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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2018

Comunidad Ignacio Queipul, Temucuicui: Historia de injusticias

Carlos Ruiz Rodrguez y Ynive Cavieres Seplveda
Rebelin / Mapuexpress


En 2004, fue publicado en Mapuexpress.net un artculo que preparamos con Ynive Cavieres, abogada, acerca de la comunidad de Temucuicui y de los dos pei hermanos mapuche- condenados por entonces, Jos Nan Curamil y Marcelo Catrillanca (padre del weichafe Camilo Marcelo Catrillanca Marn, asesinado por Carabineros el 14 de noviembre de 2018).Ya que el artculo entrega antecedentes sobre la usurpacin de tierras y sobre actos criminales de violacin a los DD.HH. e indgenas ejercidos por la dictadura y gobiernos civiles, y refleja el estado de la comunidad y sus presos de conciencia en los aos 2000, la ponemos nuevamente en circulacin. Se mantiene la versin original. En el momento actual el caso de esta comunidad es de plena vigencia.

Pewkayael.

Carlos Ruiz Rodrguez, historiador

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Antecedentes acerca de la comunidad Ignacio Queipul, Temucuicui, comuna de Ercilla, y sobre Jos Nan Curamil y Marcelo Catrillanca Queipul, procesados en 2002.

Hemos sido condenados injustamente

por levantar y defender

la causa de los derechos

de nuestro pueblo

 

Jos Nan Curamil y Marcelo Catrillanca Queipul condenados a:

Cinco aos y un da de presidio mayor en su grado mnimo.

Inhabilitacin absoluta perpetua para cargos y oficios pblicos.

Inhabilitacin absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena como autores del delito de incendio en bosques de la empresa Forestal Mininco S.A., perpetrado en el fundo Alaska el 2 de diciembre de 1999 .


HISTORIAS PERSONALES [1] :

Nombre: Jos Nan Curamil

Edad: 29 aos:

Estado Civil: Casado con Cecilia Curinao Huaaco.

Hijos: 2 hijos 1 de cuatro aos y otra de seis meses.

Preso poltico mapuche, recluido en la crcel de Collipulli.

Fui acusado por el gobierno chileno de violar la Ley de Seguridad Interior del Estado, y condenado a cinco aos y un da por el delito de incendio en el fundo Alaska en ese entonces de propiedad de Forestal Mininco.

Como a los 10 aos cuando estaba en 5 ao bsico, estudiaba en Ercilla, para ello tena que caminar 16 Kms. diarios, ah empec a tomar conciencia de la discriminacin y sent las diferencias entre ser chileno o mapuche. Yo estudiaba en un colegio particular, catlico, aqu no tuve muchas posibilidades. Cuando entr a la escuela pblica se me abrieron otras posibilidades y particip en un conjunto folklrico con casi puros miembros de la comunidad de Temucuicui.

Desde el 87, al 88 viv con rabia y con temor los allanamientos y la represin en mi comunidad, en este tiempo ni siquiera podamos pasar a pastorear a los animales al fundo Alaska, a pesar de que sabamos, por la historia que nos contaban nuestras familias, que ese fundo era legtimamente nuestro.

En el ao 99 tambin fui sometido a proceso junto otras 15 personas de la comunidad por la quema de dos maquinas retroexcavadoras en el fundo Alaska. En este proceso en cual fui absuelto, el gobierno pidi que se nos aplicara le Ley de Seguridad Interior del Estado. Ac tambin se me quera inculpar por ser dirigente de la comunidad.

Yo tambin soy padre de familia, al igual que muchos peis, y sentimos que vamos a estar ausentes de nuestras familias por un proceso viciado en que notoriamente se privilegia el poder de la empresa Mininco.

Tambin me gustara hacerle un llamado a los tribunales, a los jueces, ellos conocen la historia pero no se interesan por que se exprese en sus sentencias, ellos deberan actuar con un criterio imparcial y si as fuera nosotros y nuestros peis estaramos libres y sin condenas, mientras sea as, el Estado y las instituciones judiciales sern moral y socialmente condenados por nuestro pueblo.

El proceso que nos hicieron fue un proceso irregular ya que no se realizaron todas las investigaciones necesarias para acreditar mi inocencia.

Las leyes chilenas tienen muchos privilegios; para las fuerzas armadas, el gobierno, las forestales, los que manejan la economa de este pas, ellos pueden cometer graves crmenes y no son juzgados o son condenados y estn rpidamente en libertad, la ley opera de dos formas: uno para los que no tienen recursos y otra para los ricos, para ellos no hay sancin.

Este proceso no es porque yo haya cometido un delito (incendio), sino que es un castigo por levantar y defender la causa de los derechos de nuestro pueblo. En este caso el derecho a recuperar el fundo Alaska.

Nosotros no vivimos la niez ni la juventud porque tuvimos que tomar la responsabilidad de ser dirigentes y de recuperar nuestros derechos.

Nombre: Marcelo Osvaldo Catrillanca Queipul.

Edad: 33 aos. Naci en 1970.

Estado Civil: Pareja Teresa G. Marn Melenao, tienen 10 aos juntos [2] .

Hijos: 3 hijos, 1 hijo de 8 aos [3] , 1 hija de 6 aos con la misma pareja, el ltimo naci el 29 de Agosto a las 11 de la maana en el Hospital de Victoria.

Marcelo Catrillanca an no es detenido, pero su familia y su comunidad sufren las consecuencias de su ausencia.

Fui muy marcado por el golpe, yo tena tres aos cuando tomaron preso a mi pap. Mi padre fue detenido junto a mucha gente de la comunidad, l estuvo 5 meses preso en la crcel de Collipulli, cuando lo detuvieron lo amarraron a su propio caballo y lo arrastraron tres kilmetros hasta un cerro donde fue duramente golpeado. Mi abuelo estuvo perseguido por los militares y cuando fue detenido junto a otros miembros de la comunidad fue tan duramente castigado que el crey morir, salv la vida por que carabineros y militares lo consideraron muerto.

Como a los 12 aos empec a trabajar en las forestales y esto me significaba un esfuerzo muy grande para mi edad, sufr mucho, plantaba pinos en pleno invierno, con traje de agua y botas que ni siquiera me caban porque yo era muy chico. Como a los 15 aos me di cuenta de que no deba trabajar, que era injusto, y que nuestra pobreza se deba a que nos haban usurpado nuestras legitimas tierras. Cuando me cas mi pap me pas 50 mts por 50 mts, estrechos solo podamos sembrar un tabln de porotos, unas tres hileras de papas, igual tena que trabajar en la forestal por que de eso no podamos vivir.

