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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2018

Cuaderno postcrisis: 13
Mantras econmicos y falsos atajos

Albert Recio Andreu
mientras tanto


I

La mayora de las personas tenemos un conocimiento limitado del mundo real. En parte porque nos faltan conocimientos tcnicos para entender cuestiones especializadas. Tambin porque la realidad es tan variopinta que es imposible abarcarla en su complejidad. Para orientarnos, tomar decisiones, necesitamos atajos, guas, orientaciones. Y para ello hacemos caso a expertos, asesores, lugares comunes que nos facilitan construir nuestra visin del mundo, adoptar decisiones con relativa facilidad.

Esto es inevitable, obedece al funcionamiento normal de nuestro cerebro, a nuestra necesidad de actuar cotidianamente. Pero ello abre grandes posibilidades para que demos por sentadas cosas irreales, para que nos cuelen pensamientos errneos, para que en fin acabemos optando por soluciones inadecuadas o transitando hasta lugares sin salida.

En el capitalismo moderno, donde se ha desarrollado una enorme industria de la comunicacin, donde el marketing es cada vez ms sofisticado y donde las voces que representan a intereses de las lites circulan con mucha mayor profusin que los argumentos crticos, la venta de ese tipo de falacias est a la orden del da. Hay toda una legin de personas dedicadas a su produccin. Algunas, manipuladores conscientes, muchas otras meros repetidores de verdades aprendidas acrticamente. Repetidores de mantras con los que se pretende adoctrinar al personal. A menudo sus primeros clientes son los propios polticos, siempre necesitados de mensajes simples, de respuestas cortas para llenar los valiosos minutos de presencia en campaa. Muchos lderes polticos acaban siendo, a su vez, los principales consumidores y emisores de esos lugares comunes. Y las campaas electorales, el momento de mayor uso de los mismos.

II

En la campaa andaluza estamos asistiendo a una nueva reaparicin de los mantras ms tradicionales. El ms repetido, en diferentes versiones, por Ciudadanos y Partido Popular es que para crear empleo en Andaluca hay que bajar impuestos. El lder popular repite sin rubor que su medida estrella es la BMI (bajada masiva de impuestos). Se trata de entrada de una propuesta sin sentido, bsicamente porque la mayora de los impuestos son estatales y el impacto que puede tener una rebaja de impuestos autonmicos es muy pequea. No hay ninguna evidencia de que las cadas de impuestos acaben generando el portentoso flujo inversor que preconizan sus defensores. En cambio, s hay evidencias de que las cadas de impuestos agravan los problemas financieros del sector pblico y, casi siempre, aumentan la desigualdad en la distribucin de la renta. Si los bajos impuestos fueran una solucin, no se explica por qu pases con elevada fiscalidad se sitan entre los ms prsperos e igualitarios del mundo y muchos otros con bajos impuestos no consiguen salir del subdesarrollo (ni garantizar a su poblacin un mnimo de provisiones pblicas).

Otro de los mantras repetidos es el del papel crucial de los autnomos como emprendedores y sostenedores de la economa productiva. Uno de los lugares comunes preferidos de Ciudadanos y asociado al de la clase media. Hay muchas falacias en este planteamiento. En primer lugar se exagera el volumen de autnomos. Toda la larga serie estadstica de la Encuesta de Poblacin Activa muestra una clara tendencia al declive de esta figura (y la prctica desaparicin de la figura asociada de ayuda familiar caracterstica de la explotacin familiar). Y dentro del colectivo de autnomos hay una enorme hetereogeneidad en cuanto a renta y posicin social. Empezando por los falsos autnomos cuya existencia es mera expresin del poder de las empresas para eludir derechos (y que por tanto deben eliminarse). Sabemos adems dos cosas: que los autnomos son uno de los principales agujeros negros de la Seguridad Social (porque cotizan el mnimo aunque posiblemente muchos de ellos suscriban planes de pensiones privados y despus sus pensiones deben cubrirse a mnimos por parte del Estado) y que el grado de evasin fiscal es superior al de los asalariados. Es incluso ms que dudoso su papel como innovadores, entre otras cosas porque buena parte de la innovacin requiere recursos y modelos organizativos diferentes. La figura del llanero solitario de los autnomos tiene en muchos casos un papel poltico de creacin de una cultura antiobrera y un uso perverso para justificar las polticas antiimpuestos de la derecha.

