Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2018

Crtica de la sinrazn turstica
Mundo en venta

Colectivo Cul de sac
CTXT


https://ctxt.es/images/cache/800x540/nocrop/images%7Ccms-image-000017411.png

 

MIGUEL SNCHEZ LINDO

Algo huele a podrido en la industria turstica. Al coro optimista que relata, cada ao, los ndices de ocupacin hotelera y la llegada de turistas por millones, se le estn empezando a oponer voces que sealan las contrapartidas del monocultivo turstico.

En 2017, Espaa se convirti en el segundo pas receptor de turistas, slo superado por Francia. Los 82 millones de personas que nos visitaron supusieron, segn la OMT (Organizacin Mundial del Turismo), un ritmo de crecimiento del sector cercano al 25%. Crecimiento que previsiblemente se mantendr en los prximos aos, segn palabras del secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili ( El Pas , 11/01/2018). El beneficio econmico que esta movilidad consumista rond, segn datos del sector, los 87.000 millones de euros. Segn los ms optimistas, la industria turstica estara a punto de convertirse en el sector protagonista de la tan ansiada recuperacin econmica.

ESPAA SE CONVIRTI, EN 2017, EN EL SEGUNDO PAS RECEPTOR DE TURISTAS, SLO SUPERADO POR FRANCIA CON 82 MILLONES VISITAS TURSTICAS

Sin embargo, las crticas a la actividad turstica se acumulan en diversos frentes. Las condiciones de los empleos tursticos, con la precariedad y la temporalidad estacional como norma; los impactos sobre las ciudades y los procesos de gentrificacin, la presin ecolgica sobre los lugares y sus recursos y economas locales; el llamado turismo residencial y su relacin con el urbanismo depredador durante el ciclo del boom inmobiliario, el constante incremento de los precios de los alquileres y los problemas de regulacin que supone la irrupcin de plataformas digitales para el sector de los pisos tursticos; la relacin de los flujos de capital turstico con el mantenimiento de un determinado orden geopoltico, etc.

Los distintos movimientos sociales y vecinales que comienzan a sealar la extensin de este llamado sndrome de Venecia, expresado en el hartazgo con la industria del turismo, son finiquitados desde los medios de comunicacin con el apelativo de turismfobos . Sin embargo, no ser este rechazo a la depredacin turstica de los lugares una expresin de resistencia a la sociedad industrial y la forma que toma en algunos pases desarrollados? Cmo se relaciona este malestar turstico con los lmites del crecimiento de la economa extractivista y el consumo de combustibles fsiles para mantener una movilidad perpetua? No est la industria turstica promoviendo un consumo acelerado del mundo demencial e insostenible? Estas y otras cuestiones plantea Mundo en venta. Crtica de la sinrazn turstica , del socilogo y activista francs Rodolphe Christin, que acaba de publicar Ediciones El Salmn, y del que ofrecemos aqu su primer captulo:

Cuando sus hijos le preguntaban a mi abuelo, el tallador de piedras, por qu se negaba a ir de vacaciones, l responda: Para qu, si no conozco todas las piedras de mi pueblo?. Esta respuesta, que mova a la risa, sola achacarse a la edad, el miedo al cambio, las viejas costumbres y, no temamos decirlo, a la estrechez de miras propia de una poca premoderna.

Sin embargo, mi abuelo, sin saberlo, formaba parte de una vanguardia. Con su comportamiento anticipaba una respuesta a los desrdenes ecolgicos que en parte generan nuestros desplazamientos motorizados.

Enseaba que hay que saber preocuparse por lo cercano. Para l, como para el sabio Confucio y para el escritor y viajero ginebrino Nicols Bouvier, el mundo empezaba en el umbral de casa.

Siempre por valles y montaas buscando la piedra ideal, a pie o en su furgoneta dos caballos, era simplemente un agrimensor del sotobosque, un descubridor de entornos. Vea poco la televisin, no frecuentaba las grandes superficies para ocupar sus fines de semana. Surcaba el territorio.

Mi abuelo llevaba una vida de pueblo. Una vida de pueblo en el campo de Le Dauphin, como la vida de barrio que haba en la ciudad.

Desde entonces, la llamada al movimiento ha recorrido un largo camino. Los discursos en boga claman sin cesar las virtudes de la desterritorializacin y del cambio permanente. El turismo vierte sus flujos en el frenes de la movilidad que antes tuvo falsos aires emancipadores (las vacaciones pagadas, como tantos otros avances sociales, tambin contribuyeron a volver el capitalismo aceptable adaptando sus condiciones). El individuo hipermoderno es, si vislumbramos su representacin ideal tpica, un desarraigado, un nmada sin territorio, tecnolgicamente conectado y afectivamente solo. Una entidad intercambiable y errtica de composicin borrosa, ambulante tanto por insatisfaccin y obligacin como por deseo.

Han nacido los nuevos nmadas! Haciendo del viaje su morada, eligen el desarraigo y rechazan el sedentarismo: Un modo de vida que se une al cambio y al movimiento para abrirse al encuentro da tras da.