As empec a decidir que tena que transformarme en dirigente de la comunidad, ahora soy werkn de la comunidad y secretario de sta.

La forma en que se ha llevado el proceso en que se nos acusa del delito de incendio es producto del poco conocimiento por parte de los jueces de la realidad del pueblo mapuche. Los jueces que dicen administrar justicia, conocen la situacin pero aceptan testigos inhbiles o pagados, porque las forestales presionan a los tribunales y al gobierno, con que su actividad mantiene econmicamente al pas.

Me gustara hacer un llamado de conciencia a los seores jueces: ustedes no valoran el significado de la familia, ya nos han separado de ella cuando nos mantuvieron en prisin preventiva y seguramente lo harn de nuevo al condenarnos, esto es incompatible con vuestra defensa de las leyes de la familia y los derechos de los nios.

Ante la clara injusticia de este proceso, quisiramos que el gobierno tomara la decisin de enfrentar nuestro caso, as como el de muchos otros mapuches que estn siendo procesados y condenados injustamente. No es posible que siga aumentando el numero de procesados y condenados mapuche que luchan por la recuperacin de sus tierras, de sus derechos polticos, sociales y culturales, es necesario pensar en una formula poltica de dar solucin a nuestra problemtica.

El Estado chileno ha dictado por ejemplo con los militares, una ley de amnista que este gobierno mantiene, a pesar de que ellos si han cometido crmenes terribles en contra de los derechos humanos, crmenes imborrables en la memoria de nuestro pueblo.

 

HISTORIAS DE LA COMUNIDAD

Historias del Territorio. El Titulo de Merced [4] :

La comunidad de Temucuicui (Puente de Madera de Temu) se encuentra en la comuna de Ercilla, provincia de Malleco, y pertenece histricamente a la identidad territorial Wenteche. Este territorio se mantuvo en permanente resistencia frente a la invasin chilena y entre las autoridades ancestrales originarias de la regin, se cuentan los idol Lonko Mangin Wenu, Marilun, Klapang y Klaweke (del siglo XIX). La zona se encuentra al sur del ro Malleko y la ocupacin de la llamada Lnea del Malleco se produjo desde el 22 de noviembre de 1867 [5] . La resistencia continu, a cargo de Klapang y Klaweke, pero hacia 1882 la zona estaba ocupada por el ejrcito chileno.

El proceso de radicacin comenz muy pronto en la zona, ya que en 1884 se iniciaron las gestiones para que la comunidad de Temucuicui obtuviese ttulo de merced.

Segn los dirigentes de la comunidad, Feliciano Cayul y Juan Catrillanca, anterior al Ttulo de Merced las tierras eran mucho ms, los abuelos indicaban de adonde naca la comunidad y hasta donde llegaba... Habrn sido 1.100, 1.200 Hs., segn los antiguos, y hoy da tenemos 250 Hs. La tierra que falta est hacia el oeste, hacia la comuna de Traigun [6] .

La radicacin la solicitaron Ignacio Queipul y Millanao, de Temucuicui, conjuntamente con el cacique Epuleo Coomil [7] , con quien colindaban, el 9 de febrero de 1884. La peticin original inclua todos los terrenos que posean al sur del ro Huequn, junto a la propiedad del cacique, pero el Ttulo de Merced (N 3-B, de 1884) slo reconoci a la comunidad 250 Hs, dejando fuera la parte sur, hacia el cerro Coipu, porque juzgaron los radicadores que de inspeccin ocular practicada por la comisin resulta que los solicitantes han trabajado una pequea extensin de terreno solamente y no tienen sino muy escasos medios de trabajo [8] . Desde aqu comenz el despojo contra la comunidad, al no reconocerse su territorio conforme a la costumbre ancestral, actuando los miembros de la comisin radicadora, con atribuciones de jueces para establecer cul era el derecho de la comunidad al espacio vital. La inspeccin ocular desde luego era un precario medio de prueba del derecho ancestral y una contravencin a la legalidad que haba asegurado a los indgenas del pas la propiedad de sus tierras: la l ey de 10 de junio de 1823, haba dispuesto Que lo actual posedo segn ley por los indgenas, se les declare en perpetua y segura propiedad. La ley de 4 de diciembre de 1866, art. 6, dispuso Se reputarn como terrenos baldos y, por consiguiente de propiedad del estado, todos aquellos respecto de los cuales no se haya probado una posesin efectiva y continuada de un ao por lo menos. Esta ley vulneraba la costumbre indgena y no tomaba en cuenta el barbecho y el uso diferenciado del suelo (que no es solo agrcola), introduciendo un concepto vago como posesin efectiva y continuada. Si incluso tuviese validez frente a un pueblo que en 1866 no estaba regido por la legalidad chilena, el procedimiento para probar la posesin efectiva y continuada no poda reducirse a la inspeccin ocular.

El cerro Coipu era el que divida antes a la comunidad, donde ahora estn las casas patronales del fundo Alaska, como a la mitad del fundo, segn los dirigentes de la comunidad [9] . La parte sur de la comunidad, hacia el cerro Coipu (unas 650 a 750 Hs), fue ocupada por el Estado, el que la entreg a colonos particulares.

Posteriormente, en la dcada de 1930, comenzaron las disputas por tierras con los colonos. En 1930, Mximo Grollmus y Carlos Patterson se introdujeron en terrenos de la comunidad, aprovechando que el estero Curaco, que era el deslinde, se haba corrido de su cauce original [10] . La sentencia fue favorable a la comunidad, deberan los particulares restituir el terreno en cuestin, pero stos apelaron obteniendo sentencia favorable el 13 de agosto de 1943.

Juan Patterson haba sido el adjudicatario de los terrenos que le fueron desconocidos a la comunidad en 1884. La sucesin de Carlos Patterson Maza, representada por Carlos Patterson Romero, dio origen al fundo Alaska y Temucuicui, en dichos terrenos y otros, los que fueron nuevamente demandados por la comunidad en la dcada de 1970.

En 1970 los comuneros ocuparon el fundo Alaska, de 2.960 Hs. Nos fuimos a vivir ah porque era lo nuestro, los abuelos lo decan repetidas veces que se llegaba hasta all... los Patterson se fueron de ah para que los indgenas lo trabajaran, ah se hizo un comit colectivo. Ah no se entreg la tierra ni se hizo asentamiento [11] .

