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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2018

Tras las elecciones en Andaluca
Respondamos al desafo

Jordi Escuer, Sergio Snchez y Alberto Arregui
Rebelin


Los resultados de las elecciones andaluzas han causado una profunda impresin en toda la militancia de la izquierda en el conjunto del Estado espaol. Es natural pues, a pesar de lo que algunos crean, las corrientes polticas superan no solo las demarcaciones de las autonomas sino las fronteras de los Estados. Cualquier proceso electoral tiene caractersticas particulares y, adems, expresa la situacin en un momento dado. El propio resultado ya habr influido en muchas personas que se abstuvieron. Por ello no necesariamente se va a dar una traslacin mimtica de estos resultados en unas elecciones generales o en las prximas municipales, pero, qu duda cabe, se han expresado unas tendencias generales en la sociedad que nos interesa comprender para aprender y actuar en consecuencia.

Es una tarea imprescindible poner todo nuestro esfuerzo en analizar las causas profundas que han llevado a lo que debemos calificar como una derrota del conjunto de la izquierda. Sin un diagnstico y una propuesta de accin estaramos al pairo de los acontecimientos. Hemos cometido muchos errores, y nuestra obligacin es corregirlos. Si una direccin poltica, sea la de IU o la de Podemos, se empea en culpar a los electores en lugar de rectificar el rumbo seguido hasta ahora, nos dirigira a una derrota mayor. Confiamos en contribuir no solo al diagnstico sino tambin a la respuesta que estamos obligados a dar.

Andaluca no amanece de derechas

Los tres partidos de la derecha han sacado 300.000 votos ms que en 2015, mientras que las dos fuerzas que representan a la izquierda han perdido 680.000 sufragios. Por eso, la suma de las derechas tiene mayora absoluta: sobre todo por lo que pierde la izquierda2.

La abstencin ha sido la segunda mayor en la historia de los comicios andaluces. De cada diez votantes, cuatro se ha quedado en casa3. Una abstencin mayoritariamente de izquierdas. El voto a la extrema derecha no ha venido de la clase trabajadora, como intentan hacernos creer desde distintos medios4. En las Tres mil viviendas, barrio del Sur de Sevilla, el PSOE tuvo el 43,1% de los votos y AA el 22,4%. Vox sacaba el 6%. Sin embargo, seis de cada diez personas con derecho a voto se quedaron en casa, una abstencin un 50% mayor a la media5. Similar situacin, en cuanto a la abstencin, encontramos en los distritos de Cerro-Amate o en Macarena y Macarena Norte6, donde se ha pasado de una participacin del 62,44% al 50,18% , del 64,18% al 58,81% , y del 68,73% al 61,47% respectivamente. Por otra parte, en barrios como Los Remedios o Nervin, con una renta ms alta, la participacin casi no ha variado o lo ha hecho en menos de un punto porcentual respecto a las anteriores elecciones.

El voto de Vox se ha nutrido de anteriores votantes del PP, en zonas urbanas y con renta media alta7: Vox consigui sus mejores resultados en los municipios en los que la derecha era ms fuerte en 2015. Es decir, a ms voto a Ciudadanos o PP en las anteriores elecciones, ms apoyos a Vox en 2018, mientras que Vox saca sus resultados ms bajos en los feudos socialistas de 2015 y, en general, consigui ms apoyos en las elecciones andaluzas en los municipios urbanos, jvenes, con mayor renta media por habitante y con ms poblacin con estudios superiores.

En su conjunto, el voto de la derecha no ha crecido en la magnitud que tratan de presentarnos. En 2008, el PP obtuvo 1,73 millones de votos, su mejor resultado, 70.000 menos que los 1,8 millones que han sacado Cs, PP y Vox, en estas elecciones. En definitiva, ms que un crecimiento aplastante de la derecha en Andaluca lo que ha sucedido es que se ha movilizado y radicalizado, mientras la izquierda ha seguido el proceso contrario.

Si comparamos los mejores resultados de los partidos de la izquierda en Andaluca, en nmero de votos, ha pasado de 2,59 millones de votos en 2004, a 1,6 en 2018. Casi un milln de votos menos. El PSOE ha perdido 1,27 millones, ms de la mitad. Respecto a 2015, se le escapan 400.000 sufragios.

