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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2018

Momento histrico & Feminismo
Somos la Cuarta Ola, feminismo on fire

Kalinda Marn
www.kamchatka.es

Reflexiones de la autora sobre el momento histrico actual del movimiento feminista: 4 Ola?


El feminismo, como todo movimiento poltico y social, necesita una agenda, un programa, una serie de reivindicaciones y objetivos si no quiere convertirse en un barco a la deriva, dependiente ms de las agresiones de los enemigos que de una agenda, un plan y un accionador propio. Sin duda, las mujeres hemos de seguir defendindonos de la guerra psicolgica y fsica del sistema patriarcal, que se ha agudizado desde que el feminismo se ha vuelto imparable, pero en esta batalla no podemos estar solo a la defensiva.

El feminismo debe introducir en el debate pblico los muchos problemas derivados de nuestra opresin. Rara vez, las cuestiones especficas de las mujeres entran en una agenda poltica dominada por varones burgueses, y la mayora de medios de comunicacin hacen una bochornosa labor, nada inocente, en relacin con las mujeres; por un lado ignoran las causas de nuestra opresin mientras tratan los feminicidios con un morbo sensacionalista para ganar audiencia, y por tanto, dinero; por otro lado, blanquean la violencia machista, invitando a los abogados de los agresores mientras silencian o denigran a las vctimas. La prensa trata de ocultar la opresin de las mujeres porque es imprescindible para que este sistema cruel e inhumano de supremaca masculina siga dndoles beneficios.

El movimiento feminista ha de actuar para lograr nuestros objetivos a corto, medio y largo plazo. Objetivos que han de ser fruto de la reflexin y del trabajo colectivo del Movimiento de Liberacin de las Mujeres, de las feministas de la cuarta ola. Recordando las palabras de Catharine A. MacKinnon; "Como Andrea Dworkin dijo hace bastante tiempo, la situacin de las mujeres requiere nuevas formas de pensar, no solo pensar en cosas nuevas".

Si las feministas hacemos una autntica revolucin en el mundo del pensamiento y nos situamos en la conciencia de la mujer que desea ser libre, fuera de la lgica patriarcal, ajenas a su influencia biolgica y mental, apartadas de la ideologa de la clase dominante, esas reivindicaciones y exigencias que han de formar parte de la agenda feminista caern por su propio peso.

Las feministas no podemos escribir con miedo a incomodar; el feminismo que no incomoda, que no molesta, que deja indiferente, que no inquieta, es un feminismo muerto. Audre Lorde, una gran feminista, incomprensiblemente olvidada, escribi: "Muchas veces pienso que tengo que decir las cosas que me resultan ms importantes, verbalizarlas, compartirlas, an a riesgo de que sean rechazadas o malentendidas".

No podemos pensar y reflexionar sin salir de la lgica del varn, de la mentalidad masculina forjada por un sistema supremacista que ejerce todos los das su violencia contra la mujer, pero escapar de la telaraa no es tarea sencilla. Desde que nacemos hemos sido domesticadas por el ltigo estructural del patriarcado, y aunque logremos escapar, tendremos que sobrevivir en una sociedad dominada por el machismo institucional que quiere impedirnos abandonar su mundo ideolgico. En palabras de Andrea Dworkin: "La mujer no nace: es hecha. En el proceso, su humanidad es destruida. La mujer se convierte en smbolo de esto, smbolo de aquello: madre de la tierra, puta del universo; pero nunca se convierte en s misma, porque est prohibido que lo haga".

Las feministas somos mujeres en proceso de reconstruccin, mujeres que fuimos destruidas, mujeres a las que se nos inculc cumplir con el papel predeterminado en el sistema patriarcal, mujeres que queremos dejar de ser mujeres tal y como nos ensearon a serlo. Las feministas, como dijo Dworkin, luchamos individual y colectivamente para que "cada mujer pueda ser ella misma, que no tenga que conformarse con la funcin que le fue dada, con una definicin de su cuerpo, de su valor, que nada tiene que ver con su personalidad".