Este retrato del nmada en la versin de Nature et Dcouverte resulta elocuente. Refleja la generalizacin de un vademcum aplicable a muchos registros de lo cotidiano.

La retrica de la eleccin de vida esconde hasta qu punto los cambios y el movimiento en realidad son dictados por normas difusas. Su carcter obligatorio es suavizado por el recurso habitual a la tica del encuentro y del respeto a la naturaleza, que aparece ella misma marcada si bien de manera un poco interesada por el placer que constituye disfrutar en un bello decorado. En este lugar, donde proliferan los nmada-bobos , la naturaleza ha sido transformada en algo tan artificial que aparece disfrazada de comercio (o a la inversa?), donde se supone que cada objeto contribuye al aprovisionamiento del cliente-nmada que deambula por el camino de lo esencial. El turista termina siempre donde comenz: pasando por caja. Como siempre puede pagar, se cree libre de ir y venir a su antojo, sin limitaciones aparentes.

En la sociedad capitalista, estar emancipado termina equivaliendo a vivir como un turista all donde se va, como un flneur sin responsabilidad movido por una personalidad flotante, caprichosa e impulsiva. El turista es el arquetipo de individuo moderno liberal, la versin del tecno-nmada profesional en su tiempo libre.

Liberado de la tradicin y del sentido de la solidaridad local, herencia juzgada opresiva por no ser el resultado de una eleccin individual, el individuo narcisista de la modernidad se ha transformado en un tomo sin hogar cuyas relaciones se sitan, lo quiera o no, en un contexto comercial que parasita la esfera del tiempo libre y la esfera profesional. En este plano donde la ilusin del libre albedro prima sobre su realidad efectiva, resulta ms fcil a un temperamento hipermoderno dejarse conmover por la pobreza en la otra punta del planeta, que tiene pocas consecuencias en su vida cotidiana, que por los problemas de su vecino de enfrente. ste podra perturbar la tranquilidad e independencia de aqul, y los dos estn obnubilados por la bsqueda de una felicidad privada que los asla, al tiempo que ese aislamiento nutre su malestar.

As, el turismo ofrece su gama de destinos a todo aquel que quiera gestionar la geografa de su entretenimiento en este inmenso centro comercial en el que se ha convertido el planeta. Aquellos que esperen curar su malestar a golpe de desarrollo personal y desquitarse a costa de adquirir bienes, en algunos casos sostenibles o de comercio justo, preferirn cambiar de entorno por un tiempo en vez de actuar de manera sostenible en el lugar donde viven. Podemos experimentar la compasin durante nuestras vacaciones en Camboya y comportarnos como verdaderos cretinos en el terreno de nuestra vida cotidiana. La contradiccin es slo aparente para el individuo que cree ejercer su libertad y llevar una vida como l la siente, a ser posible residiendo del lado que est a salvo del dolor.

El mbito de la proximidad, que demasiado a menudo comporta deberes indeseados, es abandonado por el turista con la confusa esperanza de encontrar en otra parte lo que le falta aqu: el placer de llevar una existencia convivencial en un territorio rebosante de sentido y de vitalidad.

Sin embargo, saber quedarse en casa para explorar y crear, a una escala vecinal considerada en toda su diversidad , las huellas de una vida cotidiana alegre y llevadera representa un acto verdaderamente popular. Acto popular no porque contribuya a la buena reputacin de quien lo realiza, sino porque permite reanudar relaciones humanas con un sentido autntico: dar, recibir, devolver. En definitiva, se trata de cooperar y de infundir hospitalidad en nuestro entorno ms cercano con el fin de crear espacios donde sea agradable vivir y donde no slo busquemos estar de paso. Esta es la va para la reterritorializacin del tiempo libre que cambiara la vida de forma concreta, sin declaraciones hipcritas ni buenos sentimientos cargados de exotismo.

Est claro que este tipo de consideraciones podrn parecer poco acordes a los cnones de un nivel alto de vida tal como los expresa la mitologa publicitaria; la apologa del movimiento es parte integrante del consumo de un mundo que la tecnologa no cesa de volver ms pequeo. Richard Branson, el playboy ultraliberal presidente y fundador de Virgin, quiere abrir el espacio al turismo. En sus primeros pasos, el business model es elitista en lo econmico: Acabar por extenderse a las masas? A fuerza de ampliar los horizontes, terminar la hipermovilidad cerrando el mundo a cal y canto, aprisionndonos con el subterfugio de una compensacin tecnolgica en los espejismos de universos virtuales que han sustituido la geografa de una realidad desprovista ahora de hospitalidad? Seguiremos hablando de realidad aumentada sin que nos asome una sonrisa a la cara? Son cuestiones que parece razonable plantearse.

Cul de Sac es un colectivo editorial que en su revista Cul de Sac y su editorial Ediciones el Salmn tratan de poner en cuestin el mundo industrial y su inveterada fe en el progreso.

Fuente: https://ctxt.es/es/20181129/Politica/23134/Adrian-Almazan-turismo-gentrificicacion-vivienda-Rodolphe-Christin-libro.htm



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter