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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2018

La doble moral del imperio estadounidense

Marcelo Colussi
Rebelin


Es una caracterstica bastante frecuente en el ejercicio del poder el uso y el abuso de la "doble moral". Amparndose en la casi "natural" impunidad que confiere cualquier poder, la hipocresa es moneda corriente. Se dice una cosa y se hace lo contrario. Al poderoso no se le discute, se le obedece; y al subordinado no le quedan muchas alternativas respecto a los valores que le imponen. "Las rdenes no se discuten: se acatan", suele decirse. Quien detenta una cuota de mayor poder puede exigir algo, pero l mismo no lo cumple. Eso es la impunidad.

Esto no significa que forzosamente, siempre y en todas las circunstancias, el poder sea hipcrita. Pero no hay dudas que ello es posible, y mucho. El poder, por definicin, no va de la mano de la justicia. Como deca el refrn latino: "Lo que es lcito para el dios Jpiter, no es lcito para todos". En otros trminos: todos somos iguales pero hay algunos ms iguales que otros!

Si fuera la equilibrada justicia la que rigiera el mundo pues muy distinto sera el mundo entonces. Los poderes no suelen ser justos precisamente: son autoritarios. Cuanto ms grande es la cuota de poder en juego, mayor puede ser la cuota de injusticia. O dicho en otros trminos: mayor puede ser la impunidad, la hipocresa, la doble moral.

La clase dirigente de Estados Unidos de Amrica y su aparato de gobierno -no es esto ninguna novedad- constituyen el ms grande poder edificado en la historia humana. Su capacidad econmica, poltica, militar, cultural, es nica. Nunca haba habido en la historia algo similar, y una vez que caiga como imperio -lo cual quiz no est tan lejos- no es seguro que pueda repetirse algo igual. Cmo ser el mundo post imperio estadounidense? Se llegar a la justicia real alguna vez? No sabemos, pero hoy eso se ve difcil. Las Naciones Unidas, la instancia supuestamente erigida para establecer una justicia global, se demuestra ineficiente, pues el poder real -aunque sea bochornoso tener que admitirlo- sigue asentando en el mayor podero de fuerza bruta. En otros trminos: el que tiene el garrote ms grande, gana. Y la ONU absolutamente lejos est de poseer poder de coaccin (no tiene garrote. Estados Unidos, s).

Aprovechando ese poder descomunal (su economa contina siendo la ms grande, aunque China est pisndole los talones, y su inversin militar equivale a la suma de todos los otros pases del mundo juntos), aprovechando ese desarrollo monumental, su impunidad y doble moral son cada vez ms absolutas. Seal, probablemente, que ha perdido la racionalidad. Las grandes potencias en ascenso son racionales, equilibradas, armnicas; cuando comienzan la curva descendente, todas, irremediablemente todas se trastocan, se vuelven "locas". Eso est pasndole al gran imperio del Norte. En su avidez universal lleg al punto de sentirse un dios invencible (ah est el proyecto del escudo antimisiles como prueba, para reafirmar su impunidad). Pero eso no es sino el sntoma de su descomposicin, de su festn de impunidad irracional (claro que, preciso es decirlo, esa supuesta impunidad militar empieza a hacer agua. Rusia le ha tomado la delantera en armamentos estratgicos, superndolo en al menos 5 aos de avance tecnolgico). El discurso ya no se corresponde totalmente con la realidad. El ensoberbecimiento por la riqueza acumulada comienza a nublarle la vista.

Mientras cae, sin embargo, la hipocresa de su doble moral no deja de crecer. Se llena la boca hablando de democracia y libertad, mientras es el gobierno que ms ha intervenido en todo el mundo violando infinitas veces los principios bsicos de no-injerencia entre Estados. Es proverbial su defensa de las libertades civiles, pero con el Acta Patritica aprobada luego de los atentados contra las Torres Gemelas y su universal cruzada contra el "terrorismo", funciona peor que la peor dictadura antidemocrtica concebible. Su poblacin, sin que lo sepa, est infinitamente ms vigilada que la de cualquier rgimen dictatorial tercermundista.

Su gobierno vive hablando hasta el hartazgo de la no-proliferacin de armas nucleares por parte de pases "sospechosos" (Irn, Corea del Norte), pero se permite tener la mitad del arsenal atmico del mundo: 6.000 misiles intercontinentales de los 12.000 que existen en el planeta. Y mientras condena a los gobiernos de Tehern o de Pyongyang por sus avances en materia nuclear, sin la ms mnima vergenza equipa a Israel con el mismo tipo de armas que fustiga furioso en otros (400 bombas atmicas, oficialmente inexistentes).

Habla de la transparencia de los mecanismos democrticos en los sistemas polticos de todo el mundo arrogndose el derecho de ser juez de las elecciones que le parecen "dudosas", pero muchas de sus administraciones federales llegaron a la Casa Blanca con escandalosos fraudes electorales probados. Adems, la metodologa electoral que emplea (a travs de colegios de electores) es la ms proclive al fraude, hoy da superada por otros recursos tcnicos.