El tercer mantra puesto en circulacin es el del impacto negativo sobre el empleo del aumento del salario mnimo. Este es un clsico. En todo el mundo. Su fundamento se encuentra en la teora neoclsica de la demanda de trabajo. Slo se podra cumplir si sus supuestos de partida (competencia perfecta en el mercado de bienes y en el mercado laboral, productividad marginal decreciente de cada nuevo empleado) se cumplen. Dos supuestos realmente improbables y cuestionados por los mejores pensadores crticos. Hace aos que en las revistas especializadas anglosajonas se ha elaborado una amplia evidencia sobre el efecto inocuo de los aumentos de salario mnimo que se han producido en diversos pases y ciudades. Cuando esta evidencia emprica creci, los economistas neoclsicos ms avispados reconocieron que aquellos supuestos eran discutibles, que era posible que en los mercados laborales en lugar de competencia se dieran situaciones monopsonsticas (o sea que los empresarios tenan un poder de mercado excesivo) y que por tanto el aumento del salario mnimo lo nico que haca era restablecer un equilibrio de fuerzas deteriorado. Pero a pesar de que a esta interpretacin se han sumado muchos acadmicos, los think tanks de la derecha e incluso algunas instituciones respetables siguen apegadas al mantra y siguen amenazando con una importante destruccin de empleo cuando alguien intente una subida real del salario mnimo. En Espaa, los servicios tcnicos del Banco de Espaa (el mismo que ha sido mudo cmplice de las fechoras y desatinos del sector financiero y de los especuladores inmobiliarios) son el guardin de la ortodoxia, quien han corrido a recordar que caer el fuego divino por aumentarlo a 900 euros. Ya tuvieron capacidad para bloquear el primer intento serio de aumentar el salario mnimo por parte del primer gobierno de Rodrguez Zapatero.

III

Junto con los mantras tradicionales prosperan tambin las respuestas simplistas. Toda Europa est inmersa en un movimiento ssmico que tiene su origen en los problemas que ha generado la poltica comunitaria, el euro y las polticas de ajuste. Y la respuesta que gana peso es la de romper la Unin, salirse, volver a una poltica nacional, ganar autonoma monetaria

Ahora estamos ante la primera concrecin de esta poltica, el Brexit britnico, y podremos empezar a analizar la validez de tal estrategia. Cabe sealar dos cosas de entrada. La primera es que Reino Unido nunca ha estado integrado en el euro, el Banco de Inglaterra ha gozado de total autonoma y la libra esterlina se ha devaluado frente al euro. La segunda es que Reino Unido ha aplicado duras polticas de austeridad sin tener ninguna presin externa que lo exigiera. Fue una decisin autnoma del gobierno conservador de Cameron (y sus polticas inspiraron muchas de las propuestas del Partido Popular espaol). El Brexit britnico no es por tanto una respuesta de rechazo al euro, es una apuesta autnoma de la derecha britnica.

Lo que estamos empezando a vislumbrar es que es ms fcil decir me voy que salir inclume del divorcio. La economa actual en general y la europea en particular estn organizadas a partir de una densa red de leyes y tratados que condicionan la autonoma de los estados. Saltarse estas normas es posible a costa de estar dispuesto a aceptar que el pas que lo haga va a enfrentarse a grandes presiones. Si es un pas con una elevada deuda exterior y tiene una balanza exterior negativa seguramente se enfrentar a problemas importantes de abastecimiento. En otros casos, como es el caso britnico, la represalia puede afectar al funcionamiento de alguna de sus actividades centrales. Hace aos que Reino Unido es una economa dominada por la City financiera y un bloqueo de la misma puede tener consecuencias inesperadas para las lites locales y el conjunto del pas. Lo ms probable es que la City acabe presionando para que se acepte una situacin de compromiso y todo acabe, como ya apunta el preacuerdo, en una salida a medias.

Si bien es evidente que el euro, el enfoque neoliberal de las polticas comunitarias y la imposicin de la austeridad son nefastas, tambin lo es que los problemas britnicos y de otras muchos otros pases son el reflejo de procesos econmicos de larga duracin, procesos que solo son reversibles o transformables con polticas sostenidas en el tiempo y que deben incluir mecanismos diferentes al arsenal que ofrece la poltica macroeconmica estndar. Por esto la promesa de que lo principal se resuelve con una simple ruptura me parece falaz e inadecuada por diversas razones. Vende una imagen de respuesta simple que es irreal en la prctica. Promete una solucin sin costes cuando, por el contrario, una va de ruptura real entraa siempre una opcin de dursimo sacrificio social. Enmascara la naturaleza de muchos problemas enquistados en el tiempo que exigen la adopcin de variadas y complementarias polticas que deben analizarse y discutirse. Promueve una visin chovinista de los problemas (de la que curiosamente tambin participan muchos de los habitantes de las naciones que imponen a otras la austeridad) en lugar de propiciar un movimiento transnacional orientado a cambiar las polticas y las dinmicas de la globalizacin. Un movimiento imprescindible porque, como ahora constatamos, trabajar por un mundo justo exige pensar en normas internacionales adecuadas

IV

Es obvio que los mantras y falsos atajos que acabo de comentar son propuestas de la derecha. Pero vale la pena subrayar que demasiadas veces la izquierda es dbil al responder y hasta siente una cierta atraccin por el argumentario. De las cuatro cuestiones planteadas slo en la del salario mnimo hay un discurso cerrado.

Falta por ejemplo una explicacin poderosa que muestre que los impuestos tienen funciones diversas. Que hay muchas actividades donde la provisin pblica es mejor en eficiencia y equidad que la provisin privada y que por ello es mejor pagar impuestos que precios de mercado. Un argumento al que se puede aplicar buena evidencia emprica en cuestiones como la sanidad, la educacin o los servicios sociales. Limitarse a discutir los impuestos en clave redistributiva y apelar a que los paguen los ricos resulta una defensa dbil (lo que no quiere decir que renunciemos al carcter redistributivo del sistema fiscal). Ya hace aos Mills explic en una brillante columna en El Pas que el problema con el argumento de los ricos es que todo el mundo se siente ms pobre de lo que realmente es. Hay en cambio que hacer una buena defensa del sector pblico en clave ms amplia y situar las polticas redistributivas conjuntamente con las de eficiencia social. Deslegitimar toda la argumentacin del mantra neoliberal.

Y sobra la atraccin de parte de la izquierda por la simpleza de la ruptura. Una simpleza que hoy es capitalizada por esta nueva extrema derecha y que impide la creacin de un movimiento alternativo transnacional. Que genera falsas ilusiones y, sobre todo, refuerza la xenofobia y la irreflexin. Romper con el neoliberalismo, construir una sociedad realmente democrtica, igualitaria y ecolgicamente sensata no es tarea fcil. Pero una precondicin bsica para hacerlo es una reflexin racional sobre las oportunidades, los mecanismos, los procesos que la pueden ayudar a emerger (la otra es obvia: que se desarrolle un movimiento social en esa direccin). Todo lo contrario de lo que supone trabajar con ideas preconcebidas, atajos milagrosos y soluciones mgicas.

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-174/notas/mantras-economicos-y-falsos-atajos

 



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