Adelante Andaluca pierde 280.000 votos sobre las anteriores elecciones y queda por debajo del resultado mejor que obtuvo IU en 1994, con 689.815 votos, el 19,14%. El respaldo al PSOE, que aument en los aos de auge econmico, sin alcanzar nunca el apoyo proporcional que tuvo en el ao 82, ha ido cayendo con la crisis y su falta de alternativa. La izquierda supona entonces el 66,51% de los sufragios, con 66 diputados y, en 2018, suma el 44,13%. Mientras, la derecha ha pasado de tener un 30% en 1982 al 50,1% en estas elecciones. Sin duda, se han invertido los trminos.

Por eso, la primera pregunta no es por qu avanza la derecha, y la ultraderecha, sino por qu retroceden las fuerzas que representan a la izquierda, y de forma tan notable, adems.

El PSOE no puede ofrecer una alternativa a las polticas de recortes y de derechas porque ellos mismos las han puesto en marcha en la Junta de Andaluca. Son corresponsables de que casi el 40% de la poblacin andaluza viva en riesgo de exclusin social8 y de que 800.000 personas estn en paro. Y eso no es una situacin coyuntural, sino una realidad crnica en esta sociedad capitalista. Y el fenmeno, en distintas magnitudes se da en todo el Reino de Espaa y, en realidad, en todo el mundo.

Crece la precariedad, se recortan los derechos sociales y las libertades democrticas que tanto cost conquistar. Pero esas prdidas se producen, no slo bajo gobiernos de la derecha, sino tambin bajo gobiernos de la izquierda. Las prdidas en derechos laborales y sociales tambin se aplicaron bajo gobiernos de Felipe Gonzlez o de Rodrguez Zapatero.

La propia Junta de Andaluca ha sido artfice de recortes durante estos aos. Se le echar la culpa al gobierno de Mariano Rajoy, y sin duda tiene mucha responsabilidad, pero lo cierto es que Susana Daz fue una de las responsables de que el PP siguiera en el Gobierno central.

La rebelin catalana, el 15M y Andaluca

Toda la derecha ha usado la cuestin catalana y la inmigracin para movilizar su voto. Es claro el intento de culpar de problemas a la inmigracin cundo la falta de empleo y la explotacin son producto de un sistema social, y de plantear la vuelta a la centralizacin y a la mano dura como la receta que resolver los problemas econmicos y sociales.

Tambin es grande, desde la izquierda, la tentacin de culpar de sus resultados al independentismo cataln y evitar discutir los problemas de fondo. Qu ha hecho la izquierda en el Estado espaol ante la rebelin democrtica en Catalunya? El PSOE respaldar al PP y, en todo caso, discrepar sobre si se les debe condenar por rebelin o por sedicin.

La postura del PSOE ante Catalunya, empezando por la de Susana Daz, ha alimentado a la derecha, en la medida que tambin ha defendido la represin. Su incapacidad de enfrentarse al PP y respaldar el derecho a decidir para dar un cauce democrtico a las aspiraciones del pueblo cataln, algo que el PSOE defenda en los aos 70 y que abandon con los acuerdos de la Transicin, ha reforzado a la derecha. En este terreno, igual que en el econmico, los dirigentes del PSOE han demostrado que carecen de alternativa sustancial a la derecha y han provocado la desmovilizacin de su gente y alentado a la de la derecha, que siempre preferir el original a la copia.

Unidos Podemos no ha sido capaz de defender con coherencia el derecho a decidir y no ha visto que, detrs de esa reivindicacin, haba un movimiento democrtico con una enorme fuerza transformadora. Las actuales movilizaciones sociales que estn producindose en Catalunya evidencian esa fuerza y cmo, si en lugar de ofrecer un referndum pactado con el PP en el que nadie poda creer, se hubiera llamado a la movilizacin y denunciado la postura del PSOE, ahora estaramos en posicin de aunar la lucha social y por los derechos democrticos, disputndole la direccin del movimiento a la burguesa independentista y tendiendo puentes entre la movilizacin social en Catalunya y en el resto del Estado.

Existe una ley de la fsica, accin y reaccin; tal como formul Isaac Newton Si un cuerpo acta sobre otro con una fuerza (accin), ste reacciona contra aqul con otra fuerza de igual valor y direccin, pero de sentido contrario (reaccin). Una revolucin, o una rebelin a medias siempre activa a la reaccinY hemos tenido dos episodios dignos de tener en cuenta, uno en torno a los aos 2014-15 que cuestionaron la estabilidad del rgimen del 78, y la rebelin del pueblo cataln que aterroriz a la burguesa espaola.