El fundo Alaska fue ocupado en agosto de 1970 por los comuneros de Ignacio Queipul y Millanao, y dieron conocimiento al gobierno de la Unidad Popular en carta enviada por la Unin Mapuche Loncotraro en enero de 1971. En la carta, solicitan se nos deje laborar tranquilos en la explotacin de dicho fundo y se nos reconozca con documentacin legal que es y ser definitivamente nuestro. Como actualmente estamos en posesin de nuestra tierra que nos fuera ocupada, y que antes se indica, queremos que se nos otorguen las facilidades necesarias para explotar unas 80 Hs. de plantaciones de pinos existentes en dichas tierras, como igualmente las siembras de avena que fueron hechas en nuestros terrenos [12] .

En consideracin a estos antecedentes, el Consejo de la Corporacin de Reforma Agraria (CORA) decidi el 23 de marzo de 1972, expropiar la totalidad de los predios rsticos denominados Alaska y Temucuicui [13] .

Los comuneros trabajaron el fundo, plantando unas 200 Hs. de pino que ellos mismos compraron.

Despus del golpe militar, de acuerdo con la contrarreforma agraria, el acuerdo de expropiacin fue reconsiderado y revocado por el Consejo CORA del 24 de septiembre de 1974, volviendo la tierra a poder de los Patterson y desalojando a los mapuche [14] .

Despus de este despojo, y habiendo Carlos Patterson Romero vendido el fundo a la Forestal Mininco por 1977-1978, se inici una nueva etapa de conflicto.

La comunidad fue dividida en 1981, a travs de INDAP. Esto agudiz el problema, pues la mensura, realizada en febrero de 1981, arroj una superficie de 282,16 Hs. Slo tres comuneros quedaron poseyendo 15,35, 17,43 y 25,19 Hs. Otras 103 familias, con un promedio de poco ms de 2 Hs. cada una, pero de ellas, 59 no superan las 2 Hs. [15]

La gravedad del conflicto aument porque aparte de la estrechez, que no permite trabajo alguno, cuando vino la divisin la comunidad qued sin agua, le cerraron todo su campo al estero Curaco donde le dbamos de beber a los animales, no se le dio salida a la gente. Como no podamos vivir as, en una parte seca, empezaron los conflictos ms agudos. Se lleg a un juicio por restitucin, en Collipulli, como en 1985. El juicio no se gan, pero se lleg a un acuerdo, se dio una servidumbre de paso para calmar la situacin, porque habamos cado como 50 presos. El avenimiento se dio fuera del tribunal, en conversa en la oficina de la Gerencia de Forestal Mininco, en Los ngeles [16] .

En 1987 la comunidad volvi a movilizarse para recuperar el fundo Alaska; el 4 de septiembre, presentaron un petitorio al gobernador de Malleco estando en la misma comunidad, sin obtener respuesta, por lo que realizaron un intento de recuperacin. En el primer intento cayeron alrededor de 30 presos, entre ellos el hermano de Jos Nan Curamil, el que despus de la detencin qued con graves traumas, lo que le impidi seguir estudiando.

El 17 de agosto de 1988, presentaron un segundo petitorio, que tampoco fue respondido. Esta situacin fue obligando a la comunidad a movilizarse por ser escuchada, lo cual puso en efecto con gran valor, dadas las circunstancias y peligros de la poca dictatorial.

En octubre de 1988, se realiz un nuevo intento de recuperacin de las tierras usurpadas. Militares y carabineros allanaron la comunidad el 4 de noviembre; aqu cayeron 50 detenidos: 40 hombres y 10 mujeres dirigentes de varias comunidades y organizaciones mapuches que solidarizaron con la comunidad de Temucuicui, y que estuvieron presos 5 das en la crcel de Collipulli.

Un nuevo acto de recuperacin se inici el 20 de diciembre de 1988. La directiva nacional de Ad Mapu defendi a la comunidad y expuso la situacin por carta al gobernador de Malleco, Francisco Prat, fechada el 27 de diciembre. Consta de ella, que eran 70 familias con unas 550 personas, que posean 190 Hs. [17]

La comunidad relata: Fue tan grande la presin que se hizo en tiempos de la dictadura, que lo nico que hemos logrado ha sido negociar la situacin, ellos (Forestal Mininco) nos han dicho que bueno, que pasemos los animales, saquemos lea y cuidemos el bosque. Pero el problema estaba al rojo, la comunidad fue allanada dos veces, con ms de 1.500 militares, con helicpteros, con todo [18] .

Con el advenimiento de la democracia y con el apoyo de Ad Mapu y del gobernador de la Provincia de Malleco, se inici un proceso de negociacin con la gerencia de la Forestal Mininco, que logr obtener el libre acceso de los animales al interior del fundo.

Los niveles de pobreza siguieron siendo agudos; exista la esperanza de cosechar las 200 Hs. de pino sembradas por la comunidad durante la Reforma Agraria, pero Mininco hizo la explotacin de ese bosque, hace como dos aos atrs (por 1991), ellos se robaron ese derecho [19] .

En 1993 la situacin era tranquila pero el conflicto era latente, porque sus causas no han desaparecido y lo ms grave es que si Mininco dice que se acab la lea y el talaje, queda la pelea al tiro [20] . Sigue vigente la demanda histrica de llegar hasta el cerro Coipu, donde se hallan las casas patronales del Fundo Alaska. La situacin era de extrema gravedad, segn reconocen Aylwin y Correa en su Catastro de Conflictos y Demandas. Los dirigentes calculaban ser 618 personas, 110 familias con viviendas, 111 familias jvenes de allegados, todos en 250 Hs. Los jvenes emigran como temporeros, porque no tienen cmo poder lograr una vivienda.

A partir de la vigencia de la ley indgena, la comunidad se constituye como persona jurdica y sta deja en manos de la CONADI el proceso de recuperacin de tierras de acuerdo a las facultades que sta tiene a travs del Fondo de Tierras y Aguas.

La comunidad est integrada por 165 personas mayores de 18 aos y contaba con 250 hectreas, antes de la compra por parte de la CONADI de las 98 Hs.

En 1993, se plante la posibilidad de que la comunidad ampliase sus tierras a travs del Fondo de Tierras que instituy el Gobierno por la ley 19.253. Se deca entonces que la nica posibilidad de ampliar el espacio de la comunidad, sera por el Fundo Alaska: es pa a el nico lado que se puede, porque para el otro lado est la comunidad de Coomil Epuleo y Pancho Curamil, que estn en la misma situacin que nosotros, en un par de hectreas de terreno [21] . Esta comunidad de Pancho Curamil tambin podra haber sido favorecida por el Fondo de Tierras [22] .

