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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2018

La antroploga y activista Yayo Herrero reflexiona sobre ecologismo, feminismo y antirracismo y la articulacin de una agenda emancipadora
Mirar desde el prisma de la sostenibilidad de la vida nos lleva a asumir la urgencia en ponernos de acuerdo

Santiago Canales
El Salto


Yayo Herrero (1965) es antroploga, profesora universitaria en la UNED y miembro de Ecologistas en Accin. Ha publicado numerosos artculos y libros sobre ecologa y feminismo. El ltimo, La vida en el centro. Voces y relatos ecofeministas, un libro escrito a seis manos junto a Mara Gonzalez Reyes y Marta Pascual en el que combinan los relatos y el ensayo para dar cuenta sobre lo que importa realmente, para sealar como prioridad absoluta la defensa de una vida digna. En esta entrevista reflexiona sobre la sostenibilidad de la vida, la articulacin de una agenda para hacer frente a la crisis ecolgica y social y el avance de la extrema derecha.

Una serie de artculos a raz de la ley Decreto Dignidad del gobierno italiano ha reabierto un debate sobre la soberana y la reivindicacin del Estado-nacin frente a la globalizacin capitalista. En qu medida es suficiente con recuperar el poder del Estado para acometer transformaciones sociales profundas? Cmo articular una respuesta frente al poder global?

Yo no creo que nadie haya planteado que sea suficiente recuperar el poder del Estado para acometer transformaciones profundas. Creo que lo que se planteaba es que desde la esfera del Estado-nacin haba posibilidades de recuperar dinmicas de autogobierno que en este momento estn desapareciendo a pasos agigantados. Para m, no hay una sola escala desde la que, suponiendo que se orientase a resolver los problemas de las personas ms vulnerables, pudiesen resolverse todos los problemas. Tenemos una situacin grave y compleja que requiere medidas transescalables. Hay asuntos que se pueden afrontar mejor desde lo municipal, otros desde el marco del Estado y otros son problemas supranacionales.

En cualquier caso, lo que s tengo claro es que, teniendo en cuenta el cambio climtico y el declive de energa, materiales, recursos pesqueros o biodiversidad, la esfera material de la economa decrecer s o s. Por tanto, ser preciso pensar, ms pronto que tarde, en la relocalizacin de la economa. Somos dependientes en un 80% de la energa y los materiales de otras zonas ya casi agotadas del planeta. Por solidaridad y justicia con quienes viven en esos territorios, y por la propia seguridad y proteccin de las mayoras sociales tambin en nuestro pas, es urgente pensar en cmo racionalizar el metabolismo econmico, la produccin y el consumo.

El artculo escrito por Anguita, Monereo e Illueca result muy polmico porque valoraba positivamente esas medida sin tener en cuenta el componente racista del gobierno italiano y el auge de la extrema derecha en Europa. Debe la izquierda competir con estos movimientos y partidos por el concepto de lo nacional?

Anguita, Monereo e Illueca no escribieron uno sino varios artculos e hicieron diversas entrevistas en las que pudieron ampliar, matizar y enriquecer las argumentaciones al escuchar las criticas que se fueron produciendo. Yo no comparto completamente todos sus puntos de vista, pero creo que pusieron encima de la mesa un debate a todas luces necesario, ante el que otras personas han reaccionado aportando piezas a un puzzle complicado que, hoy por hoy, nadie sabe cmo terminar.

No creo que las izquierdas tenga que competir con los movimientos neofascistas por el concepto de lo nacional. Creo que las izquierdas deben situar como prioridad la emancipacin de todas las personas subordinadas y subyugadas por un capitalismo que ya no es solo una forma de produccin sino una antropologa que ha decretado que el dinero y el crecimiento econmico es sagrado y que todo debe sacrificarse condiciones laborales, derechos sociales, libertad de expresin, territorios, vidas dignas, etc. ante l. Ese sometimiento de todo lo vivo se da dentro y fuera de las fronteras nacionales. Para m, sera terrible tambin una izquierda que defendiese formas de vida de la clase obrera espaola que solo puedan mantenerse arrasando, invadiendo, matando y violando otros territorios y otras vidas.

En esa batalla que hay que librar en diferentes escalas, dnde queda el marco nacional?

