aire Libre. De todas maneras, el emblema urbano es Barrio Caliente.

Barrio Caliente, la leyenda

Era, en lneas rectas, desde la alambrada de un potrero,

[] hasta unas calles ms abajo, por donde andaba a ratos desnudo,

desafiante, a pie, solito un sol desmesurado y a lo ancho,

siempre en lneas rectas, desde el ro hasta las lomas

en que se aposentaba un incendio de flores amarillas

Barrio Caliente, poema de Antonio Preciado [3].

El tiempo implacable no mata la leyenda de Barrio Caliente, ciudad de Esmeraldas, porque con su andarele se acrecienta. Las alas de la narrativa son historia y mitologa. Es el Barrio, as, con la mayscula de la grandeza. Lo de caliente tiene sus hiptesis, ninguna es por el clima y s por las vidas bien vividas del Barrio. Es el barrio bendito de la Negritud ecuatoriana. Quienes borroneamos crnicas urbanas somos testigos privilegiados de la leyenda que se hizo con sus personalidades, por sus dichos y hechos. Del Barrio se regresan las leyendas urbanas esmeraldeas.

Fue en la temprana niez que me asom al Barrio y aquello que vi nunca ms desapareci de mi mejor memoria. Mujeres negras bellsimas con elegantes polleras, candongas en las orejas y andares irrepetibles; hombres vestidos de punto en blanco, llevando sombreros adornados con plumas de pichn y el ecosistema festivo barrial pareca no terminar nunca. La carpintera colectiva de la leyenda era perpetua, porque en esos aos verdes estuvimos sentenciados a la barriga llena y al corazn contento, segn versificara Antonio Preciado. Debi ser verdad, porque la bonanza de los bananales se gastaba en bailaderos cuya fama ha quedado, aun si las casas de pachanga, porque ya no existen ms. Remember, La Popala [4] . Las maanas y tardes de ftbol dominicales motivaban las conversaciones de las primeras horas del lunes, para el viernes ya estaban gastadas y empezaban las del prximo domingo. En los aos de mi arribo al Barrio, ya se cultivaba el mito del Amenaza Verde [5] .

Esos kilmetros cuadrados urbanos produjeron la mejor poesa y literatura del siglo XX. Dos nombres por ahora, Nelson Estupin Bass y Antonio Preciado.

Una del guaranguanguao [6]

 

Con la emocin la poesa flota,

Y en su sentir, que a devocin se ensancha,

cree que mi corazn es la pelota

y que Barrio Caliente es hoy la cancha.

Poema Amenaza Verde, de Antonio Preciado [7] .

Antes de escuchar la metfora yo supe qu era eso de la cada del alma al piso. Lo viv una maana desafortunada de ftbol estudiantil; nuestro equipo colegial recibi dos goles en los primeros minutos del partido. Un clebre personaje, que ahora debe frecuentar los estadios de la otra vida, de apellido Ramrez, hizo hilachas mi autoestima. Era ms famoso por su apodo: Culebra. Dueo de un vozarrn y ayudado por la acstica del estadio deleitaba al pblico con sus bromas, algunas de ellas despiadadas. Culebra pona veneno en la invencin de palabras que no se saba bien qu significaban, pero igual causaban risa. Dos de su clsico repertorio: intrgido y guaranguanguao. No los busquen en ningn diccionario ni siquiera en el de costumbrismos, porque no encontrarn qu rayos significan.

Son palabras del habla de Barrio Caliente. Esencia de la verba barriocalentea, como el marimbeo de la boca, dejar su pres-pres, el sol de agua o andar futre. Culebra llev el habla hermtica del Barrio a la gradera del estadio Folke nderson, nuestra catedral del balompi, que est en Bario Caliente, dnde ms? Antes del engramado era una cancha de tierra batida, que nimbaba a la gente de un leve polvillo. El periodista Ronald Murillo la nombr La Polverita. Barcelona de Guayaquil es el nico equipo al cual no se le ha cado el alma al piso en la catedral barriocalentea, de ah todos.

A un jeme de la puerta de entrada del estadio estaba La Nmero 1, un bar temtico: ftbol y poesa. All han ido, en peregrinacin y para ser bendecidos por los ancestros futboleros del frontispicio, estrellas del ftbol ecuatoriano. Tres nombres: Antonio Valencia, Alejandro Castillo y Christian Bentez.

El nombre de la vida

[] conmigo vienen, vienen los de atrs,

los de atrs vienen conmigo, vienen los de atrs,

sin mirar patras vienen los de atrs (Duro!),

mirando palfrente vienen los de atrs (Duro!)

Los de atrs vienen conmigo, Ren Prez (Calle 13).

