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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2018

El PSOE de Susana contra Pedro o como perder Andaluca

Domingo Sanz
Rebelin


Reconozco que he tardado varias horas en recuperar el equilibrio tras la rfaga de desasosiegos que me tumb cuando, sin la digestin fcil que proporciona el clsico recuento progresivo, aparecieron en pantalla los resultados con el 83% de los votos escrutados. Solo quedan, creo, los del extranjero, que nada decisivo cambiarn. Eso mismo le debi ocurrir a la mayora de contactos de mi agenda, pues un silencio de funeral se adue del guasap, este palabro que ahora admite la RAE a pesar de que en Primaria aprend que la uve doble tambin figura en nuestro diccionario.

Y cuan equivocado estara yo, como casi todos, con el pronstico del 2D, que 24 horas antes jugaba con mis contactos a un futurible consistente en especular sobre cual sera el primer lder, de los tres de las derechas, que insinuara pucherazo ante su derrota colectiva. Solo me sirvieron para consuelo de tontos, por una parte, las muy erradas encuestas con el voto oculto de VOX y la abstencin oculta del PSOE y, por otra, las caras de sorpresa de esos tres mismos lderes que deca, que demostraron que tampoco sus encuestas privadas les informaron bien de las expectativas.

Ahora que vuelvo a respirar, y dando por conocidos unos resultados que certifican que la derecha en su conjunto gana porque la izquierda se ha abstenido en masa, como cuando con bipartidismo vigente el PP consigui la mayora absoluta de 2011, sacar mis sospechas de la cabeza.

Por qu muchos andaluces han ignorado a Susana en particular? No es posible que la ausencia en las urnas de decenas de miles de fieles votantes socialistas haya sido un fenmeno ajeno al decisivo papel que la candidata jug en la defenestracin de Pedro Snchez hace poco ms de dos aos, tras los resultados de unas elecciones autonmicas, las de Galicia y Euzkadi, que estaban perdidas de antemano, a diferencia de las andaluzas. Entre otras cosas, esta era la primera vez que Susana se someta a las urnas despus de aquel lo en su partido.

Aquel protagonismo de Susana condujo a la divisin de la familia socialista, y las urnas siempre castigan las divisiones. Los polticos insaciables, como Susana, cuando se desmelenan peleando por lo que quieren, se olvidan, o incluso desprecian, el respeto debido hacia sus propios seguidores, pues actan como si no tuvieran memoria. Pero Daz se equivoca, porque aquel no mientas, cario del debate entre ambos ms Patxi Lpez, result insoportable y muchos lo recuerdan. Ella debera saber que las personas de izquierdas intuyen los sentimientos que se ocultan bajo el cinismo poltico, y los sufren mucho cuando duelen.

Tras perder aquellas primarias de manera humillante, Susana debi dimitir de Andaluca y ponerse a las rdenes de Pedro en un cargo ejecutivo de primera categora, pero que no tuviera que pasar por las urnas. Lo que resiste en el subconsciente de muchos votantes socialistas es que quien hoy es presidente del Gobierno de Espaa fue vctima de las intrigas de la Susana ms maniobrera. En estas condiciones, el voto al PSOE andaluz aparece salpicado por la sombra de una traicin y, adems, se entrega a una lder que llevar para siempre el estigma de perdedora dibujado en la frente.

Adems, un nuevo lder socialista en Andaluca habra facilitado que el PSOE resistiera mucho mejor en las urnas el marrn tan sucio de los ERE.

En democracia, la imprescindible renovacin de los liderazgos solo puede funcionar mediante dos mecanismos, o la limitacin legal de mandatos o la asuncin de responsabilidades ante los fracasos. En ausencia de la primera opcin, tras el 2 de diciembre Susana est condenada a dimitir, pues su continuidad es la primera incoherencia con sus propias palabras, cuando pide que nadie pacte con VOX. Adems, se lo estn diciendo desde Ferraz y ella, con sus declaraciones, insiste en derivar parte de la responsabilidad de la derrota hacia arriba, a pesar de que Snchez es, de los cuatro principales, el lder estatal que menos se ha implicado en la campaa.

Pero s que es cierto que muchos votantes socialistas tambin han ignorado al PSOE de Snchez. Durante aos hemos escuchado demasiadas veces de los mximos dirigentes socialistas que lo que tena que hacer el gobierno de Rajoy era poltica y no judicializacin del conflicto con Catalunya como para que despus, en el momento decisivo del 155, se olvidaran del argumento y pasaran a apoyar al PP y a Ciudadanos y, adems, bajo la direccin de un Snchez que haba recuperado el liderazgo contra unos adversarios internos que le haban dado a la derecha no solo el gobierno, sino incluso la importante mayora en la Mesa del Congreso.