Despus de un lapso de 7 8 aos, ya que haba que concursar al Fondo de Tierras y Aguas, el ao 98 la comunidad en conjunto con la CONADI logr comprar 98 hectreas de la Forestal Mininco, el Lote A del Fundo Alaska, ms 58 hs. del Predio Santa Elisa y se acord entre la comunidad, la CONADI y la Forestal Mininco, desarrollar un proceso para que la comunidad adquiriera progresivamente la totalidad del predio.

Este compromiso no se cumpli por parte de la CONADI ni de la Forestal, lo que llev a que la comunidad en conjunto con el Consejo de Todas las Tierras tomara la decisin de continuar con el proceso de recuperacin de sus legtimas tierras.

A partir del 7 de abril del 99 la comunidad ingres reiteradas veces al fundo Alaska para exigir la devolucin de las tierras. El viernes 30 de abril fueron desalojados violentamente por Carabineros [23] .

El 9 de junio de 1999, ms de 250 efectivos policiales ingresaron a la comunidad en un allanamiento que la autoridad justific en la bsqueda de madera que supuestamente la comunidad le habra robado a la Forestal: los carabineros destruyeron un banco aserradero, balearon a un joven de la comunidad quien todava tiene 9 balines en su cuerpo; aqu detuvieron alrededor de 14 personas, entre ellos a Jos Nan Curamil, el resto todas eran mujeres.

Al da siguiente, en protesta por el accionar represivo de Carabineros, la comunidad realiz una ocupacin pacfica de la Ruta 5 Sur y una marcha a la Municipalidad de Ercilla, que concluyeron sin incidentes. En Temuco, fue entregada al jefe de la Novena Zona de Carabineros, una denuncia por trato vejatorio hacia las mujeres y uso excesivo de la fuerza, durante el allanamiento [24] .

El 2 de agosto de 1999, fueron quemadas dos retroexcavadoras en el fundo Alaska, sin que los comuneros hubiesen tenido parte en el asunto. Jos Nan fue procesado en conjunto con un grupo de alrededor de 15 personas proceso en el cual fueron todos absueltos [25] . Ello prueba la arbitrariedad de las inculpaciones por parte de los poderes Ejecutivo y Judicial, que slo buscan culpables y no esclarecer los hechos y sus causas.

El 12 de Octubre de 1999 la comunidad ingres nuevamente al Fundo Alaska, aqu estuvieron detenidos unas 4 horas alrededor de 10 personas presas, entre ellos Jos Nan, sus padres y el pap de Marcelo Catrillanca.

Quince das despus, la comunidad volvi a ingresar al Fundo Alaska donde fueron nuevamente desalojados, dos das despus la comunidad realiz un nuevo ingreso con objeto de impedir que se realizara la explotacin del bosque del fundo Alaska. Durante este tiempo la comunidad estuvo permanentemente informando de esta situacin a las autoridades.

El 26 de octubre de 1999 se produjo el incendio del que fueron acusados los pei Nan y Catrillanca.

El viernes 3 de diciembre de 1999 el juzgado de Collipulli orden un operativo de Carabineros para desalojar a mapuches que presuntamente ocupaban propiedades de la Forestal Mininco. Se hizo un uso desproporcionado de fuerzas policiales, con 60 patrulleras, dos tanquetas y 300 carabineros, que irrumpieron en el fundo Chihuaihue, de Bosques Arauco, y en los fundos Chiquitoy y Alaska, de la Mininco, no encontrando ocupantes ilegales, por lo que se dirigieron a las comunidades Requem Pilln y Requem Lemn, allanando ilegalmente varias casas y atacando con bombas lacrimgenas y con balines; despus se fueron a la comunidad Temu Cui-Cui, donde la aa Juana Quiel, de 73 aos, sufri el impacto de una bomba lacrimgena disparada a dos metros de distancia, una fractura expuesta en una pierna, siendo detenida junto con su hija Ema Queipul (embarazada, con riesgo de prdida producto de la represin y detencin) y quedaron dos mapuche heridos con balines. Al estar informndose sobre el paradero de seis mapuche detenidos, los carabineros de la comisara de Ercilla reprimieron y detuvieron a Aucn Huilcamn y otros cuatro acompaantes, uno de los cuales fue pasado a la Fiscala Militar. Uno de los oficiales gritaba a sus subalternos: Maten a los indios, maten a los indios. Por estos hechos, el diputado Guido Girardi decidi presentar una querella contra los funcionarios de Carabineros que resultasen responsables de abusos de poder y de conducta racista [26] . Posteriormente hubo protestas frente a la Intendencia de Cautn, donde nuevamente fueron detenidos miembros del Consejo de Todas las Tierras. Tambin protest del abuso policial el diputado Francisco Huenchumilla [27] . El abogado Roberto Celedn present un recurso de proteccin a favor de las comunidades y denunci la detencin y desaparicin de Mara Luisa Quiel Ancamilla, invidente, que habra sido detenida y golpeada por Carabineros [28] . Estos hechos entorpecieron el proceso de dilogo al que el mismo gobierno haba llamado por medio del intendente Oscar Eltit, y en el cual las comunidades estaban inicialmente dispuestas a participar [29] .

Una nueva ocupacin tuvo lugar en noviembre de 2000 y por entonces, el gobierno accedi a la demanda de los comuneros. La ministra de Planificacin y Desarrollo, Alejandra Krauss, envi a Temuco a su asesor Rbinson Prez, investido de amplias facultades para suscribir acuerdos preliminares con los dirigentes de la comunidad. El enviado gubernamental se comprometi a priorizar la compra de al menos 1.400 hectreas de tierras del fundo "Alaska, luego de la reunin realizada el 18 del mismo mes [30] . Despus que el gobierno anunciara esta compra, fueron los propios consejeros de la CONADI, Jos Santos Millao, Isolde Reuque e Hilario Huirilef (mapuches), Jos Llancapn (urbano) y Carlos Inquiltupa (aymara) los que criticaron al gobierno por llegar a acuerdos con comunidades que se movilizaban por medio de ocupaciones [31] . Es de destacar que el mismo Millao haba hecho carrera en los 80 alentando situaciones como la que criticaba el 2000, cuando ya se haba puesto al servicio del gobierno. Huirilef, que hoy tambin se destaca como consejero rebelde, lleg en esa ocasin a anunciar que, junto a sus congneres aimaras, atacameos y rapanui, exigirn al Gobierno una definicin clara de la poltica para resolver los conflictos, sin descartar el cambio de personas al mando de esa entidad. La crtica provino no del gobierno ni de la oposicin, sino de los propios consejeros, que se quejaron de que el gobierno destinara fondos a comunidades movilizadas, segn ellos postergando a las que haban hecho trmites para obtener beneficios. Pero el director de la Conadi, Edgardo Lienlaf, explic que el fundo negociado estaba dentro del listado priorizado en 1998. Pese al malestar de los consejeros, el Consejo Nacional de la CONADI cre en su sesin de 19 de enero de 2001, una Comisin de Tierras para apoyar el acercamiento de la institucin a las comunidades que demandan tierras.