Desde este punto de vista, el reconocimiento de nuestro territorio como el lugar del que tendremos que obtener lo necesario para vivir y en el que establecemos las relaciones sociales y construimos la vida en comn es fundamental. El territorio en el que vivimos es el lugar en el que podemos hacer polticas que apunten a la justicia. Es en este territorio concreto en el que vamos a tener, por ejemplo, que adaptarnos de forma justa a un cambio climtico que no se va a expresar como en Noruega o como en Canad, sino con especificidades propias que tendremos que abordar. Es en este territorio concreto en el que tendremos que buscar soluciones cuando los oscilantes picos, aunque cada vez ms frecuentes, de los precios de la energa se lleven por delante industrias y puestos de trabajo, sin que haya nuevas fuentes milagrosas que explotar y al poder econmico le importe poco sacrificar las vidas y el bienestar de personas que considera sobrantes.

Tenemos un importante marrn, que el movimiento ecologista lleva planteando desde hace ms de 40 aos, y las soluciones no son fciles ni desde luego se van a construir sobre la recuperacin de un estado de bienestar con la lgica del que se construy despus de la Segunda Guerra Mundial. Creo que recuperar la nocin de ecodependencia e interdependencia puede ayudar en un sentido de pertenencia al territorio y a la comunidad que evite que las luchas entre pobres que tan bien le vienen a los populismos de ultraderecha.

Por dnde podemos disputarles a estos populismos de derechas el sentir de poca en planos ms cercanos a la gente, como la familia, la comunidad o la rectitud moral en la vida cotidiana?

En primer lugar hablando con claridad de los problemas que afrontamos. No solo tenemos un problema de corrupcin, que obviamente lo tenemos, sino que la reproduccin de la economa capitalista para dar respuesta a las necesidades de las mayoras sociales est en crisis. Los estilos de vida de quienes se considera que viven bien con altos niveles de consumos de bienes, energa y materiales son fsicamente inextendibles a toda la poblacin y por eso los crculos de privilegio van siendo cada vez ms pequeos, y ms grandes los sectores que sufren incertidumbre, tienen miedo o ya han sido directamente excluidos. Es posible construir una buena vida para todos y todas, pero pasa por reducir el uso de energa, materiales y reducir la huella material, obviamente de aquellas personas que consumen mucho ms de lo que les corresponde. Necesitamos aplicar el principio de suficiencia con justicia.

El problema es que si no hablamos de esto, las personas no somos conscientes de dnde estn los problemas estructurales y, cuando las izquierdas que no los quieren abordar gobiernan, no son capaces de generar tranquilidad y seguridad, y le abren la puerta a los discursos estigmatizadores que sealan como culpables a una parte de la poblacin extranjera, a quienes disienten o se enfrentan. La cercana a la gente es fundamental y para ello es importante la organizacin, tal y como hizo la izquierda en el pasado, una organizacin local y capilar en los barrios, capaz de frenar las luchas entre pobres y ayudar a general resiliencia local.

Ha mencionado en alguna ocasin que nos encontramos ante una doble crisis de la civilizacin. Por un lado, la crisis ecolgica, que tiene que ver con los lmites naturales del planeta, y, al mismo tiempo, la crisis social, que tiene que ver con la profundizacin de las desigualdades y las condiciones de vida de las personas. Cmo deben encarar esta situacin los movimientos sociales, organizaciones y partidos progresistas?

En realidad, es una sola crisis. Muchas organizaciones y proyectos emancipadores an no han interiorizado hasta qu punto la crisis ecolgica, el racismo colonial y el patriarcado constituyen, junto con la explotacin del trabajo humano, los pilares materiales de la crisis civilizatoria. Avanzar en todos los frentes es fundamental para abordarla.

Hasta qu punto est relacionada esta doble crisis con el avance de la extrema derecha en Europa?

En mi opinin, y no solo la ma hay personas como Boaventura Souza Santos que llevan muchos aos hablando de fascismo territorial, las conexiones son evidentes. La socialdemocracia no puede hacer polticas redistributivas si no hay crecimiento econmico sostenido y este est en riesgo precisamente por falta de soporte material. Si le aadimos la debilidad de la organizacin de la clase obrera, salvo honrosas y puntuales excepciones, y la asuncin de que las personas solo merecen vivir bien si quien les contrata obtiene los beneficios que desea obtener.

Al hilo del coloquio en el que participaste recientemente en Bilbao, junto a Michel Lowy y el jesuita Patxi lvarez, qu rol deberan jugar las comunidades religiosas de base y sus instancias jerarquizadas para salvar a la humanidad del desastre que se avecina?