A unas incoherencias que no las puede digerir el electorado socialista sin sufrir bajas importantes, se une el hecho incuestionable de que, casi seis meses despus de alcanzar La Moncloa, el problema cataln no est en vas de solucin. Porque la gente, incluso la de izquierdas, quiere de sus lderes que resuelvan los problemas que desquician.

El consuelo que le queda al PSOE es pensar que la derrota en Andaluca est muy vinculada a Susana, y que no se repetir en otras CC.AA. ni en los procesos electorales que vienen.

El muy preocupante voto oculto. Resulta deprimente constatar que, tras cuarenta aos de democracia, el porcentaje de envilecimiento de las voluntades individuales es tal que conduce al fracaso de unas encuestas que resultan decisivas para que muchos electores tomen su decisin con el mayor conocimiento de causa posible. Esto debera llevar a los partidos que se autodenominan constitucionalistas a la conclusin de que millones de personas viven todava con dificultades morales las tensiones polticas, hasta el punto de no ser capaces de dar su opinin sin miedo a un encuestador ocasional. Quizs es que son incapaces de creer que tal cosa ocurra o, lo que sera peor, algunos polticos han decidido que el miedo es la estrategia que les conviene y, aunque no puedan reconocerlo en pblico, para ellos el fin siempre ha justificado los medios.

En cualquier caso, ha vuelto a demostrarse la urgencia de acabar con la norma que impide publicar encuestas en la semana previa al da de las elecciones, pues de conocerse la tendencia creciente de VOX es probable que muchos electores de izquierdas hubieran acudido a votar, aunque solo fuera para derrotar ese peligro. Se trata, una ms, de otra muestra de la falta de respeto de los polticos hacia la sociedad a la que se deben, a la que parece que consideran formada por personas a quienes conviene ocultar partes de la realidad. Como ejemplo, a las 20 horas del domingo electoral son como una bomba en todos los medios la publicacin de la encuesta de ABC, obtenida de los sondeos realizados durante los ltimos das, pero que no podan ser publicados. Adjudicaba a VOX entre ocho y diez diputados. Al final han sido doce.

La corrupcin en el seno de la izquierda perjudica a la izquierda. Confundidos por las encuestas, notables tertulianos defendan que el caso de los ERE no le estaba pasando factura al PSOE. Yo mismo, sin tanto ttulo, pensaba para mis adentros que el PSOE mantena en Andaluca un modelo clientelar ms propio del PP y que, como en ese caso, sus militantes estaran vacunados contra la enfermedad de la decencia hasta cinco minutos antes de la debacle final. Pues bien, todos errados, algo queda de limpio en ese electorado, y ello a pesar de que la corrupcin que circula por el PSOE se parece muy poco a la organizacin criminal que es el PP, con montones de aforados para poder robar desde lo que parece una especie de furgn blindado.

A diferencia del PSOE, el retroceso de Podemos no es andaluz. Al menos, por lo que el CIS y otros institutos de opinin publican continuamente. No parece, adems, que el voto oculto les haya afectado significativamente. En su caso, las encuestas previas a las elecciones se han aproximado bastante. Por ltimo, y a la vista del endemoniado reparte de escaos, segn cual sea la estrategia de Ciudadanos no resulta improbable que los diputados de Podemos tengan que enfrentarse a un dilema parecido al que tuvieron cuando la investidura fallida de Snchez en marzo de 2016, con el apoyo de Rivera.

Dicen algunos que Espaa, con VOX, ya se parece a Europa en lo de tener un partido parlamentario de ultra derecha. El problema es que aqu un partido de estas caractersticas trae a millones de memorias el peor de nuestros dramas colectivos. Adems, su previsible avance incrementar la dificultad para formar gobiernos, pues no hay costumbre de llegar a acuerdos importantes entre los partidos que se supone defienden la democracia, pues resulta ms probable que cada uno tenga su idea de democracia y no se parezca demasiado a las de los dems. Para cerrar el crculo vicioso, los vecinos europeos no confan demasiado en nuestra Justicia, la Monarqua est en cuestin y lo de Catalunya se complica cada da que pasa. Son los problemas que alimentan el odio las mentes de los ultraderechistas y, por tanto, se convierten en un peligro que crece cada da que pasa.

Vivimos uno de esos momentos histricos en los que son muchas ms las preguntas que las repuestas. Quizs por eso debamos aprender a resistir la tentacin de jugar con futuribles.

Que venga, pues, la prxima crisis, poltica, econmica o social, o las tres juntas, y nos lleve a todos por delante.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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