Frente a ellos se ha desplegado una ola reaccionaria equivalente, y no porque estos movimientos fuesen inoportunos, sino porque no han tenido una direccin capaz de convertir la lucha en resultados.

Han sido lo suficientemente fuertes como para hacer reaccionar a los sectores ms autoritarios y franquistas de la sociedad y lo suficientemente mal dirigidos para acabar desilusionando a quienes creyeron en ellos. De nuevo el factor subjetivo, la falta de una direccin audaz, dispuesta a defender con todas las consecuencias un programa de transformacin socialista de la sociedad, ha sido decisivo.

La izquierda alternativa y el frente antifascista

Sin embargo, la poltica de la direccin socialista no es algo nuevo. Hace aos que son evidentes las dos almas del Partido Socialista, una base social y unos orgenes con races en la clase obrera y unas direcciones plenamente integradas en el sistema. Eso es especialmente cierto en el caso de Andaluca, con casi 40 aos en el poder.

Su desgaste ha sido una realidad, pues el crecimiento de IU en el pasado, y el de Podemos, desde su surgimiento, mostr que hay millones de personas que, en un momento determinado, se movilizan y buscan una alternativa. Por qu no se es capaz de consolidarlo y ganar la mayora?

No son hiptesis, la crisis del PP, los cambios de gobierno, las grandes movilizaciones sociales, demostraron a la clase dominante que el riesgo de que su rgimen poltico se desmoronase era una amenaza real, y han reaccionado en consecuencia. La izquierda, al contrario, se ha visto subsumida en ese rgimen, creyendo que desde las instituciones poda liderar un cambio tranquilo, o como lleg a decir Pablo Iglesias, ser un partido del orden, usando la expresin que hasta ahora se haba reservado a los partidos autoritarios de la burguesa.

La izquierda alternativa, IU y Podemos, est cayendo una y otra vez en el institucionalismo y, aunque parezca contradictorio, en el sectarismo. Son dos caras de una misma moneda. Ni se debe identificar al PP y al PSOE como lo mismo, ni pensar que el objetivo se reduce a gobernar las actuales instituciones, con el PSOE o solos!

La izquierda alternativa debe aspirar a ganar el apoyo de los millones de trabajadores y trabajadoras que, todava hoy, respaldan al PSOE. Y eso no se puede lograr diciendo que son lo mismo que el PP o gobernando a rengln seguido con ellos. Se tiene que hacer poniendo sobre la mesa un programa de transformacin social y del rgimen poltico, y evidenciando que los dirigentes socialistas carecen una alternativa digna de ese nombre.

No vamos a poner la economa al servicio de la mayora mientras los grandes medios de produccin estn en manos de una minora cada vez ms rica. Nuestro programa es que todo el mundo tenga un empleo digno, con salarios decentes, con acceso real a la vivienda, a la sanidad y educacin pblica, a los servicios sociales, a cuidados y eso es imposible de lograr sin nacionalizar los sectores estratgicos de la economa, de forma que se pueda poner en prctica una planificacin democrtica y descentralizada de la economa. En ltima instancia, es incompatible con el capitalismo y eso es lo que hay que explicar.

Por eso, nuestro papel en las instituciones debera estar subordinado a la movilizacin y no al revs. De forma democrtica, el movimiento tiene que levantar los cimientos de una nueva sociedad y de unas nuevas instituciones, capaces de poner los recursos al servicio de las necesidades sociales y de forma respetuosa con el medio ambiente.

La propuesta de Adelante Andaluca

El programa de la izquierda debe dar soluciones a los problemas que se le plantean a la clase trabajadora y a la inmensa mayora de la sociedad. Qu respuestas ofrecemos a los parados, la falta de vivienda pblica o de servicios pblicos?

AA ha centrado su campaa en plantear establecer un suelo para el gasto sanitario, el educativo y el social del 7%, el 5% y el 2% respectivamente. Tambin se reivindica subir el gasto en vivienda hasta el 2,5% del PIB Qu supondran esas medidas? Un incremento de ms de 6.000 millones de euros, un 20% ms del actual presupuesto. De dnde saldran? De la modificacin de la financiacin autonmica, de una mayor progresividad de los impuestos y de una renegociacin de la deuda.