No es posible conseguir los objetivos sin recuperar los lazos y vnculos entre mujeres trabajadoras, pensadoras y luchadoras. A la hora de elaborar la agenda no podemos olvidar que las leyes solo nos consideran iguales de una manera formal, pero no material. Nos encontramos en un sistema de dominacin masculina en el que tratamos de sobrevivir en un permanente estado de excepcin. Se nos han arrebatado derechos tan bsicos como poder caminar libremente por las calles o participar en debates sin que nuestra voz sea socavada por los enemigos de la liberacin femenina, pero est en nuestras manos estrechar y hacer fructferas las relaciones con las mujeres en las que podemos confiar. Audre Lorde relat su propia experiencia: "Cada palabra que haba dicho, cada intento que haba hecho de hablar sobre las verdades que an persigo, me acerc a otra mujer, y juntas examinamos las palabras adecuadas para el mundo en que creamos, ms all de nuestras diferencias".

Conocer y comprender cmo funciona el sistema patriarcal es imprescindible para disear una estrategia feminista, porque si olvidamos que la dominacin tambin afecta a nuestras mentes,lo ms probable es que contribuyamos a lavar el rostro violento del poder tirnico de los varones, y esa no es nuestra labor. La misin del feminismo es liberarnos de toda opresin; sea por sexo, por clase social o por raza, y romper las cadenas del sometimiento al varn y al patrn. Si las mujeres pensamos desde la lgica del patriarcado seremos cmplices de su dominacin.

Las feministas tenemos, no solo que mostrar nuestras opresiones, sino tambin estar atentas y saber interpretar las seales de libertad de otras mujeres; las nuevas compaeras que van sumndose a la lucha o los espacios liberados desde donde poder potenciar el auge de un movimiento feminista mundial.

En 'El Segundo Sexo', Simone de Beauvoir explica con detalle cmo se ensea a la mujer a asumir su condicin de sometimiento y subordinacin, alentndonos a su vez a disear los mecanismos necesarios para alcanzar la libertad.

El feminismo tiene una larga genealoga de pensadoras. Una tradicin propia de obra y de lucha, con su memoria y con sus vnculos, que actan como velocistas en una carrera de relevos. Por ejemplo, las reflexiones de Chimamanda Ngozi Adichie sobre cmo el condicionamiento social histrico afecta a la psicologa de la mujer que, al igual que Beauvoir, y las feministas anteriores a ella, localiza la solucin para romper la cadena de opresin a travs de un nuevo adiestramiento de la mente femenina: "Lo que importa ms es nuestra actitud, es nuestra mentalidad de mujer libre", afirma. A partir de la idea de que los estereotipos limitan nuestro pensamiento y le dan forma, Adichie sostiene que el feminismo es un movimiento poltico que comienza con un sustrato liberador, desde el Yo Libre al Nosotras en Lucha, y sobre la cuestin de gnero, reflexiona: "El problema con el gnero es que indica cmo deberamos ser en lugar de reconocer cmo somos".

La sumisin y la conformidad no son cualidades del pensamiento independiente, sino peligrosos presagios del fascismo y del declive cultural. Las mujeres debemos preguntarnos qu es y qu significa el feminismo para nosotras en el escenario actual. Necesitamos definir la accin, para a continuacin desarrollar las estrategias.

Hay un paso esencial en la vida de toda mujer, un paso que marca un antes y un despus, un paso que cambiar tu vida, tu pensamiento y tu accin: el momento en que sales de la mentalidad masculina que nos impregna y comienzas a sentir y a pensar desde ti como mujer que desea ser libre, desde un Nosotras como casta oprimida en lucha por la libertad, pero este paso puede ser revertido. A nuestro pesar seguimos viviendo en una sociedad patriarcal que constantemente trata de devolvernos a su "normalidad", sea mediante amenazas, persecucin o asesinatos. Es por ello que debemos estar alerta y ms an las mujeres lesbianas, bisexuales o transexuales, o las que luchan activamente contra la opresin. La dictadura patriarcal y capitalista no tolera ninguna disidencia. Si queremos vivir con un mnimo de libertad y dignidad, hemos de estrechar lazos con otras mujeres, especialmente con las de nuestra clase trabajadora, y luchar juntas por la liberacin. A las mujeres no se nos regala nada; hemos de luchar o morir asesinadas.