Se jodieron las premoniciones porque el nombre ya no anticipa la personalidad de hijos e hijas, apenas es el oscuro deseo que iguale al padre o a la madre; es bastante, pero no es suficiente. Ahora el nombre es acertijo en ingls, francs o qu s yo. Hay padres (y madres) audaces que buscan nombres en japons o en chino, sin saber que por all el nombre es cosa seria, una declaracin de principios que podra ser una molestosa carga o un desafo a la sencillez del nombrado. Ac, en la mayora de los casos el nombre no te marca solo es un apelativo, sustituido, a veces, por el apodo familiar, barrial o urbano tribal.

El nombre es un definitivo cultural, un marcador destinatario, un significador de renunciamientos, una seal de identidad o el condensado discursivo de demandas ancestrales. El nombre (o el sustituyente) crea la mitologa personal o establece la huella pica, sustituye para siempre al apellido porque es un artefacto incmodo de validacin. Cuando hablamos de Fidel hay una rpida conexin con la imagen vestida de verde olivo, las barbas y el discurso motivador. Siempre ser Malcolm X y no el apelativo largusimo elegido durante su afianzamiento en el islam. Jams sabremos si Alonso de Illescas continu llamndose as o sin los compromisos de la dominacin volvi a los bellos nombres de Oriente. Lenin es y no es Ulinov y Marx apenas es Karl. Allende es ms receptivo que Salvador y Ernesto Guevara no sustituye a Che.

El nombre queda para la biografa y el vecindario se atiene al apodo histrico ennoblecedor. Basta llamarlo Simn Bolvar y no la estructura barroca nominativa, nadie le llama Cara-de-Piedra porque mejor suena Rumiahui o Eugenio Espejo esconde a Chusig. Es Evo en la discutidera poltica, lo mismo que Chvez o Rafael (a veces Correa). Todos por unanimidad le llamamos Nebot. Pedro Antonio Marn es alguien impensable, pero no si se dice Marulanda o Tirofijo. A Jaime Hurtado lo hemos dejado as, el nombre con el apellido, acaso por el otro Hurtado, Osvaldo?

En el palenque Amenaza Verde (el emblemtico equipo de ftbol) son nombres y nombres tantos como una comunidad interminable. Antonio Preciado es el Poeta, una sublime injusticia popular, porque hay muchos ms. Pap Roncn no volver a ser Guillermo Ayov y Petita Palma se mantiene sin sustitucin. Rosa Wila Valencia es Rosita y Carla Quinez es Karla Kanora por ajustes artsticos. Carlos Sad, omitiendo aquel apodo muy popular, ser recordado por lo que eligi llamarse: Su Amigo. Mi amigo Clemente Caola, leyenda de la mquina de coser de Barrio Caliente, es El Mago. talo Estupin fue Yerbita, pero todo preferimos su nombre primario, Gerardo tiene una capilla futbolera que nadie omite: La Nmero 1.

Cabeza Mgica no pudo desplazar a Alberto Spencer y El Chucho eterniz a Christian Bentez. Pel no es Edson Arantes do Nascimento y Maradona es el cuatrislabo ms famoso en el mundo. Hasta el autor de estas lneas infiere como jazzman.

Luto en Barrio Caliente

[] caminando firme, recto, directo,

sin arrodillarnos, bien paraos, erectos,

venimos caminando por una cuerda finita,

pero a nosotros no nos tumba ni la criptonita []

Los de atrs vienen conmigo, Ren Prez (Calle13).

Nuestra impaciencia con aquel determinismo histrico se volvi, entre otras cosas, ftbol. Cuando al barrio llegaba una de aquellas leyendas todos queramos estar en sus zapatos, porque la comunidad sala a festejar al hroe del balompi, a mirar con ojos propios al mito andante. talo Estupin Martnez no pas por la Polverita sino que fue directamente al Aucas [8] , apenas pasaba de los quince aos, se tena tanta fe que no necesit del refuerzo moral del aplauso esmeraldeo. Aos ms tarde, futbolista en reposo, volvera a mirar el mural de piedra, que Efran Andrade estamp en el frontispicio del estadio Folke Anderson y se preguntara si el elogio en piedra negra antecedi a los retornos gloriosos, el suyo y los de otros.

El periodismo futbolero suele cotejar sus explicaciones con analogas tan grficas y explicitas que nadie tiene el valor de discutirlas, se las lee o escucha y punto. Cuando talo Estupin lleg al Macar [9] el barrio le llamaba Yerbita, evolucion a Arponero Negro por cuenta del periodista Ronald Murillo y en Mxico, ngel Fernndez, otro narrador de partidos, lo convirti en Gato Salvaje. Las analogas descifran las metforas del balompi. Nunca sabremos por qu el periodista mexicano coloc a talo en el Ay (panten afroamericano) futbolero con ese pseudnimo, pero adivino que a Ronald se le ocurri despus de leer Moby Dick. Ambos apodos retratan su nimo canchero.