En Febrero de 2001 se produjo otra ocupacin, cuatro mapuches de la comunidad de Temucuicui, comuna de Ercilla en la IX regin, resultaron heridos con balines en el desalojo.

El 26 de septiembre de 2001 se firm el acta de acuerdo entre la comunidad y la CONADI. sta se comprometi a reanudar negociaciones con la Forestal Mininco para adquirir un promedio de 13,2 hs por familia (no beneficiados en las compras de 1998), totalizando unas 1.840 hs, con un plazo hasta el 3 de octubre de 2001 para presentar un plan de trabajo; la comunidad acord seguir cohesionada como comunidad territorial, en otros trminos los comuneros no aceptaron quedar dispersos en distintos predios sin unidad territorial. Adems, la Directiva qued de proponer un plan de asentamiento gradual del Fundo Alaska, definiendo las familias que postularan a soluciones de tierras, en el plazo de abril y mayo de 2002 [32] .

Segn los acusados el incendio del que se nos acusa, ocurri el 26 de octubre de 1999, no se sabe como se provoc y tampoco se prob esto en el juicio. La comunidad en ese momento se encontraba movilizada recuperando el fundo Alaska, que histricamente haba sido de ella y que se encontraba usurpado por Mininco. En la tarde del sbado 11 de diciembre del mismo ao, hubo principios de incendio en diversos sectores del fundo, de lo cual tambin fueron acusados los mapuche, por parte del vocero de la Forestal [33] . Los propios comuneros no tienen informaciones al respecto y dada la poca del siniestro, no es descartable que en su origen no haya habido intervencin humana.

Es irracional que, habiendo desde 1998 negociaciones entre la comunidad y la CONADI y entre sta y la Mininco, con el propsito de adquirir la totalidad del fundo Alaska para la comunidad, hayan sido miembros de sta los que destruyesen las casas patronales que ms tarde hubieran sido de ellos mismos, y con este acto echar por tierra un proceso negociador que, aunque estancado, hubiera podido dar frutos como los dio un ao despus, en noviembre de 2000.

La comunidad de Temucuicui ha mantenido un perfil bajo en cuanto al proceso de recuperacin de tierras, ya que se ha mantenido en la lnea de movilizacin por sus derechos, a la vez que ha intentado recurrir a los medios que ofrece el gobierno, sin resultados positivos proporcionales a la magnitud del problema principal: la escasez de tierras a causa de la usurpacin sufrida desde la mal llamada Pacificacin. No ha habido participacin de los comuneros en otras situaciones de conflicto en la regin ni stos se han coordinado con otras organizaciones y comunidades, lo que por lo dems sera legtimo. Las movilizaciones de Temucuicui han sido pacficas y pblicas, como la que la comunidad anunci el lunes 28 de febrero de 2000, con el fin de impedir que la empresa Mininco siguiese con la tala de 50 hs. de bosques del fundo Alaska, reivindicadas por los comuneros y solicitadas legalmente ante los tribunales, que a la fecha les denegaban justicia. La comunidad anunci que ingresarn a rostro descubierto al fundo parea evitar la cosecha de los pinos, lo que consideran un justo pago por todo el dao que Mininco ha causado [34] .

Ya es sabido que no se puede inculpar abiertamente a los mapuche de cualquier atentado acaecido en su territorio ancestral. Han sido denunciados con pruebas fehacientes, los autoatentados perpetrados por las propias empresas de seguridad y personal vinculado a las forestales, y en especial por la Mininco [35] .

HISTORIAS DEL PROCESO JUDICIAL:

El 4 de enero del 2002, se confirm en segunda instancia la sentencia apelada por los acusados de autos rol N 29.759 del Juzgado de Letras de Collipulli donde se conden por sentencia de primer grado, a Jos Segundo Nan Curamil y a Marcelo Osvaldo Catrillanca Queipul a sendas penas de cinco aos y un da de presidio mayor en su grado mnimo y a las accesorias de inhabilitacin absoluta perpetua para cargos y oficios pblicos y de inhabilitacin absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena, por sus participaciones en calidad de autores del delito de incendio en bosques de la empresa Forestal Mininco S.A., perpetrado en el fundo Alaska el 2 de diciembre de 1999.

Posteriormente la defensa de los encartados present recursos de casacin en la forma y en el fondo contra la mencionada sentencia. El recurso de casacin en la forma se fund en la falta el emplazamiento de alguna de las partes y en haberse dictado ultrapetita, consistiendo la primera en el hecho de no haber sido sometidos a proceso, acusados o siquiera condenados por el hecho que finalmente se les condena, esto es como autores indirectos del incendio que habran evitado que terceros intervinieran para apagar el fuego.

Respecto de haberse dictado ultrapetita. La defensa consider que fueron condenados por hechos inconexos con los que fueron motivo de la acusacin, de la adhesin, de la defensa y de la sentencia de primera instancia y que los hechos por lo que la sentencia recurrida les condena no fueron objeto del debate.

En cuanto al recurso de casacin en el fondo, la defensa seal que se han vulnerado las normas reguladoras de la prueba y que se ha valorado contradictoriamente en el fallo la declaracin testimonial, dndole valor para acreditar algunos hechos y denegndolos en otros. el recurso denuncia infringido el artculo 488 del citado cuerpo legal, porque los sentenciadores se valen de declaraciones de testigos que no sirven de base para una presuncin judicial y porque esas presunciones no cumplen con los requisitos de ese artculo, tambin dicen que la participacin se basa en hechos probados, lo que fue as en este caso, pues no est comprobado que los acusados haya iniciado el incendio y porque nadie los vio oponindose a quienes trataban de impedir el siniestro.