La base de una agenda feminista es la realidad de la mujer. En palabras de Andrea Dworkin: "El movimiento de mujeres no es solamente transmitir una ideologa; es crear una ideologa, formas de entender el mundo de las mujeres, la construccin de la masculinidad y la feminidad. El feminismo son formas de entender qu es el prejuicio como una construccin social, cmo funciona, cmo se transmite. Formas de entender cmo es el odio contra las mujeres, por qu existe, cmo se transmite, qu funcin tiene en esta sociedad o en cualquier otra".

La milenaria creencia, transmitida de generacin en generacin, de que las mujeres somos inferiores a los varones es la base del sistema patriarcal en el que vivimos y el principal motivo de nuestro sufrimiento. Como dijo Dworkin, debemos acabar con todo ese dolor, porque "si olvidas que hay que acabar con el sufrimiento de innumerables mujeres no identificadas e invisibles, acabar con los crmenes que son cometidos contra ellas, probablemente tu feminismo es hueco, no importa, no cuenta".

El primer paso para acabar con el sufrimiento es que nuestra integridad fsica, nuestros cuerpos, nuestras mentes y nuestros corazones sean respetados siempre y en todo lugar. Las mujeres tenemos que luchar por nuestra credibilidad, esa que el poder judicial, los medios, las instituciones o los varones, por defecto, nos niegan. No nos creen, ni como vctimas ni como testigos, ni en los centros de estudio o de trabajo. No nos creen cuando ocupamos una posicin profesional o poltica de relevancia y lo peor es que muchas mujeres, incluso dentro del feminismo, comparten este pensamiento. No es casualidad; el patriarcado convierte a las mujeres en seres heridos, lastimados, llenas de miedo y de culpa, sumisas, masoquistas, adictas a las relaciones txicas, a sobrevivir en una espiral permanente de autocrtica y de crtica a las dems mujeres, a las que nos ensean a ver como enemigas y competidoras. En definitiva, "una mujer es un ser humano destruido", como deca Dworkin.

Nuestra educacin (que es ms una domesticacin) hace de nosotras las siervas que el sistema patriarcal y el capital necesitan para seguir funcionando sin demasiados problemas. Por dar un solo ejemplo; el capitalismo sera inviable y no sobrevivira si el trabajo domstico o de cuidados fuera remunerado. No podra existir sin la explotacin de millones de mujeres. Es una de las pruebas ms evidentes de la alianza criminal entre patriarcado y capitalismo.

El sistema patriarcal nos convierte en sumisas, dispuestas a trabajar gratis porque nos hacen creer que es nuestro deber, y el capitalismo nos explota en casa y en nuestro lugar de trabajo. No hay liberacin de la opresin que sufrimos si no luchamos por destruir los dos miembros infames de esta alianza misgina contra la mujer: el patriarcado y el capitalismo.

"No me siento bien conmigo misma". "No me gusto". "Me siento ahogada". "Tengo miedo". "Me siento culpable". "Me maltrata pero le quiero". "Debera, pero no puedo dejarle". "Soy horrible". "Me odio". "Tengo ansiedad". "Me duele todo, hasta el alma". Qu mujer no ha pronunciado alguna vez estas frases? O peor an, las ha sentido pero no ha podido verbalizarlas? Cuanto mayor haya sido su opresin, ms profundas sern las heridas.