El pago de la deuda supondr este ao 4.162 millones de euros (el 13,1% de todo el gasto, el tercer captulo de gasto, por detrs de Sanidad y Educacin, que suponen la mitad de todo el gasto pblico). La deuda asciende a algo ms de 34.000 millones, y no ha dejado de crecer desde que empez la crisis (en 2008 era de unos 8.000 millones de euros).

Si todo lo que ha sacado Unidos Podemos de la negociacin con el gobierno del PSOE supone un incremento de poco ms de 5.000 millones de euros para todo el gasto pblico estatal, o si vemos lo sucedido en el Ayuntamiento de Madrid, donde por superar la regla de gasto en 500 millones segn la interpretacin de Montoro se lleg a cesar al concejal responsable de Economa y Hacienda, es fcil hacerse una idea de la batalla que supondr la autorizacin estatal y de Bruselas para un incremento de estas caractersticas.

Y sera insuficiente para atender las necesidades reales. Basta ver que en Andaluca hay 370.000 personas que llevan en paro ms de 4 aos, sin prcticamente ya ninguna ayuda9. Slo darles una renta mnima equivalente al SMI actual (750 euros por 12 meses) supondra 3.350 millones de euros. O en materia de vivienda, donde la Junta slo tiene 80.000 viviendas pblicas sociales, un 0,86% del total de viviendas, cuando en pases como Francia se alcanza un 17% o en los Pases Bajos un 30%. Para llegar al 20% haran falta 1,8 millones de viviendas pblicas sociales.

Si vamos a lanzarnos a una lucha para resolver los problemas sociales, hagmoslo con todas las consecuencias, no para reducir la desigualdad, el paro y la pobreza, sino para acabar con las causas de la misma. Si no, la experiencia nos dice que tenemos una alta posibilidad de acabar administrando la miseria.

El cambio en las relaciones de propiedad

La transicin a un nuevo modelo energtico y cambiar la forma de producir, para atender las necesidades sociales y hacerlo de forma sostenible, no puede llevarse a cabo sin el control real de los grandes medios de produccin, sin cambiar las relaciones de propiedad. Porque el capitalismo est condicionado, en ltima instancia, por la competencia para lograr el mximo beneficio. No cabe duda de que una administracin como la autonmica pesa en la economa (un 20%), pero la parte decisiva est en manos privadas, y van a ser las grandes empresas, desde el sector industrial a los bancos, y los grandes propietarios de tierras, los que determinen cul va a ser el modelo productivo.

Por eso, deberamos vincular la poltica autonmica al desarrollo de un sector productivo pblico son solo de servicios sociales, sanitarios y educativos y a la necesidad de nacionalizar los sectores estratgicos. Es la forma de ir elevando la comprensin del conjunto de los trabajadores y trabajadoras de que, si queremos una economa que priorice el pleno empleo digno, la atencin de las necesidades sociales y una relacin sostenible con la naturaleza, es imprescindible abolir la propiedad privada de las grandes fuerzas productivas.

No cabe duda de que se nos echarn encima todas las fuerzas vivas de la sociedad, pero lo van a hacer igual por un programa meramente reformista, y estaremos sembrando ilusiones en que por esa va hay una solucin real. Y no es verdad.

Un ejemplo lo tenemos en la propuesta de Banca Pblica autonmica, que sigue la estela de la que se plante cuando se gobern con el PSOE y a la que le hicimos la siguiente crtica10 en aquel entonces: Una Banca Pblica no puede ser nicamente un instrumento de inversin, una herramienta de apoyo al sector privado similar a organismos e instrumentos que han tenido y tienen las comunidades autnomas. El nuevo banco pblico no tendra capacidad de prestar si no capta depsitos de los ciudadanos. No tiene sentido, por lo tanto, una banca especfica sin una visin generalista porque no tendra ni tamao suficiente, ni solucionara el riesgo sistmico de las entidades privadas que los ciudadanos seguiramos sosteniendo.