Castiga a los gobiernos que se da el lujo de calificar de dictatoriales y a los golpes de Estado., siempre y cuando constituyan obstculos a su hegemona: Fidel Castro, Mohamed Khadafi o Nicols Maduro se presentan como "dictadores", segn su lgica, pero no lo eran Pinochet o Suharto. Y la doble moral llega al colmo de criticar cuartelazos -siendo que todos los golpes militares en Latinoamrica son, en definitiva, producto de su inspiracin- mientras en lo domstico ha tenido infames golpes palaciegos: el de Kennedy con magnicidio incluido, o el intento de destitucin de Clinton con el indecoroso montaje escenificado a partir de su vida personal (la becaria Mnica Lewinsky), en los casos en que el titular del Ejecutivo no sigue a pie y juntillas los dictados de la gran empresa multinacional (para el caso, porque toc los intereses de las grandes tabacaleras).

Habla de terrorismo -el nuevo demonio de mil cabezas- mientras protege a connotados mercenarios terroristas como Luis Posada Carriles, autor de un acto infame en contra de un avin comercial en vuelo con 76 muertes, quien tambin tomara parte en el atentado en Texas contra la vida del presidente Kennedy.

Y en relacin a este connotado terrorista de Posadas Carriles, el gobierno de Estados Unidos, siempre en la lgica de su bochornosa doble moral, aleg no entregarlo a la administracin bolivariana de Venezuela por temor a que sea torturado mientras contina torturando a mansalva en crceles secretas, y no tan secretas, como en la oprobiosa base de Guantnamo en la isla de Cuba, o la tristemente clebre prisin de Abu Graib, en Irak.

Si de terrorismo se trata, los "fanticos musulmanes" que hoy aterrorizan al mundo "libre y civilizado" (Al Qaeda, el Estado Islmico), son su creacin. "Qu significan un par de fanticos religiosos si eso nos sirvi para derrotar a la Unin Sovitica?", dijo alguna vez Henry Kissinger sin la menor vergenza.

Habla de la lucha frontal contra el narcotrfico, cuando est infinitamente probado que sus mismos rganos de seguridad y espionaje son quienes promueven ese negocio, el cual es gran impulso para su economa pero fundamentalmente: arma de control social. Doble moral infame que permite despotricar contra la produccin de drogas ilegales cuando es su poblacin la principal consumidora a escala planetaria.

Doble moral deleznable que lleva a su clase dirigente y a su gobierno a hablar de libertad mientras manejan por lejos el mercado internacional de las comunicaciones y de la creacin de opinin pblica (85% de los mensajes audiovisuales que circulan en Occidente provienen de su industria), manejando mentes y voluntades de un modo infinitamente superior al ideado por los primeros idelogos nazis. Hollywood es, por lejos, la principal fbrica universal de mentiras.

Tal es el descaro en su hipcrita doble moral (dicho en otros trminos: tal es su podero intocable) que habla interminable de las bondades del libre mercado y el parasitismo del Estado, pero subsidia su produccin agrcola nacional y traba el libre comercio haciendo jugar al Estado un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio de la gran empresa a travs de su intervencionismo. Cada vez que alguna de sus grandes corporaciones multinacionales est en apuros (Lehman Brothers, General Motors Company, por mencionar algunos casos), su Estado sale al rescate. Privatiza las ganancias, pero socializa las prdidas, hacindole pagar al resto del mundo las mismas, con emisin inorgnica de su moneda, hoy por hoy, intocable an en buena parte del mundo.

Habla del trabajo y la produccin, pero en su fase de cada irremediable como imperio su dinmica econmica bsica est puesta en la ms descarada especulacin financiera, y dndose el lujo de criticar soberbio la "corrupcin" de los "atrasados" pases de su periferia, est en manos de impenetrables mafias corruptas que cada vez detentan ms poder y hacen negocios sucios a la sombra del Estado federal. Los parasos fiscales de que se nutren son infinitamente ms mafiosos, corruptos y repugnantes que el ms mafioso de los capos de la droga latinoamericano.

Doble moral desvergonzada que le permite hablar de la ley para luego saltarla impunemente, como demuestra cada vez en forma ms marcada su abandono de los mecanismos civilizados de la humanidad como la Organizacin de Naciones Unidas, la Corte Penal Internacional o los diversos tratados internacionales que desconoce jactancioso. Uno de sus funcionarios -John Bolton- pudo decir jactancioso y provocativo algunos aos atrs que "si es necesario bombardear el edificio de la ONU, lo haremos".

En otros trminos: el mundo est gobernado por una banda de mentirosos descarados, machistas y agresivos convencidos que tienen el derecho natural de hacerlo. El actual presidente no es sino un exponente ms de esa ideologa. No es un payaso como algunos lo quieren presentar; es un cabal cono representativo de esa impune insolencia bravucona. Hasta cundo lo permitiremos?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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