Quieren hacernos creer que es parte de nuestra naturaleza, que somos el negativo del hombre, que ellos mandan y nosotras obedecemos, que ellos son seores y nosotras sus criadas, que ellos son seres humanos y nosotras no. Nos quieren hacer creer que nos gusta ser dominadas, que disfrutamos sufriendo, que seremos felices con el sometimiento, pero no podemos resignarnos a vivir en un mundo donde cada da somos la diana de mltiples agresiones. Como dice Susan Brownmiller en su libro 'Contra nuestra voluntad': "Un mundo sin violadores sera un mundo en el cual las mujeres se moveran libremente, sin temor a los hombres. El hecho de que algunos hombres violen significa una amenaza suficiente como para mantener a las mujeres en un permanente estado de intimidacin".

Unos varones nos violan, y todos los dems se benefician de ello. No debemos tolerar que la violacin sea definida desde la perspectiva del varn: "Para una mujer, la definicin de violacin es una invasin sexual del cuerpo mediante la fuerza, una intrusin dentro del espacio interior, privado y personal, sin consentimiento, y constituye una violacin de la integridad emocional, fsica y racional, un acto de violencia hostil". Brownmiller nos recordaba la relacin entre la prostitucin, su regulacin y la violacin: "La perpetuacin del concepto de que el poderoso impulso masculino debe ser satisfecho de inmediato por una clase cooperante de mujeres, apartadas y autorizadas a hacerlo, es parte de la psicologa de masas de la violacin".

Las mujeres no podemos aceptar una sociedad donde las chicas son agredidas antes de alcanzar la mayora de edad, una sociedad donde con 17 aos la pornografa es infantil, pero con 18 est comnmente aceptada, una sociedad que ha normalizado la prostitucin y el acoso.

Las mujeres libres no queremos ser aquello que otros han hecho de nosotras, no queremos autodestruirnos, queremos reconstruirnos y ser las personas libres que nunca pudimos ser. Y hemos de lograrlo juntas, mediante la creacin de espacios seguros donde poder hablar y escuchar, intercambiar ideas y experiencias para desarrollar la teora feminista y la prctica poltica y econmica, pero tambin para estrechar nuestras relaciones como mujeres.

No podemos elaborar una agenda feminista sin recordar cada da que ser feminista es continuar una larga historia de luchas, con victorias y derrotas, conocer su teora, estudiar los libros de las mujeres brillantes y valientes que entendieron que la fuerza vital de la lucha de las mujeres tiene que empezar de manera individual y accionarse en forma colectiva. Ser feminista es crear y reforzar los lazos y vnculos entre las mujeres, sin olvidar que, como dijo la chilena Andrea Franulic, "los lazos entre las mujeres han sido intervenidos culturalmente. Nacer mujer en el patriarcado conlleva una connotacin de inferioridad, desprecio y desconfianza. En este sentido, la misoginia, que es el odio contra las mujeres, no solo se expresa en los hombres hacia las mujeres, sino tambin en las mujeres consigo mismas y con sus congneres".

El movimiento feminista ha descubierto un saber silenciado, oculto, que no se encuentra en la familia, en el sistema educativo o en la televisin. Un hilo violeta que hay que conocer y que incluye a las feministas lesbianas, bisexuales, transexuales, negras, chicanas, gitanas, mayores o jvenes, fallecidas u olvidadas. Se puede ser feminista sin conocer a fondo la historia de las Panteras Negras? Estudindolas sin prejuicios, se aprende sobre su experiencia como mujeres libres, sobre sus postulados acerca del marxismo, el anarquismo, el antirracismo o el anticolonialismo. Nuestra relacin con el conocimiento implica la bsqueda de los saberes perdidos, de las aportaciones que las mujeres han hecho al mundo de la cultura y que a menudo han sido sepultadas por los varones. El feminismo es una bsqueda individual y colaborativa de corrientes subterrneas: averiguar cules son nuestras propias preguntas y nuestras propias respuestas, ms all de todo el aparataje patriarcal y liberal. El movimiento de mujeres no puede sobrevivir a menos de que las feministas mantengamos este compromiso: hacer preguntas e intentar encontrar las respuestas ms all de la lgica perversa del sistema patriarcal.