Se seal tambin por parte de los abogados defensores que la sentencia impugnada calific como delito un hecho que la ley no considera como tal, con lo que se han vulnerado tambin los artculos 1, 15 y 476 N 3 del Cdigo Penal. Sostuvieron los defensores que en el proceso no hubo antecedentes suficientes que permitan estimar que se ha comprobado el delito de incendio y se les ha condenado por una accin que no se encuentra previamente descrita por la ley, error de derecho que influy substancialmente en la parte dispositiva de la sentencia

Finalmente, a pesar de los alegatos de la defensa de los acusados, con fecha treinta de julio del dos mil se rechazaron en la Corte Suprema los recursos de casacin en la forma y en el fondo deducidos por la defensa de Jos Nain Curamil y Marcelino Catrillanca Queipul, contra de la sentencia de cuatro de enero del 2002 declarndose que dicha sentencia no era nula, quedando por tanto a firme la condena de Jose Nain Curamil y Marcelo Catrillanca Quipul a las penas de cinco aos y un da de prisin y a las accesorias de inhabilitacin absoluta perpetua para cargos y oficios pblicos y de inhabilitacin absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena, por sus participaciones en calidad de autores del delito de incendio en bosques de la empresa Forestal Mininco S.A., perpetrado en el fundo Alaska el 2 de diciembre de 1999.

El proceso que conden a Jos Nain Curamil y a Marcelino Catrillanca, es otro de los procedimientos judiciales que versa sobre el conflicto mapuche que, por una parte va omitir en la investigacin los contextos culturales de los hechos, haciendo funcionar un sistema de igualdad ante la ley para quienes en la realidad no han sido nunca iguales y se encuentran en la desmedrada situacin de haber sido usurpados de sus territorios.

Casi todos los procesos judiciales iniciados en contra de mapuche relativo a sus derechos colectivos tienen la misma impronta, en 1996, otro Jos Nain, Werken del Consejo de Todas Las Tierras, deca que Los tribunales desde un punto de vista histrico frente a los pueblos oprimidos, son el organismo que convalida la ley de los opresores que se han organizado tanto en Estado, como en ejercito u otras formas de organizacin avasallantes. Los tribunales y las leyes son organismos que hasta el da de hoy hacen concomitancia para hacer prevalecer los intereses de los opresores en contra de los pueblos indgena, de sus demandas que verdaderamente merecen el calificativo de derecho y justicia. [36] Este werken se refera al caso de los 144 mapuches acusados y condenados por los tribunales chilenos de Asociacin Ilcita y Usurpacin, que fue llevado a la Comisin Interamericana de Justicia, lugar en que el gobierno chileno reconoci haber violado los derechos humanos de los 144 mapuche y estableci un cronograma an no cumplido- para reparar dicho dao.

Estos procesos estn dados en un contexto de dominacin cultural, un marco jurdico ajeno, una lengua ajena, una racionalidad ajena. Que va a imponer sobre sus vidas una sentencia ajena que se apropiara de sus cuerpos y sus vidas para ser cumplida obligatoriamente, a no ser, que como en el caso de Marcelino Catrillanca, no sea habido.

La omisin en el proceso del anlisis de fondo de los derechos planteados por los mapuche nos plantea la deficiencia del anlisis jurisdiccional respecto de los conflictos intrasistmicos que Garca Maynez define como los planteados por exigencia cuya razn de validez es diferente [37] .

Se produce aqu una controversia normativa que ni siquiera es visualizada desde el procedimiento estatal, lo que en todo caso es parte de la invisibilidad general y de la negacin de la existencia de los derechos del pueblo mapuche. Estamos ante un conflicto normativo entre dos sistemas de derechos, por una parte, el derecho mapuche, que es la fuente donde encuentra fundamento la exigencia de devolucin de las tierras/territorio, de la comunidad de Temucuicui, en ese momento en manos de la Mininco, y por otra parte el derecho del Estado chileno que reduce el conflicto a un problema entre particulares, diluyendo el conflicto jurdico de derechos en un conflicto formal de aplicacin de una norma del Cdigo Penal a una situacin de hecho

El derecho mapuche, como realidad es mucho ms que una practica alternativa del derecho atrapada en una costumbre jurdica arcaica, es la expresin de un universo en movimiento e interactuante, ya que Es la manera que tiene el pueblo mapuche, -por tanto cada identidad territorial en su diversidad- de entender, de dar impulso, y desarrollar su organizacin. Es nuestro deber ser en la Nag Mapu, la tierra que andamos, el espacio territorial que reproduce la Wenu Mapu, la tierra de arriba. Son las normas que ordenan la reciprocidad, el espacio en que es posible alcanzar el intercambio con el fin de otorgarle continuidad a los equilibrios duales, que dicen relacin, por ejemplo, con el da y la noche; salud y enfermedad; arriba y abajo; alegra y tristeza; anciano y joven; mujer y hombre; vigor y debilidad, [38] Este derecho se muestra ntido y vigente -para quien quiera verlo- en los procesos de exigibilidad de derechos del pueblo mapuche.

Esta sola situacin -omisin de la existencia del derecho mapuche- constituye una discriminacin del proceso, una negacin de la existencia de los acusados como sujetos miembros de un pueblo, de una comunidad o lof, que ha sufrido injusticias, arbitrariedades y exclusiones histricas, causas de las que no debera prescindir una investigacin judicial respecto de un hecho ocurrido en el marco de un proceso de exigencias sociales comunitarias.

Por otra parte el resultado del proceso, la condena con las penas ya sealadas, va a consolidar la poltica administrativo/judicial de criminalizar la exigibilidad de los derechos colectivos del pueblo mapuche, en este caso el derecho a recuperar sus territorios ancestrales, ahogando toda protesta social con represin y condenas como esta. Se utiliza de esta manera el Derecho Penal para asignarle un carcter de peligrosidad social a los miembros de este pueblo que reivindican sus derechos confrontando el orden social, entendiendo este concepto como aquel que permite distinguir entre anormales (el que choca con el orden social) y normales (los que se adaptan a l) [39] .

La criminalizacin y la judicializacin misma de este caso como de todos aquellos en que encuentran involucrados derechos colectivos, constituyen una respuesta equvoca por parte del Estado, ya que pueden abrir una pendiente sin retorno a la ya malograda relacin entre el Estado y el pueblo mapuche respecto de un tema que requiere y debe tener soluciones polticas.

 

HISTORIAS DE LA SOLIDARIDAD

Tanta palabra solo tiene como sentido acompaar a quienes hoy necesitan de nuestra solidaridad, de maneras simples o complejas, con palabras o con visitas, con alimento material o espiritual, con aportes pequeos o grandes, cada cual segn sus posibilidades.

La palabra del sentido es palabra de accin en la medida que despliega el conocimiento transformador aportando al cambio, no se queda estancada, se multiplica y florece.