Hay comunidades cristianas de base que llevan muchos aos trabajando con los movimientos sociales y haciendo un trabajo invisible en barrios al lado de las personas ms vulnerables. Muchas mujeres de estas comunidades de base participan tambin, por ejemplo, en el movimiento feminista, desafiando el mandato de las jerarquas En cuanto a la iglesia jerarquizada, aunque es de agradecer la publicacin de la Encclica Laudato S, de Francisco, debe hacerse mirar ese apoyo casi siempre incondicional a las esferas de poder injusto, patriarcal y homfobo.

Habitualmente hace referencia al conflicto capital-vida, qu nuevas perspectivas incorpora este marco de anlisis al tradicional capital-trabajo?

Marx nos ayud a comprender el conflicto que exista entre el crecimiento del capital y el trabajo humano, que se refera al trabajo asalariado. El feminismo nos ha enseado que existe una falsa dicotoma entre la produccin y la reproduccin. No puede sostenerse el flujo de mano de obra al proceso productivo si en el espacio oculto de los hogares no se reproduce esa mano de obra cotidiana. Por ello, existe un conflicto no solo entre el capital y el trabajo asalariado, sino que el conflicto se extiende a todos los trabajos.

Por ltimo, el crecimiento del capital tambin se realiza a costa de la utilizacin de cantidades ingentes de materiales de la corteza terrestre que son finitos y estn parcialmente agotados, y de la capacidad regenerativa cclica de la naturaleza. Cuando el capital maximiza los beneficios, destruyendo la base material que permite la reproduccin de la economa, pero tambin el mantenimiento de la propia vida humana, nos encontramos ante un conflicto entre el capital y la vida. Por eso decimos que el capitalismo mata.

En un artculo publicado recientemente ha defendido que el ecologismo, el feminismo y el antirracismo no son cuestiones perifricas al conflicto de clase sino que lo atraviesan por completo, cmo integrar las diferentes agendas de los movimientos dentro de una estrategia comn?

No es fcil. Para m la clave es articular la agenda en torno a la sostenibilidad de la vida. Qu podemos hacer para garantizar condiciones de vida digna para las mayoras sociales alimento, vivienda, tiempo para los proyectos propios, educacin, salud, poder colectivo, corresponsabilidad en los cuidados en un planeta parcialmente agotado y con un calentamiento global irreversible? Mirar desde este prisma nos lleva a adoptar propuestas e iniciativas bastante diferentes y a asumir cierta urgencia en ponernos de acuerdo y entendernos.

En el caso concreto del feminismo hemos visto personas e instituciones dentro de las lites ecnomicas y polticas definirse y defender el feminismo en un sentido amplio, es real el riesgo de cooptacin? Qu propuestas puede potenciar el movimiento feminista que resulten inasumibles para el establishment?

 Situar como prioridad el mantenimiento de vidas decentes y dignas, y la desfeminizacin de los cuidados, son dos pilares que apuntan a la lnea de flotacin del propio sistema.

Del mismo modo, se estn desarrollando otras formas de capitalismo que incorporan conceptos que tradicionalmente pertenecan a los movimientos sociales, como las secciones ecolgicas en las grandes cadenas de distribucin o las aplicaciones que se autodenominan economa colaborativa, qu elementos debe incorporar una propuesta econmica emanciapadora y medioambientalmente sostenible?

Para m, la prueba del algodn es si estas propuestas son extendibles a todas las personas. Es muy importante distinguir entre el capitalismo verde, que a veces pretende hacer caja con el desastre y que abre nuevas vas de negocio para quien puede pagarlas, con la aplicacin de un programa de ecologismo social que hace de la redistribucin radical de la riqueza monetaria y material un eje central. Si no nos preguntamos por la justicia, puede que haya propuestas que suenan bien y que, por no ser escalables a las mayoras sociales, pueden convertirse en ecofascismo.

Qu papel tiene la Economa Social y Solidaria en la transformacin del sistema econmico?Es posible crecer como alternativa al modelo hegemnico sin comprometer los principios que la inspiran?

Para m juega un papel fundamental. No hay ms que ver cmo, en cuanto aparecen como campos que pueden disputar la hegemona econmica, los ataques son brutales. Es verdad que, al tener que implantarse desde el propio sistema, se corre el riesgo de perder o manchar algunos de sus principios, pero creo que merece la pena dar la batalla, y el hecho de que se persiga como principios bsicos el mantenimiento del empleo y la participacin democrtica en la toma de decisiones funciona como una especie de escudo protector.

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/pensamiento/yayo-herrero-sostenibilidad-vida-asumir-urgencia-ponernos-acuerdo



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