Lo ertico experimentado desde la mujer libre no queda fuera de la lucha feminista. "Lo personal es poltico", recuerdan a Audre Lorde?: "Si comenzamos a vivir desde dentro hacia fuera, en contacto con el poder de lo ertico que hay en nosotras, y permitimos que ese poder informe e ilumine nuestra forma de actuar en relacin con el mundo que nos rodea, entonces comenzamos a ser responsables de nosotras mismas en el sentido ms profundo".

Vivimos en una sociedad pornificada, en la banalizacin del amor y de la experiencia ertica, donde la sexualidad de la mujer y del varn estn influidas de un modo devastador por las prcticas de un porno cada vez ms humillante y agresivo, al que adems hay que sumar la aparicin del poliamor como nueva forma de denominar al desamor y al abuso sobre la mujer. Conviene no olvidar algo que nos recordaba Lorde: "Compartir el poder de los sentimientos con los dems no es lo mismo que emplear los sentimientos ajenos como si fueran un pauelo de usar y tirar".

La experiencia ertica de la mujer no puede estar al servicio del varn ni destinada a imitarle. "Cuando no prestamos atencin a nuestras experiencias, erticas o de otro tipo, ms que compartir estamos utilizando los sentimientos de quienes participan con nosotras en la experiencia y utilizar a alguien sin su consentimiento es un abuso". Quedan muchas preguntas sobre la experiencia sexual de las mujeres.

En 1983, Andrea Dworkin escribi: "El Movimiento de Mujeres en general, con sus excepciones, con sus fracasos, con sus imperfecciones y sus fallos, se ha dedicado a este proceso de formular preguntas. Muchas de las preguntas son consideradas inconfesables. No se pueden decir. No se pueden hacer. Y cuando se hacen, la mujeres que preguntan son respondidas con una hostilidad extraordinaria. Si no puedes hacer las preguntas necesarias nunca sers lo suficientemente valiente. No lo pospongan nunca".

Estamos acabando 2018 y esa hostilidad contina reproducindose igual que en 1983. El mandato sigue siendo el mismo: "No cuestiones el orden patriarcal. No hagas preguntas incmodas. Obedece y calla, o de lo contrario... loca, puta, feminazi, atente a las consecuencias". Manadas de varones te acosarn, no solo como una amenaza concreta, sino como un aviso a navegantes: "Si no eres buena, si no eres obediente y te callas, si declaras ser feminista, mirad, vais a acabar as: poniendo en riesgo tu trabajo, siendo el pim-pam-pum de los medios de comunicacin y atacadas por hordas de acosadores".

Una agenda feminista tiene que oponerse a este mandato patriarcal, con la palabra, con la accin, y nunca con la omisin. Las mujeres tenemos que romper el silencio al que hemos sido obligadas durante milenios, hablando con otras mujeres y tomando conciencia como mujer individual y mujer colectiva, para ms tarde hablar con los varones y decirles que hasta aqu hemos llegado. Tenemos que dejar de actuar como princesitas y no hemos de callar nunca ante la injusticia institucional, ante la violencia patriarcal, especialmente la que procede de un poder judicial misgino, que tiene la potestad de encarcelarnos.