Hay que interpretar el relato periodstico para volver a imaginar a talo Estupin corriendo el ltimo cuarto de cancha como quien surfea sin tabla o rompe olas fabulosas a pura potencia barriocalentea con ese corazn alebrestado que el 2 de marzo de 2016 se detuvo repentinamente y para siempre. Las penas del ftbol esas si son penas verdaderas, porque la tica del vecindario empuja al lamento por el ltimo aplauso jams otorgado o porque la nostalgia nos hace una mala jugada al convencernos que se acaba la liga de los extraordinarios; por supuesto que no es cierto, aunque cada domingo de mal ftbol nos devuelva a las aoranzas.

talo, uno de los dilectos de Barrio Caliente, sus frecuentes llegadas a la esquina de La Nmero 1, para que le hicieran el gasto de la conversa sus carnales, devolver saludos de la admiracin inagotable y recibir con acostumbrada sencillez los elogios de siempre. l pareca no creer en las hazaas de tal o cual partido que el cario esmeraldeo y ecuatoriano las haca desmesuradas, esas gentilezas tambin ocurran en Mxico.

Por estos aos ya no mostraba la esttica desafiante del Black Power, el afro-look, no faltaron cronistas que dedicaron lneas al peinado como si fuera el smbolo del goleador tumba gigantes, moda o actitud cimarrona? Quin sabe. En todo caso, afro-gol. Barrio Caliente retiene la memoria de una de sus personalidades emblemticas, su traslado al este (u oeste) de la vida nos obliga a recordar a quienes construyeron la fama del Barrio y a colocar sus nombres en lugares de impacto reflexivo.

El bluesman de Barrio Caliente

La noche me sirve de sbana.

La Perla, Ren Prez (Calle13) y Rubn Blades.

Es Antonio Preciado el bluesman afropacfico de Barrio Caliente, ciudad de Esmeraldas, el inventor de una poesa de ac para ese uni-verso dispar y soliloquio. Vali el invento, en un mucho con demasiado, porque son versos y versos que nos retratan y a la vez nos comunican. Si no cmo tener voz propia dentro del aguaje infinito de voces verstiles? Segn el profesor de la Harvard University Cornel West definirse como bluesman es ser flexible, fluido e improvisador, multidimensional, encontrando la propia voz, pero desplegando esa voz en diversas estrategias discursivas, en diferentes modos de persuasin retrica El poema suena con la voz y resuena con el cuerpo del Poeta. Economa esttica performativa.

A. Preciado fue propuesto al Premio Nacional Eugenio Espejo, se debi premiar a la finura significante de la palabra que narra nuestras historias de arribos gritados y el compromiso del corazn libre atestados de abuelos, a la descripcin de nuestro itinerario antropolgico desde las esquinas de Barrio Caliente hasta otras de cualquier geografa y a la mencin de su ser poltico dejando lo panfletario para otras circunstancias o al ax de sus plpitos confundidos con Ex porque ve mil versos con una misma mirada.

Son las msicas del Pacfico colombo-ecuatoriano, es el blues afroamericano y es la latitud potica de Antonio Preciado que se relacionan con el encuentro de la propia voz y con perseverar y prevalecer cuando se tiene todo en contra. Un estado de democracia existencial. Es la gente arrullo-blues, jazz-currulao o spiritual-bundeao que encuentra su voz en las lneas de oralidad caligrafiadas por el Poeta. El entrecomillado testimonial es de C. West. Su poesa, nuestra poesa escrita por Antonio, es un surtido de elementos rtmicos que si al cantarlas una cantora o un cantor y, por no s qu, faltara en su armona el torbellino de voces antiguas se morira de sed por el costado.

Notas:

[1] Ttulo tomado de un poema de Antonio Preciado, del libro, De lo dems al barrio, El ngel Editor, Quito, 2013, p. 108.

[2] La guacharaca (Ortalis guttata , ave ecuatoriana.

[3] p. Cit., p. 103

[4] Un famoso bailadero, en pleno Barrio Caliente, punto de encuentro de quienes llegaban a la ciudad y se cuidaban de no evitar la referencia pachanguera.

[5] Un legendario equipo de ftbol de los aos 50 del siglo pasado.

[6] Nunca supe qu quera decir su inventor, de apellido Ramrez, clebre por el vozarrn y sus bromas acompaadas de sonoros y enigmticos neologismos.

[7] P. Cit., p. 140.

[8] Equipo de ftbol de Quito.

[9] Equipo de ftbol, de la ciudad de Ambato, Ecuador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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