Aadamos: la propuesta de la banca pblica es crucial para que se pueda poner en marcha una poltica alternativa real. Pero la titularidad pblica de las acciones de los bancos no es suficiente para que tengamos una Banca Pblica de verdad. Acaso alguien ha notado que el 20% del sector ha sido nacionalizado? Para que eso ocurra, la gestin de los ahorros de la sociedad depositados en las entidades bancarias debe estar dirigida a la atencin de las necesidades sociales, el desarrollo de unos servicios pblicos de calidad y suficientes, y la erradicacin del desempleo. Una banca pblica fuerte permitira impulsar otra poltica econmica centrada en la creacin de una estructura econmica sostenible a medio plazo, con ramas empresariales e industriales tradicionales y nuevas, que permita erradicar el paro estructural y los desequilibrios territoriales, junto con la dependencia del monocultivo del turismo y la construccin.

Y terminbamos planteando: La primera medida que el Gobierno andaluz debera plantear en el proyecto de Ley para la creacin de un Banco pblico sera negociar con el Gobierno central la consolidacin como banca pblica integrada de todas las entidades nacionalizadas por el Estado, de tal forma que la gestin de la misma en Andaluca pase a ser dirigida democrticamente por la Junta, transformndose en un pilar central de la poltica econmica en todo el territorio, priorizando el desarrollo econmico y social. Adems, debera aprovecharse la tramitacin de la ley para exponer la necesidad de que todas las cajas de ahorros y sus bancos participados sean nacionalizadas y se incorporen a esa banca pblica. Y de que todas las ayudas pblicas al resto de bancos privados den pie a la entrada de representantes pblicos en sus consejos de administracin. Y, finalmente, plantear la necesidad de una auditora pblica y fidedigna de cul es la situacin financiera real de dichas entidades y que se saneen prioritariamente a costa de sus accionistas y acreedores, y no del erario pblico.

Finalmente, hay que sealar que tampoco nos convence el planteamiento que Andaluca como centro poltico de la propuesta de AA. Estamos a favor de defender los derechos democrticos del pueblo andaluz, y proponemos un modelo federal de organizacin, pero Andaluca est dividida en clases, por eso no somos nacionalistas sino internacionalistas. Estamos ms unidos a la clase obrera del resto del Estado y del mundo que a los terratenientes y burgueses andaluces.

La contradiccin de la sociedad sigue siendo la misma, la propiedad privada de los medios de produccin, eso es lo que hay que resolver y es la clase obrera la fuerza principal que puede llevar a cabo esa tarea, pues abordar la solucin de todos los dems problemas depende de ello, por eso nuestro arsenal de ideas y programa sigue siendo el marxismo, por eso nuestra prioridad es organizar a la clase obrera.

El reto de construir una izquierda alternativa

Ahora no podemos ponernos a llorar por la leche derramada, pero s debemos aprender y tomar muy en serio la advertencia que supone la irrupcin de Vox. Todos los experimentos de organizacin de nuevo tipo y post marxismo han demostrado su fiasco. Y es trivializar la amenaza del fascismo, llamar a un frente antifascista. Estos fascistas, en realidad franquistas, han estado siempre ah, pero parapetados en el PP porque ese partido defenda lo esencial de la herencia franquista y, sobre todo, porque se sentan dbiles para emprender su propia andadura.

Ahora la izquierda es ms dbil, el sistema est en crisis y, con su raqutica poltica asistencial de parches, no resuelve los problemas, pero genera los agravios y el ambiente de injusticia que permite crecer a esa ultraderecha que en el futuro puede ser el germen del fascismo.

De hecho, el auge de Vox es una expresin, negativa, de la crisis de las actuales instituciones y, en ltima instancia, del sistema social en el que vivimos, que cada vez es ms incapaz de garantizar unas condiciones de vida dignas a toda la sociedad.

No banalicemos la palabra fascista, que ser un peligro real en el futuro si no lo evitamos y, sobre todo, luchemos contra las causas, ataquemos el nido de la vbora: el capitalismo. Lo que necesitamos es un frente anticapitalista, un programa que una a partidos y sindicatos y movimientos sociales para ir al ncleo de la cuestin: acabar con una sociedad que establece privilegios sagrados para una minora en perjuicio de la mayora. Es un trabajo arduo, con un camino duro, pero es imprescindible, ninguna estrategia electoral va a subsanar deficiencias estructurales de la izquierda, solo con el trabajo paciente, dando rienda suelta a las iniciativas de la base y armndonos con el programa del socialismo, podemos recorrer ese camino. Todo eso no se puede hacer con consultas ni plebiscitos online, ni con estrategias de marketing televisivo, requiere de una militancia viva, que se sienta duea de la organizacin y convencida del programa que defiende.