Jos Nan se encuentra preso en la crcel de Angol:

Direccin Postal: Centro Detencin Penitenciaria ANGOL Pedro Aguirre Cerda N 80 y Los Confines s/n, Angol, IX Regin-Chile. Fax: 56 - 45 - 711560 Telfono: 56- 45 - 711560 - 717011

donde espera visitas, cartas, alimentos para sus familiares, o cualquier forma de solidaridad que podamos hacerle llegar o realizar.

Gulumapu: Carta de Jos Nan Curamil desde la Crcel de Angol por Mapuexpress - Informativo Mapuche Monday June 21, 2004 at 03:38 PM [email protected]

En este escrito, envo saludos muy cordiales a todas las personas, organizaciones y agrupaciones de apoyo a la causa de nuestro Pueblo Mapuche. Aquel que a travs de la historia y de mltiples formas ha sido excluido y negado de todos los derechos que nos asisten.

Tengo que ser muy honesto, con el propio y sincero dolor que siento en este momento, tambin quisiera decir, que soy aqul mapuche, que lucha , siente, llora. Estando en este lugar he sentido mucha soledad, incertidumbre y dolor, en un pas de mentira e imaginario, que predica democracia que habla de estado de derecho, negando y borrando parte de su propia historia.

En mi vida he descubierto la mentira primero en mi mismo, y eso mismo me orienta que a los mapuches se nos ha alimentado de muchas mentiras asistencialistas. Espero, hermanos y hermanas, que me entiendan y, al menos ustedes, aunque sea de presencia apoyen mi lamento. No es fcil para m escuchar muchas veces que mi esposa y mis dos hijas me necesiten. Sin embargo, estoy aqu dndome en sacrificio vivo junto a mis otros Peis que tambin estn sufriendo el dolor que significa luchar por nuestras tierras, justicia, cultura y libertad. No quiero pensar, que pasar 5 aos de mi juventud estando como criminal, no sindolo mientras muchos reales criminales en Chile gozan de privilegios.

Me gustara que esto que les escribo traspase nuestras fronteras y que el mundo sepa, que ni con todo lo que han hecho creer sobre la supuesta democracia en Chile, todava habemos muchos que no podemos hablar, pues si lo hacemos nos esperan persecuciones, procesos viciados, y condenas por presiones polticas y econmicas.

Vivo en un pas donde se puede hablar slo lo que a los polticos y el poder econmico les conviene.

Chile utiliza a los indgenas como etiquetas y sellos de monedas, sin embargo, quiero que todos ustedes, mapuches y no mapuches sepan que para un prisionero mapuche eso no es ninguna consideracin sino utilizacin.

Quiero que sepan que no ha sido nada fcil para m estar en ste lugar:

1.- Porque soy el nico mapuche condenado en sta unidad penal

2.- He tenido problemas con los mismos internos, porque no entienden mi problema

3.- Porque nadie puede entender que luchar por lo que nos han robado, sea ms encima condenado

Agradezco a aquellos que sea como sea tratan de hacer cosas a mi favor.

Pero me gustara que su solidaridad, hoy da mas nunca funcionara, tengo mucha fe en ngnechen; lamentablemente la fe y la obra conjunta son las hacen crecer nuestros desafos. Porque mi esposa para viajar debe hacerlo pagando locomocin, no por fe. Nadie compra un kilo de pan con fe, hay que tener monedas.

Hermanos: pu peis y lagmien dos de mis hijas sufren junto a mi esposa. Ninguna organizacin nos apoya. Dnde estn esos grandes discursos? Dnde se esconden aquellos que hablaron de luchar?

Hermano si lees esta misiva, no te olvides que yo con mucho dolor te escribo. Mi futuro es incierto y la distancia que existe de mi residencia es mucha. Las organizaciones deben saber que nosotros en la crcel y nuestras familias afuera necesitamos el apoyo y la solidaridad de todos. Nuestra lucha no puede quedar en el silencio.

www.mapuexpress.net

Declaracin Pblica de Preso Poltico

Por Jos Nain Curamil (*) / 4 de noviembre del 2003


Digo a la opinin pblica nacional e internacional:

Extiendo estas palabras, para que se informe de que somos, muchos los mapuches procesados y perseguidos, es los que histricamente hemos sufrido, porque es a nosotros lo que hoy tenemos, la responsabilidad, poltica y social de nuestra causa. Quiero decir, al gobierno que de aqu a un tiempo en Chile deben reconocerse nuestros legtimos derechos:

No me queda ms, que hacer un llamado a todos los sectores; tribunales de justicias, gobierno y partidos polticos, que bastante bien le har a este pas, que retire todas las demandas en contra de quienes con mucha razn elevamos nuestras voces. No me gustara, saber que seguiremos detenidos, condenados y perseguidos; mientras en este pas no se est sancionando; Redes de pedofilia, coimas y un sin fin de casos de corrupcin. Por gente hasta del mbito legislativo es decir de los mismos integrantes de partidos polticos.

Cuando yo como mapuche me condenaron, no me causo ningn asombro. Porque yo s que en este pas, siempre se nos perseguir por muchos de aquellos, que gozan de impunidad absoluta. Es por eso que digo a la opinin internacional, que los ltimos 12 aos de Gobierno Democrticos. Han sido igual de excluyentes y racistas que los grandes momentos del gobierno del rgimen militar. Nosotros el pueblo mapuche queremos que se nos respete. Pero no es ningn respeto, cuando los mapuches hoy da condenados estamos juntos, con grandes delincuentes, que realmente constituyen peligro, donde sea, incluso aqu en la crcel.

A la Iglesia, tambin que se pronuncien, al respecto y que no sean cmplice de lo racista y excluyente que es el aparato institucional del Estado de Chile. Cuando ampara en forma discriminatoria a los grandes intereses econmicos, ayudando de esta forma que se nos siga invadiendo nuestra identidad, como pueblo-nacin.

No podemos hablar de estado de derecho cuando nosotros los mapuches seguimos reivindicando nuestro derecho preexistente. Que quiero decir con esto, que antes que el Estado chileno se constituyera, nosotros los mapuches, ya estbamos estructurados con nuestras propias polticas. O sea no pueden hoy decirnos, que nos han enseando a gestionar nuestro derecho. Porque nosotros haca ya miles de aos, antes de que incluso llegara Cristbal Colon, tenamos nuestra propia cultura y forma de ver nuestro mundo.

Faltando unos pocos das de que la autodenominado Comisin de Verdad y Nuevo Trato, que elabora en estos momentos un informe sobre derechos indgenas en Chile. A decir de esta comisin, que lo a continuacin digo, es la Verdad y Nuevo Trato.

