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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2018

Orden de matar con impunidad
El gatillo fcil es ley

Correpi


Dos das antes de la cumbre del G20 en la ciudad de Buenos Aires, trascendi que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, haba dictado una resolucin que ampla los casos en que se permite el uso de armas de fuego por los integrantes de las fuerzas de seguridad federales. Ante el natural revuelo que caus la noticia, el vocero oficial del ministerio aclar que era una medida extraordinaria para garantizar la seguridad de los visitantes extranjeros durante la reunin del G20, pero hoy, cuando ya se han ido, la Resolucin 956/2018 fue publicada en el Boletn Oficial, con lo que entra en vigencia respecto del personal de todas las fuerzas de seguridad federales.

Qu deroga esta nueva norma?

Con verdadera hipocresa, los considerandos de la norma citan como directriz, e inmediatamente derogan de facto en el articulado, los lineamientos del Cdigo de Conducta para Funcionarios encargados de hacer cumplir la Ley de la ONU (Res. 34/169, 17/11/1979), que fueron incorporados a nuestra legislacin interna por la ley 24.059; y los Principios Bsicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley, tambin de la ONU (1990). Dado que el art. 3 de la resolucin dispone la derogacin de toda disposicin o normativa contraria, tambin ha quedado sin efecto el Manual de Capacitacin Policial de la Polica Federal de 2002.

Estas normas, ahora derogadas, establecan con claridad los principios generales del uso de la fuerza, y en especial de las armas de fuego por parte de los miembros del aparato represivo estatal, y fijaban prohibiciones igual de explcitas.

Por ejemplo, el art. 2 del Cdigo de Conducta de la ONU de 1979 dice que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley respetarn y protegern la dignidad humana y mantendrn y defendern los derechos humanos de todas las personas. El art. 3 autoriza el uso de la fuerza slo cuando sea estrictamente necesario y en la medida en que lo requiera el desempeo de sus tareas. En los Principios Bsicos, se autoriza el uso de la fuerza y las armas de fuego solamente cuando otros medios resulten ineficaces, aclarando que, cuando su empleo sea inevitable, se ejercer con moderacin y en proporcin a la gravedad del delito, reduciendo al mnimo los daos y lesiones, respetando y protegiendo la vida humana.

A nivel interno, el Manual de la PFA, en el captulo uso de armas de fuego, dispona: ...el uso de las armas exige siempre una causa suficiente, razonable y demostrable en juicio para justificar en enfrentamiento con personas armadas, con el mnimo de riesgo posible para la integridad fsica de terceros inocentes. Expresamente, deca que la fuga no justifica el uso de armas, excepto que en su huida el agresor contine haciendo fuego contra el personal policial y, ante esa circunstancia, no impedir su fuga implique peligro inminente de muerte para s o terceros. Luego, agregaba que Todas las tcnicas y tcticas policiales privilegian el resguardo de la vida e integridad fsica de las personas y que El uso de las armas de fuego es el ltimo recurso disponible para la proteccin propia y de terceros ante una agresin ilegtima que las ponga en peligro.

Qu permite esta resolucin?

La norma hoy publicada en el Boletn Oficial habilita el uso legal del arma de fuego en una serie de situaciones que son un resumen de las principales excusas utilizadas por miembros de las fuerzas de seguridad en su defensa cuando son juzgados por el fusilamiento de personas.

Deca Rodolfo Walsh, bajo el ttulo Milongas clsicas, que, as como hay apenas media docena de chistes bsicos que admiten infinitas variaciones, la crnica policial registra media docena de historias que pueden tomarse de modelo. stas son algunas de las que aparecen en boca policial en las causas por gatillo fcil: Cre que poda estar armado Tena la obligacin de evitar la fuga Hizo un movimiento sospechoso Pens que iba a cometer un ilcito Vi un arma, no saba que era de juguete.
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Esos intentos de justificar el tiro por la espalda o la nuca contra una persona desarmada, que a veces incluso logran conmover, como ellos mismos dicen, a jueces y fiscales que premian en gatillo fcil con el sobreseimiento y la absolucin igual de fciles, hoy, Cambiemos mediante, son ley en Argentina.

Desde hoy, no sern judicialmente cuestionables los fusilamientos que se produzcan cuando se presuma verosmilmente que el sospechoso pueda poseer un arma letal, para lo que se dan una serie de ejemplos que hablan por s mismos:

c.1.- Cuando integrase un grupo de dos o ms personas y otro miembro del grupo posea un arma o haya efectuado disparos, o haya lesionado a terceras personas.

c.2.- Cuando trate de acceder a un arma en circunstancias que indiquen la intencin de utilizarla contra el agente o contra terceros.

c.3.- Cuando efectuase movimientos que indiquen la inminente utilizacin de un arma.

Y sigue:
d) Cuando estando armado, busque ventaja parapetndose, ocultndose, o mejorando su posicin de ataque.

e) Cuando tenga la capacidad cierta o altamente probable de producir, an sin el uso de armas, la muerte o lesiones graves a cualquier persona.

f) Cuando se fugue luego de haber causado, o de haber intentado causar, muertes o lesiones graves.

g) Cuando la imprevisibilidad del ataque esgrimido, o el nmero de los agresores, o las armas que stos utilizaren, impidan materialmente el debido cumplimiento del deber, o la capacidad para ejercer la defensa propia o de terceras personas.
Qu hacemos?

Podramos enumerar centenares de casos de gatillo fcil en los que policas usaron sas y otras excusas parecidas sin que lograran evitar duras condenas, como el oficial de la ciudad Otero, que aleg lo de la fuga, o el comisario bonaerense Veysandaz, que dijo lo de cre que haba un arma.
Nunca ha sido tan evidente que la represin es poltica de estado, y que la impunidad es un atributo del poder.
Con esta norma en vigencia, no slo se multiplicarn al infinito los ya muy frecuentes fusilamientos de gatillo fcil, sino que sus autores materiales sern automticamente impunes por imperio ministerial. A la vez, es evidente lo til que ser para justificar represiones y asesinatos en movilizacin y manifestaciones populares. Bastar que algn polica diga me pareci ver alguien armado o vi un gesto que indicaba la inminente utilizacin de un arma en la multitud para disponer de tiro limpio contra todxs. Nunca ha sido tan evidente que la represin es poltica de estado, y que la impunidad es un atributo del poder.

Hay un solo camino para enfrentar esta orden explcita a las fuerzas para descargar ms plomo sobre el pueblo pobre. Derrotamos el intento del 2x1 a los genocidas con la movilizacin popular. Frenamos el protocolo antipiquete a fuerza de seguir saliendo a las calles.

Convocamos al conjunto del campo popular a repudiar activamente este extraordinario nuevo avance represivo del gobierno de Cambiemos, que impone de hecho la pena de muerte a punta de reglamentaria.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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