En la actualidad, hay mujeres condenadas injustamente por haberse defendido dando muerte a un violador o a un maltratador Por qu en la mayora de los casos esas mujeres no reciben la solidaridad del movimiento feminista? Porque se avergenzan de mujeres que cumplen largas condenas de crcel sin que a veces conozcamos ni sus nombres? Por ser una mujer prostituida annima que acab con la vida del putero que estaba estrangulndola?, por ser de otra raza que la blanca?, por ser extranjera? Por qu el movimiento feminista no pide el indulto de estas mujeres? Por qu no se discuten los derechos de los presos varones, que ponen en peligro a las mujeres? Por qu un violador tiene derecho a permisos penitenciarios y no las mujeres derecho a no correr ese riesgo? Por qu no se reconoce el derecho de las mujeres a la defensa propia cuando es vctima de agresiones y violaciones continuadas? Por qu una mujer tiene que esperar a ser nuevamente atacada para defenderse de su agresor? Por qu insisten en la posibilidad de la rehabilitacin de los presos cuando el Estado no hace nada y hay criminales psicpatas irrecuperables? Por qu se tolera hablar siquiera en el sistema judicial del inexistente sndrome de alienacin parental?

Un movimiento feminista timorato no derribar jams al patriarcado. Un movimiento feminista que cuestione las nociones establecidas, que no busque la aprobacin y la validacin del varn, que asuste a nuestros opresores y al sistema patriarcal, que sea decidido, atrevido y valiente tiene una oportunidad de vencer.

El feminismo que castiga a las mujeres que se atreven a salir del mundo fsico y mental del varn es un feminismo falso, una herramienta ms del patriarcado. El feminismo somos mujeres, mujeres de carne y hueso, no una abstraccin. El feminismo, insisto, trata de recuperar los lazos entre mujeres que estamos en proceso de reconstruccin, que rechazamos la mujer que hizo de nosotras el patriarcado.

Una agenda feminista no puede dejar de hacer preguntas incmodas a la sociedad, a los varones, a las mujeres y al propio feminismo.

Por qu olvidamos a nuestras nias y a nuestros nios ante el peligro de los depredadores sexuales?, por qu permitimos que sean abusados sexualmente por sus padres, padrastros, sacerdotes, educadores o entrenadores, sin que una lacra tan ignominiosa entre jams en la agenda poltica? Por qu no se habla del incesto, que afecta a cerca de la cuarta parte de nuestras menores? Por qu no se estremece la columna vertebral de una sociedad cuando sabemos que una de cada cuatro nias y uno de cada siete nios sufren abusos sexuales en la infancia? Por qu no reaccionamos tras saber que una sociedad donde el 15% de los varones y el 23% de las mujeres han sufrido abusos sexuales antes de cumplir 17 aos?

Por qu?

Por qu no se habla de la violacin dentro de la pareja o en encuentros casuales, cuando es rutinaria y epidmica? Por qu la sociedad no acepta que presionar a una mujer dentro de la pareja para tener sexo es una violacin? Por qu no se acepta que las mujeres vivimos rodeadas de potenciales violadores? Por qu llamamos putero al violador? Por qu el putero no sufre el rechazo social que s soporta un agresor sexual? Por qu aceptamos que una mujer violada sea de nueva agredida por el sistema judicial? Por qu las mujeres y nias violadas no reciben la proteccin y reparacin de la sociedad?

Por qu?

Por qu aceptamos la violencia contra la mujer durante el embarazo y el parto? Porque permitimos que haya profesionales de la salud misginos, sin ninguna empata hacia la mujer, que convierten el hecho de ser madre en una experiencia terrorfica y traumtica? Por qu toleramos en la sanidad pblica y privada el trato inhumano y las prcticas invasivas, como la episiotoma (incisin quirrgica en la vulva para facilitar la salida del feto y evitar desgarros en el perineo) o la maniobra de Hamilton (tacto vaginal con movimiento circular del dedo, que produce dolor y puede acarrear sangrados)? Por qu aceptamos que en pleno siglo XXI la mala atencin en partos provoque discapacidades en las recin nacidas y nacidos?

Por qu?

Por qu permitimos que haya menos investigacin para las enfermedades propias de la mujer Por qu no hay buenos tratamiento para la fibromialgia, endometriosis, dismenorrea, sndrome premenstrual, preeclampsia, amenorrea o diabetes gestacional? Por qu aceptamos que el dolor fsico y psquico de la menstruacin y la menopausia sean una realidad cotidiana para millones de mujeres?