Verdad: Que existen entre la VIII, IX y X regiones, aproximadamente ms de 250 mapuches procesados y algunos condenados: solo por los procesos ante de la reforma procesal penal, ms conocida hoy como Ministerio Pblico. Cientos de mapuches, baleados, torturados y causa de lo mismo, las divisiones dentro de las comunidades. Tambin han existido muerte de mapuches (provocado por instituciones del Estado Chileno). No olvidando a quin por luchar por su derecho don su vida, por nuestra causa, me refiero a nuestro hermano Alex Lemun Saavedra, que con mucho dolor lo recordar siempre.

Nuevo Trato: No s, a que se refiere este famoso nuevo trato, cuando somos muchos los mapuches que vemos incierto nuestro futuro tanto personal y familiar. Sabiendo que se ha instalado, como proyecto piloto a la IX regin, la famosa reforma procesal penal, con el solo propsito de detener y desestructurar, nuestro movimiento indgena. Existen muchas cosas que nosotros los mapuches tal vez nunca entenderemos. Porque jams se nos ha pedido opinin.

En estos meses de condena he escuchado, muchas informaciones de grandes tratados que nuestro pas ha firmado pero an no sabemos cuntos de esos tratados beneficiarn a los pobres indgenas, obreros o campesinos. Todo es y seguir siendo incierto para muchos ciudadanos, mapuches y no mapuches pobres que hemos elegido a quienes representen nuestros intereses supuestamente. Esos mismos que despus de conseguir sus objetivos, hoy se olvidaron de nosotros y de muchos de nuestros familiares. Aunque en este momento no s si esta declaracin llegue a destino para su publicacin. Pero quiero que al menos ustedes hermanos y hermanas mapuches sigan luchando, dando adems a conocer el trato vejatorio y hostil de que somos victimas.

PU PEI, PALIFE, WEICHAFE, KA EIMN PU LAMNGEN, AMULNEFIMN TA TUFACHI MAPU RAKIDUAM

MARRI CHI WEU, MARRI CHI WEU KOM PU CHE



[1] Reseas elaboradas en base a reflexiones escritas por Jos Nain Curamil y Marcelo Catrillanca Queipul luego de ser rechazados los recursos de casacin en la forma y en fondo presentados por sus defensas y antes de ser detenidos.

[2] El relato data de mediados de 2003.

[3] Se trata de Camilo Marcelo Catrillanca Marn, nacido en 1994.

[4] Jos Aylwin O y Martn Correa C. Catastro de Conflictos y demandas en la Provincia de Malleco Comunidad Temukuikui Titulo de Merced ignacio Quipul y Millanao Comuna de Ercilla. 1995.

[5] NAVARRO, Leandro. Crnica militar de la conquista i pacificacin de la Araucana desde 1859 hasta su completa incorporacin al territorio nacional. Santiago, 1909, pp. 195-197.

[6] Reunin Catastro de conflictos y demandas de tierras mapuches, provincia de Malleco, Ercilla, 23 de septiembre de 1993. Citado por Aylwin y Correa, 1995.

[7] Era Martn Kooemil Epulef o Epulew, quien se distingui como bravo compaero de Klapang. Era hijo de Epulef y nieto de Paylaweke, longko de Kollko. Le quedaron 770 hs, en Kollko, en la comuna de Ercilla.

[8] Ttulo de Merced N 3-B, 1884, Libro de Actas, Tomo I, p. 14.

[9] Reunin citada, Aylwin y Correa, 1995.

[10] Expediente N 414, Juzgado de Indios de Victoria, Restitucin, Ignacio Queipul y otros contra Mximo Grollmus y Carlos Patterson, 23 de mayo de 1930.

[11] Reunin citada, 1993.

[12] Memorndum N 1, Ercilla, 5 de enero de 1971.

[13] Acuerdo del Consejo N 906, adoptado en sesin 13 ordinaria celebrada el 23 de marzo de 1972.

[14] Acuerdo del Consejo N 3829, de 24 de septiembre de 1974.

[15] Listado de divisin comunidad Ignacio Queipul, INDAP-DASIN, 1981.

[16] Reunin citada.

[17] Firmaron la carta en Angol, 27 de diciembre de 1988, Jos Santos Millao, Aucn Huilcamn, Domingo Marileo, de la directiva nacional de Ad Mapu, y el presidente de la comunidad, Feliciano Cayul.

[18] Reunin citada.

[19] Reunin citada.

[20] Id.

[21] Reunin de 1993.

[22] La comunidad desciende de Pancho Curamil, longko de Koyawe, de la identidad wenteche, compaero de luchas de Quilapn (Klapang).

[23] La Tercera, domingo 2 de mayo de 1999.

[24] La Tercera, 11 de junio de 1999.

[25] El Intendente de la Ix Regin, Oscar Eltit, present un requerimiento contra los que resultasen responsables. Fue designado Ministro en Visita, Julio Csar Grandn, presidente de la Corte de Alzada de Temuco (Las ltimas Noticias, 21 de agosto de 1999. La Tercera, 5 de septiembre de 1999).

[26] La Tercera, 4 de diciembre de 1999. El Mercurio, 5 de diciembre de 1999.

[27] La Tercera, 5 de diciembre de 1999.

[28] La Tercera, 8 de diciembre de 1999.

[29] La Tercera, 4 de diciembre de 1999.

[30] Acta Acuerdo CONADI Comunidad Indgena Ignacio Queipul. Temuco, 23 de septiembre de 2001.

[31] El Mercurio, Santiago de Chile, sbado 16 de diciembre de 2000 y Viernes 22 de Diciembre de 2000. Versin electrnica, Centro de Documentacin Mapuche uke Mapu.

[32] Acta Acuerdo CONADI Comunidad Indgena Ignacio Queipul.

[33] La Tercera, 13 de diciembre de 1999.

[34] La Tercera, 28 de febrero de 2000.

[35] La Tercera, 24 de febrero de 2000. La Hora, 25 de febrero de 2000.

[36] Consejo de Todas Las Tierras, Fotocopia documento de circulacin restringida. 1996

[37] Garca Maynez, Eduardo. Introduccin a la Lgica Jurdica. Ed. Colofn 3 Ed. Mxico 1993, pag 136.

[38] Chihuailaf, Elicura. Recado confidencial a los chilenos. 1 Ed. Chile Ed. LOM 1999. pag. 50.

[39] Bustos, Juan. Bases Crticas de un nuevo Derecho Penal. Ed. Jurdica Cono Sur Ltda. Chile 1994, pag. 99.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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