La unidad que se ha expresado en Adelante Andaluca muy probablemente ha evitado un retroceso mayor, pero eso no quiere decir que se hiciesen bien las cosas. El proceso se ha desarrollado desde arriba, sin una participacin de la militancia, muy desalentada y alejada del quehacer cotidiano de las organizaciones. Debemos tomar conciencia de esa realidad, no enmascararla con declaraciones grandilocuentes.

Empecemos a construir esa unidad en la lucha, no de forma cupular sino con mtodos democrticos, desde los cimientos, donde quienes participan sientan que su decisin cuenta y se identifiquen con el programa y los mtodos, porque los sienta suyos. Es un trabajo colectivo, de organizacin, no seguir ciegamente al lder. Ah estaremos sentando las bases para refundar la izquierda alternativa.

Ya hay una reaccin en las calles de los sectores ms conscientes de la amenaza que supone el triunfo de la derecha, la tarea inmediata es dar un cauce a esa movilizacin convirtindola en organizacin estable, sumando a esos miles de jvenes a la lucha cotidiana por la transformacin social. No desviemos su atencin, expliquemos desde ahora que el enemigo a combatir no es un partido, es el sistema, y haremos un frente para combatir el sistema no para defenderlo, como propone Pablo Iglesias en la prctica.

Tampoco se trata de unirnos a los dirigentes del PSOE, que han propiciado este escenario, sino de combatir su poltica e intentar convencer a quienes les han apoyado por la etiqueta socialistas, de que falsa en manos de esos polticos. En lugar de empearse en defender un acuerdo de presupuestos totalmente incapaz de resolver los problemas sociales, y en el que no cree ni el propio PSOE, levantemos un programa que parta de las necesidades reales de la mayora de la sociedad y que se proponga transformarla, y hagamos un llamamiento tambin al PSOE, con los ojos puestos en su base social a la lucha.

Las movilizaciones en Catalunya del personal sanitario y educativo, de los bomberos, de los estudiantes, y las que se estn viviendo en Andaluca, tambin, nos muestran el camino: agrupar y generalizar todas esas luchas en una sola, con un programa comn y la voluntad de pelear hasta la hacerlo realidad.

Notas:

2 https://www.resultadoseleccionesparlamentoandalucia2018.es/Ambitos/Andalucia/0

3 La participacin ha sido la segunda ms baja de la historia de las elecciones andaluzas (con el 58,65%, slo por delante de la del ao 90, con 55,34%). En el ao 96 lleg al 77,94%, casi 20 puntos ms. En 2004, al 74,66%.

4 http://www.lavanguardia.com/local/sevilla/20181203/453317610679/vox-multiplica-por-diez-los-votos-en-uno-de-los-barrios-mas-pobres-de-espana.html

5 De las 20.974 personas censadas han votado 8.652, el 41,2%. Por partidos, los votos han quedado as: PSOE (3.736 y 43,1%); Adelante Andaluca (1.946 y 22,4%); Ciudadanos (978 y 11,3%); PP (596 y 6,8%); Vox (520 y 6%). http://www.20minutos.es/noticia/3508102/0/elecciones-andalucia-barrio-3000-viviendas-vox-psoe/

6 http://www.eldiario.es/andalucia/Vox-municipios-elecciones-andalucia-derecha-pp-ciudadanos_0_842366195.html

7 http://www.eldiario.es/andalucia/Vox-municipios-elecciones-andalucia-derecha-pp-ciudadanos_0_842366195.html

8 Una de cada tres personas residentes en Andaluca est en riesgo de pobreza o exclusin social. En concreto, el 37,3% de la poblacin (ms de 3,1 millones) se encuentra en esa situacin en el ao 2017. http://www.eldiario.es/andalucia/andaluces-riesgo-exclusion-social-crisis_0_825567718.html

9 http://www.lavanguardia.com/vida/20180917/451856321598/el-139--de-los-parados-de-andalucia-lleva-mas-de-cuatro-anos-sin-trabajar.html

10 Propuesta ante el proyecto de Banca Pblica de Andaluca. La banca pblica que necesitamos. Carlos Snchez Mato y Jordi Escuer. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=180705

Jordi Escuer es miembro de la Coordinadora Regional de IU Madrid, Sergio Snchez de la Coordinadora Provincial de IU Sevilla y Alberto Arregui de la Coordinadora Federal de IU.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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