Por qu?

Por qu aceptamos que las mujeres tengan salarios ms bajos? Por qu las profesiones feminizadas son menos valoradas social y econmicamente? Por qu aceptamos que las mujeres trabajadoras y racializadas sean doblemente explotadas?

Por qu?

Un feminismo que no discute todo lo que se da por sentado en una sociedad patriarcal es un feminismo inofensivo, y un feminismo donde no se sienten representadas todas las mujeres es un feminismo repugnante. Es una vergenza y una ofensa a nuestras hermanas que existan sectores del feminismo que descalifiquen a otras mujeres por el simple hecho de ser bisexuales, lesbianas, transexuales o heteros. Por ser madres, mayores, jvenes o putas. Por estar enfermas. Por ser blancas, gitanas, latinas, negras, rabes... Por ser "demasiado agresivas", por ser "violentas", por defenderse de las agresiones machistas verbales o fsicas, por no ser aceptables socialmente, por salirse de los estereotipos de la dictadura sobre la mujer o por abandonar el redil del orden patriarcal.

Cualquier forma de lucha feminista tiene utilidad para las mujeres, ayuda y multiplica, todo lo contrario que la crtica destructiva desde un pseudofeminismo liberal, alicorto y misgino.

Hay mujeres luchando en todos los frentes, incluso en las entraas del territorio enemigo: en el poder judicial, en los centros de enseanza, en la Academia, en los medios de comunicacin o en la industria del entretenimiento.

La esencia del ser feminista no es el maquillaje ni la maternidad ni la orientacin sexual ni la raza ni la edad. El corazn de la conciencia feminista es la lucha por abandonar la lgica patriarcal, con palabras y con acciones.

"Tienen razn feministas como Juana Gil cuando afirman que esto no es una ola nueva, sino el reclamo de que se hagan efectivas las conquistas pendientes. En efecto, tras la posmoderna y a veces reaccionaria tercera ola, las feministas volvemos a hablar de 'mujeres' y de 'nosotras', hemos vuelto a dar sustrato material al movimiento: hablamos de los problemas que nos afectan en el da a da y traemos de vuelta nociones imprescindibles como 'patriarcado' (sin adjetivar). Estamos recuperando una agenda olvidada y a unas tericas injustamente minusvaloradas", asegura Tasia Arnguez Snchez.

No olvidemos las palabras de Andrea Dworkin, una de esas tericas injustamente minusvaloradas, escritas en 1983 que siguen vigentes 35 aos despus: "Represento el lado oscuro del Movimiento de Mujeres. Me encargo de la mierda, la mierda seria. Es un trabajo atroz. Me ocupo de lo que le pasa a las mujeres en el curso normal de sus vidas en todo el planeta. Me ocupo de lo normal y lo normal es abusivo, criminal, violador. Es tan sistemtico que parece que las mujeres no son abusadas cuando estas cosas normales les ocurren".

Las feministas no podemos dejar de denunciar las conductas que se consideran normales en una sociedad patriarcal, ni tampoco hemos de olvidar nunca, al elaborar nuestra agenda, el origen de la opresin. "El feminismo es como un grupo de pie frente a un maremoto con una mano diciendo 'detnganse'. La gente dice: 'es intil', 'as es la vida'. La postura feminista es que no es la vida, es poltica, es historia, es poder, es economa, son modos institucionales de organizacin social".

Las mujeres tenemos que presentar batalla contra la explotacin laboral, por eso el feminismo debe ser anticapitalista, y contra la explotacin sexual, por eso debemos ser tambin abolicionistas. Las mujeres hemos empezado a tomar conciencia de que tenemos que escapar de una serie de creencias que nos son ajenas, gracias a esas compaeras mayores a las que debemos reconocer, valorar y cuidar, aunque no estemos de acuerdo con algunos de sus planteamientos. No hay feminismo sin respeto a nuestras mejores guerreras: las que han estado en el frente feminista durante toda su vida adulta, o las que han enfermado, enloquecido o muerto en la lucha.

