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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2018

Brillantes de noche, radioactivas todo el da: la lucha obrera de las chicas del Radio

Mnica Zas Marcos
El diario


- Capitn Swing publica Las chicas del radio, una investigacin sobre las mujeres que lucharon en su lecho de muerte para salvar a la sociedad de la industria del txico elemento peridico

- En 1920, las pintoras de relojes fosforescentes perdieron los dientes y desarrollaron terribles tumores por haber estado expuestas al radio sin proteccin

 

Las chicas del radio

 

Las chicas del radio

Era lo ms cerca que Katherine Schaub iba a estar nunca del "sol lquido", como se referan al radio en los aos 20. Las muchachas de clase obrera como ella no podan permitirse los dentfricos mezclados con el elemento milagroso que garantizaba una sonrisa perlada ni los tnicos de rejuvenecimiento, aunque esto an no lo necesitaba porque solo tena 15 aos. Su nica opcin era manipularlo en una fbrica de relojes de lujo en Newark, Nueva Jersey.

Las chicas como Schaub se enrolaban con entusiasmo porque, adems de pintar las manecillas de los relojes, mandaban piezas luminosas a la guerra en Europa y decan que as aportaban su "granito de arena". Pero lo cierto es que las ms rpidas tenan mejor sueldo que sus padres y adems el polvo brillante les haca parecer ngeles de otro mundo. "El trabajo de lite para las pobres chicas trabajadoras". Al menos hasta que empezaron los letales efectos secundarios.

PORTADA

Las chicas del radio (Capitn Swing) rescata la investigacin de Kate Moore sobre las mujeres que murieron intoxicadas por radiacin en los aos 20 en Estados Unidos.

La fiebre por el elemento que haba descubierto Marie Curie a principios del siglo XX se contagi sin freno en la industria cosmtica, en los centros de salud, en el ocio y en la decoracin. Todos queran su trozo del pastel y lo anunciaban con bombo y platillo en la etiqueta de cualquier producto, aunque tuviese tanto radio como pelo de unicornio.

Curie lo describa como una "luz que pareca suspendida en la negrura. Siempre nos sorprenda con nuevas emociones, con su hechizo". Fue su hija quien, aos despus, elimin la pica de la ecuacin y detall sus efectos tal y como se observaban en el laboratorio. "Dejaba una impresin sobre las placas fotogrficas. Corroa el papel y el tejido de algodn con el que se envolva: lo dejaba todo reducido a polvo. Haba algo que no pudiera hacer?", clam Hebe Curie.

Pero las advertencias de Hebe llegaron tarde para las chicas del radio: adolescentes con las manos pequeas y giles que enfermaron de anemias, neoplasias, necrosis de los huesos y una degradacin bucal que ms tarde sera conocida como "mandbula de radio".

Kate Moore descubri esta historia mientras diriga en Londres una dramatizacin sobre los pintores de esferas de reloj de Ottawa llamada These Shining Lives. Al ver que no exista ningn libro que se centrara en la experiencia de ellas, comenz una investigacin por toda Norteamrica que le llev de Nueva Jersey hasta Nueva York, Washington, Chicago o Illinois entre otros estados. Moore visit los hogares de estas mujeres, a sus familias y sus tumbas, sus oficinas y talleres, y dedic el libro a Grace, Mollie, Katherine y otras pintoras de esferas que "lucharon por la justicia y pagaron con sus vidas".

Muestra de

Muestra de "la mandbula del radio"

Las letales "chupaditas"

"Mi precioso radio", lo llamaba con cario Marie Curie, quien estuvo aos expuesta sin proteccin a las radiaciones de estas sustancias cancergenas que finalmente la mataron de una anemia aplsica. Mientras investigaba las propiedades curativas, el inventor William J. Hammer tom una muestra atrado por su destello verdoso. Y su ojo no le enga, pues el radio combinado con pegamento y sulfuro de zinc formaba una sustancia que brillaba en la oscuridad y que pronto result de una gran utilidad industrial.