Las mujeres no podemos permitirnos estar limitadas por el miedo: "En aras del silencio, cada una de nosotras desva la mirada de sus propios miedos -miedo al desprecio, a la censura, a la condena, o al reconocimiento, al desafo, al aniquilamiento-", como dijo Audre Lorde, o como escribi Karl Marx a Arnold Ruge: "Si construir el futuro y asentar todo definitivamente no es nuestro asunto, es ms claro an lo que al presente debemos llevar a cabo: me refiero a la crtica despiadada de todo lo existente, despiadada tanto en el sentido de no temer los resultados a los que conduzca como en el de no temerle al conflicto con aquellos que detentan el poder".

El feminismo no puede ser complaciente, amable ni servicial, porque nos estn asesinando, porque nos estn violando, porque nos estn maltratando, porque nos estn prostituyendo, porque nos estn torturando, porque nos estn traficando, porque estn convirtindonos en esclavas sexuales.

Las mujeres debemos ayudarnos entre nosotras ya que la mayora de varones, incluidos nuestros supuestos compaeros y camaradas, ya han demostrado sobradamente que son indiferentes ante nuestro dolor. Somos mayora y no vamos a dejar que nos pisoteen ms. Esta es la Cuarta Ola del feminismo, la revolucin en marcha, y quien no lo comprenda, ir al vertedero de la historia.

No es una carrera de 100 metros lisos, estamos en una larga maratn de lucha sin descanso por nuestra libertad. Tardaremos aos en vencer, sufriremos y caeremos luchando. pero les infligiremos derrotas decisivas. Las mujeres venceremos y seremos libres.

Luisa Posada Kubissa escribi este mismo ao: "De lo que se trata es de crear en todos ellos no slo rechazo, sino tambin conciencia crtica: es decir, que no se queden slo en condenar los efectos ms cruentos de esa violencia, como los asesinatos de mujeres, sino que tomen conciencia de que se trata de un poder sexualmente expresado de muy diversas maneras y que es estructural al sistema patriarcal".

Las feministas no podemos tener una agenda que no incluya transformar radicalmente una sociedad que nos humilla, nos maltrata, nos explota, nos viola y nos asesina. Deca Audre Lorde: "Hemos sido educadas para respetar ms al miedo que a nuestra necesidad de lenguaje y definicin, pero si esperamos en silencio a que llegue la valenta, el peso del silencio nos ahogar". El futuro de las mujeres, de nosotras, de nuestras hijas y nietas, depende de lo que hagamos ahora.

"No hay nada que las feministas deseen ms que volverse innecesarias. Queremos el fin de la explotacin de las mujeres, pero mientras haya violaciones y asesinatos no habr paz ni justicia ni igualdad ni libertad. Mi agenda es todo lo que puedo pensar, todo lo que pienso hacer, todo el tiempo: movilizarnos, movilizarnos, confrontaciones fsicas e intelectuales y polticas con el poder. Tienen que escribir carteles, marchar, gritar, gritar, escribir. Es vuestra responsabilidad ante vosotras y ante todas las mujeres. En lo que ms creo es en la visin de tener claro qu debe hacerse, sin olvidar por un minuto el mundo en el que realmente quieres vivir, cmo quieres vivir en l y qu significa para ti, y cunto te importa lo que quieres para ti misma y para toda la gente que amas. En todas partes se le dice al pueblo que el cambio es imposible. El cambio no es imposible. No es imposible. Tenemos que cambiar muchas cosas en el mundo. Ahora es el momento para cambiar la condicin de las mujeres, por fin, y de forma absoluta y para siempre. Esta es mi agenda, y te agradezco que hayas escuchado". Andrea Dworkin.

Fuente: https://www.kamchatka.es/es/feminismo-on-fire



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