Adems de para facilitar la visin de los aparatos en la noche, se deca que tena la capacidad de "hacer jvenes a los viejos". Las aguas con radio no estaban al alcance de cualquiera, pero s sus aplicaciones cosmticas, incluso las ms espontneas. Las chicas que trabajaban en la United States Radium Corporation iban a la fbrica con sus mejores galas porque, al quedar cubiertas de polvo, brillaban en los salones de baile nocturnos. Tambin se lo esparcan por los dientes. Las llamaban "las chicas fantasma".

Pero lo peor no fue eso, sino cuando lo ingeran a palo seco durante sus jornadas laborales. Usaban un pincel muy fino de pelo de camello para pintar las manecillas y, cuando las cerdas se separaban, las chupaban para no salirse nunca de la lnea de la esfera. El radio era un material prohibitivo y cada desperdicio les poda acarrear una buena bronca o el despido inmediato. Con cada chupada, un poco de veneno entraba directamente a su organismo.

Pintora en la fbrica de relojes USRC

Pintora en la fbrica de relojes USRC

La primera en notar las consecuencias fue Mollie Maggia, de 24 aos, a partir de un dolor de muelas leve. El problema fue cuando el calvario se mantuvo tras extirpar los dientes. De los huecos en las encas "surgieron unas lceras como flores negras, con partes rojas y amarillas debido a la sangre y al pus". En poco tiempo, la infeccin se le extendi por la garganta, el paladar y el odo, hasta que un mdico descubri horrorizado que la mandbula de Mollie se resquebrajaba entre sus dedos durante una delicada observacin.

Cuando muri en 1922, le diagnosticaron errneamente de sfilis. A la empresa no le interesaba romper sus contratos militares con el Gobierno, as que prefiri lanzar injurias sobre la vida sexual de sus empleadas. Aunque por ese entonces, otras chicas del radio -extrabajadoras incluidas- ya tenan problemas con sus mandbulas y pies. La cajera de banco Grace Fryer, por ejemplo, comenz a perder piezas dentales y a presentar degradacin sea en la mandbula. Sus mdicos no saban a qu atenerse, pero ella s: haba sido colega de Mollie en la USRC.

Brillantes por fuera y por dentro

Fryer se decidi a buscar a antiguas compaeras para iniciar una demanda, aunque le cost aos dar con un grupo numeroso y un abogado dispuesto a representarlas ante la multimillonaria compaa. An as, el caso lleg a los peridicos y, a pesar de los intentos de encubrir la relacin entre las muertes y la intoxicacin por radio de la USRC, la demanda lleg a juicio.

En 1927 ms de 50 chicas haban muerto. "De hecho, hubo que esperar a que el primer empleado varn de la empresa de radio muriera para que los expertos finalmente se hicieran cargo", explica Moore.

Recorte de peridico de la lucha de las 'Radium Girls'

Recorte de peridico de la lucha de las Radium Girls

Las Radium Girls, como las bautiz la prensa, copaban la primera plana y captaron la atencin de todo el pas. "Por entonces, sin embargo, el tiempo se estaba acabando: a las mujeres les haban dicho que apenas les quedaban cuatro meses de vida y la empresa pareca dispuesta a retrasar los procedimientos legales". La misma Marie Curie envi una carta a las chicas del radio brindndoles su ayuda y asegurando que era imposible destruir la sustancia una vez estuviese dentro del cuerpo.

Fue un proceso largo y traumtico en el que muchas se quedaron por el camino e incluso tuvieron que ver cmo exhumaban los restos de Mollie Maggia. Al final, el caso de las chicas del radio fue uno de los primeros en los que una empresa fue declarada responsable de la salud de sus empleados. "Llev a la creacin de normas que salvaron vidas y, en ltima instancia, al establecimiento de la Administracin de Seguridad y Salud Ocupacional", cuenta la escritora en su ensayo.

Muchas de estas mujeres pelearon desde su lecho de muerte, con enormes tumores en las caderas y los pies, las bocas desdentadas y los huesos frgiles como el cristal. Lo hicieron sabiendo que la justicia llegaba tarde para ellas, pero haba esperanza para todas las dems. Brillaban por dentro por culpa del radio, pero mucho ms por fuera, iluminando un pedazo de historia que nunca les atribuyeron como merecan. Es el momento de honrar a "las chicas fantasma".

Fuente: https://www.eldiario.es/cultura/libros/Brillantes-radioactivas-mujeres-sacrificaron-salvar_0_840966799.html



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